martes, mayo 17, 2022

De todo...


 

 

 

DE TODO...

 

De todo lo que hubo

hay un algo

que nos sobrevive

que insiste

que se vuelve real

sólo cuando los dos

            ... existimos

De todo lo que nos sobrevive

hay un sentimiento

que camina

sobre el tiempo

            ... en que seamos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2011

 

 

 



viernes, mayo 13, 2022

Lo que trajo el mago


 

 

 

LO QUE TRAJO EL MAGO

 

Lo que se me aparece de ti

debe ser un error de la magia

El conjuro debería traer de ti

sólo la caricia y el enjoyado cetro

de tu mirada altiva

Pero... entre rayos y un feroz aguacero

se presenta esa parte que había olvidado

displicente y cenagosa

altanera y plena de utilitarismo

Tal vez los magos sólo pueden hacer ver

tras los pases y truculencias

aquello que en verdad es

y no... las ilusiones pendencieras

que bullen bajo los recuerdos

y se escurren por los costados

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

 



sábado, mayo 07, 2022

Viaje al color

 




VIAJE AL COLOR

 

Al salir, se tercia su mochila con su cámara, una botella de agua, unos maníes y unas gafas oscuras, y por si acaso, un paraguas. Recuerda que no ha sacado el último libro de cuentos que leía: espero que no se estropee. Una brisa fría contrasta con el cielo azul, sin nubes.  Se escurre por los rincones y es como una sombra, subrepticia, cuando se atreve a dejar un registro de esa presencia floral que tal vez unos pocos admiran. Dice su madre: pero como usted, ninguno.

 

A todas las flores de los jardines del barrio les ha tomado fotos. Son como apariciones de colores de grandes o pequeñas mariposas, sólo que quietas en su movimiento lento jugando con el viento.  Tienen su carácter y su tiempo. En cada pasada, en las mañanas con una luz que genera tonos más pastel, cada mata esboza su estado. La clave está en tomar cada una como se encuentra. Este barrio alto no sería el barrio sin sus antejardines, sin sus flores, ninguna exótica sino de aquí, de este aire fresco de esta montaña húmeda, una fortuna porque ha llovido muchos días y ellas reciben todo ese regalo de vida. 

 

Consideraba un estorbo a todos los vecinos que se según su renegadera, “parece que vivieran en la calle, debe ser que tienen casas y mentes muy pequeñas, aburridas, cuya única distracción es asomarse a ver pasar el mundo”. Se da cuenta de que es una bobada que cuando lo están mirando no pueda tomar la foto de esa flor cual pájaro congelado en pleno vuelo, cuyo color textura y forma han seducido su visor y el afán de su dedo obturador. Le encanta la idea y le hace sentir grande, que tomar cada foto sea como una misión, la de robarse un secreto. A pesar de su libertad, lleva con él su miedo cuando guarda rápido su cámara en la mochila.

 

Al principio atribuyó aquello su temor a que alguien pase, le atraque y se le lleve su cámara.  Con el paso del tiempo, ha descubierto que con la luz de la mañana que a él le gusta para tomar sus fotos, nunca ha percibido el más mínimo peligro, y que de tanto pasear por aquellos antejardines ya puede anticipar en cada calle quién o quiénes estarán haciendo qué: la señora que los viernes limpia las ventanas de la casa grande, la vendedora de una panadería, el señor que riega su jardín, la pareja que sale de su casa con su bebé y un trasteo de cosas, tal vez para llevarlo donde algún familiar a que se lo cuiden mientras ellos trabajaban juntos.  Todo ello lo ha llevado a descartar los sábados y los domingos porque ha descubierto que son los días con más gente en la calle.

 

Sin embargo, no deja de molestarle que le vean de pronto capturando los instantes de color vegetal que lo motivan. Una mañana, de pronto, una señora se puso a su lado, y sin que él la hubiera visto le dijo: ¿Verdad que están muy bonitas? Y eso que se iban a morir cuando yo arrendé esta casa, pero les he echado muy buen abono. Solo acató a decirle: sí, están muy bellas, pero con el susto en la boca y como si de verdad lo fueran a atracar.

 

Siente que mezcla ello con su historia. Recién llegado a esta capital iba con la primera novia que había conseguido, dos tipos altos y flacos se acercaron con sendos puñales y los amenazaron y exigieron que les entregaran todo.  Allí se fue su primera cámara, la calculadora, los aretes y el reloj de ella, y la plata del pasaje y de tomarse una cerveza. Juntos, abrazados, con temblor, tuvieron que caminar como una hora hasta donde una tía de ella para que les regalara el pasaje. Luego, cuando hizo su primer viaje a el Caribe, paró con su familia en un restaurante.  Al salir descubrió su carro abierto, se habían llevado la mochila con la cámara profesional que un alemán antes de irse le había vendido barata. Un día al llegar de regresó a su casa, revisó en el visor de su cámara las fotos que había tomado, su cara se puso lívida y sudó frío en todo el cuerpo al ver en las últimas sólo un reflejo gris en las últimas veinte. Siguió revisando hacia atrás, de pronto aparecieron las de esa reciente aventura. ¿Pero qué pasó? Sonrió, claro, la última foto tomada en modo manual y había guardado tan rápido su cámara que la había dejado prendida. Al terciarse la mochila, en algunos pasos, por alguna razón que desconocía, se fue disparando contra el forro de la mochila.

 

Uf, menos mal que no fue que la memoria se hubiera dañado, foto que se pierde es flor que no se repite, cada condición es única y por más que se haga el mismo recorrido ya ha cambiado todo. Es una captura de la luz de esos instantes. Es tiempo de colores, de fragancias, de pétalos, de texturas suaves, de bailes imperceptibles frente al viento que las incita.

 

Pasa el tiempo, aún sigue tomando fotos de todo tipo, y solo ha perdido el miedo en el viaje que hizo a Europa, en donde tomó fotos de cuanto se veía y se movía.  Su hija llegó a llamarlo: mi japonesito. Él no lo cree así, ocho mil fotos no es mucho.

 

Francisco Pinzón Bedoya

diciembre 19 de 2021

jueves, mayo 05, 2022

Ruegos en C


 

 

 

RUEGOS EN C

 

Concítame

Compárame

Cuéntame

Comiénzame

Cáusame

 

Cautívame

Cántame

Curioséame

Caracoléame

Camíname

Crepítame

Coloréame

Cálame

Cáeme

 

Cólmame

Cúbreme

Cúndeme

Cópame

Cómeme

Crújeme

Cánsame

Condéname

Cúlpame

Cálmame

Clóname

 

pero...

no ceses...

no ceses...

no ceses...

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2006

 

 



lunes, mayo 02, 2022

Hay luz


 


 

 

HAY LUZ

 

Y todo se aprecia y se desentierra

de donde estaba aposentado

y es hermoso saber que hay luz

y que la sombra que proyectas está

tras la luz que te baña y te redime

Y que todo es un sinfín de respuestas

a preguntas que no he realizado

mientras las horas me atrapan

devorando las letras que te llaman

Y todo todo es uno solo conmigo

desde tu risa de incendio y humareda

desde tu fragancia que evocan mis tiempos

desde ese goce -contigo en mis heridas-

que fantasea en alguno de mis libros

Y se van anegando mis ojos

y caigo en el espasmo de mis dedos blancos

sobre una hoja cierta

que de singulares espantos

se acomoda y acepta

que ya no estás conmigo

pero te atrapa / me atrapa

y nada deja ni escapa

de este manto de versos que te escribo

Y es una simple entelequia el cielo

y sus nubes y mis cantos

mis esperas y mis quieros sin espanto...

que llego a creérmelo todo

y a seguir buscándote...

         sin freno ni descanso

Nada presume que vaya a parar

que saber que sigo

         y que sólo en ti me acallo

Nada es más hermoso que saber que hay luz

y que esa luz al final del sendero... eres tú

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2009

 

 




viernes, abril 29, 2022

Nos...


 


 

 

NOS...

 

Desnudos

Cómplices

Incompletos

...

llenando soledades

nos amamos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2011

 

 


jueves, abril 28, 2022

Sólo me salvan...


 

 

 

SÓLO ME SALVAN...

 

Sólo me salvan los verbos

esos vocablos que invocan el hacer

Allí / tras ese deshacerse / florecen

-como en una gruta llena de aromas-

los adjetivos que pueblan de nostalgia

las cosas sentidas / los pasados sin exigencias

 

Sólo me salvan con todo su fragor e intento...

los versos que asoman por entre las lágrimas

Allí se estacionan a ratos los rítmicos acordes

las fugas de mis hondos suspiros

y copio en frases sueltas eso que va conmigo

eso que exuda el alma desde el fondo de su fuego

 

Sólo me salvan el verbo y sus ritmos profundos

y esas excusas por tenerlo todo / sin miramientos

Todo / todo ello / al servicio de mis miedos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2009

 

 



miércoles, abril 27, 2022

Mía...


 

 

 

MÍA...

 

Mía que pasas

Mía que lloras

Mía de sueños y turbulencias

 

Desde el claro albur de las palabras

hasta el fondo dulce

de los días de vendimia

 

Mía que te quedas

Mía que agitas el aire que huele a ti

Mía que te diluyes poco a poco

 

Desde una inocencia que aparece

hasta la furia del deseo entre la boca

en algunas noches de lluvia

 

Mía...

quédate / no te vayas

Mía...

sigue cerca de mis rumias

hasta que los dos nos evaporemos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2014

 

 

 



jueves, abril 21, 2022

Esta noche no


 

 

 

ESTA NOCHE NO

 

Me acerco torpe a sus pertrechos

Me lee con curiosa rubicundez

Me siente silencioso y me tienta

Quiere sentirse deseada

No le oculto mis miradas

ni la forma en que la imagino

Ella tiene un amor atormentado

en que sacude su soledad rumorosa

Mis pasos crecen en mendicidad

y sueno a preso sin oficio

No quiero abonar así

un espacio que debe compartirse

Yo dejo en mil veces

que mis demonios me habiten

me guíen / dominen mi voz

Sólo que esta vez no quiero

arrastrarme así

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

 

 

  




sábado, abril 16, 2022

Suenas linda


 


 

 

 

SUENAS LINDA

 

Suenas distinta y te veo distinta

Explotas frente a mis ojos como volcán

plácida del amor y la ternura

Gracias por estar en el filo de la aurora

en la cúspide del mundo enmarañado

dentro de la terrible soledad de los azares

y en que a veces nos hemos inmolado

junto a un verso por nosotros tallado

Suenas tan bella con ese frenesí

que recorre tu piel y tus entrañas

cuando en días soleados como hoy

me premias con cada una de tus emociones

y tus formas... más humanas

¡Gracias porque aún me suenas linda!

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2002

 

 

 


lunes, abril 11, 2022

Corres por mi piel


 

 

 

CORRES POR MI PIEL

 

Te apareces en mi sueño y en mi siesta

como un conjuro de sentires informes

Dejas en el aire un suspiro que nació

allá cuando éramos uno solo

Tras el mar y sus olas / tras el canto de las sirenas

en medio del fragor de unos abrazos cadenciosos

Todo en ti viene de una historia que te creó

y que ahora disfrutas conmigo / en tu gracia

Soy un bendecido de tu hoy

con mis melodías recurrentes de ayer

Sólo me queda seguir en este paso

arisco de la suerte / hasta cuando sea

Luego... ya veremos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

 

 



De todo...

      DE TODO...   De todo lo que hubo hay un algo que nos sobrevive que insiste que se vuelve real sólo cuando los dos             ... exis...