martes, mayo 09, 2006

¿ZOZOBRAMOS O SOBREVIVIMOS?


Siempre zozobramos, desdibujados ante ese pathos que es el amor. Como dice el escritor Gabi Romano en su “Epistemología del amor: una bella e inútil debilidad” <<¿Cómo enfrentar el inabordable testimonio del latido con las ajadas plumas de la aspereza vocabular?>> El lenguaje es espanto y periferia, se atraganta en la lengua, y la sangre -remolona y expansiva en el cerebro- no ayuda. El hipotálamo, fuente del sentir y del placer según algunos, no obra y entonces: ¿Cómo podemos hablar de poesía –en toda la extensión de lo que significa este arte- cursi?. Es difícil escribir poesía de amor si se está enamorado, aunque es tan fácil acceder a hacerlo. Nada más contradictorio, pero nada más atractivo y elusivo que lograr poesías de amor.

Recuerdo en esta divagación escuchar a un poeta en un Festival Internacional de Poesía de Medellín, diciendo que "Los poetas que escriben poemas de amor / todos son ridículos / pero sólo son ridículos / quienes no han escrito un poema de amor" Gustavo Pereira (parafraseando a Pessoa). Pienso en contrario de quien dice que escribir poemas de amor “... no es poesía”, yo seguiré leyendo amor en cada poesía y seguiré siendo un poeta ridículo como lo han sido en todos los tiempos todos los poetas, cantándole al amor de todos los tonos y apellidos. Gracias Pereira por darme armas para seguir loando al amor...

De Pereira, ese Margariteño Venezolano,

Somari

Un ridículo poema en tu nombre señora
Una taza levantada en tu nombre señora
La última cerveza en el último bar en tu nombre señora
Todos los sueños ¿adónde escaparon? Aquello que brilló ¿fueron
tus ojos alguna vez?
Déjame extraer la última
moneda de mi manga
por ti señora”

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