SÉ
QUE...
Sé
que no te perdí
Sé
que todo cambió
Y
aún así... mi cielo
en
ese cambio...
quiero
estar yo
Francisco
Pinzón Bedoya ©
2007
Palabras, imágenes, colores, nostalgias, algunas melancolías y algunos escritos, tan personales como mis ojos, están a su disposición... y a la sonrisa de quien se quiera reír con ellos, al grito de quien los quiera comentar...
SÉ
QUE...
Sé
que no te perdí
Sé
que todo cambió
Y
aún así... mi cielo
en
ese cambio...
quiero
estar yo
Francisco
Pinzón Bedoya ©
2007
CUANDO AQUELLO LLEGUE
Cuando se disuelvan mis letras
allá en algún ocaso marinero
te habré vuelto parte del paisaje
y cada gota de mí... habrá desaparecido
Cuando estallen en una hoguera
todos los versos enfebrecidos que te he
escrito
volarán las campanas del silencio
y callará la voz del cantor...
enloquecido
Cuando se oigan las alas mariposas
de una canción extraña susurrante en la
ventana
será el signo postrero de la despedida
de aquello que acaba de morir y no tiene
regreso...
pues
así lo hemos conseguido
Cuando estén mis manos llenas de manchas
y temblorosamente traten de alargar los
instantes
serán las horas finales de este humilde
vate
camino a dejar que se cuelen otros
gritos
otros cantos / otros versos / otros
giros
en el paso de la vida hacia el destierro
Cuando ello pase...
ya seré parte de alguna historia
seré parte de aquello que ahora creo...
nunca
he merecido
Francisco Pinzón Bedoya ©
2009
Nota:
Cuando la rima era consustancial con escribir... ¡Etapa superada!
RAMAJES
-Te me antojas respirándome
como una sombra inexistente
como una daga de estrella
que recorre la agonía
-Mi talle
piel de transparencias
se envuelve dulcemente
a la silueta húmeda
de tu palabra
-Y no sé nombrarte
y sólo socorro vidas ajenas
cálidas sonrisas de anhelos
cuando la memoria pone trabas
y el olvido entrega entre luces
… transparencias rosadas evidentes
en su alivio certero
-Luciérnagas obsesivas
en mis ramas
liban de tus ojos
eternidades
y me hago
a la luz.
-El tiempo no existe / nos envuelve
pasan la cuenta los segundos
y las horas se desmiembran
y nos salen flores que nos cuidan
Francisco Pinzón Bedoya (Envigado,
Colombia)
Patricia Orellana (Cuenca, Ecuador)
2012
REVIVIRSE
Se fue de aquí
dejó atrás su historia
Ahora construye otra
Una con que creará su nuevo yo
plagado de oquedades y cicatrices
pero... una nueva piel
un nuevo rostro
El otro / se deshabitó
Francisco Pinzón Bedoya
2023
Marzo
15 de 2018
Los
sentidos son los reyes. La exposición a
estímulos mayúsculos llena el aire. Se
sienten premios no pedidos que elevan la sonrisa. Tiempo de cosecha. Alguna ley universal de compensaciones se
debe estar ejecutando. Cuánta falta
hacía flotar en este mosto de sentires.
Uno que se orna con colores, texturas, olores, y un sinnúmero de
estímulos que rompan la rutina para hacer del tiempo un aliado y nunca una
carga.
Se
confabula el sentir con el riesgo y a la vuelta están las trampas que uno
decide si las obvia o las enfrenta. En
alguna noche, peligro grita la razón y un galope de sangre pide silencio más
allá de todo lo racional que se pueda ser. ¿Sublimar el ser o dejarse llevar?
Ese es el quid del tema central en noches de desvelo.
Francisco
Pinzón Bedoya ©
CUENTO
POR REDONDEAR
Me
ronda un cuento raro, de alguien que se posa sobre mi alma en las noches. Un ser que hierve de espantos, de dolores
impensables, de soledades estrábicas y de hambre consuetudinaria. Arrastra su desgracia en medio de las calles
de una ciudad que se parece a la que habito.
Tal vez lo he visto por allí, en el resquicio de alguna casa grande,
metido entre los pedazos de cobijas que carga, y rumiando su frío y su
insania. Es un donnadie, un ser extremo,
que se me figura desdentado y cojo de una lástima humana, que sobrelleva con
ojos rojos. No he podido saber de dónde
viene ni cuál es su sino ni su gloria, y así... no soy capaz de volverlo la
historia que yo quiero. Es ajeno a mí,
de una ajenidad que grita desde mis renglones que lo rescate, que lo haga visible,
que lo acompañe en la paz que anhela.
Tiene un temple mayor y sabe leer, le gusta, y no he podido desentrañar
de qué vida se perdió como un alma que eligió su soledad. No he podido saber de dónde viene su mirada
dulce para quien le ofrece una sopa y un pan todos los días, y tiene visos de
su mama. Es un ser que me atiende y me
evade porque le soy lejano. Confieso que
sólo lo busco para contarlo sin lograrlo, y no he podido instalarme en su ser
de vientos y quejidos para contar su no vida, sin violentarlo.
Francisco
Pinzón Bedoya
12/XI/2021
NO SÉ SI HAYA...
No sé si haya exactamente
en la sombra de alguna tarde
una mano / unos ojos / unos brazos
que hagan desaparecer el abismo
y el talante estrábico
que dan estos sueños en noches
azules
cuando a la ventana
arriban acuciosas y musicales
las gotas del último aguacero
No sé si en el canto babélico
en ese piar rítmico y travieso
haya unos para mí que traigan
la sonrisa que voy perdiendo
desde aquellos días en que trataba
de retratar con letras... un ángel
En esta ceremonia de máscaras
realmente... no lo sé
Francisco
Pinzón Bedoya ©
2009
MIS
PADRES
Donde
quiera que tengas tus muertos tienes tu alma.
Allí
quedas anclado al terruño y a su naturaleza, a su horizonte, en mi caso, a su
mar.
Allí
ellos han aprendido las voces del mar y los guiños de las constelaciones, los
giros insondables de los remolinos entre las piedras del pequeño cabo que ni
figura en la geografía.
Han
descifrado la música del viento que baja de los cerros por entre salientes
afiladas, con sus siseos de arena.
Han
conversado con los gorjeos de las aves marinas y con los rugidos de las olas al
romper en las noches de tempestad.
Han
aprendido a bailar de los movimientos sinuosos de los árboles en los finales de
tardes caliginosas.
Han
visto cómo se desmayan la mayoría de las plantas, porque el calor es tanto que
hace de cada piedra un horno y casi las convierte en reflectores que alumbran y
ciegan a quienes se atreven a mirar.
En
el inmediato fondo donde las corrientes crean turbulencia, han desentrañado el
misterio de los corales y los cangrejos, y los han hecho parte de hábitat
móvil.
Allí
moran en una eternidad que se ha acoplado a tantos ritmos cambiantes que se
funden con el paso isócrono e indetenible del tiempo para ser una parte de
natura.
Allí
los concibo, en ese ambiente están, cazando atardeceres de ocres inimaginados y
elevándose a la categoría de inmortales.
Francisco
Pinzón Bedoya
20/X/2022
"Ella llena de vida mi retina" RECORDANDO «20 marzo 2020 (Inicio de Pandemia) Me sabe a desazón que un buen libro se...