martes, abril 14, 2009

Y otra vez... murió un poeta

Murió Mario Rivero (poeta colombiano) este domingo 12 de abril de 2009, en la serenidad de su casa de un problema cardíaco”, es la mayor frase que pudieron rescatar los periodistas de este personaje diferente y de poéticas hermosas en muchos tiempos de las letras colombianas. Casi que independiente de cuál o cómo haya sido su vida, dejó huella en la poética colombiana y todas las reseñas noticiosas se limitaron a decir algo sobre su obra, tal vez obtenido a toda velocidad de wikipedia o qué sé yo. Han aparecido y lo seguirán haciendo, por este hecho, pequeños obituarios en fila, y hasta seguirán llegando noticias de este suceso de todos los poetas, porque para los poetas también pasa el tiempo. Recientemente la lista se acelera: Blanca Varela, Meira Delmar, Mario Rivero... cada vez más cercano. Recuerdo un pasaje del poema de Benedetti Pasatiempo: “Ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano /pero la muerte empieza a ser / la nuestra.” De su muerte, él ya había hablado: “Ningún mortal ha encontrado / Un remedio contra la muerte. / Ella a todos nos quebranta como le place, / Y cuando quiere. (Mario Rivero).”

Un día desfilará el nombre mío y creo que ni llegaré a obituarios nacionales y si, de pronto, escasamente a una nota en el diario del barrio... y claro, nunca por ser poeta sino por alguna ambigüedad entre ser ciudadano y hasta fomentador de alguna causa perdida.

Espero que no haya quien aproveche la oportunidad para denostar públicamente de la poesía en lugar de hacerlo del poeta, como lo hizo alguien ante la noticia de la muerte de Mario Rivero, en la página noticiosa de Caracol, así: “De nada sirve tener corazón de poeta. 04/13/09 07:41:27 Nunca he leido a este poeta, pero en fin no creo que me haya perdido de mucho, despues de muchos años de leer poesía he llegado a la conclusión de que ésta es una especie de terapia que utilizan algunos seres deprimidos para descargar sobre el papel toda la basura mental que los atormenta como en un intento desesperado de librarse de los males que le aquejan. El lector de poesía se convierte en una especie de ropavejero que acumula andrajos viejos y si no toma la precaución de romper el saco en el cual hecha todos esos trastos tarde que temprano termina doblado y extenuado casi en la misma medida como los autores de tales textos catársicos. Lo mejor es abrir los ojos, disfrutar el momento, la vida es bella, hay muchos detalles que nos perdemos por vivir atados a mundos que ya fueron.” (los errores de ortografía son propios del mensaje).

Sin embargo, alguien (porque fue bajo un seudónimo) Sin embargo, en otro comentario sobre este hecho dice: “Por: papeleta - Lun 13 abr 2009 06:13 am. "cuando te mueras harás un viaje como este loco, de versos claros y sueños turbios estaba loco, dios lo perdone, tanto viajar...., tanto vagar..., tanto soñar...., el pobre hombre se fue muriendo poquito a poco, y al fin ha muerto, ya hiede un poco....., alzad amigos....., alzad amigos...,alzad, y vámosle a sepultar..." -Porfirio Barba Jacob- . la poesía es la vida, los poetas son ángeles que nos elevan, nos sacuden y nos elevan para que todo sea bello, hermoso y musical. mario queda enchapado para siempre en el recuerdo. en el olimpo y en nuestro diario vivir.”

Es decir, de la poesía se hacen filas y filas para que pase inadvertida y que sea “eso que con o sin ella, el mundo sigue siendo exactamente el mismo”, aunque no para mí... y eso... me vale. Sólo ilustro aquí dos extremos

¿Qué era y cómo era en poesía Mario Rivero? Sólo puede hablar del poeta su poesía. Unas muestras de distintas épocas



POESIA


Pájaro que desciende
de la cumbre
nos asombra
y nos llena de silencio
Lo que se escucha
es sólo el temblor
el necesario escalofrío
de la rama a que llega...




UN HABITANTE


Este hombre no
tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber
bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran
deseos otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza




SEÑOR K

Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
-Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia-
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario




Cosas que pasan


Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día
Sin duda el hombre sonrió a la mujer
sin duda le trajo flores
sin duda llegó a conocer su olor entre mil
y hasta olfatear su ropa interior
su brassière sus pantalones
tirados sobre la cama

Años después ella pasa con un gordo contoneo
envuelta en pieles emplumadas
Su perfume es el mismo barato y dulce
lo mismo ondula su grupa de sanguijuela encantadora
tiene en cambio los ojos turbios
como dos cuentas desteñidas de porcelana

Él parece un hombre serio y sobrio
con su cuentica
en el Banco y su "curriculumvitae"
no hay duda de que ha sabido ubicarse
bien en el proceso
la mira la examina de una manera abstracta
como si examinara
una cosa vieja oxidada
a la brillante luz del sol
Parpadeando estúpidamente desde un lapso de olvido
y sombra y grasa...
Tiresias ciego adivino de mamas arrugadas
Todos somos él-o algo parecido al menos-







MARIO RIVERO (Envigado, Antioquia, 1935).



Antes de dedicarse a escribir y de que su obra lo consagrara como uno de los más importantes poetas de las últimas generaciones del siglo en Colombia, probó muchas cosas y tuvo múltiples experiencias: voluntario en la guerra de Corea, cantante de tangos, actor de teatro, vendedor de libros y de arte; vivió su juventud en constante movimiento, deambulando por Centro y Suramérica, con incursiones a Europa, en calidad de expositor y guía de seminarios y excursiones artísticas. Contertulio de los cafés de intelectuales y artistas bogotanos, especialmente de El Automático, allí perfiló su definitivo destino poético, al lado de los "cuadernicolas" y sumándose a la naciente corriente de poesía urbana, que él llegó a imponer representativamente. Director y fundador en 1972 de la revista Golpe de Dados (según la Historia de la Poesía Colombiana publicada por la Casa de Poesía Silva en 1991, dio nombre a la generación de sus contemporáneos). Crítico permanente de artes plásticas, en revistas y periódicos.

Su obra ha merecido numerosas e importantes distinciones, entre ellas: Premio Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" en 1972, mención internacional en La Habana, en 1973, por su libro Y vivo todavía. Condecoración en el Festival de Proartes en 1983. El grupo Ulrika de Bogotá le rindió homenaje en 1993. Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en 2001.


Libros: Poemas urbanos (1966); Noticiario 67 (1967); Y vivo todavía (1972); Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1973); Baladas -antología- (1980); Los poemas del invierno (1984); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1989); Del amor y su huella (1992); Mis asuntos -antología- (1995); Los poemas de invierno (1996). Porque soy un poeta -entrevista- (2000) y Balada de la gran señora (2004)




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4 comentarios:

SILOE dijo...

Desconocia este autor.. gracias por tu comentario, intentare buscar sus escritos y conocerle más... Uns aludo, Reme.

Athena dijo...

Leí lo citado en tu entrada de este poeta y me gustaron mucho un par de poemas, una gran pérdida para la poesía definitivamente, con respecto a las opiniones dadas acerca de los poetas me acorde de un pasaje de Chauteaubriand:

“Presumiblemente la especie humana crecerá en estatura y volumen, pero es de temer que el hombre, como individuo, decline; ciertas facultades eminentes del genio se perderán; y así la imaginación, la poesía y las artes peligran en las celdillas de una sociedad altamente desarrollada, en la cual cada individuo no será más que una abeja, un engrane de máquina, un átomo en la materia organizada…”

Uno tiene que vivir con el miedo de esa profecía.

Gizela dijo...

Una poeta más que me presentas.
He estado leyendo a Meira y me ha encantado.
Leeré a Mario Rivera
Un abrazo poeta
Feliz semana
Gizz

ángel dijo...

En el suplemento Laberinto, de, diario mexicano Milenio apareció el domingo una reseña de su producciçon y trayectoria, y varios poemas.

Perdurarará en su obra. Gracias por evocarlo.

Un gusto recorrer tu espacio.


Saludos