sábado, mayo 17, 2008

Diversidad

Tendemos al unanimismo y no a reconocer la diversidad. Preferimos clasificar en bandos, partidos, tendencias, facciones, oficios, profesiones, edades, sexos, colores de piel y hasta proveniencias a la persona, en lugar de tomarnos el trabajo de definirla y decir que es única e irrepetible.

Hemos tenido la tendencia de clasificar a los Borges, a los García Márquez, a los Whitman, a los Nóbel, a los... para sí alejarnos de la responsabilidad de ser capaces de distinguir a unos de otros y tomar de cada uno su presencia y su esencia como personas.

Nos hemos limitado a querer mostrarnos como poseedores de todo el conocimiento de todos en vez de confesar abiertamente que sólo conocemos la belleza inviolable de algún ser a quien nos hemos acercado en su unicidad.

Tendemos a querer que todos pensemos igual, a que todos tengamos la misma información superficial sobre todo porque así nos sentimos cómodos. Nos incomoda descubrir que en cada ser hay una infinita fuente de diversidad y de escondidas regiones en su geografía de bellezas. Tendemos a creer que somos lo que todos son, sin darnos además la posibilidad de explorar en nosotros aquello que nos hace distintos, y hasta bellos por todo lo incopiable que puede llegar a ser ese ser hermoso que todos somos.

La diversidad y el respeto por lo diferente, sabiendo respetar y discernir sobre la diferencia, debería ser el norte, debería ser el engranaje primario de la brújula que siempre tengamos a mano, para no emitir generalizaciones ni clasificaciones ni juicios, en muchas ocasiones descalificadores desde alguna autoridad que no sé por qué motivos nos hemos abrogado cada uno, como si hubiera en cada uno de nosotros un pequeño dios de un mundo que muchas veces... ni siquiera existe.

Tal vez olvidamos que somos el otro del otro

o como decía Alberto Cortez “los demás de los demás”


3 comentarios:

irene dijo...

Estoy de acuerdo con la diversidad, absolutamente en todo, cada uno puede pensar, sentir, creer lo que quiera. Sólo estoy de acuerdo con la unidad en el concepto "persona", todos somos iguales, todos deberíamos tener los mismos derechos, sin importar razas, religiones, clases sociales... bueno, también las mismas obligaciones.
Creo que me entiendes.
Un abrazo.

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...
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