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martes, enero 09, 2024

Propósito - 2024


  

 

PROPÓSITO

 

Sé que no soy ni la mitad de un palabrero

porque la mayoría de lo que quiero decir

se me atraganta como lija en la boca del paladar

y termino por ser uno más del montón

 

Quizás debo respirar / aprender de la pausa

rearregalar mi orden interno / abrazar sin afán

y felicitar a mis dioses por todo lo que quiero decir

más allá de si en ese corto tiempo que imagino

el auditorio imaginario que me invento sin bases

estará allí para recibir mi próximo milagro

 

No hay que llegar / no hay que buscar el fin

debo abrazar el camino / la conquista del discurso

la espléndida victoria secreta del orden y la dicha

de tener a mano y sin forzarla en lo más mínimo

la voz que reducirá a belleza lo que escriba

 

Esta será mi meta en mi nuevo año:

Moderar mi impulso / canalizarlo

Vagar por entre los vericuetos sin que me asalte

para entregar en mi dicción... eso que contengo

eso de lo que soy capaz de construir

de moldear / de crear... y darle vida

 

Francisco Pinzón Bedoya

2024

 

 



jueves, julio 27, 2023

Sin pretensión

"Tomás - QEPD"
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SIN PRETENSIÓN

 

En medio de esta sensación de otredad, conquistado por el poder de la palabra, rezumando la voz de tantos que me han brindado sus resultados al enfrentarse con el papel, me extasío.  Acaricio mi gato, adorando cada una de sus reacciones de infinito placer y verdadero disfrute del instante, sin más anhelos que el placer mismo.  Me regodeo en su compañía, en la caricia suave, en el ronroneo que invita a dejarse llevar y en la gracia de vivir... simple y sencillo, felinamente agradado.

 

Son casi las 12.  En el fondo del ambiente mío en silencio, fluyen los trinos de los pájaros, algún avión, una moto de alguien muy joven, unos lejanísimos truenos y un aire húmedo lleno de frescura. 

 

¿Cómo caben mis dedos adoloridos, llenos de imprudencia para trazar y garabatear esto que me inunda y me genera tanta alegría? ¿En un escribir? No lo sé. ¿Para qué lo hago? Tampoco tengo respuesta.  Creo que es un impulso más de esos que conspiran por mí en muchos días, pero que sólo lo puedo canalizar con lo que dicte este yo atrevido y lelo que me siento.

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2016

 

 


jueves, abril 28, 2022

Sólo me salvan...


 

 

 

SÓLO ME SALVAN...

 

Sólo me salvan los verbos

esos vocablos que invocan el hacer

Allí / tras ese deshacerse / florecen

-como en una gruta llena de aromas-

los adjetivos que pueblan de nostalgia

las cosas sentidas / los pasados sin exigencias

 

Sólo me salvan con todo su fragor e intento...

los versos que asoman por entre las lágrimas

Allí se estacionan a ratos los rítmicos acordes

las fugas de mis hondos suspiros

y copio en frases sueltas eso que va conmigo

eso que exuda el alma desde el fondo de su fuego

 

Sólo me salvan el verbo y sus ritmos profundos

y esas excusas por tenerlo todo / sin miramientos

Todo / todo ello / al servicio de mis miedos

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2009

 

 



viernes, noviembre 01, 2019

Quiero creer que comparto la magia

"¿Magos?"
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QUIERO CREER QUE COMPARTO MAGIA

Tenemos la misma pluma
nos acogen los mismos vocablos
con un orden aleatorio
en que hemos accedido a leer y disfrutar:
somos de esos monstruos lapidarios

Construimos con distintas formas
los versos que destapan el corazón
que sanan heridas grandes o pequeñas
y luego –excitados- entregamos
para un acaso lector
nuestros desvaríos silenciosos:
en eso nos parecemos tanto

Tal vez en un tiempo futuro
cuando seamos otros y no los mismos
nos volveremos a acercar a leernos
y por comparación detestable
descubramos la belleza o la sordidez
de ése que fuimos... tan plácido
o tan abyecto o tan limitado
que ni nos reconoceremos

Esa es la magia que quiero dejar
para otros ojos que quizás lleguen
a mis líneas involuntarias
y se dejen seducir un poco al menos
de estas líneas en que me vierto
sin reposo hasta que ya yo fenezca

Francisco Pinzón Bedoya ©















domingo, marzo 03, 2019

Inicio







INICIO

Dibuja su sueño en letras, se embelesa con las voces que lo invaden como si ellas lo deshabitaran de sí mismo.  Van saliendo renglones y renglones, no tiene cortapisas.  Estalla de júbilo y escribe, escribe, escribe.  En eso, la mañana lo sorprende mientras los papeles que lo rodean ahora cobran otro tono, ya no tan amigable.  Tiene una sonrisa que por primera vez le dice que está cansado.  Empieza a ser un habitante de su noche como lo había querido.  Cree con firmeza que lo que escribió debe ir a la nevera porque luego, con la técnica y otros aditamentos que ha estado volviendo suyos en esas sesiones de El Aprendiz de Brujo, lo va a mejorar, a dar forma, a decir para ser leído.  Tiene conciencia de que esto apenas empieza.  Ya empieza a dejar atrás esquemas y reglas que están tan entronizadas que le ha cuesta mucho esfuerzo dejarlas de lado: el horario, el deber, el qué dirán, el cómo luce y esa correlación de colores, lo que esperan otros, el miedo a no solventar sus necesidades y la de los suyos, en fin, aquello que fue su estructura mental durante décadas.  Ya empieza a habitar cada nuevo día como uno nuevo.  Tener esa conciencia lo hace sonreír y se ilumina cada segundo de esta mañana en donde ya escucha el rodar de aquellos que aún viven en esa máquina infernal del progreso y del desarrollo, y por ende, del salario.  Ganarse con qué sobrevivir es la mayor preocupación que cree que va afuera entre todos esos sonidos de buses, carros y motos.  Es la sensación de un renacer, de un rediseñarse, de la conquista tanto tiempo esperada.  Toma su ser y la naturaleza lo lleva directo a su cama, ese aditamento tan simple pero tan llamador.  ¡Buenos días!”, en lugar de... “¡Buenas noches”!


Francisco Pinzón Bedoya ©
febrero 18 de 2019






martes, marzo 06, 2018

Desde mi sonrisa

"Tesoro"
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DESDE MI SONRISA

Me aflora poesía sin nombres
con sentires que de palabras
están hechos a veces con ternura
y en otras... en miles de extremos
sin juicios ni reclamos

La boca me sabe a incendio
o a camino recién mojado por la lluvia
porque saltan vocablos como torrente
llamarada / río de fuego / lago de sombras
hojas al viento / cencerro

Mi canto se torna de colores
y son destellos desde un arco iris
que se escapó de algún amanecer
y funge de capricho en mí
como su chaperón palabrero

Y en esta madrugada...
sólo escribo del contexto
y no sobre mensajes
porque todo este disfrute
no lo puedo detener

Francisco Pinzón Bedoya ©











lunes, febrero 19, 2018

Escribo en mi deriva

"Lo que rodea mi escritura"
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ESCRIBO EN MI DERIVA

Escribo para decirme desde la ruptura de toda cortapisa, para ser un yo que se eleva.  Me deshago de la máscara y el llanto, del sudor y del tormento.  Un sol de labios me traduce, una ola rudimentaria me ayuda a pulir.  Las manos, instrumentos de concierto, cantan su encierro y dan la lentitud al caos y a las miles de voces que hablan desde un yo, a veces desbocado.  En la soledad esférica miro el cielo y un ejército de flores me protege, me regala el color de sus verbos y permea toda mi conciencia, porque quizás quieren ser a través de mis deseos.  Los sentires se elevan en un gozo indefinible, desde donde saltan nombres y adjetivos, risas y boleros, como el ritmo de un bongó de Santurce o la flauta del mejor sanjacintero.  Soy así el instante derretido en sombras y en extravíos, y uso el verso como una herramienta, forjada en llamas, esculpida en piedra y a la vez, fluente como un río. Con esa urgencia visceral, lleno cuartillas porque quiero, sólo que no sé dónde empiezan ni dónde van a parar.

Francisco Pinzón Bedoya ©




martes, mayo 17, 2016

Con mis habitantes

"¿Esperas para leerlo?"
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CON MIS HABITANTES

“From time to time,
 the poet writes some thing about its music”
A. Drewes

Mis propios gnomos y elfos
me extienden versos y palabras
fonemas / rimas y hasta arpegios
El ritmo lo pongo yo
pero el inesperado tema...
es ese algo que no entiendo:
sólo sé que está allí
con su calor y sus cuentos

Y cuando intento algo
así lo disfrace
así le ponga otros ungüentos
así lo vomite
o lo ponga en un papel lila
o esté... ebrio de fuego...
como sale lo cosecho

Al final / cuando el suspiro último
hace que me sienta despierto
veo el producto
veo en el acecho fértil
de un ángel eterno:
el poema que no perdona
el poema que parí
en el interín de mis miedos
en compañía de todos mis ritmos
y mis seres queridos
y mis fantasmas eternos

Lo que está aquí
        lo que lees
        lo que obtengo
        ... es a lo que me refiero

Francisco Pinzón Bedoya ©






sábado, octubre 03, 2015

Yo también escribo

"Un placer de colores..."
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YO TAMBIÉN ESCRIBO

                                   a Gloria Fuertes

Escribo porque es volar
desde mi frustración
hasta la calle de la mariposa
sin la jaula del pájaro
ni la restricción del capullo
Gloria... fuertemente
yo también escribo
porque la sangre salta
y estalla en mis oídos
cuando mis ojos de marzo
se codean con la vida inmensa
y saben acoger con letras
la condición reinante
... de mi espasmo metafórico
Me rescribo sin afugias
sin ínfulas festivas
para saciar mi hambre
de humanidad y de silencios
para reñir el ansia
que campea triste ante mí
para exorcizar la sensatez
que se cuela en los azules
del mar con sus destellos
para admirar mis lunas
y acertarle de pleno al loco
bogavante verseador que soy
en mitad de mi ternura

Francisco Pinzón Bedoya ©





domingo, marzo 31, 2013

Ars Poética 30


"... se vuelve verso, oquedad..."
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ARS POÉTICA 30

¿Escribir poesía es decir desde nuestra indagación? ¿Es ese cúmulo de frases que inventamos al ritmo no muy sosegado de una piel humedecida, una sangre acelerada que rueda por los intersticios de la vida, y una respiración ajetreada mientras llenamos cuartillas atropelladas con el mérito de no hacer juicios ni entablar posiciones al poemar? No lo sé. 

La explosión verborréica, si se quiere, da el fruto de donde brotará el poema o al menos la esencia de lo que el bardo anhela expresar, desea decir, necesita sacar.  Tal vez una ausencia o una indefinición, un vacío, una respuesta buscada no hallada pero sí imaginada.  Desertamos de seguir averiguando y nos lanzamos a un tobogán donde creemos que el escribir nos sanará, nos recompensará, nos dará paz o -al menos- alguna liviandad que se parezca a solución.  No es más la acción que en esos días atropella el sentir en ese sinestar de polilla en la mañana... leve escozor de mar inagotable. Decires desde una mano cómplice que plasma lo que el ser dicta, tal vez por sí mismo o porque siente la imperiosa necesidad de hacerlo.

Eso es la poesía, el desatar el mundo de voces que alegre o tristemente pueblan el alma, nos habitan, sin pedir más que ser a través de los poetas.  Hay un deseo mayor de que suene bello, de crear belleza en medio de ese erial en que se vive, si ello es posible, ha llegado el verso, el poema y el poeta, en ese orden (1)

Francisco Pinzón Bedoya ©

(1) “... lo importante es revelar belleza y sólo se puede revelar la belleza que uno ha sentido”
Jorge Luis Borges




"Ella es verso, es poema..."
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jueves, abril 23, 2009

Para un día del idioma, un 23 de abril de 2009







Descubriendo caminos escondidos y lugares comunes e insólitos


Todo escritor describe un mundo” como diría Carlos Fuentes, su mundo. El asomo a distintos mundos tan cambiantes como el tiempo mismo y como la naturaleza humana, es la verdad y la alegría que se halla cuando se abre algún texto de bellas letras, escondido en algún anaquel cercano o público, o en alguna página web. De esos libros y de esas páginas están plagadas las noches y los días de errancia, vagancia si se quiere, cuando de descubrir tesoros se trata. Es un viaje sin rumbo y sin destino, en donde hasta la aleatoriedad marca el premio, el hallazgo, el asombro, la sonrisa cómplice de estar arribando a playas de joyas que pocos aprecian. Es como un juego, es como un albur en medio del silencio y del ruido de tanta fosforescencia, de tanta data.

A veces, en ese mundo del lenguaje, irrumpen los idiomas cirílicos, los logográficos con su concisión y simpleza en la hermosura, con sus íconos Bei Dao o Basho... y millones de otros, traducidos y repetidos en tantas partes y tantas formas que ya no se sabe si lo que se lee es el cantar de los traductores y su amor por ellos, o es lo que el poeta quiso dejar. Danzas ventrales hay en el aire tras los arábicos y esas ganas que a uno le dan de ser zurdo y de tener otras clase de cerebro para adentrarse en aquella musicalidad oculta pero incluida allí, ignota aunque se tenga el eco que viene desde esos poetas árabes que han poblado tantas tardes en julio en los festivales a que he asistido. Allí los palestinos, los libios, los árabes, los libaneses, los egipcios, los iraquíes, se confunden con leves diferencias de género, forma, piel, dicción y fondo, pero todos son sus piares de pájaros, llamados de sirenas, estridencias en un tono sinfónico, en fin. Esa admiración dio pie, hace algunos años, para que quien escribe esto le hiciera y regalara un poema a Saadi Yousiff, sin miramientos y sin temer a las diferencias, sólo premiado con las lágrimas de emoción de aquel poeta laureado “a quien un señor en Medellín le hizo un poema en castellano”.


Ese camino también pasa por no saber qué será lo que vendrá, lo inesperado, lo impensable, lo imprevisto. En ese trasegar se confunden las imágenes con las músicas diversas, los colores y las fusas, las formas y los acordes, los ritmos no dichos y las contorsiones del lenguaje. Saltan “involuntariamente” las manos de sitio en sitio, donde abunda la belleza y donde aparecen como mutantes, como seres nuevos, las voces jóvenes, los desplazamientos del status quo, quienes son los llamados a divagar mañana por estas mismas sendas o por las suyas propias. Todo ello se da, sin salir físicamente del confort propio de la misma mesa donde se cuecen algunos poemas propios y donde se arrima con su oasis de tersura mi gato a confabular el completar el verso cojo que distorsionó eso que se quiere decir.



No falta el paso por páginas que se cierra por una brusca razón oculta o no explícita, esa que en ese momento hace irreverencia a esa “búsqueda” aunque no haya conciencia de qué es. Pero igual, frente a una música, un trago de ron cubano que acaricia tiernamente la garganta y una noche azulmente lenta, se desprenden los azahares desde los naranjos de algunos versos sin tiempo ni discordia, sin espacio ni displicencias, sin confabulaciones ni reclamos, sólo estando allí en algún libro para saltar a esos ojos del alma llenos de arrobo. Todo es posible, y en ese lapso hay la captura, el encarcelamiento voluntario del ser y del sentir, tanto que a veces se debe voltear para otro lado, tomar un nuevo sorbo para la garganta que se reseca, y seguir adelante con los ojos brillantes, expectantes, fundadamente llenos de misterio y de curiosidad. Surgen desde algunos extremos las preguntas del porqué, del cuándo, del quién, y hasta del para quién, en relación con los contenidos, pero se debe entender que aquellas lecturas que son buenas, son aquellas que se liberaron hace tiempo ya de ese fardo de preguntas que más que ilustrar... podrían confundir.


Este zigzagueo dominante entabla a veces una relación delictuosa entre libros y lector, entre imágenes y admirador, entre músicas y bailador. Se cuece un cocido pleno de esplendor: un “fundingue (1)” como dirían algunos letrados de la tierra de Francisco el hombre. El escrito que captura y el capturado, que hace las veces -en algunos tiempos- de confesor, de siquiatra según el propio nivel de irracionalidad, y hasta de ese pseudosicólogo que en tiempos de bonanza se atreve a opinar sobre la vida de uno con la voz de uno mismo, y con base en lo que uno se dice. Podría por tanto estarse refiriendo este escrito más a esas confidencias que se le hacen al libro, al escrito, a la foto o a la canción, que a verdades absolutas e inmemoriosas de imprecisa refutación.

El deleite, la emoción de estar presenciando otras vidas sin peligro, el cambio de tercio y un poco ese llenar vacíos sin tiempo y sin esperanzas, son los tres elementos que tal vez explican el diario discurrir por estos caminos de las letras, bajo los mantos que diariamente cobijan y hacen ser -a quienes los visitan- unos distintos seres cada vez, pero los mismos en la esencia y en el ser, siempre bajo el amparo de algunos millones que durante la historia de la humanidad han contribuido a que se tenga un alfabeto, un idioma y un código tan transparente, que hasta sirve para comunicar y transmitir, belleza... y hasta todos los encantos de la poesía.



Francisco Pinzón Bedoya



(1) FUNDINGUE:(S.) Jolgorio muy sonado. Fiesta vallenata (del Valle de Upar, Colombia) muy ruidosa por efecto de la música que la ameniza
http://www.lablaa.org/blaavirtual/modosycostumbres/lexicon/abrevi16.htm



sábado, marzo 21, 2009

Del leer y sus efectos


Leer es, además de un placer, un reto, porque confrontamos lo escrito, confrontamos el escritor y lo que dice, ponemos en juego nuestra forma de ver el mundo y estamos dispuestos a cambiarla, a modificarla tomando vigorosamente o hasta a veces sin permiso nuestro lo que otros al escribir dijeron.

marzo 21 de 2009


Unas reflexiones de lo que el leer crea, de lo que el escribir deja, de lo que esa conjunción alberga, de lo que podemos ser o no ser en función de cómo lo que otro diga lo ponemos en perspectiva.

Ha sido una semana llena de lecturas y de encuentros con amigos de la escritura... Gracias a todos ellos

De no quieros y síes

Imagen tomada de la Web       DE NO QUIEROS Y SÍES   No quiero ser más objeto en cada uno de tus detentes Quiero pasar por tu es...