Mostrando las entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas

viernes, enero 22, 2021

Memoriosa


 

 

 

 

 

 

MEMORIOSA

 

Por un momento la memoria selectiva

toma sus cucharadas de olvido

y se aposenta a borrar

esos lamentos desde la soledad que ofenden

más cuando dicen estar presentes

 

Hurta a su paso colores que otro día

van a configurar el nuevo horizonte

 

Crea su propia jaula aunque sin barrotes

y alebresta el aire con colores y plumas

que esparcen la luz hasta media noche

donde espera... que haya un guiño

 

Sus cobijas vuelven a acompañarla

y a refugiarla de esos que no se van

pero que no se hacen evidencia de algo

 

Es mejor un dolor ya que un engaño

de quimera por todo el tiempo:

mañana será un día azul, lo sé

repite en una tomada de arrullo

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2021

 

 







sábado, diciembre 12, 2015

Memoriosa virtud

"Los ojos que no olvidan"
----------------------------------------------------------------------





MEMORIOSA VIRTUD

Recuerdos de hace poco me dicen que la memoria
-esa inescrutable demoledora de presentes-
es un arma de desilusión trivial en mí
porque no me quedan muchos detalles sino imágenes
que atesoro como el buen vino de algunas cenas:
la mano que se paseó por mi dermis en su contagio
el candor de la palabra y el gesto en medio de mi boca
el temblor rosáceo que se amoldó a mi piel
la boca ampulosa y en desvarío que recorrió mis caminos
mis manos que no conocieron barreras ni fronteras
el grito suspendido en el aire de los tiempos
el descubrir que somos más cercanos que antes
la pasión que ha sido un crescendo de folías
el azul en cada uno de las expresiones de músicas y besos
la palmaria humedad que invadió todos los poros
la almendra y la luz de natura en los poemas
mis labios de ansias que se fueron tras tus pliegues
...
y la lista sigue en una cascada de colores de dos
que se van volviendo adentros en esto que te sonrío

Francisco Pinzón Bedoya ©










jueves, agosto 07, 2014

De la memoria fugaz

"Tal vez así vemos hoy el ramo que regalamos ayer..."
--------------------------------------------------------------------------------------------------------







DE LA MEMORIA FUGAZ

Todo caduca y termina de una forma fugaz que apenas descubrimos.  El reloj se empecina aunque se vuelva paisaje.  Las franjas de anaranjados y salpicaduras de nubes de azul vienen a confundirse con los recientes colapsos de la vida y con el olor pútrido que se quedó enquistado en el último entierro o en el paso por la ciénaga.
El entorno marca con su huella un presente que de repente no nos pertenece.  Hay como una ley no escrita que pretende uniformizar la experiencia única del paso por esta parte infinitésima del orbe.   No nos queda ya ni el rastro de lo leído e imaginado, sólo a ratos las evidencias del dolor reciente, y una sarta de retales que cargamos.
El olvido nos va dejando aislados, los hechos se colorean o se borran.  Repetimos películas y les disfrutamos aunque algo por allí nos esté diciendo que ya las habíamos visto.  Se deshacen, como primer síntoma, nombres, fechas, palabras con significados precisos de los cuales sí nos acordamos, sucesos, resultados de algún partido, fiestas y... luego, y más terrible, caras, condiciones, historias y otros desafectos, que nos dicen del giro del tiempo –ése inapelable juez- por los huesos, los músculos, los sentidos y hasta el cerebro.
Como en estrellas lejanas de luz parpadeante se nos van convirtiendo los recuerdos: selectivos, lacerantes, amistosos, desdibujados, borrosos, contradictorios, confundidos, espantosos algunos, y tal vez lejanos los dolorosos, y hasta “patéticos” los románticos.  Las citas de los libros se van volviendo como los amigos: arrugados, contrahechos, malolientes a ratos, y hasta llenos de polvo y soledad.
Quizá somos lo que recordamos y seamos para otros la manera en que nos recuerdan.  No hay una esencia única en la imagen que creemos ser.  Nos presentamos uno distinto para cada ser que nos recuerda.  Para la sociedad somos esos pedazos de evidencia de lo que de nosotros hay en cada uno de los cercanos.  Sólo para nosotros, en la intimidad, negamos lo que nos dice el espejo y, más que eso, lo que nos grita la conciencia y la caterva de lo que llevamos allí de un equipaje, uno que podría ser amargo o limpio y dulce, o una inmensa mezcla de cada uno de esos sabores.  Es en todo caso, una escogencia, una decisión que hacemos, entre ser felices en el paso aleve por este tiempo que en suerte nos tocó o no.  Tarde descubrimos que eso que rememoramos es la vida, es la parte minúscula que tenemos, y de lo cual: no hay más.
Es una lección dispendiosa ese aprender, muchas veces tarde, de que eso que nos sucede es lo que nos ha sido dado con la palabra vida.  No hay más que esta sucesión de pequeños detalles, hasta indistinguibles uno del otro, y que al juntarlos es lo que somos y hemos sido.  Nos falta decidir lo que construiremos con cada uno de los que están por venir: de eso depende el poder llamarnos seres felices.
Si uno se abstrae de las necesidades primarias y las da por satisfechas, ese ser feliz tal vez no pasa por donde queríamos y de eso que atesoramos, sino por otros lugares más plagados de pequeños delirios y suspensos; pero sí se está en la vecindad de los conceptos de confort y satisfacción, independientemente de lo que para cada uno ellos sean.
El olvido es un instrumento que los individuos usamos y las sociedades replican.   Desterramos de nuestro círculo a quien creemos que no nos conviene, y así lo “borramos” de nuestras vidas, y la sociedad define otro tanto, aunque el efecto sobre el sujeto sea tajante y sin atenuantes.  Ese entramado social es el sustento del individualismo en cada condición que el sujeto tenga.  Algunos se ganan un sitial en la memoria colectiva, no tanto por lo que dicen sino por lo que hacen, aunque en el caso del escritor, el decir y el hacer son uno solo. 
La mesa está llena de manjares servida, cada uno la aprovecha según lo que aún queda.  Ojalá que la poesía logre salvarse, como una tajada de esas que no se borran por lo gustosas. Tal vez la huella del verso vuelva a ser ese vestigio y sirva como la guía del camino o como regocijo en él, pero no para anclarse y quedarse allí.  Hay que avanzar al ritmo del orbe.  Es voluntario, lo sé, pero me insto a vibrar con el canto del mundo que lleva en sus alas la propia vida.

Francisco Pinzón Bedoya ©
17-18/VII/2014







miércoles, mayo 07, 2008

Memoria



Para San Agustín, la memoria es "un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan."

Para Borges tal vez fue un instrumento de supervivencia y más que de ello, de existencia: "En un libro están la memoria y la imaginación del hombre..."

Para Bioy Casares "la fantasía y la memoria son facultades caprichosas".

Para Gelman "...hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. "

Para Rafael Fauquié Bescos "la memoria es parcial y subjetiva, figuración personal de quien recuerda".

Para Bergson el poder de la palabra y la capacidad de asociación de la memoria "es la única certidumbre que tenemos del mundo"

Para Abbas Baydoun de sus "Promesas en el aire", "el poeta aprende los caminos de su cuerpo o lo arrastra a hojearlos más bien porque la poesía es más un ejercicio que una enseñanza, una práctica al verdadero salto en la falsificación total - el paso, de una práctica a una memoria que no recuerda, a un conocimiento que no expresa nada y a un olvido demasiado poderoso para poder ocurrir."

Para Alejandra Pizarnik, en su "SENTIDO DE SU AUSENCIA"

"si yo me atrevo

a mirar y decir

es por su sombra

unida tan suave

a mi nombre

allá lejos

en la lluvia

en mi memoria

por su rostro

que ardiendo en mi poema

dispersa hermosamente

un perfume

a amado rostro desaparecido"

Para Santiago Gamboa: "El olfato es la memoria más antigua. Una memoria que puede traernos recuerdos de otras vidas, incluso de aquellas que nos precedieron."

Para Umberto Eco, los libros son memoria vegetal y todo aquel que los habite estará para siempre en la memoria cuando dice "Desafío y perfección de la memoria son los libros, que nunca la narcotizan."

Para mí, el estado de esa memoria que atesora mis recuerdos, asaltada diariamente por sucesos, eventos y trasgresiones que tal vez debo olvidar y mantener en simultánea, es mi ser, es lo que soy... a pesar de todo lo selectiva, antipática, íntima y sesgada que ella pueda parecer.

Y sólo la memoria me habita

para ser un HEC y un HEI y un HMADU

¿será indiferencia la clave?


Recordando a marzo 20 de 2020

  "Ella llena de vida mi retina" RECORDANDO   «20 marzo 2020 (Inicio de Pandemia)   Me sabe a desazón que un buen libro se...