lunes, mayo 15, 2017

Caminata

(Imagen tomada de la red)




CAMINATA

De tanto caminar sin rumbo
se ha dañado la brújula...
A algunos el mar les llega
pero no lo ven
A otros... el astrolabio
se les atoró en el afán
de un mundo mejor

Francisco Pinzón Bedoya ©






martes, mayo 09, 2017

Noche de endriagos

"Noche en ciernes"
----------------------------------------------------------------




NOCHE DE ENDRIAGOS

Rostros de tiempos efímeros
atraviesan mis sombras
Duelen los objetos de la historia
que ya no refleja el espejo
Se me forma una costra macilenta
en la orilla misma de mis fatigas
Los sueños rondan contagios que no son
adentro de un ser que llora
Mis canciones fueron a esconderse
y de esas tonadas anoche hubo olvido
Es probable que se haya creado
en el fondo de mí un tinglado de estridencias
Victimario o víctima campeo sin ton
entre tumultos que me roban la voz
...
Y soy otro más bajo la turba
liviana / aviesa / rampante
despótica / funámbula
que explota mi zona vital
... haciendo estallar mis entrañas
Ya no vivo ni navego
soy sólo un álgido planeta deshabitado

Francisco Pinzón Bedoya ©






 -------------------------------------- 


endriago

Quizá del cruce de hidria 'hidra' y drago 'dragón'.
1. m. Monstruo fabuloso, con facciones humanas y miembros de varias fieras.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados

martes, mayo 02, 2017

Sublime II

"¿Latido?"
-------------------------------------------------------------------




SUBLIME II

Algo sucedió por fuera de la voluntad
el asombro como parte del beso infinito
la incredulidad de lo que estaba por pasar
de lo poco de racional que se arisca la percepción:
hubo entre ellos un universo autónomo
de códigos que crearon un lenguaje impropio
indescriptible y básico / si se desea / laxo

La lucha apareció cuando intentaron eternizar
lo que sucedió en esos encuentros de dos
para que al otro lado alguien cree la imagen
de lo que pudieron haber sentido cuando... el calor
la humedad / las palpitaciones / la respiración entrecortada
las manos sudorosas y autónomas / ese río de sangre
ese instinto desbocado... tomaron entre los labios
ese pezón que fue un dios o esa rosadez de regalo
y conjugaron en una succión todo lo que el deseo
confirmaba desde la primera caricia que se dieron
sin apenas tocarse / con la sola mirada de picardía
que antecedía a las sonrisas y a los tiempos idos

Luego... un torrente de instintos fue desatando ansias
y la ropa desapareció / trascendió al otro para hacerse uno
como una apuesta / como una entrega sin condiciones
lejos de un epílogo y cerca de dar el alma sin pensarlo:
no hubo detentes porque cada que se reconocían
había una explosión de luces que los cegaba más y más
había autonomía en ser un algo muy sincrónico
que da y recibe como en la danza de complementos
donde uno entrega y el otro ser recibe... y viceversa

La percepción de lo que pasó fue tan única
como cada vez que se encontraron / en la piel
en las bocas / en las turgencias / en los pliegues
en los recorridos suaves y sutiles o bruscos y obvios
en el saboreo del uno por el otro en yuxtaposición
al despertar de todo desde dentro hasta afuera
al fluir continuo que atravesó lo pensado
y los puso en la orilla de un cielo en que murieron
como la ofrenda más bella: orgásmica
lúbrica / volcánica / colapsante / de locura

Y ahí... descubrieron una y otra y otra vez
que el animal / el ser interno / lo compulsivo
los dirige / los gobierna / los libera si se quiere
para –abrazando al ser- germinar como humanos
en el otro/ con su risa / con su color/ con su canto
con su espasmo / con su frescura  y con su tono
en una plasticidad que vuelven y vuelven a lograr

Confieso que puede que no haya sido así
y que tal vez quien lea esto no capte lo que sintieron
porque hay huellas imperecederas y profundas
con que se dieron más de lo que suponían que eran
y más que lo que los besos / los abrazos
las fricciones / las caricias / los desgarros
las dilataciones / las erecciones / los gemidos
las lágrimas / los gritos enfebrecidos
... pueden significar en cualquier idioma

Francisco Pinzón Bedoya ©