
"DE LOS LIMITES
Debe haber un ángel que habita mis manos. Uno que al llegar la tarde busca entre las pocas sombras que se avecinan, el rastro de la estrella y se atreve a traer su destello iluso. Debe haber entre mis locos extravíos de verbos, añoranzas y adjetivos, una fuerza que me impele a volar al ritmo que me marca mi intuición. Allí tomando por su forma incomprendida cada sensación, cada grito, cada emoción, se da el milagro extenso o corto, feroz o dulce, de la puesta en escena de mi yo, en algún escrito que puede ser poema o no.

No es una fuente exacta de la bella conjunción entre el decir de pronto una frase, una estrofa tal vez, y el hilo delgado de una historia que ni siquiera yo sé que existe, para combinar con los renglones, los truenos del fondo de la noche, los sonidos de un silencio que presagia, y el retumbar melodioso de mi corazón, las notas con que voy cantando sin saberlo una oración presta a vivir, un abrazo secundario a un amigo recién llegado o a una expresión amiga que tiene qué arribar, como ella en su fuero sin igual. Y tras todo ello, aflora mi posibilidad, sin límites de escribir, de decir.

Hoy debo poner ante mí ese brote honesto y diciente en mi piel de insana festividad, tal vez porque hay algo en los límites de la razón que me hace poner a vibrar algo que se ha venido creciendo y gestando, y que en la armoniosa latitud ha dado por estar en la punta de unos abrazos y en los pequeños instantes de la flor deseada, que con su risa de paz anima mi querer estar, y que se me da como un volcán con lava de afectos.
Esta noche de poca intimidad, casi soy capaz de aislarme y de poner mis adentros a dictar este declive, que se acomoda para hacerme sentir todo lo opuesto a muy mal. Tal vez mis manos y mis líneas, con toques de poesía y verdades cifradas sobre ella, quieran ponerse a tono, y en frases dedicarse a entonar prosas o rimas nerviosas, líricas enmudecidas por mis ojos brillantes, y en medio de mi escrito y de mi confesión pero en el fondo oscuro de ello, hay una enorme sensación de labios que me han dejado los momentos de los límites que hoy quise necesariamente atrapar.

Hay una parte profundamente inserta en mis letras que está viva, que tiene lunas, flores, mares y decires emotivos, frente a todo este empaque con que hoy me iré a descansar después de ella. Mujer de ámbar negro, de ámbar brillos y emociones cohibidas que con su impensada dispensa conmigo, desde esa flor atractiva, mis miradas quisieron celebrar, lo mismo que esos halagos que muy dentro de mí nacieron y que los expuse con una confianza que me anima a seguir y la suerte de los límites tentar... de los límites de amar desde esta desvergonzada manera muy mía de mirarla, ya sin miedo con alguna anhelada libertad, que ella fomenta, que ella permite. Es esta la confesión de la divergencia de mis límites. Unos sanos y otros... no tanto."
¿Será esta forma de decir, la epistolar forma de amar, a pesar del paso del tiempo de estar ellas encerradas, olvidadas, dispersas, hundidas en algún marasmo? Tal vez, tal vez...
HEC HEI Y HMADU 4u