martes, mayo 20, 2008

Cortázar Lector

Fragmento de Entrevista realizada en el verano de 1976, en Saignon, Francia. Publicada en Cuadernos Hispanoamericanos, ns. 364-366, octubre-diciembre, 1980, Madrid



“- Una vez que el libro está dentro de tu ámbito físico, ¿qué le pasa? ¿Cuándo lo lees? ¿Lo lees en casa o en el metro? ¿Lees un solo libro o varios al mismo tiempo? ¿Los terminas siempre, aunque te hayan dejado de interesar?

- Cuando un libro está en mis manos, desgraciadamente le pasan cosas malas casi siempre, porque estoy en una época de mi vida en que cada vez tengo menos tiempo. Por razones que no son literarias, que tienen que ver con todo el destino de América latina, con todas las cosas que yo trato de hacer o que me piden que trate de hacer, y que supone con frecuencia muchas horas de reuniones, de escritura, de lectura de documentos, y además largos viajes en el curso de los cuales no me puedo concentrar en la lectura. En la medida de lo posible, esos libros que quiero realmente leer, los dejo ahora en una especie de rincón privilegiado donde los veo con los ojos del deseo, y en cuanto sé que tengo un hueco, tres o cuatro horas que pueden ser bastante mías, entonces los leo, si puedo los leo en mi casa. Hubo una época en que, por razones de mayor resistencia física, podía leer en el metro, en los cafés. Puedo hacerlo ahora también, pero con una menor concentración. Prefiero estar en mi casa y leerlo
tranquilo. Además, desde muy joven adquirí una especie de deformación profesional, es decir, que yo pertenezco a esa especie siniestra que lee los libros con un lápiz al alcance de la mano, subrayando y marcando, no con intención crítica. En realidad alguien dijo, no sé quién, que cuando uno subraya un libro se subraya a sí mismo, y es cierto. Yo subrayo con frecuencia frases que me incluyen en un plano personal, pero creo también que subrayo aquellas que significan para mí un descubrimiento, una sorpresa, o a veces, incluso una revelación y, a veces, también una discordancia. Las subrayo y tengo la
costumbre de poner al final del libro los números de las páginas que me interesan, de manera que algún día, leyendo esa serie de referencias, puedo en pocos minutos echar un vistazo a las cosas que más me sorprendieron. Algunos epígrafes de mis cuentos, algunas citaciones o referencias salen de esa experiencia de haber guardado, a veces durante muchos años, un pequeño fragmento
que después encontró su lugar preciso, su correspondencia exacta en algún texto mío.”



Toma uno estos apuntes y revisa su propia forma de hacerlo, sin apego a reglas ni cortapisas, y entonces... descubre que hay lugares comunes y otros no tanto, especialmente porque hay quien considera una ofensa el subrayar un libro, y otros que prefieren tomar notas aparte.

No sé cuál es el estilo en esto, pero es bueno ver cómo lo hacía alguien con una fama extrema de devorador de libros (“voraces lectores”). Creo que leer y escribir siempre van de la mano y en algunos casos, hasta despiertan los escritos de otros, de otras épocas o circunstancias, a ese querer decir dormido que está “a punto de levantarse” y quedar en los renglones de algún cuaderno. Habrá otro decir en otro post lo que ocurre cuando lo que se lee es lo propio, de otras épocas y circunstancias, y entonces el regocijo o el pánico corren por las venas.... y hasta otros demonios o ángeles más extremos.

3 comentarios:

Camille Stein dijo...

Cortázar es un escritor que me subyuga, empecé con Bestiario y seguí hasta el último de sus libros... ya nada nuevo queda salvo los párrafos que he subrayado, frases que he sentido como mías... descubrimientos, en suma

me sorprende y agrada que él hiciera lo mismo

un saludo

Lena dijo...

Francisco,

gracias por dejarme un comentario tan cariñoso, tan lleno de emoción!

Cortázar es cabecera no sólo como hacedor de ficciones sino como personaje.

Queremos tanto a Julio que hacemos la vista gorda a sus posturas últimas y las calificamos de ingenuidades.

Yo creo en la raya si te da la gana...en el libro, en la libreta, en papel, o en tu piel...leer y rayar son una misma cosa.

El texto está completo y vivo junto a la lectura!

Abrazo y besos a Colombia!

Nerina Thomas dijo...

Creo, que es un denominador común tu actuar. Siempre este detalle tuyo, nos permite crecer, aprender, " pensar" cosa que nos abre la cabeza de alguna manera y nos transportamos con esa frase o palabra o forma de expresarnos. Gracias por estar allí!!!un abrazo