miércoles, marzo 18, 2009

TE FUISTE MEIRA, MI MEIRA DEL MAR (q.e.p.d.)

Me acabo de enterar por la radio. Tengo una hora para decirlo antes de irme a dictar clase. Murió Meira Delmar, mi barranquillera linda, mi poetisa especial, mi poetisa raizal.

En 2005, después del segundo recital de poesía suyo que asistí, me le acerqué, esperé que se desocupara un poco y que tomara aire porque estaba muy enferma, en medio de la emoci
ón de haberla visto en su silla de ruedas recitarnos bellezas como “Palabras palomas”, “Coplas del amor triste”, y otras, y después de haberle oído decir que “(escribir poesía) es tener una pequeña reunión casi familiar, con las gentes que uno quiere...” y “...(escribir poesía es) dejar en el papel emociones, recuerdos, cosa amables y amargas, de mi vida y de cualquier otra vida”, le pedí un autógrafo y ella me miró con su mirada perdida y me dijo: “¡Hijo, llévame la mano que no veo!” y yo asustado le dije: “¿Entonces cómo nos leyó sus versos” a lo que ella sonrió y en su más hermosa voz costeña me dijo: “¡Es sólo para que no se den cuenta porque yo me sé de memoria todos mis poemas, y hasta en qué página están de cada libro mío!”, y estampó su hermosa firma en el libro de las memorias del XV Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Mi corazón está doliendo pero a pesar de ello, en oración poemaria para que Meira esté donde quiere estar ya, descansando y llenando los cielos de su voz hermosa con su Elegía a Leila Kaled, o que desde allí mire a su mar y le grite “...de tanto verte mar, mi corazón se ha vuelto marinero” y que se despida de sus seres queridos como antes de sus amores en su “Olvido” cuando nos recitaba “... el arduo dolor de estar sin verte” o “... es inútil el llanto


Meira, te seguiré amando mientras viva, como esa voz que era desde hace 87 años, amor de todo para todos los que arropaste en tu sombra allá en tu hermosa casa solariega de tu arenosa linda, de la que nunca quisiste que dejara de ser un remanso de voces y acentos para quienes te rodeaban y quienes acudían a ti para escuchar tu lírica y tu consejo.


Meira, adiós. Paz en tu tumba y una vida nueva en la que te vas a regocijar al ver a Pablo (
Neruda), a Raúl (Gómez Jattin), a Mameca.


Para quienes no te conocieron, comparto unos poemas tuyos Meira, como un pequeño símbolo de mi admiración, y tal vez una breve reseña de quien eres (aún):



El Milagro


Pienso en ti.

La tarde,

no es una tarde más;

es el recuerdo

de aquella, otra, azul,

en que se hizo

el amor en nosotros

como un día la luz en las tinieblas.

Y fue entonces más clara

la estrella, el perfume

del jazmín más cercano,

menos

punzantes las espinas.

Ahora

al evocarlo creo

haber sido testigo

de un milagro.



Reclamo


¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!

Mi vida que era como una agua mansa,

como una agua ceñida...

Antes de ti, qué fácil para el alma

la espera de sus pasos y qué fácil

su ligera partida...!

Antes de ti qué fácil la ventura

frente a la lluvia clara y el silencio

de las tardes dormidas...!

Pero contigo, Amor, la lluvia no es "la lluvia"

ni me da su regalo de sonrisas,

y es tortura el silencio cuando pasa

por las tardes dormidas...

Antes de ti, qué fácil el olvido

del país todo rutas para el sueño

que detrás de tus ojos existía...

Antes de ti, ¡qué fácil el momento

de la estrella primera, sobre el Ángelus

brillando sorprendida!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven

la estrella y olvidar angustia viva...

Cómo tus manos claras, inasibles,

la dulzura me trizan...

Contigo, Amor, este fingido gozo

mientras el alma cuenta sus espinas,

y esta quebrada voz para su nombre,

y este afán inquietando la alegría...

Contigo este decir atribulado...

¡Amor! ¡Amor! Qué has hecho de mi vida!



Corazón


Este es mi corazón. Mi enamorado

corazón, delirante todavía.

Un ángel en azul de poesía

le tiene para siempre traspasado.

En él, como en un río sosegado,

el cielo es de cristal y melodía.

Y a su dulce comarca llegó un día

con un paso de niño iluminado.

Este es mi corazón. La primavera

que inaugura las rosas, vana fuera

sin su espejo de gozos repetido.

Y vano el tiempo del amor que mueve

las alas de los sueños, y conmueve

la sangre con su canto sostenido.



Olvido


Ha de pasar la vida. Ha de llegar la muerte.

He de quedar tendida bajo la tierra, inerte,

insensible, callada, como estatua de cera

que al romperse en pedazos abandonada fuera.


Ya sin brillo los ojos que te siguen ahora

con miradas que besan y besos que te imploran,

y muy quieta la inquieta ambición de caminos

que embriagada me tiene como mágico vino...


Ha de pasar la vida. Ha de llegar el largo

dolor de estar sin verte. Acaso el grito amargo

de tu angustia la tierra estremezca un momento..

Mas, después, poco a poco callará tu lamento.


Y de nuevo otro paso, no mi paso ligero,

a compás con el tuyo cruzará los senderos,

y otro labio ¡no el mío! te dirá que la vida

es hermosa: "...La rama que se da florecida,


el temblor del lucero, y la nube, y el canto,

alegría te enseñan... Es inútil el llanto...!"

Y una vez más el viento jugará con tu risa,

y miel pura en tu boca otra boca sumisa


dejará bien amado, mientras rueda el estío...!

Y tal vez cuando lleguen esos días sombríos,

en que llora la lluvia su dolor lentamente,

y en las sombras el paso del misterio se siente


surgiré en tu recuerdo con aquella encantada

vaguedad de las cosas hace tiempo olvidadas,

que retornan a veces en la luna de oro,

en lo triste de un verso, en el eco sonoro


de un arroyo que pasa... Y dirás: "¿Cómo era

la mujer que yo quise una azul primavera

en que estaban los campos aromados y llenos

de rumores festivos bajo el cielo sereno...?


¿Eran claros sus ojos? ¿me embriagó su dulzura?

¿Sus cabellos... tenían de las mieses maduras

el color milagroso? ¿Era leve su mano?

¿Sonreía? ¿Lloraba? ...". ¡Y tu afán será en vano!


La mujer que quisiste una azul primavera

y cruzó de tu brazo por caminos y eras.

volverá a ti sin llanto, ni color, ni sonrisa

-como un poco de bruma que deshace la brisa


sobre el río cansado -imprecisa, distante,

como estrella que rueda temblorosa un instante

y se pierde en la noche... ¡Y ya nunca sabrás

si me hallaste en la vida o en un sueño no más!




Nació en Barranquilla (Atlántico) el 21 de abril de 1922. Su verdadero nombre era Olga Chams Eljach, hija de padres libaneses. Realizó sus estudios de Bachillerato en el Colegio Barranquilla para Señoritas y sus estudios superiores en la Escuela de Bellas Artes del centro de estudios Dante Alihieri de Roma (Italia). Es el nombre femenino más destacado de la poesía colombiana de influencia piedracielista. Su obra posee una musicalidad interior, recurriendo con frecuencia a temas sobre el mar y el universo, el amor y los clásicos griegos.

Meira era flor y miel de nuestra patria. Sus antepasados son originarios del Líbano impregnado de antiguas culturas. Las remotas herencias orientales explican la fina y refinada personalidad humana de Olga Chams, capaz de sacrificar un mundo para hallarse a su propia altura.


Bajo el seudónimo de Meira Delmar se ocultó cuando la revista Vanidades de La Habana publicó sus primeros poemas. Su obra literaria resume la unidad de una vida modelada por el ritmo en una honda melodía, jubilosa en los versos marineros con las gaviotas y las barcas pescadoras, lejana en milenios de añoranzas cuando el amor madrugó en romanzas y elegías.


LIBROS PUBLICADOS

* Alba de Olvido (1942)

* Sitio del Amor (1944)

* Verdad del Sueño (1946)

* Secreta Isla (1951)

* Sus Mejores Versos. Antología (1957)

* Poesía (Antología bilingüe en italiano y español, 1970)

* Huésped sin Sombras (1971)

* Reencuentro (1981)

* Laúd Memorioso (1995) y

* "Alguien pasa" (1998)


Recientemente la Universidad del Norte publicó un compendio de su obra.

Sobre Meira se ha escrito más de lo que conozco, pero hoy quiero dejar esta tinta por su vida poética y la tristeza que me inunda.

4 comentarios:

Gizela dijo...

En alguna parte, que no se como llamarla.Esa que todos esperamos que exista, en el más allá, se han quedado sin poetizas.
No conocía a Meira, pero sí a Blanca Varela, y las dos se han marchado en la misma epoca.
Ya te digo, les hacia falta poetizas allá
Buscaré libros de Meira, me ha gustado mucho lo que publicaste.
Un abrazote
Gizz

Mariana Castrogiovanni dijo...

Hola Francisco, quiero darte la bienvenida a Sana-Mente, ya me pasaré por aquí con tiempo y disfrutaré de tus creaciones.
Un saludo, nos seguimos "viendo"

Gizela dijo...

Francisco
¿Como sigue tu mano?
Hoy es día de los equinoccios.
En un lado del mundo despierta la bulliciosa primavera, en otro el melancólico otoño.
Todo por culpa de que el mundo es redondo jajaja
Un abrazo de primavera madrileña
Gizz

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Gizela:

Mi mano en franca recuperación. Ya me quitaron los puntos de sutura y ya estoy en fisioterapia de recuperación del movimiento, aunque duele me ha ido muy bien.

Gracias por estar ahí

Un abrazo desde esta ciudad en que vivimos en perpetua primavera