Estamos en Colombia en un estado alterado del clima. No para de llover (cuya presencia en Colombia se llama “Invierno”) y, según dicen los expertos, “hasta ahora está empezando la temporada”. Venimos de un período seco llamado “El Niño”, y a él siempre le ha seguido un período de intensas lluvias llamado “La Niña”, sin embargo, éste ya –supuestamente- había pasado en el segundo semestre de 2010, donde los desastres fueron mayúsculos con más de 2 millones de personas afectadas en todo el país. Llegó un leve tiempo de “no lluvia” al final del 2010 y enero de 2011, pero se ha vuelto a desatar el tradicional período de lluvias (“abril , lluvias mil” se dice como tradición), inclemente, en estas montañas que ya de por sí están saturadas, entonces: todo se está viniendo abajo, carreteras, puentes, se inundan campos de agricultura, etc.
Al asomarse uno al diario de más tiraje en Colombia, se encuentra uno con esto:
Yo me pregunto con angustia: “¿hasta cuándo?”
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Con este tema, escribí yo por allá en 2002 una perspectiva muy romántica en este poema que les presento a continuación. No sé qué pensar ahora que lo repaso y me digo: ¿Qué opinarán las miles de personas que esta noche de lluvia están a la deriva sin hogar, sin techo, sin comida, con frío… o buscando entre los escombros a su familiar desaparecido?
NUESTRA LLUVIA
¡Qué bueno cuando llueve!
Y podemos estar mirando las gotas
tras los cristales blancos de la ventana
y después podemos salir a jugar
y gritar a pulmón contra el trueno
sin hacernos frío al empaparnos la vida
¡Qué bueno cuando cae la lluvia!
Y dividimos alas y mantos y espejos
frente a las sombras que hacen los relámpagos
en las paredes del frente con los árboles viejos
y no nos da miedo y hasta nos atrevemos
a danzar melodías lluviamente inventadas
al son del monocorde tam tam del aguacero
¡Qué bueno cuando nos llueve!
Y después de correr y gritar y reír
de desplegar nuestro niño primigenio
podemos entrar zumbando al hogar
y tras un baño caliente una toalla
y un buen café... guarecernos
¡Qué bonitas se ven las corrientes
raudas y cantarinas hacia el vertedero!
¡Qué duro y especial suenan los truenos!
¡Qué bonito el arco iris en aquel azul intenso!
Qué bueno que nosotros aún podemos
decir: "¡Qué viva el aguacero!"
Tal vez para no dejar tan extraño este post, también les comparto algunas creaciones recientes de mis periplos por el Photo Shop.
"Cómo me miras"
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"Ramillete"
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