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sábado, abril 03, 2021

Colores de sol

 



 

Colores de sol

 

Tiene una estampa de soles

que aún resiste el embate del tiempo

Canta su último lamento en la mañana

sin saber qué le pasará en la tarde

Creo que no le importa

Admiro su coloratura

porque canta a mi oído

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

3 de abril de 2021

 

 


lunes, diciembre 04, 2017

Manuel Mejía Vallejo






El forastero

Había venido de lejos, todos lo sabíamos por su mirada.

—Fíjate, el que llegó.

Traía con él su mirada, como envuelto en ella, como si ella no le dejara ver. Pero observaba las calles empedradas del pueblo, sus balcones con macetas y muchachas, los zaguanes amplios, la sombra que ci sol arrojaba contra las aceras: al recorrerlas parecía caminar dentro de sí mismo para rescatar su vida de antes, su vida ligada al pueblo estancado en un tiempo de soledad, eso parecía.

No hablaba. Pero cuando le preguntamos:

—¿Dónde estuviste?, propició sus ojos, tendió la mirada como una pantalla grande, y todos vimos historias vividas en mares y tierras no conocidos antes por ojos distintos a los suyos.

Únicamente de lejos seguimos su paso. Nada quedó sin que lo repasara cuidadosamente. Sólo al perderse de nuevo con andar difícil llegamos a saber que detrás no quedaban balcones ni macetas ni calles ni historia, y que todo comenzaba a parecerse a un gran olvido. Porque el hombre, al salir, se llevaba el pueblo en su mirada.

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Una canción

Le gustaba su música, cantaba sus canciones, hasta que lo encarcelaron. Por muchos días la guitarra calló, pero a ciertas horas oíamos seis cuerdas sin que nadie las pulsara, como ensayando un aire de ausencia.

Después escuchamos su voz, miramos la canción más allá de unos cielos vecinos; volaba seguida por los fusiles y reaparecía sobre humaredas y disparos. A intervalos se cansaban de perseguirla, aguardaban el momento.

—Ya sé dónde duerme la canción —dijo el jefe de los fusiles.

Así encontraron y destruyeron la guitarra. La canción se escondió en su nueva soledad; más vacíos estaban aquellos aires, más reticentes. Pero cuando una noche la oímos cercana y Pedro se puso a cantar, el pueblo tuvo otro sacudimiento.

—Ya sé dónde está la canción —volvió el jefe, y unas luces inoportunas dañaron aquella hermosa oscuridad. La última bala acalló la voz de Pedro, su canción estaba ya casi roja.

Todos nos hundimos en una dolida soledumbre, hasta que la vimos dentro de nosotros, y la cantamos con fuerza, de día, de noche; así la canción iba por los labios dándoles de sonreír para otra esperanza. Sabíamos que cuando los labios sonríen, la pelea empieza a ganarse. Y otros más la iban cantando y otros, y los fusiles se dispersaron sin saber cómo acallarla porque estaba en todas partes.

—Es difícil matar la canción del hombre. La vida nos fue enseñando esas cosas.

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Una muestra de textos seleccionados del escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo (Jericó, 23 de abril de 1923 - El Retiro, 23 de julio de 1998), tomados del libro “La intacta materia de los días”, ALFAGUARA, como un homenaje a ese grande que nos deja tantas enseñanzas del “cómo decir”, del “cómo escribir”.. Su obra narrativa describe -entre otros- la violencia civil (La tierra éramos nosotros, 1945; El día señalado, 1964, premio Nadal) o los ambientes populares urbanos (Al pie de la ciudad, 1958; Aire de tango, 1973). En 1989 obtuvo el premio Rómulo Gallegos por su novela Años de indulgencia.

Como muchos de los grandes escritores también sobresalió en poesía y era amigo de la bohemia, que compartía con el poeta Carlos Castro Saavedra, Edgar Poe Restrepo, Óscar Hernández y Alberto Aguirre. Es uno de los autores colombianos de quien más obras han sido llevadas a la pantalla de televisión: El día señalado, Las muertes ajenas y La casa de las dos palmas han sido adaptadas y realizadas por programadoras colombianas con un notable éxito de audiencia.






sábado, febrero 04, 2017

Mutuo

"Fresca y rozagante"
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MUTUO

Tú logras que yo me mantenga
sonreído y pendiente de tu risa
He amado cada palabra
cada respiro / cada humedad
cada suspiro / cada gota

Tienes mi atención completa
porque nuestra imaginación
nos une... no nos ata
nos hace ser distintos y hermosos
por ello te disfruto y lo atesoro
como un regalo que me da la vida

Dormimos al lado de la piel de sorpresas
como si fuera posible que el cielo
nos diera licencia de sabernos allí
entre todos los brazos llenos de voces
que se confunden entre ellas

Es el camino ineludible y de ilusiones
que caminamos de la mano de la noche
en medio de una jarana de los dos:
lenta y hermosa... en el después

Francisco Pinzón Bedoya ©





jueves, octubre 06, 2016

Flor de dulce










FLOR DE DULCE

No tenía apenas abrigo sino su coreografía
el viento susurraba su canción desgarradora
la misma muerte era su destino
le habían dicho que iba a durar veinticuatro horas
pero tenía otros motivos la tarde

Fuertes las gotas y sus aliados remolinos
mandaron al barro el color y los sueños
No fue más quien esplendía
ahora iba camino del desagüe

Esa flor azucarada dejó su espacio
y se adentró en una nada impensable
para tristeza de mis ojos que la buscaron
para conservar eso que en la mañana
había sido una promesa / una esperanza

Francisco Pinzón Bedoya ©






Homenaje a nuestro patio
a esos colores que efímeramente
nos regala cada flor
sólo por 24 horas


domingo, noviembre 23, 2014

Del hechizo

"De caribe a Caribe"
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DEL HECHIZO

Un viento norte-sur
que combina folías y admiraciones
funge de celestina entre decires
y cantinelas de sonrisas

De lado y lado del espejo
unas mitades en su inserción
de juegos de imperiosa curiosidad
hacen su noctámbula inmersión
desde dimensiones indecisas

Las bocas en junturas
repasan todo lo dicho en silencio
con el rubicundo despertar
de la piel en sus facciones

Una corte de gotas marcha en delirio
casi como en busca de ese espectador
que ha de recibirlas sin tapujos
sin cortapisas ni tabúes

Esos dedos reinventan su mástil
sus notas y su música
para llevar el velero a la rada
donde un campo de azules
prometen el abismo
en que se inmolan los brillos

En la noche niña-mujer
se crecen los imagos del otro por el uno
volviendo fuego lo que apenas
destaca entre las nubes
como una mutua dimensión
en que se preservan los sueños

Nada destruye ese encuentro
de un paralelo que desde dos
se ha contenido en otras rumias
que desafían lo dispuesto

Todo es un vagar de extravíos
de ojos niños que en su pertrecho
y un cantar de cuerdas que se eleva
sobre la faz de afinidades delatoras
vuelve ahora una verdad
de su sueño... la caricia

Francisco Pinzón Bedoya ©








El sol sigue saliendo en otras latitudes
y yo... seguiré poemando

martes, abril 14, 2009

Y otra vez... murió un poeta

Murió Mario Rivero (poeta colombiano) este domingo 12 de abril de 2009, en la serenidad de su casa de un problema cardíaco”, es la mayor frase que pudieron rescatar los periodistas de este personaje diferente y de poéticas hermosas en muchos tiempos de las letras colombianas. Casi que independiente de cuál o cómo haya sido su vida, dejó huella en la poética colombiana y todas las reseñas noticiosas se limitaron a decir algo sobre su obra, tal vez obtenido a toda velocidad de wikipedia o qué sé yo. Han aparecido y lo seguirán haciendo, por este hecho, pequeños obituarios en fila, y hasta seguirán llegando noticias de este suceso de todos los poetas, porque para los poetas también pasa el tiempo. Recientemente la lista se acelera: Blanca Varela, Meira Delmar, Mario Rivero... cada vez más cercano. Recuerdo un pasaje del poema de Benedetti Pasatiempo: “Ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano /pero la muerte empieza a ser / la nuestra.” De su muerte, él ya había hablado: “Ningún mortal ha encontrado / Un remedio contra la muerte. / Ella a todos nos quebranta como le place, / Y cuando quiere. (Mario Rivero).”

Un día desfilará el nombre mío y creo que ni llegaré a obituarios nacionales y si, de pronto, escasamente a una nota en el diario del barrio... y claro, nunca por ser poeta sino por alguna ambigüedad entre ser ciudadano y hasta fomentador de alguna causa perdida.

Espero que no haya quien aproveche la oportunidad para denostar públicamente de la poesía en lugar de hacerlo del poeta, como lo hizo alguien ante la noticia de la muerte de Mario Rivero, en la página noticiosa de Caracol, así: “De nada sirve tener corazón de poeta. 04/13/09 07:41:27 Nunca he leido a este poeta, pero en fin no creo que me haya perdido de mucho, despues de muchos años de leer poesía he llegado a la conclusión de que ésta es una especie de terapia que utilizan algunos seres deprimidos para descargar sobre el papel toda la basura mental que los atormenta como en un intento desesperado de librarse de los males que le aquejan. El lector de poesía se convierte en una especie de ropavejero que acumula andrajos viejos y si no toma la precaución de romper el saco en el cual hecha todos esos trastos tarde que temprano termina doblado y extenuado casi en la misma medida como los autores de tales textos catársicos. Lo mejor es abrir los ojos, disfrutar el momento, la vida es bella, hay muchos detalles que nos perdemos por vivir atados a mundos que ya fueron.” (los errores de ortografía son propios del mensaje).

Sin embargo, alguien (porque fue bajo un seudónimo) Sin embargo, en otro comentario sobre este hecho dice: “Por: papeleta - Lun 13 abr 2009 06:13 am. "cuando te mueras harás un viaje como este loco, de versos claros y sueños turbios estaba loco, dios lo perdone, tanto viajar...., tanto vagar..., tanto soñar...., el pobre hombre se fue muriendo poquito a poco, y al fin ha muerto, ya hiede un poco....., alzad amigos....., alzad amigos...,alzad, y vámosle a sepultar..." -Porfirio Barba Jacob- . la poesía es la vida, los poetas son ángeles que nos elevan, nos sacuden y nos elevan para que todo sea bello, hermoso y musical. mario queda enchapado para siempre en el recuerdo. en el olimpo y en nuestro diario vivir.”

Es decir, de la poesía se hacen filas y filas para que pase inadvertida y que sea “eso que con o sin ella, el mundo sigue siendo exactamente el mismo”, aunque no para mí... y eso... me vale. Sólo ilustro aquí dos extremos

¿Qué era y cómo era en poesía Mario Rivero? Sólo puede hablar del poeta su poesía. Unas muestras de distintas épocas



POESIA


Pájaro que desciende
de la cumbre
nos asombra
y nos llena de silencio
Lo que se escucha
es sólo el temblor
el necesario escalofrío
de la rama a que llega...




UN HABITANTE


Este hombre no
tiene nada que hacer
sabe decir pocas palabras
lleva en sus ojos colinas
y siestas en la hierba
Va hacia algún lugar
con un paquete bajo el brazo
en busca de alguien que le diga
"entre usted"
después de haber
bebido el polvo
y el pito largo de los trenes
después de haber mirado en los periódicos
la lista de empleos
No desea más que donde descansar
uno-por-uno-sus-poros
Hay tanta soledad a bordo de un hombre
cuando palpa sus bolsillos
o cuenta los pollos asados en los escaparates
o en la calle los caballitos
que fabrica la lluvia feliz
Y dentro en la tibieza
las bocas sonríen a la medianoche
algunas se besan y atesoran
deseos otros mastican chicles y juegan con sus llaves
crecen los bosques de ídolos
y el cazador cobra su mejor pieza




SEÑOR K

Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
-Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia-
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario




Cosas que pasan


Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día
Sin duda el hombre sonrió a la mujer
sin duda le trajo flores
sin duda llegó a conocer su olor entre mil
y hasta olfatear su ropa interior
su brassière sus pantalones
tirados sobre la cama

Años después ella pasa con un gordo contoneo
envuelta en pieles emplumadas
Su perfume es el mismo barato y dulce
lo mismo ondula su grupa de sanguijuela encantadora
tiene en cambio los ojos turbios
como dos cuentas desteñidas de porcelana

Él parece un hombre serio y sobrio
con su cuentica
en el Banco y su "curriculumvitae"
no hay duda de que ha sabido ubicarse
bien en el proceso
la mira la examina de una manera abstracta
como si examinara
una cosa vieja oxidada
a la brillante luz del sol
Parpadeando estúpidamente desde un lapso de olvido
y sombra y grasa...
Tiresias ciego adivino de mamas arrugadas
Todos somos él-o algo parecido al menos-







MARIO RIVERO (Envigado, Antioquia, 1935).



Antes de dedicarse a escribir y de que su obra lo consagrara como uno de los más importantes poetas de las últimas generaciones del siglo en Colombia, probó muchas cosas y tuvo múltiples experiencias: voluntario en la guerra de Corea, cantante de tangos, actor de teatro, vendedor de libros y de arte; vivió su juventud en constante movimiento, deambulando por Centro y Suramérica, con incursiones a Europa, en calidad de expositor y guía de seminarios y excursiones artísticas. Contertulio de los cafés de intelectuales y artistas bogotanos, especialmente de El Automático, allí perfiló su definitivo destino poético, al lado de los "cuadernicolas" y sumándose a la naciente corriente de poesía urbana, que él llegó a imponer representativamente. Director y fundador en 1972 de la revista Golpe de Dados (según la Historia de la Poesía Colombiana publicada por la Casa de Poesía Silva en 1991, dio nombre a la generación de sus contemporáneos). Crítico permanente de artes plásticas, en revistas y periódicos.

Su obra ha merecido numerosas e importantes distinciones, entre ellas: Premio Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" en 1972, mención internacional en La Habana, en 1973, por su libro Y vivo todavía. Condecoración en el Festival de Proartes en 1983. El grupo Ulrika de Bogotá le rindió homenaje en 1993. Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en 2001.


Libros: Poemas urbanos (1966); Noticiario 67 (1967); Y vivo todavía (1972); Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1973); Baladas -antología- (1980); Los poemas del invierno (1984); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1989); Del amor y su huella (1992); Mis asuntos -antología- (1995); Los poemas de invierno (1996). Porque soy un poeta -entrevista- (2000) y Balada de la gran señora (2004)




Noticias


martes, septiembre 09, 2008

Recordando a Héctor Rojas Herazo (1921-2002)





Un homenaje a un poeta, escritor y pintor olvidado en esta barahúnda de las letras colombianas

Una de sus mejores poesías:

La Casa entre los Robles

A un ruido vago, a una sorpresa en los armarios,
la casa era más nuestra, buscaba nuestro aliento
como el susto de un niño.
Por sobre los objetos era un tibio rumor, una espina, una
mano,
cruzando las alcobas y encendiendo su lumbre furtiva en los rincones.
El sonido de un hombre, el retrato, el reflejo del aire sobre el pozo
y el día con su firme venablo sobre el patio.
Más allá las campanas, el humo de los cerros
y en un dulce y liviano confín, entre la brisa,
el pájaro y el agua levemente cantando.
Todos allí presentes, hermano con hermana,
mi padre y la cosecha,
el vaho de las bestias y el rumor de los frutos.
Adentro, el sacrificio filial de la madera
sostenía la techumbre.
Una lluvia invisible mojaba nuestros pasos
de tiempo rumoroso, de fuerza, de autoridad y límite.
Pasaba el aire suavemente, buscaba sombras, voces que derramar,
respiraba en los lechos, dejaba entre los rostros su ceniza dorada.
Era entonces el día de hojas, de potente zumbido,
el día para el cántaro, la miel y la faena.
Como un don de reposo llegaba a nuestro cuerpo
la noche con su carga de remotas espigas.
Nuestro pan de anhelado resplandor,
nuestro asombro
y las lámparas derramando sus ángeles sin prisa en los espejos.
Como un hombre que anhelara su parte,
su sitio en nuestra mesa,
el viento dulcemente flotaba en los manteles.
La quietud de los muebles, las voces, los caminos,
eran todo el silencio de la noche en el mundo.
Llenando de inaudible presencia las paredes,
habitando las venas de pie frente a las cosas.
Buscaban nuestras manos un calor circundante
e indagaban los ojos otra piel impalpable.
Algo de Dios, entonces, llegaba a las ventanas
algo que hacía más honda la brisa entre los árboles.
Estampa de Año Nuevo
Miras el tiempo atrás, miras tu sangre,
tus derrotadas horas, tu sonido,
malhayando un tal vez y un no me importa.
Fundido con el mar, la muerte, el sueño,
purgas en lo que fuiste, quieres pena,
regresas al aroma de un miércoles, al sigilo
de tus desnudos pies en una alcoba.
Recordando un recuerdo, te preguntas
por lo que pudo ser y lo que ha sido.
Lo que eres, lo que tu sed y tu suplicio afirma.
Y encuentras tu carcomido sol, tu mismo luto,
tu misma piel ajada,
tu idéntica manera de verte en un espejo
con el tiempo lamiendo tus espaldas.
Pruebas la eternidad:
el ancho, el filo de un rencoroso diente.
Es entonces cuando te vuelves sin saber
y escuchas, cuando abrazas y ríes,
cuando dices con amable terror,
de labios para afuera o para adentro:
"Te felicito, amigo, te mereces
el año, la agonía que has ganado".
Y con tu voz sacudes la ceniza
que la muerte ha dejado en sus cabellos.



Una de sus ilustraciones



Una de esas listas hechas por algún experto en algún tiempor sobre los quince mejores libros colombianos:

1. La tejedora de coronas- Germán Espinosa
2. El Otoño del Patriarca - Gabriel García Márquez
3. Cien años de soledad - Gabriel García Márquez
4. El coronel no tiene quien le escriba - Gabriel García Márquez
5. La otra raya del tigre - Pedro Gómez Valderrama
6. La Vorágine - José Eustasio Rivera
7. Obras Completas- León de Greiff
8. Ilona llega con la lluvia - Alvaro Mutis
9. Los elementos del desastre - Alvaro Mútis
10. Cóndores no entierran todos los días - Gustavo Alvarez Gardeázabal
11. En noviembre llega el arzobispo - Héctor Rojas Herazo
12. Respirando el verano -Héctor Rojas Herazo

13. Noticias de un convento frente al mar - Germán Espinosa
14. El caballero de la Invicta - R.H. Moreno Durán
15. Primero estaba el mar - Tomás Gonzalez


Y una foto con su mejor amigo y biógrafo: Jorge García Usta (q.e.p.d.)


Con gran sentido del humor, Rojas Herazo publicó en 1968 un autorretrato con agudezas como ésta:


"Quien le ve su andar de pesista de circo o luchador que se dirige a un gumiiasu, no sabe que toda su fisiología no pasa de ser un mueble (...) Tuvo la voz gruesa y afirmativa de los animales que viven atemorizados. Temor a todo: a cortarse cuando se afeita" a engordar más de la cuenta; a tener que dormir alguna noche en una casa sola; al solo hecho de estar vivo; a ser arrollado por un automóvil, por la espalda, cuando va caminando por una acera. Sabemos también que, para él, un viaje en avión es mucho más catastrófico que un juicio final".

jueves, agosto 21, 2008

Un abrazo


El poder del abrazo...

Nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo mas alto de su vuelo: en los hondo en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.

Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndoos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman, pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

Tomado de Eduardo Galeno en "El libro de los abrazos"



Transcribir este aparte pretende sólo decir lo que a veces no somos capaces de decir... de un abrazo de una madre o a una madre


A mi madre... que en los abrazos se nos siga brindando su vida y su presencia
¡Dios la bendiga!

domingo, junio 08, 2008

EUGENIO MONTEJO (1938-2008)

El poeta caraqueño ha muerto, viva por siempre su Manoa. Nada deja más en la eternidad a un poeta que sus versos que repetiremos mil veces mientras su alma viaja a encontrarse con Neruda y los demás bardos que le antecedieron.

No diré de Montejo más allá de lo que los obituarios ya dijeron, sólo sé que sus letras iluminarán mi camino y el de los demás que como yo admiramos su obra. ¡Paz en su tumba!

Reproduzco uno de sus poemas más hermosos, como mi póstumo homenaje a ese ser que creó para nosotros su Ítaca venezolana, latinoamericana.

MANOA



No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,

ningún indicio de sus piedras.

Seguí el cortejo de sombras ilusorias

que dibujan sus mapas.

Crucé el río de los tigres

y el hervor del silencio en los pantanos.

Nada vi parecido a Manoa

ni a su leyenda.

Anduve absorto detrás del arco iris

que se curva hacia el sur y no se alcanza.

Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,

-siempre más lejos.

Ya fatigado de buscarla me detengo,

¿qué me importa el hallazgo de sus torres?

Manoa no fue cantada como Troya

ni cayó en sitio

ni grabó sus paredes con hexámetros.

Manoa no es un lugar

sino un sentimiento.

A veces en un rostro, un paisaje, una calle

su sol de pronto resplandece.

Toda mujer que amamos se vuelve Manoa

sin darnos cuenta.

Manoa es la otra luz del horizonte,

quien sueña puede divisarla, va en camino,

pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.”

Dijo de él en Caracas, Lisseth Boon de Cadena Capriles, tras su muerte: “Ahora, con su adiós, los poemas de Eugenio Montejo, como musitan sus libros, viajarán tan ligeros como un pájaro”

Dijeron de él las noticias:

“Ayer jueves 5 de junio, en horas de la noche, falleció a los 69 años el poeta venezolano Eugenio Montejo, quien había sido hospitalizado desde la semana pasada en el Centro Policlínico Valencia, de la capital del estado Carabobo, donde se encontraba en terapia intensiva a causa de un cáncer en el estómago que lo aquejaba desde hacía varios meses.”

“En la noche del jueves 5 de junio de 2008, falleció el poeta Eugenio Montejo, quien fuera Premio Nacional de Literatura (1998) y premio internacional Octavio Paz (2004). Ejerció como director literario de Monte Ávila Editores y como consejero cultural de Venezuela en Portugal.

Cobró notoriedad internacional por la cita que hizo el actor Sean Penn en la película 21 gramos, dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu: "La tierra giró para acercarnos/ giró sobre sí misma y nosotros/ hasta juntarnos por fin en este sueño".

Fue autor de dos colecciones de ensayos y de varios libros de poesías entre los que se cuentan Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), Trópico absoluto (1892) Alfabeto del mundo (1986) y Fábula del escriba (2006), entre otros.”

“El poeta venezolano Eugenio Montejo se fue a la medianoche (del 5 de junio de 2008), uno de los más admirados e importantes poetas contemporáneos. Su deceso se produjo a la medianoche luego de un padecimiento de cáncer en el estómago.

Este diplomático, poeta y ensayista nació en Caracas en 1938. Su lenguaje poético se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas. Como diplomático, fue embajador de Venezuela en Portugal durante varios años, ese contacto con el país de Fernando Pessoa lo hizo un especialista del bardo lisboeta.

En cuanto a sus actividades divulgativas, Montejo fue fundador de la revista Azar Rey y cofundador de la revista Poesía, de la Universidad de Carabobo. También fue investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) y en 1998 fue honrado con el Premio Nacional de Literatura.

De Pessoa tomó la afición por los heterónimos, y con el de Eduardo Polo desarrolló una importante creación en el campo de la poesía infantil: Chamario (2004), editado por Ekaré e ilustrado por Arnal Ballester. Esa poesía para chamos, y de allí el título, se caracteriza por la ruptura con las convenciones, como por ejemplo la rima, que respeta y destruye al mismo tiempo: "Un niño tonto y retonto / sobre un gran árbol se montó. / Con su pelo largo y rubio / hasta la copa se subió"; el juego con las palabras: "La bici sigue la cleta / por una ave siempre nida / y una trom suena su peta... / ¡Qué canción tan perseguida!

Si quieren conocer más de Montejo, por favor ingresar en: http://www.letralia.com/188/0605montejo.htm

miércoles, mayo 30, 2007

ALEJANDRA CRAULES BRETON



De Alejandra tengo entre mis bártulos ese discurso de 2003 cuando lanza su libro “Palabras fértiles” y mediante el cual apareció para mí su imagen de minera de la palabra del consuelo, de esa esencia femenina martirizada, de esa escritora que por la muerte de su pequeña cuando, como ella lo expresa, un “17 de diciembre de 1997, María de Jesús después de 26 días dejaba el ventilador”, y entonces parte desde sus entrañas la búsqueda de la catarsis a ese dolor lacerante de madre que fértilmente se transformó en verso, en “ya no calzarás nunca mi cuerpo / solo permanecerás con la nuca en el suelo”.

Llegó a mi vida de poeta como el azar de muchas letras que tengo en mi mochila, como el asalto del destino, y allí mora entre mis tesoros. Su juventud, su atrevimiento y su declaratoria de poeta me hacen admirarla, ya no importa si en sus versos hay el gusto de acidez o de acíbar que pondría en los míos sino más bien un desmoldar mi enjuiciador y vagar por las múltiples ternuras escondidas y enjauladas en miles de barrotes hechos de lágrimas de madre. Me he dejado llevar por sus erotismos elocuentes que hablan de búsqueda y hallazgo, por entre las entrañas de sus “novilunios y plenilunios” que muestran su grado en que ya supera y teje para sí una almohada de hermosos recuerdos de su María de Jesús.

Déjenme que le haga un pequeño homenaje a su causa y a su consecuencia poética, déjenme que le cante al poder sanador de la poesía a través de leer sus escritos, déjenme que me haga un ovillo y aflore en mí alguna ternura mientras canto orondo por haber descubierto para mi pecho ese oasis de pasión incontenida. Déjenme que en este blog... deambule abierto su melancolía y contagiado con la mía hacer de ella una capa o un sayo para cubrir el alma... el alma mía.

Bienvenida Alejandra a mi vida de poeta... Bienvenida a mi vida de poeta... tu poesía. Desde Medellín, tierra abierta a los versos y al amor en la poesía, te saludo yo... con este pequeño post que llevará con él mi saludo y mi reconocimiento a tu estilo y a esa utopía poemaria que irá madurando para el deleite de nosotros, quienes estamos pendientes de tu lira..

Una pequeña muestra de su obra....


Novilunio


Conociste el cielo
a media luna
Yo rondaba
buscando el fin de la galaxia

El viento
lloró un nombre
como recuerdo
de la noche láctea
dejó signos en tu cuerpo

Las constelaciones
nos miraron
acordaron nuestro encuentro

Los astros
de sus intenciones
no nos dan cuenta

Tan sólo miran deslumbrados
cómo saciamos al tiempo
siendo yo el eclipse
de cada luna de tu cuerpo

Recordando a marzo 20 de 2020

  "Ella llena de vida mi retina" RECORDANDO   «20 marzo 2020 (Inicio de Pandemia)   Me sabe a desazón que un buen libro se...