Mostrando las entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas

lunes, septiembre 11, 2023

Te leo toda


 

 

 

TE LEO TODA

 

Leo de tus alas y tus vientos y me sabes a cometa

leo de tu boca y de tus besos y me sabes a ganas

leo de tu rojo y de tus manos y me sabes a humedad

leo tu libro y tus manos son versos de otros tiempos que me aman

y así...

sigo leyéndote en mi piel de miles de tiempos... tan llena de vida

que una vez más... agradezco a alguien mi regalo fabuloso

tal vez porque existes en algo que se deslíe y me acaricia

 

Francisco Pinzón Bedoya

2015


De mi libro SENTIRES EN MÍ MENOR
Página 150

 

 

 



viernes, abril 10, 2009

Leyendo "Un dios interno"

Leyendo el libro “UN DIOS INTERNO”, me llamó la atención cuando expresa su opinión el autor, René Dubos, sobre “al alma de las cosas” que “Interpretar el espíritu de la madera (del material) constituye una parte esencial de las habilidades del tallista. Miguel Ángel expresó una idea similar en cuanto al mármol en uno de sus más conocidos sonetos:

“No tiene el gran artista pensamiento
que la piedra no albergue en su interior,
del mármol sólo puede el escultor
liberar la figura que hay durmiendo”




Y entonces yo me pregunto sobre los poetas y concluyo: cada uno tiene su conjuro capital y cada uno es una muestra de su dios interior que en medio de ese trabajo consciente o inconsciente, le dicta sus letras y le entrega en palabras, liberadas sus ataduras. Cada vez creo más y estoy convencido de que ese hecho de escribir no sólo requiere del dominio perfecto de la técnica (gramática, ortografía, composición, etc.) sino de la disposición a que sea, a que llegue el verso hermoso, que se acoja en el poeta el ritmo cadencioso que su corazón le dicta. Entonces, ¿dónde escribir? Donde sea, donde se pueda, y donde podamos capturar ese dios interior, o donde nos podamos dar permiso para que salga... ése que hermosamente llamamos musa.

Todo lo anterior para contarles, que de allí salió este retoño mío hoy:


LEYENDO

Criaturas habitan letras
que aparecen de alguna manera
con su genio y su voz interior

a veces... bajo la fuerza de la sentencia.
Esos duendes, pajarillos del texto,
se arraciman en los cuentos, en los libros,
y en los anaqueles que me persiguen
para que los abra y los deje respirar el tiempo.
Creo a veces que no voy a estar

disponible todo el tiempo que quisiera
para aprovechar eso que me gritan, eso que me hablan,
desde mi placer diario de estar junto a ellos
como es... eso que supone mi leer
y mis ojos de asombro
y de perpetuo desconcierto


OHCNARF
10/IV/2009



sábado, marzo 21, 2009

Del leer y sus efectos


Leer es, además de un placer, un reto, porque confrontamos lo escrito, confrontamos el escritor y lo que dice, ponemos en juego nuestra forma de ver el mundo y estamos dispuestos a cambiarla, a modificarla tomando vigorosamente o hasta a veces sin permiso nuestro lo que otros al escribir dijeron.

marzo 21 de 2009


Unas reflexiones de lo que el leer crea, de lo que el escribir deja, de lo que esa conjunción alberga, de lo que podemos ser o no ser en función de cómo lo que otro diga lo ponemos en perspectiva.

Ha sido una semana llena de lecturas y de encuentros con amigos de la escritura... Gracias a todos ellos

sábado, noviembre 08, 2008

EL Libro, una fiesta

En el periódico EL INFORMADOR de la Caja de Compensación Familiar de Antioquia – COMFAMA- se publicó este artículo que les transcribo, por su cercanía conmigo y con el tema de este BLOG.



EL Libro, una fiesta
Por: Ana María Peláez Merino, instructora de fomento a la Lectura COMFAMA.

Hoy me preguntaron: “¿Es usted recreacionista?”, a lo que yo contesté entre otras cosas: soy promotora de lectura?” Ahora, después de una jornada de trabajo promoviendo la lectura entre niños y jóvenes, y los adultos que los acompañaban; repasando las imágenes del exitoso día; reflexiono y digo: ¡Claro, soy recreacionista! ¿Qué recrea más que un libro que puede llevarnos desde la historia de Olivia, una cerdita con un temperamento muy peculiar, a la aventura de sobrevolar la selva tropical y, ya bajo los árboles, encontrar animales como el tucán, el mono tití, o la serpiente anaconda? Un libro que mediante portadas ilustrativas y encantadoras invita a escogerlo, prometiendo revelar toda una explosión de color, de conocimiento y aventura a través de los sentidos; libros que hasta huelen y saben, toda una experiencia vital que, aún hoy en día, pocas cosas pueden darnos, es desde mi perspectiva, una excelente forma de recrearse.

El libro recrea en el asombro, ¡esa es su clave! Si logra sorprendernos con lo que dice, ilustra o promete enseñar, contará seguro con un candidato que se atreverá a pasar de la portada para abrirse a un mundo fascinante y lanzarse a un viaje sin fronteras a través de la tierra, el cuerpo humano o el remoto pasado de los dinosaurios jurásicos, entre otros.

Cuando pienso en las razones que me conducen a trabajar recreando por medio de la lectura, recuerdo comentarios como éste que un amigo mío escuchó en un taller de lectura: “¿Mami, los dinosaurios vienen de huevos, con todos los huesitos que tienen... y yo que como huevito todos los días?”. Lo que un libro logra hacer en la vida de cada persona es indescriptible. Mantener la capacidad de asombro frente a la literatura de toda clase (de ficción y de no-ficción) es clave para mantener el espíritu recreado y la mente despierta para enfrentar los diarios avatares de la vida.

De toda la experiencia que hasta hoy he tenido observando y participando del libro con niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y adultos con necesidades especiales, leyéndoles y acompañándolos a leer, puedo concluir que el libro —que nos incita a abandonarnos en él, que pone en acción los sentidos, nos conmueve y nos arroba, que nos permite el encuentro con otros en una experiencia de comunidad— es una fiesta.

Así pues y ya por aquí, termino esta breve intervención con una modesta y sonora invitación: ¡Llevar unos cuantos libros debajo del brazo, encontrar con quién compartir sus riquezas y dejarlos cantar, para tener la mejor fiesta que te puedas imaginar!

Medellín, noviembre de 2008


Las imágenes de este post fueron tomadas de: http://lacomunidad.cadenaser.com/bestsellerespanol/tags/escritores

sábado, octubre 18, 2008

Después de la lectura





Tal vez unas letras en un libro lleven a querer seguir leyéndolo, disfrutándolo y hasta memorizándolo, pero creo que pocas de ellas cumplen el probable cometido que el autor se trazó. Pueden esas ambiciones haber sido unas tan disímiles a la interpretación del lector que ni siquiera se acerca a ellas, o en algunos casos ser certeramente lo que el autor quiso dejarnos. En algunos casos es el mismo autor quien nos previene de su intención y como en el caso de Héctor Abad Faciolince en El olvido que seremos, nos entrega la razón por la cual conjura la figura de su padre siguiendo ese “reto milenario” que otros ya hicieron como Franz Kafka o el triniteño V. S. Naipaul.

Tal vez en algunos de nosotros hay ese “reto” por rescatar, como es mi caso, y por algunas razones de identificación con el libro de Abad quisiera rescatar. ¿Era mi padre un padre amoroso? ¿Era mi padre un hombre inteligente y bondadoso? ¿Era mi padre un ser rescatable como para hacer que nadie lo olvide? No creo tener respuestas ciertas a cada una de estos cuestionamientos o a otros más íntimos, sólo sé que al igual que Héctor Abad Gómez, mi padre también será olvidado por aquella ley universal de la fugacidad de la existencia del hombre.


También de Borges, como el verso de su poema que dio origen al título del libro de Abad Faciolince a que me refiero, El otro poema de los dones habla del olvido, así:

Gracias quiero dar al divino
Laberinto de los efectos y de las causas [...]
...
Por el olvido, que anula o modifica el pasado[...]


Gracias a los Abad, a Borges, a Naipaul, y a todos aquellos que van creando en mí una nueva aventura mental frente a mundos distantes o cercanos, extraños o conocidos, llamativos o estrambóticos, mundos que serenamente -sin un orden preestablecido- me van moldeando. Sin embargo, estoy de acuerdo con Héctor Abad Faciolince cuando en un escrito suyo (recopilación de una charla que pronunció en el festival de la revista El Malpensante en 2007) dice “Me gusta leer y escribir, pero me gusta más vivir. La vida es mejor que los libros leídos y que los libros escritos. Aunque me gustan los besos leídos y los besos vistos, me gustan más los besos dados. Y aunque no me gusten más las muertes vividas que las muertes vistas en cine, puedo decir que las muertes presenciadas en vida son más intensas que las del cine y también más horribles.



Después de leer El olvido que seremos, justifico palabras de Trapiello que cita Abad Faciolince: “Las palabras son como el agua que se les pone a las flores: no las vuelve eternas pero aplaza su final.

Medellín, octubre 18 de 2008

De no quieros y síes

Imagen tomada de la Web       DE NO QUIEROS Y SÍES   No quiero ser más objeto en cada uno de tus detentes Quiero pasar por tu es...