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lunes, agosto 11, 2025

Deriva de vida

 

 

 

DERIVA DE VIDA

 

Soy todos los nombres

y los seres que me habitan

He derivado por las cumbres nevadas

en alabanza al frío y a la noche

He tenido una sed urgente

en la mitad del desierto del Neguev

Se me han crecido mis manos cual raíces

arando el fango de los arrozales del silencio

Y mis ojos se han vuelto azules

de tanto adorar los que tantos aman

He pasado por varias infancias

donde he dejado mis inicios

He llegado a este punto

para ser un reducto de todos mis pasados

Mis dolores son los de hoy

y mis anhelos tienen conexiones

con todas las otras vidas

en que he habitado una nube infinita

Ahora...

sólo llego a mi nao azul

a llenar mis espacios

a completar mis vacíos

a ser la construcción completa

de lo que traigo en mis alforjas

Ya casi llego...

ya me he instalado

Ahora... soy

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2022

 

 


domingo, septiembre 10, 2023

No se vuelve al mismo lugar


  

 

NO SE VUELVE AL MISMO LUGAR

 

Voy por mi calle

la mía y la de nadie más

buscando marcas / referencias

validando añoranzas

despidiendo nostalgias escondidas

en los intersticios de una memoria

que ahora se agota

 

Me suena la canción que tarareo:

Ya no vive nadie en ella...

entre sólo dos ventanas que nadie tapió

sólo brotan recuerdos

y algunos sinsabores

 

No hay allí nadie igual

porque aquel igual no existe

ni existió / sólo vive dentro de nosotros

Aquellos árboles que nos daban sombra

fueron arrancados hasta el tocón

La fresca algarabía de la vida

rozando a otro en la calma

se fuga en el exabrupto del tráfico

 

No estoy sino en unas coordenadas

mi calle se fue / mi casa no existe

y por fin... mi corazón acepta

que la nostalgia debe emigrar

al rincón bueno de las vivencias

 

Francisco Pinzón Bedoya

2022

 

 

 



domingo, agosto 06, 2023

Verde

 

 

VERDE

 

La tarde quieta aúpa al silencio

Nubes de humedad pasan y me miran

Yo, sólo rescato mi arborescencia

en la mitad del suelo de mis raíces

Mis cantores vienen a cobijarse

Yo, les brindo mi follaje, mis ramas

Ya el sol me ha colmado de energía

y en mis venas viaja la vida en su furor

He visto pasar mil rostros de hombres

y viajar a lugares impensados

Lo que nadie sabe es que en nosotros

el tiempo es uno solo y somos

un universo vegetal que muere

                         ... lentamente

 

Francisco Pinzón Bedoya

2022

 

 

 

 




viernes, octubre 14, 2022

Complemento


  

 

COMPLEMENTO

 

Tienes una mitad

que mi mitad añora

 

Cumbres oscuras tras siluetas

y un rayo de lluvia y noche

me traen tu esplendor

como instantes que deslumbran

y desaparecen

 

Luego...

el dulce sopor de la enajenación

rompe esquemas y te halla

única y constelada

para mí

 

Francisco Pinzón Bedoya

 

 

 




lunes, agosto 22, 2022

Todo lo que sube...


 

 

 

TODO LO QUE SUBE...

 

Hay quien tiene una cola deshojada

cuando baja de su pedestal

en giros que cree que controla

No sabe que sólo la semilla

volantinea desde sus genes

No sabe que su trono es un mentir

desesperado de soledad y vacío

Frente a su cara de ofrenda simulada

viaja un carrusel en coro

que salmodia y plañe

para su esplendor de humo

Aquellos que lo ven caer

ya han visto un río lleno de cadáveres

parecidos al suyo aunque algunos

han sido más gordos y quedan atorados

contra las pilas del puente

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

 

 


jueves, julio 21, 2022

Aún mi veleidad


 

 

 

AÚN MI VELEIDAD

 

Tienes en tu geometría del silencio

esa voz líquida que me permea

y te sé polvo, semilla, elocuencia

 

Te hablo desde el adiós y sus goteos

y me pareces evanescente y loca

porque ya no estás sino en suspiros

 

Tiemblas en mis recuerdos gríseos

y te desmoronas como arena seca

cuando podrías estar en mis arterias

 

Pronto te irás si no lo has hecho ya

a llenar tus luces con algo más

entre la ola y el mar azul...

que desde mí... aún te viven

como hoja azogada por el viento norte

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

 

 


miércoles, septiembre 23, 2009

La casa... de mi mamá

Hola Amigos:

Hoy quiero compartirles un poema que escribí a las afueras de la Unidad de Cuidados Intensivos de una clínica (hospital) por allá en noviembre de 2002, un par de días después de que viajé de emergencia a Santa Marta porque a mi madre (Marina) le había dado un ataque cardíaco fulminante, que después supe le necrosó una gran porción de su maltrecho corazón, con la suerte para nosotros de que le dio en presencia de un cardiólogo mientras la revisaba por su dolor en el brazo izquierdo, y por eso se tenía todo el arsenal para "revivirla".

El pronóstico era "reservado" y yo, allí afuera, sólo podía decir lo que soportara mi cuaderno. En esos días escribí varios poemas, uno de los cuales les presento a continuación, uno que me encontré en la soledad de su casa mientras en la mañana la transitaba "sin ella", pues en la clínica nadie podía acompañarla en su sala de CI.

Creo que ese día entendí que el alma de las cosas, somos quienes ellas representan, pero las cosas sin ese componente... simplemente no existen. No son.


LA CASA

La casa sola, no existe.
Lo que hay allí, es ella.
Paseo con mis incertidumbres
los rincones afectuosos de ella,
donde saltan desde el pasado
todos los hechos, diferencias,
instantes, caprichos,
y allí ... está su vida.
La casa y todos los recuerdos, sin ella,
son sólo un montón de inexistencias.
Sus pasos cansinos, su voz de mando,
su dulzura en cada muro, en cada cuadro,
su ternura en las pinturas de tela,
su voz canora de reina marinera,
su candor de reina en su palacio
pobre de dinero y rico en expresiones
definidas por su mano y su destino.
No recuerdo otra vez esta casa así
en que ella no haya estado aquí
con su mano blanda sobre mis cabellos,
con su caricia maternal de siempre,
con sus afectos que brotaban mágicamente,
al paso de la tristeza, la risa o el llanto
curando hasta las heridas del alma.
La casa sola, no existe.
Sé que va a tener vida otras miles de veces
pero la casa es ella ... y nada más.

4/XI/2002
Santa Marta, 7:15 a.m.


Esta es mi madre hoy, casi siete años después, y casi cinco intervenciones cardíacas más. Ella, maestra de escuela durante casi 40 años, fue quien me formó y a quien debo lo que soy. La "seño" Marina, como la llaman varias generaciones de alumnas -samarias la mayor parte de ellas- es de un corazón tan grande que tal vez por ello ha soportado todo lo que le ha pasado, y le sigue pasando, sólo que hoy dentro de un control medicado intensivo, y su juicio y dedicación admirable para cuidarse, sigue estando con nosotros en muy buen estado.

Ella, mi madre, es el motivo hoy de mi POST. Ella, a quien amo profundamente... es mi devoción, es mi hermosa madre.


Marina Bedoya de Pinzón (como aún se firma)


Que mi Dios me la conserve muchos años más..
.


P.D.: Hay mamás que están en estados más enfermos que la mía... por una de ellas, muy especial, van mis más fuertes y grandes deseos de que no sufra... ni ella ni sus hijos y que Dios la tenga en su voluntad hasta que sea bueno.


Exacta

    EXACTA   Mucho de lo que a mí me gusta que me llama poderosamente la atención... se te parece El sol de un atardecer que tiene los tonos...