Mostrando las entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas

viernes, mayo 16, 2025

Cerca la parca

 



 

 

CERCA LA PARCA

 

He visto la muerte rondar

muy cerca / con sus variaciones

Delatada con cada quejido

en la estridencia de los silencios

Plantea preguntas sin respuesta

de esas que hienden el aire

que se puede cortar a cuchillo

Las explicaciones son muchas

pero el sentir no sabe de razones

El vacío y lo que no se hizo

la ausencia y la soledad

la estadía sin sentido

y la pérdida mientras el sol afuera

                                ... aún brilla

Ha estado al lado / su aliento

y sin avisos u otros decires

que no he sabido leer

dejaron su férrea marca

que... aún arde

 

Francisco Pinzón Bedoya

16/V/2025

 

 

 


miércoles, diciembre 16, 2020

Catleya


 

 

 

Catleya

 

Jardín Botánico de Calarcá, Quindío, Colombia, tierra de alegrías y exuberancia.  Recuerdos del viaje que hicimos por toda esa zona cafetera, donde juntamos el alma y el amor.

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2014

 

 

  






jueves, diciembre 28, 2017

Preceptos

Cruzando el puente (Myanmar) - foto tomada de 500px.com
----------------------------------------------------------------------------------- 




Este poema lo hago como un homenaje a mis padres, quienes me inculcaron principios de vida que han regido mi ya extensa estancia en este suelo de tiempos -a veces- macondianos




-------------------------------





PRECEPTOS

Voz que lleva el rumor
de bosques desconocidos
y en atajos concita
a sacar los espíritus...
así cambian el talante
esas frases que nos llegan
desde la fosa de la niñez
como reglas tatuadas
a fuego lento:
Lávate las manos
Da gracias a Dios
Respeta a los mayores
Saluda y despídete
No tomes nada que no sea tuyo
...
y una cantinela afinada
de preceptos de vida
que siguen marcando
los días de hoy
y los venideros

Francisco Pinzón Bedoya ©












lunes, noviembre 09, 2015

Juventud

"Nuestro tesoro: Familia Pinzón Bonilla"
------------------------------------------------------------





JUVENTUD

Tú que juegas con ella y sin alarde
y con gran pasión y anhelo, sublimemente la derrochas.
Para ti que el tiempo -esquivo y extraño-
ni siquiera vale, ella hermosa luz no existe.

Tú que lloras cuando hay que reír,
y ríes cuando hay que llorar.
Tú que lo fácil lo conviertes en difícil,
y lo difícil en fácil.

Tú que un día vives cansada y sin hacer,
y otro, haciéndolo todo sin cansarte,
irrumpes en la paz de la mañana
y en el desafuero de la noche,
con tu sabio disfrute y loca algarabía,
corres, llegas y haces todo ... sin saber.

¡En fin!. Eres como eres y así será siempre.
Cuando encares la evidencia de lo que tuviste
ya no lo tendrás, y solo te quedará
colgado en cada labio y en cada espera,
un consejo para otros oídos jóvenes
que sin ninguna piedad no te querrán escuchar.

Esta contradicción, esta locura creativa
no la cambio yo ni la cambias tú.  Es el destino.
En cada nueva contradicción se renueva la vida,
en otro joven por venir, en otro joven por llegar.

Francisco Pinzón Bedoya ©


Poema del libro ENCUENTRO, publicado en 1999 dedicado a mi hija Paula Andrea Pinzón Bonilla






sábado, septiembre 14, 2013

Flor cercana

"Tras bambalinas..."
------------------------------------------------------------------------------------------







FLOR CERCANA

A aquella, la escuché en la lejanía
con su croar de rana escarlata,
con su atuendo de negro festín,
rezando por mi pena, y creando
lazos de fuego que no se desatarán.
Siento su inmensa flor en mi pecho,
y con ella yo voy... sediento al agua,
hambriento al sustento del estar
para invocar, para sentir, para dar.
A aquella, la escuché desde lejos con su brillar...
y como humilde moneda de barro en mis bolsillos
ha sido mi extranjero amor / mi corazón caracol,
devorador del paso del tiempo en que con miedo
en mi interior... me he hundido sin quererlo.
Siento que sus manos espléndidas como mar
me aferran, aún me acarician, me acompañan,
me soportan, me aspiran... me llenan
de ilusión, de juventud y de ternura.
La escuché a lo lejos... y ello me arrimó al aroma
del saber que tengo al alcance de mi mano
la caricia para ese otro pelo ralo encanecido,
el brindis de mis anécdotas de mi vida de hoy,
y algún apunte en que desate la risa de mi madre.
Debe saber que la acaricia mi ser de balso
y todo lo que hay detrás de mí y me soporta,
para poder venir, estar, y darle mi cariño
como aquella... mi caracola flor de estrellas,
a quien he vuelto a escuchar desde esta lejanía,
que se traduce en ánimos... de gran cercanía.
¡Siento que aquella flor... está conmigo!

Francisco Pinzón Bedoya ©







viernes, febrero 03, 2012

Esos patios de mi viejo

Se avecina una fecha en que murió mi padre allá en mi Santa Marta, y se me ocurrió publicar esta poesía llena de un describir su alma, su vivir, nuestro vivir en casa, y su forma de enfrentar la vida… hasta que fue segada.





ESOS PATIOS DE MI VIEJO

Muchos años han corrido por mi pecho
desde las inhabitaciones de esa casa.
Cuánto hace que la dejamos
y aún vive dentro de mí.
Intacta... lozana, detenida,
como en los momentos en que yo la recorría.
Pero ella ya se ha desmoronado
como yo mismo en esa instancia.
Tendrá todos los años de mi mirada
que la recuerda porque en sus patios
transcurrió mi vida feliz, incomparada.
Era bajo esa frescura de su árbol inmenso,
donde repisando sus chanclas viejas,
con ojos entrecerrados quizás por lejanías,
que salían sus bocanadas de humo,
por entre dedos que a fumar nunca aprendieron.
Fue en su único baño donde se oía su canto
y en el patio del frente donde ardía
la ilusión de sacar adelante su carro.
Sentado en una banca bajita de madera
donde debajo guardiaban los perros,
disfrutaba su sitio favorito de descanso
añorando desde sus ojos que imaginaban barcos,
otras rutas de cargamentos, aventuras y batallas,
ésas que nunca tuvo y que nunca se tuvieron.
Mi viejo, con su manguera regaba otro patio,
cuidando con esmero los limones y el grosello,
el tamarindo, los guanábanos, el ají,
las plantas aromáticas y sus doce cocoteros.
Fue su casa y nuestra pero nunca nuestra fue
porque era religioso el pago del arriendo.
Y entre hierros, estallidos del tejo,
flores de verano, cultivos de patilla y de melón.
se iban los años... y hasta los miedos,
mientras los hijos desfilábamos, de a uno,
algunos al colegio... y otros como yo,
rumbo a otros horizontes de ensueño
a tratar de conquistar un mundo desconocido
que se pensaba era el futuro... de los buenos.
Noches y días de insomnio y de fuego,
de fiestas, de asados, de jolgorios sinceros,
en medio de las paredes de ladrillo... se vivieron
más todo lo que permitían los árboles del viento,
al levantar el polvo de los vecinos y del patio nuestro.
Así... entre recordaciones de buenos y malos momentos
vive mi nostalgia pegada a su sonrisa a veces de niño bueno,
que por muchos tiempos escasa, de alguna forma la conservo
como otro de los inciertos tesoros escondidos
en el fondo de lo barriles repletos de hierros viejos.
¡Ay! Padre mío... Cómo saco a relucir hoy
todos los instantes que se quedaron detenidos
en medio de los patios y el solar de aquella casa vieja
que se nos cayó encima dos, tres o cuatro veces,
llegando a medirse su caída hasta en quinquenios,
y donde con tu callada vieja -mi mama-
dejaste grabada la mayoría de los actos
con que me enseñaste muchas de tus facetas
pero también la mayor parte de tus desaciertos.
¡Viejo querido! ¡Vieja de mi alma!
Desde este frío de octubre montañero,
vagan por entre los irrepetibles patios
toda mi nostalgia de lo que feliz y triste
se vivió a la luz de todos los no dichos te quieros,
que se han grabado perfectamente aquí en mi ser
para que yo los celebre urgentes y casi reales,
                    con lágrimas y atragantamientos,
entre ese amor que se tiene a los recuerdos.




Un poco en imágenes quiero recrear el ambiente vivimos con mi viejo, pero como está ahora… con su mar Caribe y todo ese sol, sombrío y casas de ayer... pero que lo son hoy también




Saludos grandes, AMOROSOS y calurosos a mi familia: mis hermanos Marco Tulio, Martha Lucía, Luz Stella, Carlos Hernán y Luz Marina, y  mi vieja Marina, allá en Santa Marta






















Paz para Francisco Pinzón Sanabria, allá donde está

sábado, septiembre 17, 2011

A Marco Tulio Pinzón Bedoya

En estos días se me ha alborotado la nostalgia.  Este post, además de poético, busca contarles sobre mi vida.  Se trata de mi hermano mayor: Marco Tulio Pinzón Bedoya.  Hace ya muchos años se fue a vivir a España, supimos que a las Islas Canarias.  Desde esa época poco rastro hemos tenido de su vida.  Me hace mucha falta saber de él, y hasta he pensado que por qué no aprovechar ese caudal de seguidores que tiene este BLOG en España (en Canarias) para que de pronto él sepa de lo que he sentido y he estado sintiendo por su ausencia en mi vida. 

A esta foto es de nosotros cuando éramos niños









A otra foto que conservamos le hice este poema que les presento:


HERMANO

Esa foto sepia
en que estamos... tú y yo
abrazando a papá
se volvió parte de mí
de mi mobiliario
de mi diario vivir
porque la tengo pegada
en el cuerpo
y en el pasillo
que hay en mi casa
... al salir

Pero no basta con ese poema, ha habido muchos en que está presente, y quiero dar a conocer el último que nació hace unos pocos días, desde una lectura de Cortázar sobre el mismo tema, y un audio que comienza con el epígrafe:

HERMANO IDO

“Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca
pero no importaba.”
Julio Cortázar “Ché”


Yo tenía un hermano
no nos vimos en las últimas décadas
pero aún lo recuerdo

Está grabado en mí
con su forma de atropellar el mundo
en los cantos de sus botas
y en sus miles de respuestas

Pasa por mis noches
con mi sarta de recuerdos niños
y su mano en mi hombro
brindándome su sombra

Es un semblante detenido en el tiempo
Un tiempo elegido para ser felices
Un tiempo en que éramos pescadores de carabuelos
Un tiempo en que su voz era ley
y sus gritos… aspavientos de libertad

Está en el lado que duele del corazón
en esa caverna donde sepultamos lo perdido
Tiene manos y voces y lágrimas de vértigo
y pasa incendiando su paso sin tiempo
Pasa por mis tardes de niñez elegida
como una cantinela llena de consejas
y músicas de cuerdas y patios y estallidos

Yo tengo un hermano
que aún recuerdo con su rostro
entre dominó, macana y esquinas
y gatos desteñidos

Yo tengo recuerdos de hermano
que aún me muestran… lo mucho que perdimos
Hay un hermano en algún recodo del camino
a quien tenderé mis brazos sin abrazar su muerte


Como colofón:

Si algunos de quienes me leen han oído hablar de mi hermano, un bohemio en Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria o sus inmediaciones o en cualquier taberna, uno de dicción rebozante, de ego alzado, de conquistador de almas, de personalidad arrolladora, díganle que un hermano quiere oírlo y saber de algunos de sus pasos… para que los años no le echen más polvo al olvido

Muchas gracias por su ayuda, y me despido con otro de mis trabajos en Photoshop:




"A lo lejos..."
---------------------------------------------------------------- 

Tengo ganas

      TENGO GANAS   ... de tiempo en que sea yo uno más en el delirio que aspiro de viento de cometa para vibrar esos colorine...