FANTASMAGORÍAS
Las siete y un ulular de viento me distrae
porque la tarde muere en cada paso
en que me acerco a lo que quiero
Calmo mis manecillas que giran
más rápido que ningún reloj marinero
Traigo entre mis alforjas de cuero de nube
algunos fantasmas que he venido a derrotar
en este acantilado con olor fragante a sal
Abro mi boca y por ella ruedan las sílabas muertas
los arpegios de sones que no fueron
las metáforas que no se consolidaron
porque cuando estaban fraguándose
alguien en su inoportunidad me distrajo
Uno de estos elfos / pingüe coloso de otros reinos
tiene faz devorada por las llamas de una rima torpe
Algún otro aún exhibe entre sus fauces
la parte de mi corazón que tomó de mí
cuando por su espeja dueña de aura esquiva
puso a tambalear mi estatura de poeta extraño
Mas hay algunos que no recuerdo ya
ni cómo ni cuándo nacieron o si existieron
porque van más allá de mis observancias
mundanas y de requiebros sin ruegos
con añoranzas de un día o de miles de años
y están por salir a morar entre la tumba
que les he puesto por hogar
¡Un mar que con su amor todo lo sana!
Un mar que entre sus brazos mis locuras
las desgrana y la saca de baile por su calle
con su pareo de alcatraces y desnudeces
Un mar que arremete contra todo
lo que en mí deja de querer estar
porque pesa y no fomenta mi vivir
bajo la manta que quiero a mis años colocar
Ese mar... mi borrador de fantasmas
está aquí... fantasea conmigo y me anima:
¡Vacía tus cofres, tus alforjas, tus morrales,
deja que en mi suerte te acabe de sanar
tus infructuosisdades y ríndete a ti!
¡Ven sobre mí... afectuoso poeta de mil
de dos mil y de tres mil batallas y apellidos!
¡Ven que... has llegado al hogar
de donde zarpaste¡
Con tus fantasmas ... ¡Yo te recibo!