Mostrando las entradas con la etiqueta Tristeza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tristeza. Mostrar todas las entradas

miércoles, enero 18, 2023

Pude


  

 

PUDE

 

Vuelve el timbre cansado a llamarme

Asomo mi faz sin energía

Es ella... otra vez

Una cantinela pero en otro tono

uno más bajo / más relamido

más de súplica que de exigencia

Hay una cuerda en mí

que se tensa

tañe y se desafina

Aclaro mi garganta

Obligo a mi cuerpo a ordenarse:

Un NO rotundo en varios tonos

florece / estalla cual látigo

No puedo desandar

el camino a la salvación

que ya estoy tejiendo

de este adiós que arde

Los pasos se van arrastrados

por una nube grisácea

de sollozos / gimoteos

y luego...

una luz definitiva aparece

a medida que se aleja

Aquello que me robaba:

tanta vida...

¡Tanta! ¡Tanta!

¡Debe volver!

 

Francisco Pinzón Bedoya

2023

 

 

 Imagen tomada de la web



viernes, mayo 21, 2021

Conversación a solas


 


 

 

CONVERSACIÓN A SOLAS

 

La soledad inspira, acosa, tararea. Es un hallazgo repentino con uno mismo. No hay lugar para las mentiras.  Somos lo que logramos percibir y traducimos en letras para podernos definir, y tal vez, explicar.

 

Algunas veces nos justificamos, aplaudimos y hasta nos celebramos. No es hoy ese día en que nos damos duro.  Hubo unos en que nos latigábamos, esos días por fortuna ya están lejanos en el tiempo.

 

Sólo me tengo a mí.  Es bello el adobo de quienes nos rodean, pero cuando no están tenemos la terrible verdad: ¡estás solo!  ¿Te sientes cómodo o no? ¿Disfrutas tu compañía? Porque si no te soportas ni a ti mismo, ¿cómo esperas que haya otros a tu lado que lo hagan? ¡Quiérete!, me viene dictando una voz desde hace mucho tiempo.  Le hago caso. 

 

Soy (con la desfachatez de definirme así) un compendio de imperfecciones y de circunstancias con las que, lleno de alegría, estoy a gusto: las acepto.  Me quiero, me respeto, me gozo.  Voy enfilado hacia la muerte.  No sé cuánto tiempo falte, si es poco o es mucho. me alegro de estar conmigo, de ser lo que creo ser.  Vivir es el único camino, sin contrastes ni comparaciones.

 

¡Bienvenido! ¡Mucho gusto!

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2/IX/2020

 

 

 


martes, mayo 09, 2017

Noche de endriagos

"Noche en ciernes"
----------------------------------------------------------------




NOCHE DE ENDRIAGOS

Rostros de tiempos efímeros
atraviesan mis sombras
Duelen los objetos de la historia
que ya no refleja el espejo
Se me forma una costra macilenta
en la orilla misma de mis fatigas
Los sueños rondan contagios que no son
adentro de un ser que llora
Mis canciones fueron a esconderse
y de esas tonadas anoche hubo olvido
Es probable que se haya creado
en el fondo de mí un tinglado de estridencias
Victimario o víctima campeo sin ton
entre tumultos que me roban la voz
...
Y soy otro más bajo la turba
liviana / aviesa / rampante
despótica / funámbula
que explota mi zona vital
... haciendo estallar mis entrañas
Ya no vivo ni navego
soy sólo un álgido planeta deshabitado

Francisco Pinzón Bedoya ©






 -------------------------------------- 


endriago

Quizá del cruce de hidria 'hidra' y drago 'dragón'.
1. m. Monstruo fabuloso, con facciones humanas y miembros de varias fieras.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados

viernes, mayo 29, 2009

Tengo un gran "¡Sniff!"


No todas las noches se puede tener un alma poética
En ésta, tengo un dios hecho de tristeza...

Algo hay...

miércoles, marzo 18, 2009

TE FUISTE MEIRA, MI MEIRA DEL MAR (q.e.p.d.)

Me acabo de enterar por la radio. Tengo una hora para decirlo antes de irme a dictar clase. Murió Meira Delmar, mi barranquillera linda, mi poetisa especial, mi poetisa raizal.

En 2005, después del segundo recital de poesía suyo que asistí, me le acerqué, esperé que se desocupara un poco y que tomara aire porque estaba muy enferma, en medio de la emoci
ón de haberla visto en su silla de ruedas recitarnos bellezas como “Palabras palomas”, “Coplas del amor triste”, y otras, y después de haberle oído decir que “(escribir poesía) es tener una pequeña reunión casi familiar, con las gentes que uno quiere...” y “...(escribir poesía es) dejar en el papel emociones, recuerdos, cosa amables y amargas, de mi vida y de cualquier otra vida”, le pedí un autógrafo y ella me miró con su mirada perdida y me dijo: “¡Hijo, llévame la mano que no veo!” y yo asustado le dije: “¿Entonces cómo nos leyó sus versos” a lo que ella sonrió y en su más hermosa voz costeña me dijo: “¡Es sólo para que no se den cuenta porque yo me sé de memoria todos mis poemas, y hasta en qué página están de cada libro mío!”, y estampó su hermosa firma en el libro de las memorias del XV Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Mi corazón está doliendo pero a pesar de ello, en oración poemaria para que Meira esté donde quiere estar ya, descansando y llenando los cielos de su voz hermosa con su Elegía a Leila Kaled, o que desde allí mire a su mar y le grite “...de tanto verte mar, mi corazón se ha vuelto marinero” y que se despida de sus seres queridos como antes de sus amores en su “Olvido” cuando nos recitaba “... el arduo dolor de estar sin verte” o “... es inútil el llanto


Meira, te seguiré amando mientras viva, como esa voz que era desde hace 87 años, amor de todo para todos los que arropaste en tu sombra allá en tu hermosa casa solariega de tu arenosa linda, de la que nunca quisiste que dejara de ser un remanso de voces y acentos para quienes te rodeaban y quienes acudían a ti para escuchar tu lírica y tu consejo.


Meira, adiós. Paz en tu tumba y una vida nueva en la que te vas a regocijar al ver a Pablo (
Neruda), a Raúl (Gómez Jattin), a Mameca.


Para quienes no te conocieron, comparto unos poemas tuyos Meira, como un pequeño símbolo de mi admiración, y tal vez una breve reseña de quien eres (aún):



El Milagro


Pienso en ti.

La tarde,

no es una tarde más;

es el recuerdo

de aquella, otra, azul,

en que se hizo

el amor en nosotros

como un día la luz en las tinieblas.

Y fue entonces más clara

la estrella, el perfume

del jazmín más cercano,

menos

punzantes las espinas.

Ahora

al evocarlo creo

haber sido testigo

de un milagro.



Reclamo


¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida!

Mi vida que era como una agua mansa,

como una agua ceñida...

Antes de ti, qué fácil para el alma

la espera de sus pasos y qué fácil

su ligera partida...!

Antes de ti qué fácil la ventura

frente a la lluvia clara y el silencio

de las tardes dormidas...!

Pero contigo, Amor, la lluvia no es "la lluvia"

ni me da su regalo de sonrisas,

y es tortura el silencio cuando pasa

por las tardes dormidas...

Antes de ti, qué fácil el olvido

del país todo rutas para el sueño

que detrás de tus ojos existía...

Antes de ti, ¡qué fácil el momento

de la estrella primera, sobre el Ángelus

brillando sorprendida!

Pero contigo, Amor, cómo se vuelven

la estrella y olvidar angustia viva...

Cómo tus manos claras, inasibles,

la dulzura me trizan...

Contigo, Amor, este fingido gozo

mientras el alma cuenta sus espinas,

y esta quebrada voz para su nombre,

y este afán inquietando la alegría...

Contigo este decir atribulado...

¡Amor! ¡Amor! Qué has hecho de mi vida!



Corazón


Este es mi corazón. Mi enamorado

corazón, delirante todavía.

Un ángel en azul de poesía

le tiene para siempre traspasado.

En él, como en un río sosegado,

el cielo es de cristal y melodía.

Y a su dulce comarca llegó un día

con un paso de niño iluminado.

Este es mi corazón. La primavera

que inaugura las rosas, vana fuera

sin su espejo de gozos repetido.

Y vano el tiempo del amor que mueve

las alas de los sueños, y conmueve

la sangre con su canto sostenido.



Olvido


Ha de pasar la vida. Ha de llegar la muerte.

He de quedar tendida bajo la tierra, inerte,

insensible, callada, como estatua de cera

que al romperse en pedazos abandonada fuera.


Ya sin brillo los ojos que te siguen ahora

con miradas que besan y besos que te imploran,

y muy quieta la inquieta ambición de caminos

que embriagada me tiene como mágico vino...


Ha de pasar la vida. Ha de llegar el largo

dolor de estar sin verte. Acaso el grito amargo

de tu angustia la tierra estremezca un momento..

Mas, después, poco a poco callará tu lamento.


Y de nuevo otro paso, no mi paso ligero,

a compás con el tuyo cruzará los senderos,

y otro labio ¡no el mío! te dirá que la vida

es hermosa: "...La rama que se da florecida,


el temblor del lucero, y la nube, y el canto,

alegría te enseñan... Es inútil el llanto...!"

Y una vez más el viento jugará con tu risa,

y miel pura en tu boca otra boca sumisa


dejará bien amado, mientras rueda el estío...!

Y tal vez cuando lleguen esos días sombríos,

en que llora la lluvia su dolor lentamente,

y en las sombras el paso del misterio se siente


surgiré en tu recuerdo con aquella encantada

vaguedad de las cosas hace tiempo olvidadas,

que retornan a veces en la luna de oro,

en lo triste de un verso, en el eco sonoro


de un arroyo que pasa... Y dirás: "¿Cómo era

la mujer que yo quise una azul primavera

en que estaban los campos aromados y llenos

de rumores festivos bajo el cielo sereno...?


¿Eran claros sus ojos? ¿me embriagó su dulzura?

¿Sus cabellos... tenían de las mieses maduras

el color milagroso? ¿Era leve su mano?

¿Sonreía? ¿Lloraba? ...". ¡Y tu afán será en vano!


La mujer que quisiste una azul primavera

y cruzó de tu brazo por caminos y eras.

volverá a ti sin llanto, ni color, ni sonrisa

-como un poco de bruma que deshace la brisa


sobre el río cansado -imprecisa, distante,

como estrella que rueda temblorosa un instante

y se pierde en la noche... ¡Y ya nunca sabrás

si me hallaste en la vida o en un sueño no más!




Nació en Barranquilla (Atlántico) el 21 de abril de 1922. Su verdadero nombre era Olga Chams Eljach, hija de padres libaneses. Realizó sus estudios de Bachillerato en el Colegio Barranquilla para Señoritas y sus estudios superiores en la Escuela de Bellas Artes del centro de estudios Dante Alihieri de Roma (Italia). Es el nombre femenino más destacado de la poesía colombiana de influencia piedracielista. Su obra posee una musicalidad interior, recurriendo con frecuencia a temas sobre el mar y el universo, el amor y los clásicos griegos.

Meira era flor y miel de nuestra patria. Sus antepasados son originarios del Líbano impregnado de antiguas culturas. Las remotas herencias orientales explican la fina y refinada personalidad humana de Olga Chams, capaz de sacrificar un mundo para hallarse a su propia altura.


Bajo el seudónimo de Meira Delmar se ocultó cuando la revista Vanidades de La Habana publicó sus primeros poemas. Su obra literaria resume la unidad de una vida modelada por el ritmo en una honda melodía, jubilosa en los versos marineros con las gaviotas y las barcas pescadoras, lejana en milenios de añoranzas cuando el amor madrugó en romanzas y elegías.


LIBROS PUBLICADOS

* Alba de Olvido (1942)

* Sitio del Amor (1944)

* Verdad del Sueño (1946)

* Secreta Isla (1951)

* Sus Mejores Versos. Antología (1957)

* Poesía (Antología bilingüe en italiano y español, 1970)

* Huésped sin Sombras (1971)

* Reencuentro (1981)

* Laúd Memorioso (1995) y

* "Alguien pasa" (1998)


Recientemente la Universidad del Norte publicó un compendio de su obra.

Sobre Meira se ha escrito más de lo que conozco, pero hoy quiero dejar esta tinta por su vida poética y la tristeza que me inunda.

viernes, noviembre 28, 2008

Otro tipo de septiembre

¿Qué se parece a morir? Un sentir que es no sentir, un zumbido de abejas en el estómago contrario al batir airoso de mariposas liliputienses de otros días. ¿Qué es el dolor? La física genera su propia evidencia, su propia definición, pero en le hipotálamo –tal vez-, en lo profundo del ser hay un desasosiego, un vacío pleno de personas alrededor que nada llena, que nada aplacan, que nada dicen en pos de una explicación que no pase por la razón.

La neblina es un buen símil, no deja ver y sabemos que tras ella algo está, algo existe, algo se apresta a aparecer cuando haga su danza mágica el sol. ¿Dónde estará el sol esta mañana fría? ¿Quién podrá ser ese sol que deje sin piso mi neblina?

¡Cómo duele! ¡Cómo lacera el pecho y el silencio esta condición que nunca pensé que llegaría! Ya se veía venir y ya iba tomando trechos... a los que no hacía caso, me negaba a ver, porque el pecho latía con violencia y los instantes de encuentros le daban alas. Todo este ejercicio quiero hacerlo, debo hacerlo y hasta... me gusta hacerlo...

Toda la razón que llevaba años oculta deberá acudir para acallar el corazón, y sepultarlo... ¿Es eso lo que el se anhela? ¿Es eso lo que el hombre desea? ¿Es eso lo que el ser quiere? Tal vez no...

La gente pasa a mi alrededor... veo cómo la vida continúa su brega y su camino, su despliegue de colores y de sombras. Soy quien debe aprender a ver la vida en sus tonos desde la óptica de ese nuevo corazón que quedará mañana cuando llegue la evidencia y el dolor... y todo siga en medio de esta sensación de vacío.

Soy un coral anclado a algún arrecife y a la vez, me siento como una ráfaga de viento. Me parezco al polvo que en la calle soporta el tráfico. Soy casi insignificante... no importo... no tengo la misma presencia, los mismos atributos Fui bello, expresivo, belleza de encuentro ante otros ojos. ¡Ya no lo soy más!.

Dejo rodar la pluma, tal vez hasta que se acabe la tinta y una enorme tristeza todo me define en tonos apáticos, molestos, poco espléndidos... ocres y grises si se quiere. ¡Mala pauta para crear lo que nunca he creado en letras!

Creo que no seguiré. Las lágrimas nublan la visión, y el corazón late raudo, ahogado en la tristeza. Debo esperar un rato para salir de este escondite y que luego... nadie vea mis ojos de otro color...



Francisco Pinzón Bedoya

septiembre 2007



De esos discurrires que hacen historia... una que no está en ninguna parte sino en los recuerdos
TATATD HECHEIYHMADU

Recordando a marzo 20 de 2020

  "Ella llena de vida mi retina" RECORDANDO   «20 marzo 2020 (Inicio de Pandemia)   Me sabe a desazón que un buen libro se...