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Brumas sepias

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        BRUMAS SEPIAS   El infinito espacio en que no estás es un reto llenarlo de ti con tanto tiempo que se ha ido   Se caen a pedazos los recuerdos y se desmoronan los altares que eran fértiles tierras de labranza   Un hilo secreto de reminiscencias se vuelca sobre las fotos sepias que aún inventan un lector enmudecido   La adrenalina que se fugó por la ventana vive en su elocuencia con otras formas y otras derivas que ya no te contienen   Sólo pasas y te saludan manos de pasado y las venias de un futuro que no tuvimos pero en algo así... quedan tus brumas   El corazón es un niño vencido que tiene múltiples cajones que ya no abren de cansancio y donde se apolilla todo lo que contienen   Francisco Pinzón Bedoya ©      

Diente de león

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  Ella da colores al prado y luego se va a volar.

La flor de una suculenta

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  Esta mínima, de unos 4 mm de diámetro, nace en una espiga, desde una suculenta gordita.

Consolarte

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      CONSOLARTE   Tente en pie / Quizás mañana puedas verme y enfrentaremos ese mal muy juntos Duerme bien esta noche y suéñame como en esos poemas que leíamos con una vela Aguanta que estaré allí antes de lo previsto como un ánima saltarina de universos Una nube que nos lleva me he soñado en donde cabemos con eso que nadie tiene Imagínate que te dibujo y estoy piel a piel y que bajo por tus rumbos con tu aquiescencia Seré muy pronto tu única compañía más allá del viento y ese caniche que nos cuida Tremola el viento sobre mí / Ya casi llego No desmayes / Sabes que el sol nos une Un enorme abrazo / No me extrañes más   Francisco Pinzón Bedoya ©      

Una tarde de colores

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      UNA TARDE DE COLORES   La tarde se dio con su preludio de soles que en el camino llenaron de calor la piel No había más que algunas flores y el carmín en el cuarto en que el amor despedía sus aromas Tenía una soledad con sus límites y acordes la fresca entrega de dos que existían en su burbuja Fue una excursión encadenada en cada palmo por los derivares de las manos de caminos y misterios ¿Cómo no verterse el uno en el otro y en los dos? ¿Cómo no quedarse en medio del ansia y el beso? ¿Cómo no estar más allá del milagro y la cadencia? Aún se preguntan si la vida se contempla desde este lado de la iridiscencia compulsiva o desde ese otro que parece... un regalo instantáneo   Francisco Pinzón Bedoya ©    

Así... a mi lado

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      ASÍ... A MI LADO   Bailan mis dedos antiguos, sedientos, lentos y a oscuras, por mi ánfora única, por mi lozana piel atónita, cual dicotomía de presentes atados, locos, a tu mágica cintura.   Lejos te sé pero cerca veo desde mi torre... tus pies descalzos. No veo nada más pero siento tu piel pegada a mi cuerpo.   Se atraganta con tu pelo, mi voz que te encanta en su verso, seductora, miel a tu oído lejano, dorando tus miedos con calor supremo del color de tus pequeños gestos.   Sigo jugando, bailando en mí, desde mis manos y mis húmedos dedos, derretidos ambos en tu recuerdo que en esta distancia me huelen a musgo brillante de estrellas, a flor jazmín de cometas, transeúntes con olor de deseo.   Te oigo sofocarte... allá sin mí, con solitarios viajes, que interpreto, en mi noche desde tus labios carnosos que almacenan tus besos lustrosos para este amante loco de siempre, para el amante de murmullos sedientos.   Y luego, silencioso... soy impetuoso y vertiginoso... me vuelvo jugue

Así llegan...

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      ASÍ LLEGAN…   Círculo itinerante de muchos que se han ido Canto que confabula historias que mis otros yoes me han contado Recua de herencias y nostalgias que se dejan en tintas de recuerdo Premio en pasos sin rumbo de muchos otros que camino Lances de estrenos y vejeces frente a la luminosidad nueva del día cierto Sentires atiborrados de lunas y fandangos Presagios extraños que no se dan porque algunos ya se dieron   Más de todo esto llega cada día Florece en algún poema Tal vez en éste y en otros… que han de venir   Francisco Pinzón Bedoya ©