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martes, mayo 05, 2026

Sé que...

 

 

 

SÉ QUE...

 

Sé que no te perdí

Sé que todo cambió

Y aún así... mi cielo

en ese cambio...

quiero estar yo

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2007

 

 


lunes, marzo 23, 2026

Lextura

 

 

 

LEXTURA

 

Yo,

quien paseo mis dedos

por la piel de los poemas

que en noches como ésta te he escrito,

adquiero su escozor, su dulzura,

y su inexplicable forma

de entregar ternura...

 

Yo,

quien navego en noches broncas,

por el camino que me dé

la paz que necesito,

llevo en mí el ángel del desarraigado,

el tufo estampado por el beso malevo,

la coraza que deben darme mis miedos,

los adioses de otros,

los cantos que no fueron,

los dolores de algún silencio ajeno...

tu irte simplemente al fin de los tiempos...

 

Yo,

quien estoy atado al color de mis recuerdos,

acudo a la piel de algunos versos

incrustados en la esencia

de los registros de otros que se fueron

y que hago con ellos

un forcejeo a los míos,

a los tuyos, a los nuestros...

 

Confronto mi todo,

confronto lo que soy y lo que tengo,

y aun así... surgen poemas...

    y sigo y sigo y sigo...

              ¡No dejo de tejér(te)los!

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2007

 

 


miércoles, marzo 18, 2026

Y cuando...

 

 

 

 

Y CUANDO...

 

                                                    “... es tan fácil como apagar el teléfono...”

 

Y cuando tu voz se aleje

extrañaré el repiquetear del aire en mis oídos

y el crujir de mi pecho en sus tonadas

Me agazaparé a entender su ausencia

a destender la cama imaginada / a reparar mi nido

y a echar a volar las palomas que venían a celebrar conmigo

Y cuando sea el día de tu adiós...

tendré un bolero y cuatro párrafos escritos

para que el dolor se empotre en sus cantos

y no en mi risa sino en el incendio de mi desamparo

mientras afuera la lluvia y el sol... ya no serán lo mismo

Y cuando estés en esa tónica... de irte... de apagar tu voz...

sabré que estás pero lejos... que has acampado en un parque

tal vez con otro canto de pájaros... con otro verseador

sin mis recuerdos y sin los estruendos de mis llamados

Y como ahora... cuando tu voz desaparece

siento que debo prepararme y cambiar cuerpos y rostros

y ensalmos y esperanzas / y mis imperiosos desgarros

pues este correr de sangre y de palpitaciones

... no quiero que se repitan y no me sobrevenga otra vez

                      ... tu indecible silencio

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2007

 

 

 


martes, octubre 22, 2024

Ocultos


 

 

OCULTOS

 

Desfilas

instante tras instante

por mis ojos

con oficios

cual hormiga

bajo tu andadura de balso

Ocultas ese suspiro

que retumba en mi eco

ése que -aunque enjaulado-

se escapa nochemente

y me despierta

mientras yo...

transpiro

en tus huellas

y mi congoja

porque siempre...

quiero más

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2007

 

 

 



 

martes, agosto 08, 2023

Para hacer una fiesta...


  

 

PARA HACER UNA FIESTA...

 

Regálame una palabra urgente para desatarme un poco esta sed de voz de tu garganta y aclarar la risa, el brillo de mis ojos y este palpitar que cabalgo bronco entre mis credos.

 

Regálame un albur, una señal, un elefante en mi dialecto, una luz en la rosa de tus vientos, un puñal envuelto en seda, un fugaz cataclismo como incendio... que haré de ellos una sarta de presentes, de recuerdos de emociones... que serán mañana poemas y hasta cantos de magníficos allegros.

 

Regálame algo...

Regálame un poco del mar

                         de tus encantos

Regálame la lectura triste y jonda

                         de algunos de mis versos

Regálame algo...

                         y haré en mí

               al instante una fiesta

               como si mi risa fuera el tropezar

               final de miles de abalorios

               y de campanas tañendo

                         desde el mar

 

Francisco Pinzón Bedoya

2007

 

 




lunes, abril 03, 2023

Giros de colores


 

 

GIROS DE COLORES

 

Un caleidoscopio de ilusiones,

de emociones en contradicción,

de consejos que no oigo,

de improperios que no entono,

de medias tintas en mi cuaderno...

se pasea en esta mañana cual serpiente

esperando develar

la medida de mi drama,

la lección que nunca aprendo

y la fuerza que me deben dar

        las caricias que ni tengo.

Un caleidoscopio más...

receloso, altivo, entumecido y al viento...

Así me siento...

Desde allí te veo...

así me estremezco

en cada mañana como hoy

en que de lejos tus pasos siento

cuando remolinean decididos

frente al rescoldo que fue hoguera

que aún dentro del pecho llevo.

Viro y me desequilibro... y soy

como el giro colorido y hasta ocre

de los tiempos... en que vivo.

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2007

 

  




viernes, febrero 10, 2012

No hagamos más por menos


"♪♫ Entrégate ♪♫"
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NO HAGAMOS MÁS PARA MENOS

Si extiendes hasta mí tu soledad
llegarás a arrasar mi campo de verdades
de unas que no son y no lo han sido
Dame más bien tu voz y tus presencias
tu cante florido / tu enfado y hasta tu risa
para desafiar a coro lo que no hemos podido
Si llegas con tu endecha de miedos
te diré que no está en mí necesitarla
porque siempre te daré mi amor como testigo
Sólo sé que mi soledad y tu soledad
las estamos creando porque vamos de la mano
tomados sin azar ya y sin el paliar del acecho
en ese camino insensible... del apartarnos
No me entregues tu pausa y tus motivos
porque no tengo argumentos en mi realidad
más que mis cuitas y mi resistencia férrea al olvido
No creemos más de todo lo que no hemos tenido
pues en la causa empequeñecida del hoy
ya hay bastante con que tu voz...
                 no llegue como antes a mi oído
No te entregaré sin más... mis reclamos
No te pasaré más mis ausencias...
No te ungiré más de voces de mendigo...
Mejor alimentaré de luces y de tonos hermosos
los instantes en que te tengo... en mis oscuros días
como un diciente y esperanzador pliegue del destino
¡Llega a mí... mariposa! ¡Vuelve a mi ensueño!
Vuelve que aún está tibia la huella de tu mano
en la plenitud de mis manos vacías y de mi pecho
No extiendas hasta mí todo ese apártate
pues de sobra sabemos que estamos unidos
como lo sentimos y lo hemos mil veces repetido
tras la voz en la almohada... a escondidas del viento
tras el eco que cantamos... cada uno / confundidos
¡Vuelve, mujer! ¡Sólo eso te pido!

2007


"♪♫ Rosa... qué linda eres tú ♪♫"
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Gracias por pasarse por este lugar de mis amores

sábado, septiembre 29, 2007

¿Cuánto vale un verso?

¿Cuánto vale un verso?

¿Cuánto vale un poema? ¿A cuánto equivale un verso?
¿Cuánto pesa el amor? ¿Cuánto vale el amor?
¿A cuántos libros negros y verdes equivale una caricia?
¿Una estrofa? ¿Un nuevo poema en días venideros?
¿Nada tiene peso de pesos en el verso
en las rimas sincopadas / en el abrazo del desespero
que extiende el poema alrededor de las dos almas?
¿Cuánto valen las letras en ese poema único /
ése que a nadie se le había ocurrido… y lo tienes?
Sólo ese tengo… Sólo eso sé… Así me entrego

2007



viernes, julio 27, 2007

DE LAS PALABRAS PARA UN POETA

La Editorial Letra Clara de España en su Blog, tuvo la deferencia de publicar un pequeño escrito que hice sobre lo que significan las palabras para mí como poeta. Transcribo aquí lo publicado allá.




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El poeta colombiano Francisco Pinzón ha tenido la amabilidad de responder a nuestra invitación para participar en el blog con este estupendo artículo que a continuación os ofrecemos. Desde aquí le damos las gracias, pues creemos que su punto de vista respecto de la poesía y la literatura en general ayuda a la pluralidad con la que queremos dotar a este espacio de comunicación.
ELC

"Una reflexión de Juan José Hoyos por allá en julio de 2006, publicada en la página de opinión de El Colombiano de Medellín, en su columna agradablemente semanal, decía: “Todos los días salen de nuestras bocas, a veces sin darnos cuenta. Con ellas saludamos a los amigos en la mañana y nos despedimos de los que amamos cuando cae la noche. Ellas nos permiten averiguar qué pasa en el mundo, en el barrio, llamar a alguien, hacer el trabajo de cada jornada. Con ellas aprendimos a decir te amo. Pero por culpa de ellas puede desatarse una guerra. Con ellas, también, nos enseñaron a engañar y a herir. Son como un árbol o un animal. Y también están vivas, como nosotros. // Qué montón de misterios hay detrás de las palabras. Y de qué extraño modo convivimos a diario con ellas sin pensar, por ejemplo, que ellas también nacen, crecen, dan vida a otras palabras y mueren.” Sirven para “hacer el trabajo” y en el quehacer de poeta son y siguen siendo el instrumento necesario, a pesar de su limitación y de su encasillamiento con normas y acuerdos sociales, como todos lo que nos garantizan la convivencia.
Según Roland Barthes en un aparte de su lección inaugural: “El lenguaje es una legislación, la lengua es su código. No vemos el poder que hay en la lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación, y que toda clasificación es opresiva: ordo quiere decir a la vez repartición y conminación. Como Jakobson lo ha demostrado, un idioma se define menos por lo que permite decir que por lo que obliga a decir. En nuestra lengua francesa (y se trata de ejemplos groseros) estoy obligado a ponerme primero como sujeto antes de enunciar la acción que no será sino mi atributo: lo que hago no es más que la consecuencia y la consecución de lo que soy; de la misma manera, estoy siempre obligado a elegir entre el masculino y el femenino, y me son prohibidos lo neutro o lo complejo; igualmente estoy obligado a marcar mi relación con el otro mediante el recurso ya sea al tú o al usted: se me niega la suspensión afectiva o social. Así, por su estructura misma, la lengua implica una fatal relación de alienación. Hablar, y con más razón discurrir, no es como se repite demasiado a menudo comunicar sino sujetar: toda la lengua es una acción rectora generalizadora.” Ello es un sentir común para quien le guste escribir, es decir, esa sensación de cuando se está frente a la hoja en blanco que luego puede convertirse en ese afán por traducir aquello que estalla o arde en el pecho tras ceñir un talle o acariciar un verso, o simplemente tras haber escuchado reírse a un bebé. Ese “traducir” el indescifrable sentimiento o esa impropia sensación en palabras para que alguien, al leerlas y hacerlas suyas, recorra el camino inverso y logre que el autor lo toque con el mismo sentir, con el mismo deslumbramiento, la misma maravilla del asombro con que se escribió; es un camino tortuoso, brusco e impenetrable, a la vez que insondable e impredecible.
Javier Darío Restrepo enfoca su lápiz en hacernos ver el efecto que las palabras tienen sobre el entorno y de la reciprocidad de éste sobre ellas, especialmente un entorno como el colombiano nuestro donde la palabra guerra es la primera en saltar a la palestra pública, cuando nos dice: “Esta reflexión de los científicos, aplicada al lenguaje de los violentos, los que hacen la guerra o los que golpean, hieren o matan en los hogares, deja en evidencia que la violencia no está en las palabras sino en los que hablan. Hechas a imagen y semejanza del mundo interior de las personas, las palabras no son las que tienen que cambiar, sino el mundo interior de quienes las utilizan. // No es que el violento deforme el lenguaje, es su manera de acercarse a lo real, preelaborado a través de las palabras. Así como las palabras tienen el poder de crear y modificar las realidades, es un hecho que la visión de las realidades altera las palabras. // Esa interacción intensa entre la realidad y las palabras es la que presiente el Popol Vuh cuando sentencia que la palabra dio origen al mundo. Es la misma sabiduría que alienta en los Upanishads cuando ordenan meditar sobre el lenguaje: si no hubiera lenguaje no podría conocerse lo bueno ni lo malo, lo verdadero ni lo falso, lo agradable y lo desagradable. El lenguaje es el que nos hace entender todo eso.” // Antigua sabiduría que nos hace entender la inmensa riqueza y el amplio avance que significó el paso desde el aullido y el alarido, hasta la palabra y el lenguaje; y el enorme retroceso que representa la degradación de la palabra cuando se convierte en el grito irracional de los guerreros o de los que odian como ellos.”
Cada realidad tiene su lenguaje de palabras y sus consecuentes significados que son tan móviles y tan dinámicos como la vida misma. La poesía entonces y todo lo que tenga que ver con las palabras son “usuarias” de esta realidad y por ningún motivo o ninguna razón son ajenas a su riesgo y milagro, a su veleidad y atractivo, a su presencia y elusividad, todo en una contradicción deliciosamente atractiva… ¿para quiénes? No para todos los usuarios pues dependerá de cómo concibamos el mundo. Si el nuestro está lleno de reglas y requerimos de certezas en cada paso… pues esta sensación de tener entre los dedos al escribir algo tan poco moldeable, con vida propia, con su humor cambiante y voluble, será “per se” un motivo de desazón. Si por el contrario, amamos su naturaleza cambiante y frívola o seria en simultánea, su naturaleza trascendente ya que entendemos que estaban aquí (las palabras) y estarán aquí aún después de que nos hayamos ido, pues entonces estaremos en un mar de agrado, de deslumbramiento, de apasionamiento, de milagro, de sorpresa, de ilusión y de dicha al mismo tiempo, de donde sólo nos resta vivirlas y adorarlas… ¡Que vivan en mí ahora y mientras yo exista, las palabras!
Me pregunto: ¿qué poeta o persona al escribir en algún momento de su vida no se ha sentido más que quien genera escritos, el instrumento de un ser casi supremo y esencial que lo usa para dejar en letras su voluntad? Esta sensación de trascendencia y hasta de utilidad habita en algunas noches mi alma de escritor de versos y con ella… sonrío y despliego mi más real forma de ser: poeta."


Francisco Pinzón Bedoya

Travesía Cálida

    TRAVESÍA CÁLIDA   Tu sangre corre presurosa Tu luz cambia de tonalidad Tu boca murmura incoherencias Tu ser... poema   Viajas hasta mí a...