domingo, noviembre 17, 2013

Una mañana de diálogo conmigo

Algunas mañanas reflexivas, al filo de un café, aparecen algunas palabras que voy poniendo en papel.  Aquí les presento unas de las más recientes.



"Rodamos por entre preguntas"
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UNA MAÑANA DE DIÁLOGO CONMIGO

En estas mañanas inacabadas, cuando saltan desde mí las dudas existenciales e íntimas, agradezco al espejo lunar y a este agrado que permitan esta unión con mi yo esencial, con esa forma de vida real que –enquistada- pocas veces dejamos salir.

Ella agrega más desazón a la inquietud, más preguntas sin respuesta, más caminos a aquello por venir, que no se ven sino cuando se sigue sólo uno, el de la rutina.

Unos pasos onerosos, díscolos, desafiantes frente a inciertos más profundos, pasan sin algunas voces de urgencia que ya no acosan y que -tal vez- se han solucionado solas: el éxito, la riqueza, la paz interna, los hijos, el dejar huella, el academicismo, la bon vida...  temas que “están resueltos” en lo relativo a dar brillo a lo “válido”.  Ahora sé que el tiempo, ese loco e inasible verdugo, quien manda y controvierte toda suerte de enigmas, y el estar ahí, se aparecen como las verdades sobre esa especie de mentiras que de cuando en cuando nos decimos... y hasta nos creemos. Las volvemos, sin sopesarlo mucho, banderas del discurrir diario.  Después descubrimos el oropel que las cubría y que ese volar en un aire cierto no lo era tanto: el deber cumplido, el trascender, el orientar, el legar,  el conseguir “bienes” (males tal vez) que sólo lo son en la medida del disfrute, en fin... la armonía con los demás pero sobre todo con ese yo interior, al cual ya no engañamos, participa de las decisiones. 

Quizás la madurez es tocar lo extremo la noche que es preciso enfrentarlo para volver a la raíz.  Creo ahora que es un andar necesario, uno que no se aprende por contagio con otros seres; tal vez ellos tengan más rutas por resolver.

¿Vivimos arrastrados por el tiempo para otros o queremos vivir para nosotros mismos? Es posible que la respuesta consista en eso.

Francisco Pinzón Bedoya ©



1 comentario:

Maria dijo...

Gracias por hacernos pensar un poco más, saludos.