sábado, enero 29, 2011

Corazón de papel


CORAZÓN DE PAPEL

Estaba escondido
entre cientos de hojas
tristes y en desuso,
como esperando
que desde la historia
volviera a él,
le pesaban sobre sus letras
sus ojos de miel...
pero nadie
de eso se dio cuenta
hasta que el tiempo
y la espera...
lo deshizo





Nota:  La flor estaba dibujada al lado del poema en el cuaderno de la cual lo rescaté


Y para "adornar" este post, una de mis más recientes creaciones en Photoshop

"Diptico Femme"
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sábado, enero 22, 2011

Hora de Confesión

 "Doble estancia"
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HORA DE CONFESIÓN

Tengo una espera elocuente
entre mis recientes asombros.
Las gotas se abaten sobre el techo
y yo oigo este silencio y su rasgar
sobre el vidrio y sobre el tiempo.

El aire perpetuo se desbanda
y rugen estrepitosos los cielos.
Es una tarde llena de misterios,
una en que me encuentro solo...
solo y rodeado de acentos.

Mi ser invoca un de pronto
desde su aullido a la sangre,
ésta galopa sin freno a mi boca
y sólo se detiene para decirme sin decir
de todo lo que se agolpa
al filo del delirio y de la espera.
Es un grito que no fragua
ni se vuelve nieblas del olvido.

Ya me confieso lo que siempre siento
pero que (en este paréntesis)
se vuelve evidente / Es un decir exacto
en este contarme a voces silenciosas
que todo lo que habito sediento
no es más que un pájaro
que gorjea e invoca desde mis ausencias:
a una boca roja / a un talle oscuro
a unos ojos brunos / a unas manos caldas
a un susurrar en medio del deleite
a un concitar caminos sin apenas
ser el depositario de lo dicho,
y a esa mancha entre cadencias
que se ha amasado dentro
y me hace percibir la lluvia
como una feroz tormenta.

Porque...
el cielo sigue siendo azul,
las nubes cargadas de gotas
siguen siendo portadoras de vida,
y los árboles y los vientos... amigos,
 sólo que a veces,
desde ese contradictorio que soy,
todo lo veo desde el lado más esquivo,
y nada hay más allá...
de una tormenta bienhechora
sobre mi humana condición de balso
y sobre mi sonrisa
que recupera la fe perdida
y sólo deja pasar...
algún transitorio desespero.



"Vienes en flor"
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viernes, enero 14, 2011

Sólo sueños

 "Velo"
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De aquella época en que perseguía las rimas y ellas me perseguían a mí, tal vez andando esteros conocidos y “lugares comunes”, tal vez llegando sobreactuado a la siguiente función… 


Es más, no sé ni por qué lo publico, pero se me dio. Sepan disculparme ésta y otras tantas, así de benignos son ustedes conmigo.



 "Espera"
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SÓLO SUEÑOS

Desde el sueño he inventado
formas olvidadas de tenerte
escuchando músicas de orquestas
que a lo lejos anuncian
lo cercano de la mañana
al despertarme sin que seas
un poco más que esa suerte
ganada al camino que seguimos
más allá... del sabernos
extrañamente compungidos

Sueños en colores repetidos
de una paleta mística y esquiva
al pintar cuadros de sudor
lágrimas tactos y emociones
en sueños... que sueños son
que rodean mis afectos perseguidos
desde esta ara que en versos
con magias te he erigido
como un recuerdo imborrable
del que sólo tú has conocido

  "¿Máquinaria?"
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Vuelvo a mi poema semanal, al menos.  Saludos grandes a quienes pasan por este BLOG, pero especialmente a Maria José ("Agua de Colores") por publicar (sin mi conocimiento) una reseña de mi trabajo como escritor: http://aguadecolores.blogspot.com/2011/01/al-otro-lado-del-mar.html Un abrazo para ella.


 "Tonos de Natura"
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sábado, enero 08, 2011

Después de vacaciones... reinicio de la escritura

2011, año de esperanzas en una madurez feliz: los cincuenta y cinco, acaso número cabalístico, la frontera del descanso, el cambio o el punto de repotenciación para demostrar la feracidad de la vida, de mi vida.

Tomo el pulso de los hechos y esta es la señal: una temporada de lluvias ya larga, con más de dos millones de damnificados en toda la geografía colombiana, un clima que desnuda las falencias de nuestro sistema económico, un clima que fue el causante de que la clase media no viajara como bandadas en su temporada navideña hacia el mar Caribe.  Algunos, afortunados como yo, pudimos llegar a cumplir con esos increíbles rituales: presencia de atardeceres coloridamente repetidos en mis recuerdos, soles rojos y ocres sobre azules y magentas intensos en tonalidades hasta casi el negro y un dombo cielo de lienzo azul tocado día a día por mágicos pintores de cuyas manos debe nacer aquel esplendor, mis siluetas de palmeras bamboleantes al ritmo de los vientos y las tamboras caribes, el jolgorio generalizado, de la navidad al lado de mamá, de la vieja, de esa mujer llena de quebrantos que desde sus ojos y su forma enferma de luchar por la vida no sólo me sobrecogió sino que nos acogió cada que allí estuvimos, con toda la hospitalidad que una madre puede deparar, ser bello a quien amé y amo con todo mi ser, desde el solo acto de estar ahí hasta el decírselo a viva voz y demostrárselo a cada instante.  


 Atardecer en El Rodadero (1)
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 Tal vez las pequeñas alegrías y compartires eran esa muestra para con la vida: compartir un tinto (un café negro en términos colombianos), llevar y traer agua para lavar un patio o regar un jardín o simplemente entrar la ropa para evitar que la lluvia malograra la labor, dormir juntos una siesta a todo y a cualquier hora, reírnos de cualquier ocurrencia, ver desde una terraza guarecida el paso inclemente de los ríos de agua lluvia en una ciudad que carece de alcantarillado para estos menesteres, celebrar (com-partir) las viandas esplendentes de la Navidad.  En fin, estos y otros hechos sencillos llenaron casi un mes mi vida, mostrándome el lado valioso de vivirla, especialmente la semana en que hospitalizaron a mi madre con una neumonía, lejos del ajetreo y del ruido ensordecedor de palabras e ideas y éstas, hechos, como: competitividad, entrega, venta, cobro, prepago, bancos, organización, reglamentos y leyes, restricciones, horarios, citas, reuniones, orden caótico, secreto industrial, roles, deshumanización, etc., unas que crean lo que soy cuando laboralmente me desenvuelvo.  Todo un mundo de contrastes para valorar lo que se va viviendo.


 Atardecer en El Rodadero (2)
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Hubo espacio para las letras pero aún a las mías quise darles descanso, tal vez para que lleguen a nacer algunas nuevas y se decantaran aquellas voces que últimamente me descubrí repetidas en mis poemas, por ello no escribí... pero sí leí.  Me acerqué a una serie de ensayos sobre el Marqués de Sade de Jorge Gaitán Durán (escritor colombiano), a una joya colombiana de alguien con pluma mayéstica (adjetivo tomado de la elocuencia gigante de Neruda) William Ospina en su espectacular forma de mirar al Libertador (“En busca de Bolívar”) con sus múltiples ópticas para estudira –casi que en voz alta- las facetas y voces de nuestro Libertador, con sus afugias y sus humanas formas de actuar, desde sus ansiedades, angustias, alegrías y tristezas, su pasión por la libertad.  Hubo campo también para la novela, ésta sí a un ritmo lento, uno que hace que aún no la termine porque me resiento de que pueda llegara a acabarse, y ese momento hay que alargarlo en el tiempo para que el placer sea mayor, me refiero a “Ella que todo lo tuvo” de Ángela Becerra.  Sobre esta autora colombiana tal vez les llegue a contar algo en un futuro, porque su forma de narrar me ha “tomado de la nariz” y me lleva en recua, especialmente para andar su ficción paso a paso de una aventura que no sé por qué creo que tiene dosis de autorretrato o de autobiografía.  En estos días he retomado el rumbo de esa historia para alimentar mi alegría de ser testigo de primera fila de unas letras milmente mayores que yo.


Vista panorámica del extremo norte de  El Rodadero
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Una ilustración pequeña de este murmullo que vieron mis ojos se los presento en imágenes a medida que vaya desarrollando este post, todas ellas tomadas por nosotros en Santa Marta, Colombia, bahía hermosa que me llega con sus miles de tonos como en esa canción que dice “ese morro que luce celoso, soberbio coloso a la orilla del mar”.




 Bahía de Santa Marta
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Cada paso de los minutos a la orilla de este Caribe, quise hacerlo consciente de la bendición de Dios, al regalarme esto como un premio tal vez por la labor cumplida o por el simple hecho de haber estado caminando del lado del amor a todo, al trabajo, a la familia, a los amigos, a mi blog, a mi poesía, a la vida misma, a la familia, al sol, a la lluvia, en fin... a un andar agradecido de lo que tengo y soy.  Todo esto sé que ha alimentado con distintos matices cada uno de mis labores y papeles o roles.  Fueron unas vacaciones “largas” (valgan las comillas) pero en tiempo, iguales a las de todos los años, sólo que en la particular forma de volver evidente y consciente cada minuto y cada acto, estaba la redención al cuerpo librándolo de su cansancio y a la mente librándola de su ajetreo volcánico, para entrar paso a paso en ese camino del apaciguamiento físico, mental, anímico y espiritual que tal vez ha nutrido el ser que hoy escribe estas líneas.



Desembocadura del río Buritaca en el mar
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  Cascadas de quebrada Valencia cerca al parque Tairona
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He de ver resultados ya en el reinicio de labores: trabajo de días y noches, normales o festivos, mi actitud hacia el tráfico por doquier enmarañado, cuentas de todos los órdenes por pagar, obligaciones financieras que cubrir, continuar con esa labor de guiar la familia, esa familia que cada vez me asombra más no sólo por ser mi razón de vivir sino porque está cada vez más linda, más madura, más comprensiva, más diligente, más organizada, pero especialmente –ganancia fantástica- más unida.



 Atardecer en El Rodadero (3)
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Vengo entonces amigos, a retomar el deber con la convicción de que en sacarle partido a cada segundo está la clave de la felicidad, una que no es la ajena sino la propia y la cual tiene múltiples formas en función de lo que para cada uno signifique.

Por ahora amigos, los invito a visitarme a futuro porque creo que vendrán nuevas y hermosas letras que no han nacido pero que sé que llevo en mí para germinar algún día.



 Vista de islote en El Rodadero
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P.D.: Recibí un regalo enorme desde Gijón, España, de parte de mi amiga Maria José (http://aguadecolores.blogspot.com), de sus manos mágicas un honor a mi ser poeta que ya cuelga en la pared lateral desde donde me dedico a escribir en mi PC, para que sea mi compañía, un poema mío hecho sobre una tela y bordado en punto de cruz... ¿No les parece excelente honor? Es un poema mío llamado “Salvador”, uno que nació hace ya casi nueve (9) años y que se me dio por publicar en febrero de 2010 en este mismo BLOG (http://poesia-letras.blogspot.com/2010/02/salvador.html).  No me queda más que agradecer  de forma pública mi profunda alegría y mi regocijo con este homenaje de admiración, que no sé si sea pertinente llamarlo así, ya que ello inmortaliza desde sus manos mágicas mi POEMA.

Gracias Maria José, y que Dios te bendiga todos los días, pues esa forma alegre y desinteresada con que das, das y das... será tu salvación y tendrá sus recompensas... Ilustro a continuación el hecho con esta foto.


Regalo de mi amiga Maria José

Nota:  Para ver grandes las imágenes solo debes ubicarte sobre ella con el cursor y darles Ctrl+Click con el botón derecho del mouse


Hasta la próxima.