lunes, mayo 29, 2006

Fragmento de "LA POESÍA Y EL SER POETA"

Muchas veces, al asomarme al mundo que otros poetas han definido con versos, entro en una especie de comunión y comunicación que no está presente en este nivel de conciencia que conozco sino que pareciera transmutarme a un paraíso ya pintado y adornado por otros miles como Neruda, Whitman, Dickinson, Cortázar, Girondo, Aridjis, Benedetti, Nervo, Becquer, Borges, De Greiff, etc. en el que soy capaz de compartir, disfrutar y aprender de los instantes que atemporariamente dejaron para seres que nos aventuramos en su lírica.

Me he sentido como quien disfruta al tener un pincel hecho de hebras de todos los colores, que maneja tintas, óleos o acuarelas, y que con un pensamiento -algunas veces demencial- usa las palabras en cada trazo para crear un cuadro. Cada uno de ellos, nada tiene de igual al mismo intento de pintar con las mismas emociones y percepciones en otro tiempo, en otro lugar o para otro alguien. Se pueden llegar a crear cuadros entre quien escribe y quien lee, pues se transmiten allí -en esa unión- olores, sabores exquisitos, miedos, desdenes, penas, amores, vibraciones y hasta roces de piel, de un solo golpe, que crean obras únicas e irrepetibles. En fin ... para mí llegar a ser poeta y conocer la poesía es tener de cerca y para mí la certeza de abrazar a alguien con mucho amor: la libertad.

Escrito por FRANCISCO PINZÓN BEDOYA, un 19/IX/2000

viernes, mayo 26, 2006

DE FEDERICO GARCÍA LORCA

Dejó algunas frases célebres en los "famosos libros de citas que nadie conoce", como: "El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta." "La poesía no quiere adeptos sino amantes. Pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan." En fin, para no extenderme, fue un personaje de esos que dejó huella para la posteridad, para que hoy ustedes y yo, estemos degustando pinceladas de lo que fue su corta pero productiva vida poemaria, que al igual que Maiakovski, "tenía mucho por decir, mucho por crear y cantar. Murieron en plena iluminación." Igual que nos pasó a la generación de los 60-70 con Nino Bravo en la música romántica, con cuyas canciones asolábamos las ventanas de nuestras ninfas, en medio del asombro de las madres, el desquicio de los padres y la malicia de los amigos.

Qué bueno ser un García Lorca para que en lo que hagamos dejemos huella, no importa si no es de la trascendencia ni la dimensión de los monstruos como éste al que le estamos dedicando nuestros valiosos minutos libres, pero sí que cuando una alma se acerque a nuestras obras logre quedar prendada de esa pasión que en ellas pusimos. Yo los invito a que en todo, absolutamente en todo, lo que hagamos dejemos impresa esa pasión que posee las huellas digitales de nuestra esencia.

Escrito en marzo 17 de 2001 - ENTREGA Nº 18

jueves, mayo 25, 2006

AL SALIR DE LA INAUGURACIÓN DEL XI FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN (COLOMBIA)


JUNIO 1 DE 2001

Después, entre el júbilo que estalló en aplausos, fuimos (los asistentes) desarrugando nuestros cuerpos y nuestros corazones que ya se habían hecho parte de todos los 10.000 amigos que allí le habíamos germinado, una vez a pesar de la guerra, a la más sana convivencia ciudadana de este Medellín del que no hablan los diarios, porque ello no es noticia.

Y bajamos por cientos de gradas a pasos suaves y lentos sin empujones y sin afanes, como lo hacen las familias que protegen sus componentes más débiles. Y allí hubo patria, allí hubo ciudad, allí había civilidad y amor... por todos los demás. No hubo desmanes a lo fútbol, sólo ojos brillantes y extáticos, y los comentarios mil sobre este u otro verso. Cada uno de esos miles de ojos los vi repetirse por debajo de gafas, pestañas o gorras en distintos tonos, colores, géneros y edades, en las otras diez tardes y noches subsiguientes en donde el alma le ganó la vida a la muerte ante el arrobo del verso y el canto de una babel que esta vez fue entendible desde el sentir, y que todo lo puede y todo lo vence.

Y la noche siguió su camino de apoteosis con otras voces que coreaban rimas hacia una rumba que se ansiaba entre la grandeza de energía de todos... y nos dimos al goce colectivo, hasta que el cuerpo no pudo más.

martes, mayo 23, 2006

Del libro “Método fácil y rápido para ser poeta” Jaime Jaramillo Escobar

Cito un aparte, que es poema, del capítulo titulado «Cuándo leer poesía»:

«Si estás en casa, y llueve, puedes leer poesía. Porque la lluvia amansa el corazón y predispone la sensibilidad. Si estás en el campo, y es el atardecer, puedes leer poesía, porque el atardecer en el campo es tranquilo y pleno de sugerencias. Si estás en el silencio de la noche, bajo tu lámpara, también puedes leer poesía, porque la noche es propicia al entendimiento y la reflexión. Si dispones de una mañana gris o soleada, tales mañanas presentan un marco ideal para la lectura de poemas, porque el día comienza lleno de promesas y expectativas. Si, por el contrario, te hallas en un lugar sórdido, allí deberías leer poesía para quitarle algo de su sordidez a ese lugar. Cuando viajes, es conveniente que lleves un libro de poesías contigo, y cuando no viajas, sino que permaneces en tu lugar, la mejor compañía es un libro de poemas, porque en el poema está todo lo que no eres tú en ese momento. En la mesa de noche, un libro de poemas espera para decirte unas palabras antes de que entres en el sueño. Si te sientes solo, la poesía te acompaña desinteresadamente. Si reposas con tu amor, y lees un poema en voz baja, ella te lo agradecerá porque es un exquisito gesto de cortesía y un modo delicado de decirle que la amas. Las mujeres aprecian mucho que también se estime su inteligencia».

viernes, mayo 19, 2006

Algunas frases tomadas al azar por su belleza

De JEAN PAUL SARTRE

"... su sereno regocijo saturado de reservas"

"... que (la poesía) sea por sí misma una síntesis de implicaciones recíprocas entre el cuerpo sonoro y el alma verbal"

"... la palabra poética es (en sí misma) un microcosmos..."

"... (el hombre) se acercaba a ellas (las palabras) con una sensación de extrañeza verdaderamente fructuosa // eran para él, pero, en esos espejos desconocidos, se reflejaban el cielo, la tierra y la propia vida..."

"... advierto que hay pájaros borrachos, pero, oh, corazón mío, oye el canto de los marineros"

"Esta lucha conlleva que la experiencia de la libertad pague el precio de la soledad..."

LOS POETAS TENEMOS DISTINTAS FORMAS

-¿Cómo ha podido ejercer el derecho y no perder la sensibilidad?

-Cuando una vez me sentí abrumado por esa realidad hablé con Rajinder Sing, hijo del poeta Darshan Sing. Le pregunté cómo preservar la sensibilidad y me dijo que debía mantenerme como la flor de loto que crece en medio de la putrefacción de los pantanos y no se deja contaminar. Cuando uno le responde a algunos criterios que uno mismo ha considerado fundamentales y hace un inventario generoso en el que reconoce sus errores, se puede desempeñar en cualquier profesión.

Del poeta JAVIER TAFUR de Cali en entrevista con EL PAÍS

martes, mayo 16, 2006

PROSAS SOBRE POESÍA - VI


Para poetizar, la alegría es un motor al que hay que tomarlo muy en serio. Dios nos la ha regalado. Ese poder que saca lo mejor de cada uno y que para honrarlo, nos ponemos a versear. No podemos defraudar aquello que está allí a la mano, al alcance de una sonrisa, al toque de una cadencia musical, en el intermedio entre un roce, una caricia y un sueño. Allí se deja el mejor reflejo del ser que tenemos, y que se nos dio para formarlo y entregárselo a otros para su disfrute: el medio son nuestros versos, es decir, la forma particular con que nos creamos para estrujar el alma propia y las ajenas. Dice un sabio oriental "la alegría es la manera simpática en que la vida nos manifiesta su fuerza afirmativa". Al disfrute hay que permitirle llegar. No le planteemos restricciones, ni sociales ni reales, siempre que con ello no transgredamos leyes sociales de normal convivencia. Poetizar es describir esta parte de la vida desde su manifestación íntima, y atreverse a volverla pública, sin ostentaciones ni exhibicionismos que le resten su capacidad de asombrar a quienes se le acerquen. Dotaremos entonces a almas, propias y ajenas, de júbilo y hasta esperanza. El júbilo es un atrayente que nos sigue haciendo bien a la vida de los poetas, cuando nos llenamos de gozo ante el más nimio verso o de admiración ante aquél cataclísmico que todo lo cimbra o que todo lo conmina con olor de tragedia. En fin, el júbilo, el jolgorio, el goce, el disfrute y la alegría creo que son parte de la vida poesía.

2/X/2003

domingo, mayo 14, 2006

PROSAS SOBRE POESÍA - I

Dice un poeta que "los poetas son efímeros", y creo que somos eso y más, además de ridículos porque amamos el amor. Pero para mí, no quiero ser efímero, no quiero ser pasajero ni titilante. Quiero ser constante, perenne y alegre, porque ser poeta es mi vida. Ser algo tan hermoso en lo que se puede sentir, más allá de lo que lo dicho pudiera decir, más allá de lo que lo cantado pudiera cantar. Ser poemante es una fuga, es la faz de ser poeta, pero yo, para mí, quiero ser: Una voz que llegó y contempló el patio oscuro del alma de cualquiera y lo llenó de luz, lo llenó de esperanza para dejar alguna leve huella. Eso... me basta.

15/IX/2003

jueves, mayo 11, 2006

AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 60 – DE ESA POSIBILIDAD DE TRANSMITIR

Mayo 10 de 2006

AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 60 – DE ESA POSIBILIDAD DE TRANSMITIR
O DE LA MEMORIA DE ESE SENTIR POÉTICO

Hola Amigos:

Hoy cometeré un exabrupto más, escribiré sobre mí, sobre mi poética, sobre mis percepciones de la misma, de mi yo cuando se es poeta, cuando uno se cree poeta, y hasta de cuando uno se atreve a montar un BLOG en la WEB para que confluya allí esa parte del mundo a la que pertenezco. Un poco atrevido y hasta por natura poco objetivo, pero está en mí hoy esa pulsión, a veces clara, a veces oscura. Mal parado quedaré ante algún sicoanalista o crítico literario... pero “untado un dedo, untada toda la mano”. Algunos otros ya se atrevieron a ello sin embargo, como Antonio Gamoneda, El cuerpo de los símbolos, Huerga & Fierro, 1997, en donde dice “Habrá de perdonárseme que hable tan seguidamente de mi escritura para decir algo sobre la poesía en la perspectiva de la muerte, cosa que, supongo, es asunto de muchos (mejor dicho: asunto de todos, quieran o no quieran). No es sólo porque esta escritura esté más a mano, sino porque de este modo lo que digo tiene asideros en la experiencia.” También en el texto “La impropiedad” de Alejandro Schmidt, ese poeta argentino, dice “Mi poesía como algo robado por ahí. Mi poesía crecida entre la nieve y la decepción. Como una broma privada, un pasatiempo de tinieblas. O, al fin, grandes noticias de la nada. // La poesía, no sabe de mí, a veces, tropezamos en los pasillos del público lector y me pregunta por ese que nunca quise ser, y soy, seré.”

Mi poética la tengo clavada en todo lo que soy, con su lenguaje cifrado para unos ojos y expedito y necio para otros, y que en algunos casos pasa por los intersticios del amor, con su lado vago, etéreo y hasta infinito y absorbente. Tiempo, espacio, ritmos, lugares, asombros, desventuras, sangrados, oropeles, desvelos, ensoñaciones, etc. por sólo nombrar algunas de las caras de ella, de las singladuras, de los devaneos, que están presentes en ella, en sus miles de versos durante varios tiempos y condiciones de mi yo, de mi distinto cuerpo que alberga mi cambiante y compleja alma. No importa ahora con los años si mis letras han sido producto de un devenir sensorial, intelectual o hasta metafísico, instantáneo o trascendental, pues allí están y estarán para “confundir” a ese reducto de personas que acceden y accederán a mi mundo de letras.

Muchas veces escribir ha sido la delación ante el espejo o hasta el reflejo narciso en la superficie del lago. Nada me previene de esta contaminación de ponerlo todo en letras (tal vez sea un TODO con mayúsculas). Me extraño a mí mismo cuando no aparezco reflejando mi ser en alguna línea de cuaderno, o en algún tachón a mis archivos de notas en texto o hipertexto de computador (u ordenador como también le llaman). Vaguedad de locura como dirán algunos y fantasiosa deriva para otros. Sin embargo, sigo jugando en mi apuesta de letras en mi perspectiva emblemática para llevar a las letras aquello que contengo en mí, el amor como un caso magnífico.

Todos mis sentidos y los de todos nosotros, han puesto su aporte para que a través de los versos sea capaz de transmitir los efectos de mis interioridades a otros. No importa si a uno o a unos pocos, pero con esa capacidad de lograr “tañer el laúd” del alma de alguien cercano ya el poema cumplió su cometido. Ya ese olor que se contó, ya ese sabor que se disfrutó y se describió, ya ese ocaso que en la retina quedó y que se transformó en letras, ya ese tacto núbil y furtivo que se tuvo cerca del eros, todos son un hecho transmitido que interpretado por el receptor, definido y perfilado por su yo, con sus apropiaciones y condiciones, ha cobrado vida. Allí, ya se dio el pago, ya se dio la suerte de haber llegado. Sólo la poesía me ha permitido esa trascendencia, esa oportunidad de llegar a habitar en la psiquis del otro, que en algunos casos se convierte en vaivén físico, en escozor, en sudoración, en palpitación y hasta en deseo... en el otro. ¡Qué inmensa posibilidad existe en el reino del poema! ¡Qué grandes oportunidades en la memoria traspasada del verso a otros que revivirán –a su modo- lo vivido por el vate!

No he devorado aún, como muchos, ni a Cioran ni a Goethe ni a Nietzche ni a Rimbaud ni a Verlaine ni a Hidobro, por sólo citar a algunos, aunque sí puedo afirmar que me he asomado a sus luces y destellos. Mis asomos tienen más la textura del caos, de lo inextricable, de lo impensado, de lo inestructurado, pero que forman en mis palpitaciones una amalgama que alimenta gota a gota mi ser poeta en un fluir constante de ilusiones e historias, de credos y beneficios, de infartos y estrategias, de inicios y llegadas, en fin de todo lo que muchos poetas contienen, y todo ello va haciendo en mí, ése que soy y ese poeta que me siento. Por fortuna, no he podido ser, eso sí, poeta mercenario ni he mentido para agradar, o como decía alguien “ser poeta a la medida de los pagos”. Además, tal vez porque ni yo mismo sé qué voy a escribir cuando me asalta ese “pathos” compulsivo de hacerlo. Sentir y tener memoria de ello para luego disfrutar su remembranza es un premio que he tenido en esta “extremadura” de ser poeta, enjaulado en los confines de un mundo al que me debo y que yo construí a fuerza de lucharlo y de quererlo. Contradicciones y utopías que pueblan mi mundo donde escribo, y del que tantas y tantas ganancias he tenido.

Hace unos siete años ya, pensé que escribir era una broma para uno mismo, un pasatiempo del ego, y que desatar ese otro yo que llevaba dentro, poner su discurso en versos, era un desacato a todo, era un desafuero, un anacronismo, una turbiedad del agua que bebía que había ocasionado algún daño a mi ser entero, pero con el correr de mis días locos, de locuras compulsivas y de elucubraciones por y para mi sed poética tardía, se iba apareciendo en el horizonte más un placer de vivir la vida como yo la quería. Había en mi escribir una forma de ir descubriendo –por el sólo hecho de quitar lo que exteriormente me sobraba- a ese poeta que mi faz y mis roles ocultaban. Y sin más motivo ni estudios de literatura ni razones de escuelas o líneas de escritura o influencias de maestros, puse a “andar la vela” y “vientos ineluctables (como diría “profundamente” el gran Porfirio) hincharon mi motor, y de eso... miles de versos han rabiado por aparecer en mis renglones, siempre con motivos que van haciéndose borrosos con el raudo discurrir del azar del tiempo, y que hoy sólo son esa memoria de esas sensaciones de lo que existía cuando aquello se escribió. Hoy ya no reconozco los exactos motivos de algunos de mis poemas y me figuro que más viejo será más crítico, y por ello –y a pesar de ello- cada uno ha debido ganarse su significado y su lugar más con la fuerza de sus palabras que con lo que haya de ellos en mí. Es decir, tienen un camino por construir ante ojos ajenos que tal vez los hagan a un lado o por casualidad o afinidad, los hagan suyos. Magnífico tránsito de la explosión jubilosa de su nacimiento a la poesía hasta ese rodar sinuoso, complejo y majestuoso en que me encuentro, sin que ello signifique que no pueblen en mí, que no me habiten ni sus fantasmas, ni sus exorcismos, ni sus duelos, ni sus orcos, ni sus demonios, al lado de tanta alegría, tanto solaz con enormes adobes de desespero.

Estas ganancias de que les he hablado, tal vez empezaron hace ya un largo tiempo. Por allá en septiembre de 1999, muy nuevo en esto de escribir hice un largo texto, de esos de no mostrar llamado “ACLARACIÓN PARA MÍ MISMO” y que en unos de sus párrafos dice: “Hoy empiezo a descubrir que mi compulsión por escribir sobre sentires o pesares se ha vuelto algo parecido a la adicción. Soy un ser que se siente enjaulado... Mi sensibilidad me lleva a ser poco práctico, soñador y, a veces, me angustio... // Quisiera saborear el néctar de un algo que no sé definir. Cuando logro comulgar con alguien sobre lo que se respira en el logro de la escritura o de ver el mundo a través de la pintura, la música, la letras, y que intuyo en esa alma la misma emoción que yo tengo, me transporto. Me pego a esa alma y le brindo mi emoción, aunque ésta no se detecte como tal...” Tal vez ese prurito ya estaba por siempre aquí y sólo se ha ido desarrollando.

Quiero compartirles un poco (mínimo tal vez) de esa catarsis que a veces se logra escribiendo un poema:

ANSIAS

Los días nacen con sus ansias
y hoy... me llené de soledades ajenas
y de angustias en noches manifiestas
que me ganan con su insomnio
y su calidez en tricolor
Así... fantaseando con mi pluma
y un cansancio al que no miro
el escribir sobre un problema milenario
ha cambiado mi normal mirar
por estos trozos de versos
que de cuando en cuando
me alucinan... me alivian el dolor
Así de pronto... mis nostalgias
se parecen al perder
y a ese ganar que nos domina
cuando de tenerse se trata
en la ausencia de cada uno
en el otro
y de nuestro propio... nos

OHCNARF
18/V/2003


Finalmente, como en mi EXTRA anterior, les reitero mi deseo de que se paseen por esa página WEB que es mía pero que cobra vida en la medida en que ustedes la hagan suya también, donde en unos días publicaré esta ENTREGA:
http://www.poesia-letras.blogspot.com

Una invitación final, AMIGOS DE LA POESÍA, a escribir, a comparir, a “BLOGUEAR”, y por sobre todo... a amar

Su amigo de muchos tiempos, agradecido con su presencia en mi vida plena y contradictoria: Francisco

martes, mayo 09, 2006

¿ZOZOBRAMOS O SOBREVIVIMOS?


Siempre zozobramos, desdibujados ante ese pathos que es el amor. Como dice el escritor Gabi Romano en su “Epistemología del amor: una bella e inútil debilidad” <<¿Cómo enfrentar el inabordable testimonio del latido con las ajadas plumas de la aspereza vocabular?>> El lenguaje es espanto y periferia, se atraganta en la lengua, y la sangre -remolona y expansiva en el cerebro- no ayuda. El hipotálamo, fuente del sentir y del placer según algunos, no obra y entonces: ¿Cómo podemos hablar de poesía –en toda la extensión de lo que significa este arte- cursi?. Es difícil escribir poesía de amor si se está enamorado, aunque es tan fácil acceder a hacerlo. Nada más contradictorio, pero nada más atractivo y elusivo que lograr poesías de amor.

Recuerdo en esta divagación escuchar a un poeta en un Festival Internacional de Poesía de Medellín, diciendo que "Los poetas que escriben poemas de amor / todos son ridículos / pero sólo son ridículos / quienes no han escrito un poema de amor" Gustavo Pereira (parafraseando a Pessoa). Pienso en contrario de quien dice que escribir poemas de amor “... no es poesía”, yo seguiré leyendo amor en cada poesía y seguiré siendo un poeta ridículo como lo han sido en todos los tiempos todos los poetas, cantándole al amor de todos los tonos y apellidos. Gracias Pereira por darme armas para seguir loando al amor...

De Pereira, ese Margariteño Venezolano,

Somari

Un ridículo poema en tu nombre señora
Una taza levantada en tu nombre señora
La última cerveza en el último bar en tu nombre señora
Todos los sueños ¿adónde escaparon? Aquello que brilló ¿fueron
tus ojos alguna vez?
Déjame extraer la última
moneda de mi manga
por ti señora”

sábado, mayo 06, 2006

También en Medellín...



Este Medellín, Antioquia, Colombia, esta patria chica afectuosa tiene también esos atardeceres de lluvia que nos cambian el prisma y al tiempo, la mirada deja el suelo... y se eleva, tal vez en pos del mismo cielo... a veces, sin merecerlo.

Abril de 2006 desde la terraza de un aposento... muy acogedor

Poesía Cubana actual

Abismos

Que no tenga un río para fijar mis días.
Una vela o una claridad.
Estoy paralítica y no tengo preguntas.
No baja del mar a los abismos
quien de su abismo vive.
Y aunque a veces cargada penetre
y deje mi estela como una pregunta
para responderme no tengo espejos.
Narciso sin manos para romper el agua.


María Elena Hernández Caballero (Cuba)

Concisión, belleza y tristeza, de la Cuba Joven, actual, desconocida por el mundo y hasta difícil de disfrutar si no se es un desenterrador de tesoros “aédicos". Dicen otros cubanos más cercanos de ella: “...la autora no tiene intenciones moralizantes sino que nos dice sus intuiciones que a veces tocan el colmo de lo dramático. Y todo con gran economía de palabras: la sobriedad es una virtud de esta poesía que dice también con lo que calla."

viernes, mayo 05, 2006

DE LO QUE DESPERTÓ UN LIBRO DE POEMAS


En la página 17 del Prólogo del libro “24 Poetas Latinoamericanos”, editado en México en 1997, donde se expone una hermosa antología, dice:

“Se escriben poemas de amor, épicos, reflexivos, líricos, satíricos, eróticos, invocatorios, de asunto social. La poesía posee un contenido, ya sea intelectual o emotivo, y está hecha de impulsos. En la medida en que un autor, un poeta, expresa exactamente la emoción o el “matiz” que quiere comunicar, logra ese “estímulo del impulso” que constituye lo esencial de la experiencia estética. Como alguien dijo, en la poesía lo que importa es la relación entre la belleza y la certeza. La fuerza de un poema está indisolublemente unida a su verdad. Hay por ello poemas que nos conmueven vitalmente, cuya lectura nos vuelve mejores, porque su ritmo, sus imágenes agitan algo en nosotros comunicándonos una emotividad o un pensamiento específicos, y que a partir de ese momento forman parte de nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. Es válido decir, pues, resumiendo que la materia de la poesía es la condición humana. La poesía comunica el “ser” de las cosas. Al comunicarlo, nos permite comprenderlas. Todas las posibilidades humanas son su materia: el amor, el sueño, la ira, el miedo, la tristeza, el entusiasmo, la libertad. Y ya es bastante que la función de la poesía sea enseñarnos a los hombres a comprendernos y a vivir mejor.”

Creo entonces que además pudiera decirse que: La poesía tiene entonces una función sanadora. Nos permite sacar a la luz aquello que llevamos inserto en alguna parte indescriptible del alma, algo que al decirlo distinto dejaría de ser lo que es, pero en versos... halla su horma, su estancia, su presencia y su esencia para perdurar. Nada entraña más magia personal que el acto de llegar a la poesía, por cualquier camino. Cualquier atajo que tropiece con ella, es válido. Nada desdice del hallazgo ni del que se anuncia quién es al leerla. La poesía nos hace mejores o, por lo menos, no nos hace peores, por lo tanto es un símbolo de ganancia inapreciada e inapreciable. Tiene su cimiento en los confines del corazón y del alma de cada uno, independientemente de qué tanto sepamos sus tamaños, sus esperanzas, sus ansias, sus esperas, sus inelocuencias. Pedro Ugarte decía en la Web de LITERATUYA que : “La poesía guarda una verdad segura: es una forma de decir ciertas cosas inasibles que no aceptarían otras palabras, ni siquiera otra forma de decir.” Nada encierra más misterio ni permanece inalterada hasta que alguien la haga suya y la magree junto al farol de su canto, y con ella enarbolada de estandarte, no importa si por unos instantes, deja de ser quien es para convertirse en alguien a quien la poesía algo le cambió. Es tan de nosotros los humanos como la más exacta descripción de cualquiera de nuestra anatomía o de nuestra “geografía” como diría el poeta. Su pureza de representar la libertad de decir a través de ella lo que sea, la hace la más esquiva de las artes, la más inexplorada de las posibilidades estéticas y hasta médicas. Tanto por decir de lo indefinible, y tanto por amar de lo que me contiene.

Itinerancia 0 - Febrero 2006

Encontré en la Web algo llamado “Decálogo del Escritor” de Augusto Moterroso (Guatemala): “Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.” He empezado a hacer este ejercicio, tal vez no como un diario sino como una libreta itinerante de apuntes, mis apuntes.
Son las 6:45 a.m. Esta mañana, abierta al reinicio y a la rendición también es una puerta abierta a la esperanza, al olvido y al perdón. Un amanecer benévolo y sonriente apareció en el cielo mientras yo inicio por enésima vez el camino de la misma ronda diaria de los últimos 25 años.

Hay una trascendentalidad en explorar presentes y emociones, debilidades y miedos, densidades y vacíos. Escapa la pluma y fluye como un río... como esa mariposa que acaba de abandonar su capullo. Tengo como objetivo las letras y esa conversación interna conmigo. Tal vez exagero y no sea de buenos resultados explorar las preguntas sin respuesta de un pasado que ya pasó... y tal vez con esta búsqueda eche a perder lo único que realmente tengo: este presente tan cierto como mío... construido con mis esfuerzos, con mis errores... y con mis aciertos. ¿Es lo que tengo lo que quiero? ¿Hay algún sometimiento a alguna ley desconocida en este andar atado a una noria como la que me contiene? Preguntas sin respuesta... creo son preguntas sin sentido. La voz en mi cabeza hace ruido y deseo que sea un susurro, porque encuentro que no vale la pena el desgaste. Hay un leve toque de angustia en mi conversación íntima, aunque en mi condición la intimidad perdió el partido con alguien hace ya mucho tiempo. Tal vez no es angustia la palabra precisa sino frustración. Algo que desde niño tuvimos que aprender a dominar, pero ese niño intenso (de intensidades sin disimular en su irracionalidad) que soy yo, no se rinde... y está aquí, cada vez más domador de mí... ¡Qué bueno escucharlo y reír con él en la rayuela!

Vuelvo a mi salvación, vuelvo a mis pastos, a mis estepas, a mi condición de buscador de poemas. He escarbado pedazos de cielo que otros han puesto en letras con mucho acierto. Comparto mis hallazgos:

1) “El cuerpo no es más que la bicicleta en la que va a trabajar el alma” decía un poeta rumano, tal vez tiene razón porque este ser que envuelve lo que soy me agrada. Voy logrando el empaque de mis deseos de ser como yo quiero verme... un poco con la ventaja subsiguiente de que otros ojos se enfilen hacia mí... y les agrade, pero hay unos ojos... ayer callados y enfermos, que desatan temporales y todo tipo de inciertos con sólo posar su luz en mí: Ensoñación de lo que pretendo desde los míos azules y cansados.

2) “También yo de noche los abro (los ojos) / y miro el silencio / en la oscuridad / donde el retrato termina / sin que lo alcance a ver” Nos deleita con este trozo Mirta Rosemberg, en donde plantea su inquietante nostalgia y su espera de alguien que está grabado en su interior. Yo anoche me desperté muchas veces y sólo en la duermevela tenía su retrato en mis ojos, pues cuando me invadía el sueño... mi paleta y mi pincel derivan hacia la pintura de otros cuadros... en países extraños donde habían varias lenguas y donde todo era el universo vertical que dominaban los lugareños mientras yo sólo atinaba a luchar contra la gravedad... había en toda esa universidad de ese sitio, una constante atracción hacia unas piernas y una dicción fabulosas. Sólo yo miraba este silencio y había en cada duermevela un retrato nunca hecho de una sonrisa en mi almohada y unas caricias, guardadas, represadas, esperándome.

3) De la “Stanza XXXVIII” de Gertrude Stein, me llega el sabor de lo temporario en lo que hacemos. “No hay principio de un fin / Pero hay un principio y un fin” me envuelve en un ovillo de tiempo espacio donde todo tiene un discurrir dictaminado por una secuencia que está más allá de todos nosotros. ¿Será que podemos tener alguna forma indiferente a este transformar / transcurrir del tiempo? Quisiera que mis principios no tuvieran fin... la eternidad y su búsqueda tiene alas y pájaros. Oscuridad en contradanza asombra mi mente cuando contemplo en duermevela...

4) Rumorear: Yo rumoreo o me rumoreo, directo o transitivo, como se quiera, lo cierto es que esparzo rumores sobre lo que me rodea o sobre mí... aunque en esos rumores también va al aire la canción que acompañó mis caminatas y mis dedos a la orilla del mar... mientras la añoranza echaba raíces en mi pecho... “Este amor... que me consume los cielos y me invade la noche... Este amor” (años 70).

5) Mónica (poetisa joven costarricense, cuyo apellido dezconozco pues "olí" sólo su rastro) quería “Atravesar el país con los ojos cerrados”, es decir del Caribe al Pacífico sin escalas, deja volar sus sueños y los escribe para nosotros en algún sitio perdido de la red... Yo en mi “diario” sin serlo, pretendo llegar a mi yo rebelde, a mi yo preguntón, y a aplacarlo o incentivarlo... sacando de él todo lo que está estancado y a punto de desbordarse... puede que a mis palabras les dé orden y coherencia, y tal vez sean del tiempo y del hechizo los permisos de que se logre... y tal vez ellas, mis palabras, murmuren por sí solas.

Mi primer Itinerancia y mi rodar que nació un 2 de febrero de 2006.

FOTO

ITINERANCIA 1 - Miguel Hernández

Atreverse a decir algo de Miguel Hernández, en la red o en cualquier ámbito, suena a blasfemo y hasta atrevido, pero... ante estos versos... qué no podría decir:

“Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro
(M. Hernández, 1939)”

¡Oh Miguel! ¡Oh bardo de la luz y la esperanza en la vida! Cada que tomo mi pluma y se arriman a ella los renglones por la acción demencial de mis manos, todo salta con la emoción de hacer de estos encuentros un coro de amores. Yo creo que el adobo completo es el amor... ese ajo que le da el sabor fuerte a lo que tocamos, hacemos y decimos si en nuestras pupilas arde la luz de su arrogancia y de sus incandescencia. ¡Oh Miguel! Escribiste antes de mi nacimiento aquello que hoy es esencia en el soñar y en las letras... que yo vivo. ¡Gracias por tu legado!

De mis "Itinerancias" - Feb 7/ 2006

jueves, mayo 04, 2006

Traducción Libre

De un fragmento del prefacio del libro de Walt Whitman "Complete Prose Works - Specimen Days and Collect, November Boughs and Goodbye My Fancy"

"Supongo que publico y dejo mi colección entera, primero, para perpetuar esa eterna tendencia y conservar aquello que está detrás de toda la Naturaleza, incluidos los autores; segundo, para simbolizar dos o tres especímenes interiores, personales y otros, lejos de las miríadas de mi tiempo, el medio rango del Decimonono siglo del Nuevo Mundo; un extraño, imperdido, tiempo maravilloso. Pero el libro probablemente no tiene un propósito definido que pueda decirse en una declaración."


("I suppose I publish and leave the whole gathering, first, from that eternal tendency to perpetuate and preserve which is behind all Nature, authors included; second, to symbolize two or three specimen interiors, personal and other, out of the myriads of my time, the middle range of the Nineteenth century in the New World; a strange, unloosen'd, wondrous time. But the book is probably without any definite purpose that can be told in a statement.")

NOTAS SOBRE “INSOMNIOS Y DUERMEVELAS”

Para hablar de mi periplo por este libro, empezaré por saber qué es "duermevela". Según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española)
(De dormir y velar).
1. amb. coloq. Sueño ligero en que se halla el que está dormitando.
2. amb. coloq. Sueño fatigoso y frecuentemente interrumpido.

Descubrí entre los anaqueles olvidados de la Universidad este pequeño libro, de un Mario Benedetti que cada vez admiro más. Ya no es sólo el portento de los tiempos en que la táctica y la estrategia sobresalían sino que, hurgando en sus intestinos, he encontrado alguna fórmula especialmente fabulosa para desentrañar y aprender de ella. Me he identificado con su pluma y tal vez por lo que me apresto a escribir esta hoja es porque esos escritos me han invitado a decir y a escribir lo que siento de una manera muy mía, muy intensa y llena de presagios. Es como encontrar de pronto una forma no dicha de algo que buscabas para resolver algún acertijo que te estuviera llenando de curiosidad, y ello en mi poética creo que será de una importante influencia.

La primera enseñanza es que en cada sencillez de los diferentes temas que a uno se le puedan ocurrir en momentos de insomnio, hay una belleza que refleja la belleza que uno siente en extraña y temporaria paz por ellos. Es una ventana en que he encontrado que el decir con el salero personal, lo que queremos decir desde dentro, nos da la libertad de mostrarnos tal como somos y no como creemos que somos o como nos ven los demás. Algunos ven estos versos como irónicos, humorísticos y hasta emotivos, sin ser ello nada nuevo en su poética sino una sublimación de sus rasgos más profundos. Es un poco el permiso que Benedetti se da a sus 80’s cuando confiesa que ya siente que está cada vez más cerca de la muerte, máxime después de un marcapasos con que recuperó un poco su precaria salud cardíaca. Dicen algunos que hay trascendentalismo en estos nuevos versos, aunque creo que siempre los ha tenido, sólo que en el releer, por ejemplo, sus Inventarios, uno encuentra el mismo sentir.

La segunda enseñanza tiene qué ver con tal vez el tardío descubrir que en el seguimiento que hace Benedetti de las reglas de oro del siglo de oro español, por ejemplo en los sonetos de versos endecasílabos, hay un ritmo que se pega y se queda en uno en un tono musical que atrapa, casi independiente del tema en cuestión. He descubierto que no importa si es la luna o la soledad o la tragedia o la globalización, si en ellos hay el ritmo que siento a veces tamtámico o a veces válsico o tangófilo, como el de las barriadas de “El lado oscuro del corazón”, se percibe su firma o sus huellas “poemánticas” si se quiere.

miércoles, mayo 03, 2006

Dama de la Poesía - Matilde Alba Swann (1912-2000)

Es el seudónimo de Matilde Kirilovsky de Creimer.

Trabajadora incansable por los derechos de los niños. Recibe innumerables premios, menciones y honores, entre los que se destacan su promoción para el premio Nobel de Literatura 1992; premio Santa Clara de Asís de 1991; Premio Provincia de Buenos Aires -poesía- 1991, entre otros. Como periodista condujo audiciones de literatura en las radios Provincia de Buenos Aires y Universidad de La Plata; fue colaboradora permanente del Diario El Día de La Plata y su corresponsal de guerra en las Malvinas.

Uno de sus libros lo empieza así: "MI CASA FUE UNA CASA EXTRAÑA / ÉRAMOS NADA MÁS QUE FELICES". ¡Oh! Matilde - ganas inmensas de conocerla, llena de ternura y de amor en toda su obra.

Argentina. Abogada, madre de cinco hijos. Ya unos años de su partida y seguirán rondando sus poemas, el alma poemaria de muchos. Los invito a que la conozcan... Es la ternura hecha mujer... que ya es una redundancia afortunada.

De ella quiero que paladeen la obra sentida en estos versos a sus hijos:


BAILARINA

Mi pequeña pequeñina
Me pide con dulces ojos
La deja ser bailarina.
Su cuerpecito se empina
y ensaya un paso de danza
mi pequeña pequeñina.
Con sus bracitos en alto
Ora un paso, ora un salto,
Ya se yergue , ya se inclina,
mientras se mece en sus ojos
su sueño de bailarina.
Su carita sonrosada
implorante la mirada
su boca dulce y mohína
gira, gira, transportada.
Sus labios no dicen nada,
mi pequeña pequeñina,
pero me piden sus ojos
la deja ser bailarina.

(Del libro "Coral y remolino" 1961)

Un algo de lo que quiero dejar a otros...

LEGADO INSTANTÁNEO

Testamento de Miércoles
Mario Benedetti

Lego mi especial velamen
de errancias frente al tiempo
a aquél que lo necesite
para hacer de él su refugio

Lego para el viernes próximo
mis temores instantáneos
de hacer del viernes una fiesta
de amábilis contrarios

Lego para el fardo de la hoguera
en que se quemó mi cierta contradanza
mis misterios más feos
mis fantasías onerosas y calladas

Lego para el sábado
el desastre que será no saber
qué hacer con el poco tiempo libre
si tengo tantas inocencias por doquier

Lego mis pantuflas
que estreno desde siempre
en honor a mi viejo que se fue
sin saber siquiera lo que dejaba

Lego esta tierna tarde de poemas
a una mujer cierta y lejana
y a otra buena y abnegada
que no sabe qué hacer con lo que gana

Lego mis permisos momentáneos
en que me escapo al cosmos de los años
a consultar el oráculo que muere
donde quiero saberlo todo y nada

Lego la especial melancolía de los domingos
cuando se sabe uno de memoria
las tablas los sagrarios las bancas
de la iglesia de los parques de los atrios

Lego casi todo... porque
lo que me dejaron los escritos inconsútiles
fueron aquellos verbos de mirada irrenunciable
que nunca usé entre los miles de trajes
que a mis poemas me atreví a desearles

Lego todo lo que soy... en esta tarde abúlica
pero tengan presente que no dejo todo
porque lo que soy no es todo lo que tengo
y mañana podré cambiar de patrocinio

OHCNARF
8/XII/2003


Nació una tarde lleno yo de Benedetti y de otros que patrocinaban mi idilio con las letras, en ese supendido mundo entre el sueño, la magia y el olvido...

Este OHCNARF, es mi seudónimo. Uno que mi hermano canario dice que es rebuscado, pero que tiene una historia que pasa por la talla de la madera, por Chile, por Rosy y su vida austral llena de poesía escondida... En fin

Saludos a todos quienes me han pedido más poesía, de la mía.

lunes, mayo 01, 2006

DE UN ASALTO A MIS LETRAS con historia

Alguna vez el periódico TANGENTE de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Medellín - Colombia, publicó este poema mío en prosa:


"DE UN ASALTO A MIS LETRAS

Hay tantas hormigas cerca de mí, en los lindes de mi cuaderno, que casi llegué a creer que ese ejército de mínimas voluntades tenía como tarea, como objetivo, asaltarlo y llevarse una a una las letras que he venido escribiendo estas noches escondido, tal vez hasta de la imagen que a veces notan mis amigos. Me las imaginé cargando a cuestas las emes mal escritas, y sacando con dificultad esa zeta que se zafa de mis manos en un zigzag, o tal vez vi algunas que intentaban tomar mis oes y redondearlas como no puedo hacerlo la mayoría de mis días, ya que en ellos esas vocales no existen, pero sí en mis noches. Me pareció que querían arrastrar de las puntas mi letra manuscrita y llevarse los hilos de tinta, tal vez para reconfigurarlos allá en su nido, en mejores metáforas que las que a mí, en mi cuaderno rayado, se me hayan ocurrido. Llegué a sospechar que sólo querían dejarme aquellos versos que hablaban de dolor, porque una de ellas se estacionó en la palabra amor, y me miraba como queriendo decir que aquel amor ya había cambiado de dueño, y que con él arreglaría dos, tres o cuatro entuertos. Pero, lentamente volví a estar en el mundo de los grandes y de un golpe de spray, de esos certeros, acabé con las intenciones amatorias y literarias de aquellas acompañantes más pequeños, a quienes vi como adoradoras de mis versos buenos. Sólo que al final me pregunté: ¿Y cuáles serían aquellas que mis amigas minúsculas hubieran dejado? No supe cómo responderme, porque aquí sigo escribiendo todo lo que soy desde este cúmulo de letras que tengo en todo mi ser imperfecto.

9/VIII/2004"

Después de él se creó una historia que ya va para dos años... OH! Las letras... ¡Benditas sean!