martes, febrero 27, 2007

Suicidio de poetas... Pizarnik, por ejemplo


Desde la muerte por su propia mano de MaMeCa, he estado indagando aquí, allá y acullá sobre este escabroso tema para los que como yo, somos afectos a esta vida a pesar de todo lo que ella traiga y contenga.

Alejandra Pizarnik, para citar sólo un ejemplo, quien había nacido en Avellaneda (Argentina), hija de padres inmigrantes rusos y con una biografía literaria que comenzó muy pronto, se suicida, sobredosis de seconal, a los 36 años en 1972. Alguien conocedor de su obra la consideró "La Poeta que lloró hasta romperse".

Ya desde su "Origen" se insinuaban cansancios de otras edades", como si en su metas estuviera vivir poco. Tenía en su haber al "Despertar", peguntas sin respuesta y sin destino: "¿Cómo no me extraigo las venas / y hago con ellas una escala / para huir al otro lado de la noche?", cual presagio de un adiós cualquiera: el suyo. Su angustia existencial hacía llamados y retos permanentes a su cordura:
"esto es la vida, / este aullido, este clavarse las uñas / en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados, este escupirse / a los propios ojos, sólo por decir, / sólo por ver si se puede decir: / "¿es que soy yo? ¿verdad que sí? / ¿no es verdad que yo existo / y no soy la pesadilla de una bestia?".

Cantos profundos y hoscos, tal vez funestos y abismales, llamando a ser la existencia y a la vez su explicación. Tal vez Alejandra era sólo pura intensidad en su apartarse del yo, de ese yo que le era casi ajeno, entre el amor y sus demonios, y sus miedos y atractores. Toda en ella, siendo ella letras, era desmesura, y se me ocurre que la búsqueda permanente del SENTIDO a ser y estar. Como todos los poetas, o la mayoría, aparecen en su obra frases como: "ataúdes de colores deliciosos", "Toda la noche escucho el llamamiento de la muerte, toda la noche escucho el canto de la muerte junto al río, toda la noche escucho la voz de la muerte que me llama.", "la muerte en un vestido rojo, la bella, la funesta, la espectral, la que toda la noche pulsó un arpa hasta que me adormecí dentro del sueño.", y otros muchos que se presentan en la mayor parte de su extensa y desafiante obra, tal vez por lo convulsa, por lo poco directa, por las metáforas que normalmente me superan.

De ella escribió Luis Chitarroni. "Basta nombrarla para que en el aire vibren la poesía y la leyenda. Una lírica extrema y también una tragedia". Sin embargo, ya tenía antecedentes muchos, dice uno de sus biógrafos "Años de versos y de terapias psicoanalíticas y de frustrados intentos de suicidio con barbitúricos, y el insomnio peligroso siempre como telón de fondo, máscaras de la noche en lugares perdidos que sólo ella conocía: "Invitada a ir nada más que hasta el fondo"." Y llegó el final con su decisión que nadie pudo reversar.
Pero, ¿saben qué? En casi todos "los poetas, los poetastros y las poetisas, y los poetos" (como dice la revista literaria EL GRITO) hay esta presencia, pero a pesar de ello NADA da pie para afirmar que todos ellos se quieren (¿queremos?) suicidar, más bien me crece dentro la certeza cual zarza que en su surgir pone dolor por donde pasa, y que la vida y la muerte son una sola.

domingo, febrero 25, 2007

De una mención al alma que todos tenemos















SIEMPRE ESTARÁ

Le talaron sus piernas
le horadaron el cráneo
le sometieron a todo
y aún así... no pudieron
Le quitaron su fuego
le dejaron sin viento
le llenaron de frío
y aún así... no pudieron
Le violaron sus credos
se apropiaron de sus juegos
le obligaron al silencio
y aún así... no pudieron
Pero a pesar de todo
de todo lo que le hicieron
le quedó su esperanza
sacó a relucir sus sueños
se jactó de sus fantasías y deseos
y voló por sobre todos los techos
para iluminar nuestros ruedos
Ella es... se las presento
... el alma que todos tenemos

OHCNARF
28/III/2001

lunes, febrero 19, 2007

DE ESA EMOCIÓN QUE LLEGA CUANDO MIGUEL APARECE




"Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro"
(M. Hernández, 1939)

¡Oh Miguel! ¡Oh bardo de la luz y la esperanza en la vida! Cada que te leo y después tomo mi pluma y se arriman a ella los renglones por la misma acción demencial de mis manos como tus manos (eso imagino), todo salta con la emoción de hacer de estos encuentros un coro de amores. Yo creo que el adobo completo es el amor... ese ajo y finas hierbas que le dan ese sabor fuerte a lo que cocinamos, tocamos, hacemos y decimos, cual alimento, cuando en las pupilas arde la luz de la arrogancia y de la incandescencia... es esa clave que me entregas desde tu descanso... allá en tu Orihuela donde circundan los aires tus versos...

Rescate de una Itinerancia de Feb 7/ 2006

viernes, febrero 16, 2007

Otra vez una Itinerancia


Casi un año más tarde vuelvo a mi reducto de osadías y de letras, y me atrevo a escribir sin objetivo fijo. Todo nace de una pregunta de alguien sobre Benedetti y a raíz de ello compartí el famoso poema “Pasatiempo”, ése donde habla de la percepción que tenemos de la edad y sus conjuros a medida que nos vamos volviendo viejos. De allí, conecté con una entrevista que el diario El Tiempo de Bogotá le hizo en julio de 2003: ""En cualquier sitio al que voy a dar un recital, dos tercios de los asistentes son jóvenes", afirma. Muchos de ellos saben sus versos, cosa que él es incapaz de aprender, pues "no sé -dice- de memoria ninguno de mis poemas. // El único que sé es uno de Antonio Machado que dice "hoy es siempre todavía". Acepta saber que se va acercando su muerte, pero señala que ésta no le preocupa tanto como la de la humanidad: "si sigue por este camino de globalización y de guerras, la humanidad va hacia el suicidio"". Y en ese encadenamiento de ideas, descubro que tenemos algo en común: yo tampoco logro aprender ni recitar de memoria uno solo de mis poemas. ¡Oh! La soledad compartida con un amigo que no me conoce pero yo a él sí... le sigo la pista y lo leo, lo leo, lo leo. Luego, salto del leer y de su hermano el escribir. Y ello, me sana, me sana, me sana.

Nunca me cansaré de hablar del beneficio catártico y sanador del escribir, o en otras palabras, del exponer en blanco y negro lo que creo, siento o por alguna razón, experimento bajo alguna emoción: ansiedad, nostalgia, frustración, alegría, tristeza, etc. Y si se trata de emociones, aparece -en grado superlativo- el amor y sus matices, el amor y sus demonios, el amor y sus pléyades, el amor y sus náyades...y ése sí, ése sí que deja rastros en los escritos, todos encriptados, porque tiene la ayuda mágica del verso y sus tonadas que dicen y no dicen, que expresan y no, que adoran y no, que odian y no, que se enceguecen y no. En fin, por todo lo que logra el amor que hagamos en su nombre con todas las varianzas que en ello puede haber... aunque distintas en profundidad cuando ello se deja evidente (escrito) para leer en otros tiempos... ¡que viva el amor!

Oh, la alegría la de escribir... que se funde en esa alegría de leer, como la que Borges nos muestra siempre desde sus ángulos fabulosos.

miércoles, febrero 14, 2007

MÁS DEL PORQUÉ ESCRIBO, AHORA EN POEMA


Se da la necesidad de escribir, de muchas maneras, y en este caso -alguna vez en mi historia- se dio esta explicación en verso. Versos sentidos... versos míos... un día de mi cumpleaños... donde tal vez he hecho balances y he puesto en blanco y negro mis desafíos.


REFLEJÁNDOME

Tal vez uno escribe aquello
que le taladra los adentros,
uniendo pasados y presentes,
y tal vez uno se envuelve en uno mismo
y mirándose temerariamente
hacia el confín de sus sentimientos,
pueda uno tomar elementos
que al sobresalir los ponemos en contexto,
deshacen los temores
y aprenden a vivir con su ser imperfecto.
Tal vez en la alegría de haber tenido
especialmente momentos,
está el alivio de ver
qué se ha tenido y se ha perdido:
amores y encuentros con seres sublimes
que uno suponía que no existían,
y desde el fondo de uno,
quizás haya el consuelo y la capacidad
de hallar ese decir que contagie las letras,
las rimas y los scherzos,
hacia cantatas más logradas,
cercanas al alivio
y a la suerte de estar vivos
y mirándonos por dentro.
Mi hecatombe, ínfima y personal,
se resalta y cautiva en mi ser poético,
y me obliga a decirme esos repetidos secretos
que me he dicho muchas veces
pero que van cambiando,
van tomando formas diversas,
aun aquí en este caos perfecto
de ruidos y de vientos,
con el sol en el mar ante mis ojos,
una música de jazz latino
que enamora mis sentidos
y un reciente baño que recompone el soñar
con el encuentro de mis pensares
con mis sentires... dislocados y maltrechos.

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA
26/XII/2003 9:50 a.m.

SOBRE ESE EQUILIBRIO HOMBRE – MUJER / YIN – YAN / COMPENDIO DE OPUESTOS


Por allá en 1999, una poetisa chilena escribió esto, en la calidez de una carta privada que yo me atrevo a poner en público con su permiso y su sorpresa.

“... la mujer es la tierra, lo tangible, y ve solo el lado práctico de la vida, por un odioso mandato genético que nos hace portadoras de la conservación de la vida. Y en eso somos lapidarias, no se puede aplicar a la realidad=no sirve. Por eso es más frecuente que los hombres sean poetas, conquistadores, guerreros, guerrilleros, inventores, etc. Voy a dar una “volada” esotérica, piensa en el átomo, el centro es la carga positiva o masculina, los electrones son la carga negativa o femenina. Si te imaginas bien, todo lo que vemos y tocamos es porque los electrones giran velozmente, tanto que vemos formas, sentimos texturas y percibimos olores, pero nada de eso sería real si la fuerza del núcleo no los mantuviera en perpetua órbita. Así masculino y femenino son Dios en lo pequeño, Dios es la fuerza, la Madre Naturaleza es la belleza, fuerza y belleza sostienen el templo como sus dos columnas principales. Si te fijas en todo templo de grandes filosofías, como Grecia o Egipto, tienen una columna femenino, muy bella y otra más sobria o masculina. Eso es el soporte de la vida. Pensand0o así, la mujer es “Mater”, materia, textura, belleza. El hombre es fuerza, energía en búsqueda y movimiento. Por eso es que las mujeres somos más concretas, y los hombres pueden ir a la guerra sabiendo que van a morir, les va más la fuerza que la belleza. Por eso también los hombres con más plata se casan con mujeres más bonitas y las mujeres más bellas no escogen al macho exitoso sólo porque sí, es su código genético, aseguran así que la prole tendrá sustento, a su vez los hombres buscan la belleza en la mujer pues su mandato interno los lleva a buscar descendencia físicamente perfecta. Además el hombre siempre busca la belleza y la mujer la fuerza, por algo espiritual, desde el microcosmos del átomo al macrocosmos del universo, esto funciona así...”

Ella es Rosy Marin: (rosymarin@hotmail.com)