jueves, junio 21, 2007

Palabras al viento



He pasado una mala noche con problemas. Poco dormir y un largo pensar. Un rodar repetitivo, a veces rítmico pero asíncrono, cautivador de olas al estrellarse, fue mi único real acompañamiento. Mientras tanto, me hundí, floté y derivé hacia estados de semisueño que tomaron mi lugar. Aunque hago todo lo posible por mantenerme como el mismo, siento que hay un algo ventral que me reclama ser más yo y hasta tiene preguntas sin contestar.

Frente a este adoptado lugar tengo una veintena de golondrinas que son únicas con su incesante piar, que perturban esta extraña tranquilidad, un azul de fondo y un impresionante lugar a veces vestido de blanco que les sirve de tinglado en su caótico volar. Pero a mis ventanas de ojos y de respirar, llega el azul mántrico del mar y el olor a sal.
Mi cuerpo conserva sensaciones y recuerdos en algunos puntos de la dermis, en los roces de un abrazo con las imágenes y esos sonidos que se parecen a un quejido, al canto de una dulzaina y hasta al sisear que oigo en las noches cuando escucho a mi alma llena de estruendos y suspiros... al azar.

Hay al fondo una mancha semicircular en esta bóveda azul cuasi-infinita, y es mi luna, quien como un refugio matinal eligió venirme a acompañar, mientras yo converso con su aura que para mí tiene un canto que consigo rítmicamente entonar. Me saben a curiosa presencia las ausencias en mi fantasía más real, más loca, más onírica, más pletórica, más romántica, más de un único cante que se ríe y se mofa del mundo porque nadie de entenderlo puede ser capaz.

¡Viva por siempre, vivándola desde esta vista especial, la unión del alma, el espíritu y esta placidez loca que nos ha permitido así estar!

NOTAS DE UN CUADERNO DE VACACIONES (hace unos cinco años)

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