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es capaz de ver siempre
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Palabras, imágenes, colores, nostalgias, algunas melancolías y algunos escritos, tan personales como mis ojos, están a su disposición... y a la sonrisa de quien se quiera reír con ellos, al grito de quien los quiera comentar...
Se está celebrando en Medellín en estos días (del 11 al 19 de septiembre) la Fiesta del Libro y la Cultura como el escenario del Plan Municipal de Lectura.Candelario Obeso nació en Mompox en 1849 y se suicidó en Bogotá en 1884. Hijo natural del hacendado Eugenio María Obeso, abogado liberal, y de la lavandera negra María de la Cruz Hernández. El padre se ocupó de su educación, lo matriculó en el Colegio Pinillos de Mompox, después entró como becario en el Colegio que fundó Tomás Cipriano de Mosquera en Bogotá. Más tarde ingresó en la Facultad de Ingeniería y la de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional. Aspiró sin éxito al amor de varias mujeres, obtuvo más bien desengaños y lances desagradables. Sobrevivía gracias a traducciones literarias y oficios diversos. Mosquera, presidente de la República de Colombia de esa época, lo auspició y le brindó su amistad personal, cuando ya sus cualidades como traductor y literato eran notorias; le otorgó también un Consulado en Tours (Francia), que desempeñó de forma efímera. Sobresaliente poeta dialectal (se le considera uno de los primeros poetas negristas), fue novelista, dramaturgo y catedrático. Políglota y polígrafo, tradujo al español a Shakespeare, Musset, Víctor Hugo y a Tennyson. La colección Cantos populares de mi tierra, publicada por primera vez en 1877, recoge toda su obra en verso, escrita en un intento de figuración de lengua dialectal, tal como la oyó entre los campesinos de las riberas del Magdalena.
Polémico y rebelde, no se ajustaba a las normas sociales que dictaba el conservadurismo de cuño católico. Describió a la mujer como un ser independiente
y con voz propia. Como poeta, escogió expresarse en el lenguaje de los campesinos humildes de orillas del Magdalena, muchos de ellos con raíces africanas. En sus poemas, hace gala de un estilo romántico (identificación del poeta con la naturaleza; nostalgias de amores perdidos; idealizaciones...). Su lenguaje es dialectal; su temática es de orden naturalista y pastoral.
Uno de sus poemas más conocidos es éste:
CANCION DER BOGA AUSENTE
A los señores Rufino Cuervo y
Miguel Antonio Caro
Qué trite que etá la noche,
La noche qué trite etá;
No hay en er cielo una etrella
Remá, remá.
La negra re mi arma mía,
Mientra yo brego en la má,
Bañao en suró por ella,
¿Qué hará? ¿Qué hará?
Tar vé por su zambo amao
Doriente sujpirará,
O tar vé ni me recuerda...
¡Llorá! ¡Llorá!
La jembras son como toro
Lo r'eta tierra ejgraciá;
Con acte se saca er peje
Der má, der má
Con acte se abranda er jierro,
Se roma la mapaná...
Cojtante y ficme? laj pena!
No hay má, no hay má!...
Qué ejcura que etá la noche,
La noche quéejcura etá;
Asina ejcura é la ausencia
Bogá, bogá!
Espero que estas glorias negras de nuestra colombianidad, mezcla de razas y culturas, les dé un panorama de algo nuevo que bulle en la sangre nuestra.Y Jorge Artel:
Seudónimo de Agapito de Arcos, poeta cartagenero nacido el 27 de abril de 1909. La obra de Jorge Artel encierra el imperativo de señalar el camino a un continente que quiere abrirse paso en la historia, enfrentando adversidades y consolidando un pueblo. Su poesía negra está marcada por el tono marino del tambor y las gaitas aborígenes, con las que nació y creció. Su obra peca por descuido en la forma, pero es ardiente en el contenido, con toda la fuerza del trópico. Jorge Artel obtuvo el título de bachiller en Filosofía y Letras en el Instituto Politécnico de Martínez Olier. En 1945 se recibió como abogado de la Universidad de Cartagena, con la tesis "Defensa preventiva del Estado o el Derecho Penal frente a los problemas de la cultura popular en Colombia". Realmente nunca ha ejercido la profesión de abogado; el periodismo, los viajes y la poesía han sido sus ocupaciones predominantes. Fiel a su geografía y raza, Jorge Artel es, junto a Candelario Obeso, principal representante de la poesía negra o negrista en Colombia. Sin quedarse en el juego de palabras o de fonemas sonoros, habitual en este tipo de producción, Artel descubrió nuevas osibilidades combinatorias en el léxico propio de su cultura. Escribió artículos de rensa de tono satírico y profundo en diferentes periódicos de América. Ha pasado la mayor parte de su vida fuera del país. En 1960 se casó con la escritora centroamericana Ligia Alcázar, segundo premio en el concurso de literatura infantil de 1977, patrocinado por Enka de Colombia. Según Luis María Sánchez, Artel es un cantor de la alegre tristeza en versos populares y humanos, en sus composiciones vibran el dolor y la protesta; el lenguaje de los bogas, las olas, las costas y los ríos, se vuelve sonido y color de sombra en sus palabras; en ellas tiembla toda la sensualidad y se agita el lirismo de la cultura negra. Su validez lírica se refleja en los poemas "Velorio del boga adolescente" y "Ahora hablo de gaitas", incluidos en su primer libro de versos, Tambores en la noche, publicado en 1940. Esta obra está dividida en dos partes bien definidas: la poesía negra, la verdaderamente suya, situada en la primera parte del libro, y su poesía anterior, muy influida por poetas como Pablo Neruda y Gregorio Castañeda Aragón. // Ha publicado, además, los libros de versos Poemas con bota y bandera(1972), Sinú, riberas de asombro jubiloso, Coctail de estampas y Antología poética (1979). Otros libros suyos son: De rigurosa etiqueta (drama), No es la muerte... es el morir (novela, 1979), Modalidades artísticas de la raza negra, Santander y su influencia en la fisonomía de Colombia y Defensa preventiva del estado.
Uno de sus poemas más famosos es éste:
Velorio del boga adolescente
Desde esta noche a las siete
están prendidas las espermas:
cuatro estrellas temblorosas
que alumbran su sonrisa muerta.
Ya le lavaron la cara,le pusieron la franela
y el pañuelo de cuatro pintas
que llevaba los días de fiesta.
Hace recordar un domingo
lleno de tambores y décimas.
O una tarde de gallos,
o una noche de plazuela.
Hace pensar en los sábados
trémulos de ron y de juerga,
en que tiraba su grito
como una atarraya abierta.
pero está rígido y frío
y una corona de besos
ponen en su frente negra.
(Las mujeres lo lloran en el patio,
aromando el café con su tristeza.
¡Hasta parece que la brisa tiene
un leve llanto de palmera!)
Murió el boga adolescentede
ágil brazo y mano férrea:
nadie clavará los arpones
como él, ¡con tanta destreza!
Nadie alegrará con sus voces
las turbias horas de la pesca.
¡Quién cantará el bullerengue!
“La noche
1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los
párpados.
Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer
atravesada en la garganta.
2
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme,
desnúdeme.
3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a
la orilla de un abismo.
4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la
luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.”
Me encantaría sus opiniones al respecto.

Todo es un paseo por este valle de llamas y postigos de tristeza, y nos vamos con su “Ella que pasa”, y esa mirada que le dio a la niña que pasaba, se desaparece ya avisándonos hace unas semanas que se iba. No he podido ser el defensor de su voz monocorde, a la izquierda del roble, de aquellos que he leído muchas veces y hasta han diatribado que Mario Bendetti no era un poeta. Lloro sin lágrimas pensando en que con sus 89 años estará llegando ante un señor que le pasará la mano y lo felicitará por ser lo que era. Dijo en muchas ocasiones sobre la muerte, y lo plasmó en poesía:


FINAL Final que se avizora en un paso infinito desde los gestos, lo no dicho y las miradas Un lenguaje plagado de distan...