miércoles, junio 28, 2006

Jornada de Inauguración del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín

DE CÓMO SON LOS POETAS...

“Nos negamos a seguir siendo esclavos
y por ello, empuñamos el relámpago...”
Fernando Rendón


Son bajos, altos, viejos o de abdomen prominente, cada uno con su cada chaperona, esa voz que intentará hacer comprender sus poemas. Sus miradas llenas de expectativas favorecen la llegada de la magia y de los miles de soñadores que vinimos a este cerro buscando un no sé qué, indefinible, incierto, pero en suma... muy atractivo.

Traen sueños de todas las geografías, en empaques de todas las razas y géneros, con una cultura que nos somos capaces siquiera de intuir pero de la que estamos ansiosos por libar. Algunos ajan, en sus manos, notas, cámaras y hasta algún saco que estorba en este Medellín absolutamente primaveral. Hay expectativas en sus miradas nórdicas caucásicas, africanas, rasgadas y hasta comunes y corrientes. Algunas caras indígenas muestran entre su sonrisa la dignidad del zipa o el maya, y hasta llevan en el pecho su tocado colorido. Parece como si en esa mirada uno pudiera atrapar las miradas del orbe, parapetado tras géneros rojos y pequeñas banderas que, sin saberlo, semejan un hermosos ramillete de paz.

Tienen variados acentos de Babel como los guturales árabes y pasan de la risa a la lágrima, sin que todos quienes les aplaudimos a rabiar perdamos de vista esos cantos y gestos que apenas entendemos y de los que creamos significados según lo que cada uno tenga dentro. Tenemos en las manos el premio que hace del poema una bandera de paz y esperanza. La mente y el espíritu tienen ya en estos parajes su propia dinámica, su reconstrucción para acoplarse a esa sabiduría poética del mundo, e impresiona cómo –sin entenderlo- se gana y se gana de lo que no comprendemos pero sentimos en el fondo maltrecho de una humanidad que desde todos los puntos cardinales se intenta deshumanizar.

Francisco Pinzón Bedoya
24/VI/2006


Escrito desde las graderías del Teatro al aire libre Carlos Viecco del Pueblito Paisa en Medellín durante la jornada de Inauguración del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín

miércoles, junio 14, 2006

ESA FORMA OSCURA DEL POETA


Es “un arte o piedra de alquimia” ese hecho de querer tomar palabras y construir, desde alguna parte interna, el corazón, el alma o los pulmones, un verso propio. Luego, como un símbolo de obstinación y de insania o locura, elaborar más y más de ellos en un encadenamiento sinuoso y arriesgado, y hacer así un poema que, como por parte de magia, entrega un sentimiento, un mensaje, una emoción que se hallaba dormida, con cualquiera sea la intención que el hacedor quiera tener.

Tal vez ser poeta es ser capaz de escuchar esa voz inaudible, de convocar imágenes en letras, que desde muy dentro y por algún acicate -puede ser un olor, una tonada o un candor- toma posesión del bardo y a través de él... nace, se crea, se cría y luego se posa en sus renglones exactos y con su propia forma, con o sin consentimiento de quien lo configura.

Es muchas veces, el escribir poesía, una forma oscura de decir lo que de otra forma... no se puede decir.


[A partir del artículo: "PALABRA, SER IMAGEN"
por Nora Didier de Iungman]

martes, junio 13, 2006

De "Voces" de Antonio Porchia - (Italia, 1886-Argentina, 1968)



"Quien conserva su cabeza de niño,
conserva su cabeza.

Crees que te falta todo, y sólo te
faltan unas flores, para sobrarte todo.

Para librarme de lo que vivo,
vivo.

Cuando no ando en las nubes,
ando como perdido.
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Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.

El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.

Quien me tiene de un hilo no es fuerte; lo fuerte es el hilo.

Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto.

Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.

Una cosa sana no respira.

Quien no llena su mundo de fantasmas, se queda solo.

Tú crees que me matas, yo creo que te suicidas.

El mal no lo hacen todos, pero acusa a todos.

Estoy tan poco en mí, que lo que hacen de mí, casi no me interesa.

Te quiero como eres, pero no me digas cómo eres.

Hay sueños que necesitan reposo.

Las sombras: unas ocultan, otras descubren.

Herir al corazón es crearlo.

El temor de separación es todo lo que une.

Te depuras, te depuras... ¡Cuidado! Podría no quedar nada!

Se aprende a no necesitar, necesitando.

Palabras que me dijeron en otros tiempos, las oigo hoy.

La humanidad no sabe ya a donde ir, porque nadie la espera: ni Dios."

lunes, junio 12, 2006

TODO TIEMPO FUTURO SERÁ MEJOR

Los graffitis y los cuadros no solamente se pueden pintar y colgar en las paredes. También pueden pintarse y colgarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer. Y ellos los pintaron y los colgaron en 22 prendas básicas que exhibieron en la muestra organizada con el apoyo de la Colegiatura. // En medio de una noche de lluvia y de relámpagos, estuve mirando las fotos y las camisetas una por una. Mientras tanto, me puse a pensar en las nuevas artes y en los artistas que han aparecido en el mundo durante los dos últimos siglos, después de la invención de la fotografía, el cine, la radio, el disco de acetato, la televisión, el casete y el video. No sé por qué recordé una frase de un poema de Friederich Hölderlin hablando de los poetas en tiempos de miseria: "Nacerán nuevos héroes criados en cunas de acero"

[Fragmento tomado de "Alicia en la Ciudad" Por Juan José Hoyos - mayo 7 de 2006 - Periódico El Colombiano - Medellín (Colombia)]

Yo también creo que hay esperanzas genuinas en cada uno de los nuevos amaneceres, frente a la capacidad creadora de las nuevas generaciones y creo profundamente en que "todo tiempo futuro... será mejor" porque han andado los pasos que otros... ya anduvieron. Gracias Juan José... y ofrezco disculpas por la familiaridad que con él, infortunadamente, no tengo.

viernes, junio 09, 2006

De la admiración de Piedad Bonnett... y la mía

"No me queda la menor duda de que la lectura desbocada que hice de Cien Años de Soledad en tierras costeñas acabó de confirmar mi vocación literaria. Como tantos escritores colombianos nacidos en provincia, probablemente concebí entonces el sueño de triunfar por mis propios méritos, como el muchacho de Aracataca, sin necesidad de acudir a padrinos ni a lagarterías. Hoy, cuando unos pocos libros me permiten tal vez llamarme escritora, siento por García Márquez no solamente admiración fervorosa, sino un enorme cariño. El que provocan en nosotros los escritores que nos permiten reconocernos, imaginar, emocionarnos, "distraernos de nuestro destino" gracias a los sueños que engendran en su soledad creadora. "

Fragmento de artículo publicaod en la Revisa Cambio - "La fuerza de la poesía" Por Piedad Bonnett - Poeta y novelista colombiana. Septiembre de 2002

viernes, junio 02, 2006

PARA HONRAR A "UN LOCO" QUE YA NOS DEJÓ


Me adentro en la descripción de un ser que tenía como esencia de su vida la poesía. Sólo tenía para sus lectores y escuchas, su sonrisa de loco, su personalidad avasalladora, su carisma rebosante y sus ocurrencias en letras, en canciones y en palabras habladas con la desfachatez de quien nada esconde, de quien nada teme. Le bastaba llegar en medio del calor al 3º Festival de Poesía de Medellín por allá en el 93 o 94, a leer sus epígrafes y sus alusiones a los vivos y a los muertos en forma irreverente, y a hablar de grandes ciudades como Lorica, ante el asombro y la simpatía de quienes lo oían divagar entre su prosa que explicaba sus poemas y que unía, sin que el público se enterara, son sus versos apabullantes. Por algo lo llegaron a llamar "el anarquista hermoso". Levantaba murmuraciones con su gran cabeza y su cuerpo que algunos decían que colgaba de su barriga hidrópica y sus mechones de pelo desordenado.


De él dijo un crítico que fue "... uno de los más interesantes poetas de Colombia, autor de una poesía fresca y a veces brutal que pensamos sobrevivirá los años y los gustos estéticos." Era la honestidad hecha poeta en sus aciertos y sus yerros.


Permítanme recordarles a un "desconocido" de la tierra de la hamaca, del ganado, de la vida desbordante, de la flauta de millo, de la gaita de caña y cera de abeja, del sábalo y del sombrero "vueltiao" quinciano o veintiano (dependiendo del número de vueltas de tiras con que se fabrique). Nació en Cereté, Córdoba (Colombia), casi a la orilla del mar, por allá en 1945. ¿Ya saben a quién me estoy refieriendo? A Raúl Gómez Jattin.

Durante sus últimos días en Cartagena (Colombia), donde su vida y su muerte se desarrolló entre cuanta calle tiene la ciudad vieja con sus actuaciones erráticas, entre vendedores de cigarrillos, bohemios, policías de tráfico o pintores. En vida no interesó a nadie más allá de los instantes que vivió con sus contertulios ocasionales, y por ello, su obra pocos la conocían al igual que hoy, unos cuatro años después de su muerte prematura atropellado por un bus de transporte urbano.

Es probable que, como otros ya lo han hecho, esta sea la pretensión o hasta la invitación a que se lean y conozcan su obra que será monumento de esta patria linda para muchas generaciones futuras degustadores de la poesía propia y auténtica.

Gómez se suicidó públicamente y por anticipado anunció en sus actos y en su poesía que rápidamente se iría del mundo, y aún así tal como él lo quiso aquello se cumplió. Entre las críticas y comentarios que han surgido de su obra hay un sitio común en el que se menciona su locura, dando por hecho que hay una relación entre ésta y la creación poética, lo cual no comparto exactamente. Se habla mucho entre sus biógrafos, no de su lucidez sino de esos actos excéntricos que a muchos llegaba a parecerles locura, además de su afición por las drogas, de sus inequívocos manifestaciones públicas de esquizofrenia y de agresividad sin razón aparente. Su último libro, "Esplendor de la mariposa", es el más amargo. Sus poemas son los del manicomio, los del encierro: "Si quieres saber de Raúl / que habita estas prisiones / lee estos duros versos / nacidos de la desolación / Poemas amargos / Poemas simples y soñados / crecidos como crece la hierba / entre el pavimento de las calles"

De estos actos dice Carlos A. Jáuregui Didyme-Dome de la Universidad de Pittsburgh, en un crónica que publicó El Espectador por allá en julio de 1997, que "Gómez completó un proceso de autodestrucción y aniquilamiento; vivió como mendigo en las calles, o en oscuras pensiones, fue paciente habitual de sanatorios psiquiátricos y huésped temporal de la cárcel. Devino en el individuo bajo control, entre los aplausos de una sociedad que se aliviaba de tener al poeta como el loco oficial de una corte popular. De esta tragedia escribirán por estos días poetas y críticos. Se hará un panegírico de la locura olvidando que los mejores poemas de Gómez corresponden a momentos de extraordinaria lucidez y que en ellos están los rastros de su lucha contra la enfermedad y la muerte; una lid que en el ámbito personal el poeta probablemente perdió pero que en la obra sigue dando con denuedo. "

Soy un convencido, después de haber leído un poco o un mucho de su obra, porque no sé de toda su extensión, que a él sus manifestaciones de insania le eran propias pues dada su vida cuesta arriba, su felicidad sin oculteces, su inconsciencia sin pudor, su alquimia poética, se le podría perdonar todo bajo el rótulo de "impunidad para el poeta". Soy también un creyente de que en estos tiempos de catástrofes es cuando más tenemos necesidad de visionarios aunque provengan de alguna "escoria de la calle" como podrían denominar a sus últimos días. Hubo quien comparó su acción de lanzársele a un bus, como el episodio de don Quijote con los molinos, sólo que en él ese sólo pensar lejos de la realidad lo llevó a olvidarse de sí mismo, fuera de la vida consumista y hasta de los impuestos sociales sobre el deber ser y el deber hacer para cada oficio.

Escrito el Abril 28 de 2001 - ENTREGA Nº 20