domingo, julio 31, 2016

Convicción


"Esos sueños esperanzados"
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CONVICCIÓN

El espacio y el tiempo
de mi esperanza de tenerte
se ha llenado con poemas
y nada más...
No tiene ya aldabones ni cerrojos
este baúl de los despojos
convertido antes en sensaciones
Allí está guardado
todo lo que te he entregado
De allí no saldrá nada
Nada se podrá perder
Allí sólo está mi humanidad
buena esbelta llana
elocuente pequeña laminada
Ella... sin tus ojos
sin tu risa sin tus lágrimas
sin tu cara de emoción
es algo más que nada
y vagará por un tiempo
por ahí... desangelada

Francisco Pinzón Bedoya ©





lunes, julio 25, 2016

Reseña del libro "La senda de las espigas" de Boris Rozas

"Carátula"
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Reseña del libro “La senda de las espigas” de Boris Rozas

Por: Francisco Pinzón Bedoya

Esta reseña es más un atrevimiento que un tratado que pretenda desentrañar la obra del poeta.  Sírvanse dispensarme por el tamaño de mi invasión a los pasos de un autor permeado por el idioma y la sensibilidad.  A pesar de ser un libro antológico que está lleno de milagros, de cientos de tiempos que brotan desde muchos rincones del alma, lo he leído como ese fluido continuo del autor, pues desde él viene la selección que tal vez pretende reflejar sus distintas épocas desde alguna contestataria hasta la más amorosa, con poemas llenos de madurez poética digna de ser revelada a quienes quieren aprender a “decir versos” como un referente tal vez.

Este libro no se llena de artificios gramaticales pero sí de algunas libertades, pues expone al lector a que derive por su poesía como un sediento en busca del hilo conductor que está atento a ser destruido pero nunca lo logra.  Es una voz que dice desde un yo que vira según el poema y sus deseos de quedar impreso en sensaciones viscerales, algunas veces latentes y en otras explícitas.  Tiene miles de hermosas y novedosas metáforas que incendian el sentir y el intelecto: “(...)rumiando / la hierba de los días

La tierra, el agua, el fuego y el aire están omnipresentes en toda su selección: “En defensa de estos hombres que construyeron esta tierra / son mis días, esta es mi agua / Menos mal que el fuego me hierve por la sangre / Secaba mis manos con tu pelo tomaba el aire de tu espalda”.  Esa unión vívida con los elementos, va calando en muchos versos que casi obligan al lector a identificarse con ellos. Tal vez buscan señalarle un camino que contiene desde lo fundamental y profundo, lo existencial y majestuoso, hasta lo primario, lo carnal, lo básico.

La presencia femenina y la familiar aparecen y desaparecen como por encantos sucesivos, donde se espera y no se desfallece.

“He venido a verte porque espero ser tu única casa, tu jardín
 más hermoso y último, tu vida.”
(...) tomas tú mis raíces,
               yo bebo de las tuyas.

Esos poemas cortos llegan al alma como un estilete y no se quedan sólo quizás en el rocío de la flor o en la gota de la ventana o el abrazo, sino que se afincan directamente en el alma de quienes rápidamente los querrán para sí mismos. En algunos no teme el poeta desafiar la cotidianidad de Paris, New Orleans o Nueva York, desnudándola e invitándolo a uno a seguir en su viaje.  Los poemas largos hablan de terredades y de música, los sentí como gritos profundos desde las vísceras del poeta.  Con tal de decir eso que va en la mochila del alma, el poeta excede y redefine todo tipo de métrica para dejarnos el sabor de su mirada, lo cual arranca sonrisas y hasta desagrados pero nunca contra el poema sino como identificación o no con lo dicho.

Hay en muchos poemas la mirada de lo humano de sus alrededores, contagiándose del tiempo y de las maderas de los muebles y hasta de la calle, del barrio, de la iglesia. Así, la humanidad se atestigua en sus poemas, especialmente en el poemario “Man of Stalker”.  Y se halla uno alegre de leer, como en miles de poetas, que también se evidencian los sueños desde ese decir onírico aparentemente descontextualizado pero bello y ebrio de imágenes.

“Lenta la margarita en transición,
 viene el torpe pájaro
común
a posar su tierna impronta.”

Es en general un libro para ser degustado como una hermosa revelación de palabras y decires poéticos, nada de ficción ni de atrevimientos mayores a los que el poeta vive, a su vida de andaduras mil.  Es un bello libro para leer desde el aroma de un café caliente y con alguna música de Chopin, confundido entre versos de miles de layas y hasta de ironías. 

Bella revelación para un bardo de este lado del mar que poco accede a la literatura en verso de ese lado.  Creo que lo volveré a leer para hacer un salto más profundo en el lago de palabras que es haberme topado con la poética de Boris.  No soy capaz de leer de si en esta antología uno hallará un genio descubridor de alguna tendencia nueva, pero sí sé que deja huellas en quien lo lea con ojos sin prevenciones.

Definitivamente, Rozas ha sido para mí una bella sorpresa.

Medellín, Colombia, viernes 22 de julio de 2016

Nota: Por invitación de la revista Universo La maga a través del Coordinador Dpto. Comunicación Kike Hernández
kike@universolamaga.com
Tel (España) 644 03 34 28


miércoles, julio 20, 2016

¿Resignación? (Mi grito de dolor)


"Imágenes turísticas de Santa Marta (Colombia)"
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20 julio 2016 (Día de la Independencia de Colombia)

En una región de nuestra patria hay unas odas no escritas a la resignación y a la filosofía de que todo está bien, que nada pasa, que no importa lo que ocurra, que todo lo que se le quieran hacer al pueblo está bien y lo definen con esa frase de “¡Déjalo está’!”, como máximo símbolo de que “¡Todo bien!”.  Ha sido una de las mayores infecciones que pueda tener un conglomerado sometido a lo que los caciques y la clase gobernante quieran hacer, y es la mejor disculpa para no “hacé ná’”, para morirse de años y de ron y de carnaval. 

Es una de las regiones de nuestra Colombia más llena de ventajas, fronda, minerales, agua, vida… en ella reside Macondo y otros muchos terruños de la más fértil imaginación y vida, el de Shakira y Carlos Vives, el de tantos otros, pero soberbiamente descuidada y olvidada del mundo… especialmente por los propios nativos.  No es muy diferente de lo que ocurre en el resto del país, pero al menos en otras partes han logrado gestionar su propia suerte y disponen de mejores formas de vivir.  Es una costa caribe llena de contrastes, con una cara para el turismo y otra para el resto de las personas, donde no hay agua potable, donde la mortalidad infantil rural es la más alta del país, donde pasan las mayores riquezas frente a los miles de ojos que desde la ciénaga con olor de ácido sulfhídrico hace de las suyas, donde no se crían sino lo más fuertes, en fin… una tierra que se me merece la suerte que quieran construir, si despiertan.

Me duele esa desidia o resignación o desesperanza aprendida, yo ta no lo sé.  Este poema fue escrito con la fonética (onomatopéica quizás) con que se expresa en la calle, lo escribí en 2003 en unas vacaciones en ese Caribe Colombiano que tanto amo, allí donde viví el final de mi niñez y mi adolescencia, que siempre ha sido mi hogar y “mi casa” y “mi barrio”, a los que siempre he vuelto con el corazón lleno de amor, y que me duelen mucho.

Mis amigos costeños, mis familiares, me sabrán disculpar, pero ellos saben que así es…



DÉJALO ESTÁ'

En estos senderos caribeños
que derrite sin clemencia el sol
hay una agonía que parece paz
pues todos apuestan a no molestar
y así todos dicen
... déjalo está'

Se va aletargando la vida
y todo... todo puede pasar
Que los dementes volaron un puente
y ya nadie puede llegar
... déjalo está'

Que la quebrada de la vereda
montó en cólera en verano
y se llevó tres casas siete personas
y la esquinita de don Tomás
... déjalo está'

Que fue un niño pequeño
sin familia o sin dueño
a quien arrolló una tractomula
al filo de la media noche
y nadie ha ido el cuerpo a reclamar
... déjalo está'

Que el político de San Julián
está ofreciendo estudio y tierra para arar
y pan por las mañanas con suero pa' remojar
si votan por él y alguna curul oscura
le hacen brillar en sus comisuras de fiera
pero no vuelve y nadie lo vuelve a recordar
... déjalo está'

Que atacaron a Nicolás el lechero de El Carmen
para robarle los dos cántaros que aún torcidos
después de treinta años de bicicleta
y lo golpearon a patá'
y ya no puede volver a trabajá'
... déjalo está'

Que el acueducto de un pueblo
le están construyendo la última octava mitad
después de que las siete anteriores
alguien se las hubo de robar
y que todavía el agua hay que traerla burriá'
... déjalo está'

Que tengo en las manos el sueño
de conocer el gol más hermoso del mundo
yo que soy hincha del atlético de allá
pero con los aportes y las idas a fútbol
apenas me alcanza palmorzá'
... déjalo está'

Que hay unos señores que todo lo juzgan
en las tierras ricas de la orilla del mar
que son dueños de honra y vidas y terruños
pa´ lo que ellos quieran sembrar
pero que estando ellos nadie nos va a molestar
pero tampoco nos saca del hoyo
y parece que sí nos deja su verde trabajá'
... déjalo está'

Que ya no hay pescao
ni en la ciénaga ni en la barra ni en las quebrá'
porque los mataron con taco
con chinchorro cerrao o con algo más
y el hambre me ha matao dos hijos
... déjalo está'

Y sigo y sigo y me dibujo más
y mi mente rumbea más cantinelas
de las cosas absurdas para unos
y normales para los vivientes de acá
que pasan y repasan los siglos que pasan
sin que nadie haga ná'
y me desaparece mi poesía
atragantada entre un grito que es lindo
pero que estorba para tener
al menos una vida más digna que
ésa de ... “¡Déjalo está'!”

Francisco Pinzón Bedoya ©




domingo, julio 17, 2016

¿Por qué ya no llego?

"Todo el color y el deseo en un tríptico"
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¿POR QUÉ YA NO LLEGO?

Me he enclaustrado
en la pompa de un jabón
de tierra, barro y azucenas,
y he llegado a la turba
de un segundo que tiembla
ante las horas señaladas
cuando comparo mis destierros
con algunos azules de los cielos.

No dejo de decirme ya sin fuego
¿dónde dejé mi estandarte,
mi espada, mi lanza, mi escudo?
¿en qué patio de mi vida
perdí tan temprano el combate?

Parezco como si las alas
de mariposa que reivindicaban
mi libertad ganada con certezas,
se hubieran detenido en un instante
sobre un hosco charco carmesí
de fatiga y sangre.

No me dejaré vencer...
eso a cada rato pienso,
pero sigo en mi camufle
escondido tras horadar la suerte,
de estar vivo y temblando
como bajo una tormenta,
o al pie del negro farallón
y con el cuello en el cadalso.

¡Sólo sé... que tengo miedo!

Francisco Pinzón Bedoya ©







sábado, julio 09, 2016

Del juntarnos


"Esa eras... o casi"
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DEL JUNTARNOS

Y tus brazos abrieron fuego
y el trueno nos miró a lo lejos
y de cerca acechaba el sabernos
mudos y atentos contra todo
aquello que fuera el tenernos
La voz calló entre los labios
El sol y la lluvia nos oyeron
y reverdecimos como antes
como hoy / como al soñarnos
Eran enormes los cielos
Era informe el silencio
Quedó indemne el suspiro
Aun con interrupciones
se espantó la razón
y se juntaron míticamente
los versos y tú y yo

Francisco Pinzón Bedoya ©







jueves, julio 07, 2016

Que ya no está

"Esta parte... se ha ido"
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QUE YA NO ESTÁ

Casi siempre hay un duende que recorre
los puentes que no hemos cruzado
y nos hace rememorar los tiempos
en que éramos tan niños y tan humanos
que las distancias se medían en risas
en la siguiente vuelta al árbol
a ver quién llegaba primero
para ganar una nada que nos hacía felices

Tantas alforjas llenas de milagros
tantas diferencias que se salvaban
sin el más mínimo roce ni agresión
donde templábamos los pies / la boca / las manos
y nos creábamos como la semilla de este hoy
a veces desafinado con lágrimas o carcajadas

Queda en la memoria única y eterna
la época en que los pájaros volaban con nosotros
y descendían con formas inimaginables
a llenar con sus cantos las noches de sueños
después de un cansancio que aparecía de repente

Todo el tiempo nos pertenecía sin remedio
y eran inocuas las llamadas de las madres y de la tarea
cuando nos volvíamos manada

De ello quedan miles de rescoldos de fuego
que yo aún guardo para los vientos de tormentas
que cada día se dan más seguido y sin aviso
donde me refugio y sigo / como ayer / a salvo

Francisco Pinzón Bedoya ©






lunes, julio 04, 2016

Sal con tu ternura



















"Ofrenda consentida"
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SAL CON TU TERNURA

Sal tú / Con tus raíces
Haz de tu grito un delirio
y cuando estés fuera...
cuando tus manos de espejo
de caricias y posibilidades
tomen mi cuerpo ungido de versos...
derrama tu beso infinito
sobre mis labios que se abren
ante tu demanda de miel
de ternura y de mis ojos
Sal tú ya de tu esfera
de tu jaula ventral
de tu espera sin rumbo
y encuéntrame
aquí donde te sigo esperando
Sal mujer / Sal y haz conmigo
... lo que tú quieras

Francisco Pinzón Bedoya ©








Era una oferta sobrenatural
… que nunca tomaron