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lunes, agosto 04, 2025

Parece un exilio


  

 

PARECE UN EXILIO

 

Te vives escondido, quejándote

Te vuelves inestable, escondiéndote

Te quejas en otro idioma, misericorde

Te conmiseras al menos, rebuscándote

Te encuentras lejano, distinto, comparándote

                    y no hallas la diferencia

pero un océano te separa...

                    y de allí / no eres

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

2008

 

 



miércoles, julio 16, 2025

Nota - 2024

 

 

 

Nota

 

Las calles del pueblo en que vivo

regalan sorpresas al sol

mientras pasamos derecho sin detenernos

y sin que el corazón nos dé un vuelco

Yo, testigo de excepción, me plazco y río

de tener la dicha de estar ahí

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

febrero 23 2024

 

 

 


martes, agosto 29, 2023

Evasivas


 

 

 

EVASIVAS

 

En una esquina de esta lumbre

tú me esparces tus cocuyos

y dejas una estela circundante

bajo mi manto de piel invisible

 

Luego, en la soledad de mi ambiente

desdoblo el papel en que copié

tus rumbos y desequilibrios

y hallo un tonel de ilusiones

 

La mano es más leve que la noche

y tiemblas conmigo en mis fugas

para hallar yo… que nunca estuviste

y que el papel fue mi invento

 

Insanias e insomnias

me rodean como un solo comienzo…

También resplandecen luciérnagas

en otros ámbitos de tu universo:

faltará ver tu deriva o tu estancia

 

Francisco Pinzón Bedoya

2023

 

 

 


viernes, junio 16, 2023

¿Conciencia?


  

 

¿CONCIENCIA? Leyendo a Llinás

 

“Todos nosotros estamos sentenciados al confinamiento solitario dentro de nuestra piel, de por vida” Frase en una calle principal de un pueblo de Iowa (Tomado del libro “Rodolfo Llinás – La pregunta difícil” de Pablo Correa), Es una frase de Tenesse Williams en “Orfeo Creciente”, como queriéndonos decir lo mismo que dice la canción de Julio Iglesias “Así nacemos”: “Amarrados a un cuerpo...”, “como llenando de vida esta ‘carne’ que nos contiene...” de ALTERED CARBON, Serie de NETFLIX.

 

A pesar de todo lo avanzados que nos creemos como raza humana, en tecnología aún estamos lejos de saber ¿cómo funciona el cerebro? y toda otra serie de preguntas más complejas a las que se buscan respuestas: ¿Cómo, dónde y por qué tenemos la conciencia? ¿Cuál es el papel exacto de las diferentes “partes” del cerebro, si es que éste se puede porcionar? Tanto que, sin solución, este acertijo nos hace ver ridículos ante quien nos creó. (En medio de la lectura del libro antes mencionado)

 

Francisco Pinzón Bedoya ©

Febrero 13 de 2018

 

 



jueves, noviembre 04, 2021

Lo cotidiano en mi barrio y mi país de desastres


 

 

DIVAGACIONES ALREDEDOR DE

LO COTIDIANO

EL BARRIO

Y MI PAÍS DE... DESASTRES

 

Lo privado en público, el quicio de la puerta a la calle, ese estado en donde los vecinos se enteran de lo que se dice, lo que se ve, lo que se imagina y da origen al chisme, los supuestos comunitarios, es allí donde hay un drama del límite, de lo que se puede o no se puede saber “afuera”.  Tal vez por eso los pudientes mantienen “su puerta” lejos de lo público, no sea que “afuera” se sepa de sus intimidades.

 

Quizás por no tener claro ese límite, muchas de las rencillas y consejas del barrio se dan.  Se nos olvida que cuando estamos en “sociedad” y aunque no lo tengamos presente, hemos firmado un contrato social de comportarnos según algunas reglas que en parte son leyes y en parte pueden ser “buenas costumbres” sociales, o Urbanidad como lo llamaba Carreño, o en complemento hay ciertos dictados éticos que guían.

 

Muchas lenguaradas provenientes del desconocimiento, de la ignorancia y hasta de la inocencia, hacen daño al prójimo, al otro, al vecino, dando forma a esa violencia soterrada que favorece la perpetuación del gueto.  Es orquestado por quienes manejan a su antojo las barriadas.  Y a ese cóctel le agregan hambre, drogas, miseria, crean la tormenta perfecta que alimentan como soldados.  ¿Cómo lo hacen quienes mueven los hilos? Hay manuales como El Príncipe. El titiritero mayor ordena pan y circo, y reguetón con licor barato, más y una enorme dosis de odio y miedo, como condimento sustancial. Para quienes se salgan del molde se crean pequeños infiernos donde no hay reglas para la muerte, siempre controlables en las fronteras. ¿Será por eso que en mi medio se llaman “Comunas” o más fácil de controlar por “cuadrantes”?  Todo está servido para mantener el barrio “en sus justas proporciones” como diría el político lenguaraz que fue presidente.

 

En este reino, la educación abierta y universal no es permitida.  No de manera frontal sino vedada la regla.  La orquesta crea iguales, que dé visos de democracia, pero con condiciones de gueto a quienes acceden a este cuento por algún accidente de la enseñanza pública.  Allí se vuelve a repetir la fórmula y se acicatea a la muerte.  Se mantiene vigilada esta turbamulta con miles de mecanismos.  En el sector real se prefiere a los aconductados que arroja el sistema, porque mal que bien, han sido juiciosos y saben cuál es el premio: “mínimo estrato cinco y una familia feliz”.  Ser fiel y leal al sistema es “gente de bien”, los demás: gleba y lumpen, y otros epítetos que han llevado hasta “mamerto” en estos tiempos de pandemia y de extremos. 

 

La fórmula se ha adobado ya con principios de viejas dictaduras: la polarización.  “Si no piensas como yo, estás en contra mía”, y corre el reloj.  De ahí el asesinato selectivo de líderes sociales, desde aquel que le enseña a las comunidades pobres cuáles son sus derechos hasta quien le da de comer a uno que tiene más hambre que él. Todos son víctimas, y hasta han vuelto eso un negocio: quizás hasta le hayan puesto precio a la cabeza de aquellos líderes que un matarife señala y selecciona, como en los mejores tiempos de pablo, cuando cada policía muerto estaba tasado en dinero.  Nada mejor como ejemplo de la aplicación del miedo.  Si por alguna razón, al matarife de turno se le ocurre tener algún tipo de interés económico neoliberal por algún territorio, entonces hay que desplazar comunidades enteras para destrozar los núcleos sociales y engrosar las barriadas de las ciudades que ya están controladas y echarles más condimentos de muerte.

 

A quienes más hay que perseguir es a los artistas.  “Esos no piensan como queremos”, esos son “raros”, acabémoslos en todos los ámbitos: morales, físicos, sociales, así seguirán siendo parias y nadie los escuchará, facilitémosle las drogas para paliar toda el hambre que tendrán, así serán una penosa llaga social.  Todos, ardides inventados y bien aceitados para tener la plebe “controlada”.  Ojo, en las cartillas nunca está la idea de atacar sus obras ni los temas, es un descrédito sistemático a las personas. 

 

El segregacionismo a las minorías es patético, está arraigado en el complejo de inferioridad que manejan las clases dirigentes, quizás.  A alguno se le ha ido la lengua pública hasta llegar a declarar al Chocó, territorio de negritudes: “no apto para darles nada, allí se pierde todo y es como echarle mierda a los cerdos” dijo.

 

Queda mucho por divagar, luego sigo.

 

Francisco Pinzón Bedoya

octubre 2021

 

 



lunes, enero 12, 2015

Rosa

"Maravi-rosa"
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ROSA

Imagino esos labios cual pétalos
y colores en un elixir de dulzura
Suavidad al tacto
y una magia encerrada
Escondida para ojos
que no pueden llegar
Otros están cerca
pero no se percatan
de las gotas que estallan
a su alrededor
Algunas vidas pasan
y otras se quedan acezantes
llenas de sed y de extrañeza
a la orilla del oasis

Francisco Pinzón Bedoya ©









jueves, agosto 07, 2014

De la memoria fugaz

"Tal vez así vemos hoy el ramo que regalamos ayer..."
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DE LA MEMORIA FUGAZ

Todo caduca y termina de una forma fugaz que apenas descubrimos.  El reloj se empecina aunque se vuelva paisaje.  Las franjas de anaranjados y salpicaduras de nubes de azul vienen a confundirse con los recientes colapsos de la vida y con el olor pútrido que se quedó enquistado en el último entierro o en el paso por la ciénaga.
El entorno marca con su huella un presente que de repente no nos pertenece.  Hay como una ley no escrita que pretende uniformizar la experiencia única del paso por esta parte infinitésima del orbe.   No nos queda ya ni el rastro de lo leído e imaginado, sólo a ratos las evidencias del dolor reciente, y una sarta de retales que cargamos.
El olvido nos va dejando aislados, los hechos se colorean o se borran.  Repetimos películas y les disfrutamos aunque algo por allí nos esté diciendo que ya las habíamos visto.  Se deshacen, como primer síntoma, nombres, fechas, palabras con significados precisos de los cuales sí nos acordamos, sucesos, resultados de algún partido, fiestas y... luego, y más terrible, caras, condiciones, historias y otros desafectos, que nos dicen del giro del tiempo –ése inapelable juez- por los huesos, los músculos, los sentidos y hasta el cerebro.
Como en estrellas lejanas de luz parpadeante se nos van convirtiendo los recuerdos: selectivos, lacerantes, amistosos, desdibujados, borrosos, contradictorios, confundidos, espantosos algunos, y tal vez lejanos los dolorosos, y hasta “patéticos” los románticos.  Las citas de los libros se van volviendo como los amigos: arrugados, contrahechos, malolientes a ratos, y hasta llenos de polvo y soledad.
Quizá somos lo que recordamos y seamos para otros la manera en que nos recuerdan.  No hay una esencia única en la imagen que creemos ser.  Nos presentamos uno distinto para cada ser que nos recuerda.  Para la sociedad somos esos pedazos de evidencia de lo que de nosotros hay en cada uno de los cercanos.  Sólo para nosotros, en la intimidad, negamos lo que nos dice el espejo y, más que eso, lo que nos grita la conciencia y la caterva de lo que llevamos allí de un equipaje, uno que podría ser amargo o limpio y dulce, o una inmensa mezcla de cada uno de esos sabores.  Es en todo caso, una escogencia, una decisión que hacemos, entre ser felices en el paso aleve por este tiempo que en suerte nos tocó o no.  Tarde descubrimos que eso que rememoramos es la vida, es la parte minúscula que tenemos, y de lo cual: no hay más.
Es una lección dispendiosa ese aprender, muchas veces tarde, de que eso que nos sucede es lo que nos ha sido dado con la palabra vida.  No hay más que esta sucesión de pequeños detalles, hasta indistinguibles uno del otro, y que al juntarlos es lo que somos y hemos sido.  Nos falta decidir lo que construiremos con cada uno de los que están por venir: de eso depende el poder llamarnos seres felices.
Si uno se abstrae de las necesidades primarias y las da por satisfechas, ese ser feliz tal vez no pasa por donde queríamos y de eso que atesoramos, sino por otros lugares más plagados de pequeños delirios y suspensos; pero sí se está en la vecindad de los conceptos de confort y satisfacción, independientemente de lo que para cada uno ellos sean.
El olvido es un instrumento que los individuos usamos y las sociedades replican.   Desterramos de nuestro círculo a quien creemos que no nos conviene, y así lo “borramos” de nuestras vidas, y la sociedad define otro tanto, aunque el efecto sobre el sujeto sea tajante y sin atenuantes.  Ese entramado social es el sustento del individualismo en cada condición que el sujeto tenga.  Algunos se ganan un sitial en la memoria colectiva, no tanto por lo que dicen sino por lo que hacen, aunque en el caso del escritor, el decir y el hacer son uno solo. 
La mesa está llena de manjares servida, cada uno la aprovecha según lo que aún queda.  Ojalá que la poesía logre salvarse, como una tajada de esas que no se borran por lo gustosas. Tal vez la huella del verso vuelva a ser ese vestigio y sirva como la guía del camino o como regocijo en él, pero no para anclarse y quedarse allí.  Hay que avanzar al ritmo del orbe.  Es voluntario, lo sé, pero me insto a vibrar con el canto del mundo que lleva en sus alas la propia vida.

Francisco Pinzón Bedoya ©
17-18/VII/2014







lunes, octubre 04, 2010

Divagaciones de septiembre a octubre de 2010

"Ese lugar dorado"
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De septiembre 27 de 2010

Mi vida simple tiene algunas ocasiones en que se parece  a la vida que uno tiene como paradigma de un poeta.  Con chispazos y decisiones por decir poemas desde cada uno de los poros, por períodos de arrobamiento ante los versos que otros muchos me han legado, con o sin su permiso, pero, en la mayoría de las veces, en ese tiempo insepulto entre la cotidianidad y la rutina se aviene uno a ese rol que se asume para vivir, para “tener” (con comillas) puesto que en ese verbo está cimentada la forma en que vivimos.  Es por ello que me atrevo a decir que está lejana la realidad del paradigma, por lo menos en mi caso.

No se “tiene” cuando se hacen poemas, pero sí cuando se labura frente a una pantalla y se hacen transacciones para o a nombre de la firma que nos paga el salario.  Se me atraviesa aquí el significado de esta palabra.  Viene de la sal con que otros transaban su sustento, cuando la sal era “la sal de la vida”.  Era medida, el patrón del intercambio.  Por ello “salarium” se acuñó en la antigua Roma como “ración de sal con que se pagaba el trabajo de alguien”, esa acepción hace sinónimo a sueldo. 

Y por ese concepto, es que paso mis días más hábiles, habitando esta jaula de cristal.  Sin embargo, hay resquicios de tiempo, modo y lugar, cual adverbios, que permiten que florezca esa flor intromisa, ese color intempestivo en medio de la monotonía, llamado verso infante, llamado poema.  Algunos normalmente saltan desde los dedos a alguna de las libretas de notas mue viajan conmigo en mi mochila.  Otros, en tiempo sosegado, saltan a la fosforescencia del PC.  Normalmente, ninguno de ellos pide permiso, es evidentemente altanero e irreverente.  Se posa en mi alma, aún cuando nadie lo haya convocado, y crea vigencia, demanda que puede llegara a conducir a la angustia, y hasta en algunos casos a la frustración

Claro que ya uno con el tiempo lo va aceptando, porque en esa “lucha” se ha logrado entender que a pesar de que produzca esos extremos especialmente cuando no logra “ser”, realmente nunca se va, pues habita la piel de los días y los sueños de las noches, crea rebeldes arpegios que saltan otra vez, con otras formas tal vez, pero siempre con los mismos ánimos de “ser”, de no morir, de vivir en la hoja de papel, de establecerse y ser en algunas estrofas, no importa si pareadas, desmedidas, de cadencia extrema o musical, de sentires cacofónicos o no.  Ellos (los poemas) no vienen solos, pues sin que lo notemos tienen la punta que sentimos que nos rompe algo, y detrás toda la flecha con sus aditamentos. Casi sin darnos cuenta, hacen florecer el poema.  Es un desgarro, una parición.  Es un dar vida a algo que ni siquiera conscientemente sabíamos que nos poseía.  Es el fruto sublime aunque no sea material terminado, requiere después del afecto del orfebre de versos, del hacedor de belleza, para pulir sus rebabas, sus aristas tormentosas, para hogar algunos gemidos y hasta intentar convertir algunas cacofonías y disonancias en música, aunque más que en ello, en ritmo, en sazón de movimiento.  Es así como ese producto que algunas veces les ofrezco en este blog se crea, no importa si ya la argamasa primigenia estaba en mí, en mi piel, en mis recuerdos, en mis añoranzas, en lo que imagino, no importa, ya era en mí, ya existía... y en ese instante se puede decir: ya “es”... lo demás es técnica, igual a como han dicho tantos escritores ante la manida pregunta: “¿Cómo haces para escribir?”



 "Blue Tone"
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Posdata de Octubre de 2010

Hoy, algunos pocos lectores se asoman a las pocas letras que comparto, pues la mayoría sigue no sólo inédita sino nonata. A algunos, como todo, les son indiferentes, mientras que a otros pocos dicen desde su apalabramiento, con su propio código de señales, su agrado y su celebración.  Sin embargo, hay quienes se atreven (lo cual agradezco) a expresar públicamente (ya que miles no lo hacen, supongo) ese sentir que mis letras son “una babosada”, lo cual me nutre y me impele a ser cada vez mejor.  A estos últimos les ofrezco disculpas y una invitación a que vuelvan. Sólo sé decir que me sigue encantando el libre albedrío del gusto personal, en un tema tan subjetivo como la poesía.

Es un territorio vedado la crítica, es un terreno de arenas movedizas que, como típicos sobrevivientes, evitamos.  Entonces, ¿cómo saber si lo que escribimos y publicamos tiene algún valor literario? En ello, acudo en este post para solicitarles a ustedes asiduos visitantes, abusando del cariño que ya les tengo, que me ayuden en este empeño. He pensado que tal vez no quede más camino que adentrarse en los vericuetos laberínticos de esa “logias cerradas” que son los clubes de lectura, los talleres literarios de poesía, y otros similares, sin que con ello deje de reconocer sus miles de méritos y algunas excepciones, para entender el cómo y el porqué de la poesía.  Tal vez sea para bien, tal vez lo sea para ml, no lo sé. ¿Quién lo sabe?

Nota al pie:        Toda similitud con la realidad es pura y franca coincidencia, que en nada compromete al autor con asimilaciones o deducciones a que llegue el desprevenido o no lector que se tome la traviesa labor de analizar este escrito, uno que nace más desde el deseo de bloguear que de cosa distinta.



  

 "Explosión"
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Muchas gracias a todos ustedes quienes me leen y visitan, pero gracias mil para quienes me alimentan con sus comentarios.



"¿Colorido 3D?"
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miércoles, septiembre 02, 2009

Un ensayo: Conjunción de imágenes y textos hasta hoy olvidados

En este post se trata de rescatar textos míos que vivieron en otros contextos para darles identidad frente a una imagen creada por mí.

Ambas fuentes nacieron -en su momento- para otro fin, sólo que aquí hallan su conjunción con una alta dosis de deseo y aleatoriedad.

¡Espero que les guste!

1° Imagen:
Texto:

"... cuando siento correr
desde mi memoria
el olor de tu pelo negro
lleno de fantasías y exorcismos
de mi fantasmas que se han ido
al compás de tus amores en mí...
ya no estás / ya te has ido..."




2° Imagen:
Texto:

"Voy a colocar aquí
este brillo que tengo en los ojos,
estas caricias
que almacenaré en mis manos
para cuando vuelvas,
estos deseos de olerte
hasta en tus más hondas desvestiduras,
estos andares sinuosos en mi estómago
como de mariposas fantasmagóricas
que aletean cuando ven tu piel..."


3° Imagen:

Texto:

"... me hacía falta ver
tu figura brillar
escondida en alguna esquina
opuesta a la mía,
pero era sólo tu recuerdo,
con tus ojos traviesos
a veces mirándome
con ese amor bonito
que me volvió rey
de un reino de piel oscura..."



4° Imagen:

Texto:

"Es como llegar a algún lado
en el que todo es vórtice,
todo gira, todo alegra,
todo cuenta, todo estalla..."

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"Tú tienes en ti, la locura
que le da florecimiento
a lo poco que me sentía...
pero llegaste..."




Hasta aquí... este ensayo que tiene nostalgias de tiempos idos y de letras que no han visto otros ojos distintos a los míos. Hoy les doy vida...



Algunos tienen una marca:
HECHEIYHMADU

viernes, junio 12, 2009

Tengo una pulsión


Tengo una pulsión insana porque quiero escribir sobre un tema que me ronda pero en este instante no puedo, sin embargo, viendo bien mi condición, lo que realmente pasa es que no debo. El poder y el deber, dicotomía espesa de
abordar. Hay una urgencia ansiosa, mi humana debilidad, de dejar en letras trozos de mí que me hagan “creer o sentir” que trascendí esta vida que llevo ¿plana tal vez? Hay un suave recordar esos aumentos de adrenalina que invaden mi cuerpo cuando he logrado concretar en letras los decires comunes con mis palabras mayores, y así ser poeta y sentirme poeta. Hay un añorar los días de reciedumbre pero a la vez de alegrías infinitas, porque allí he sido capaz de parir el verso que se juntó en mis dedos y con los otros de sus amigos, reverdecer en una hoja y ser... poema, tal vez para unos ojos o para aquel que fui al lado de mi inconmensurable ego, lisonjas y quieros.

He recordado, en estos momentos, la luz que brotaba de la alegrí
a del poeta ese día que le acompañé mientras hacía el lanzamiento de su último libro de poemas. He traído a mi memoria su mirada jugosa, los aplausos calurosos de unos pocos amigos que lo rodeamos en la concreción de su sueño, en el ambiente propicio, en el instante. Me ha acompañado la vibración de su voz única al leernos sus “hijos”. He sentido que algo como ese compartir de poemas, no sé si propios y ajenos, con condimentos distintos a los que tengo, me hace falta. Me pregunto y me respondo: ¿Es ese el contagio que quiero? ¿Es ese el latir que deseo? ¿Es esa la forma armoniosa de acercarme al verbo que espero? ¿Lograrlo? Fácil, difícil, qué sé yo, pero lo quiero.

Fernando Albán, en “Borges, la memoria y el tiempo”, dice de Kierkegaard: “Grávido de eternidad, el instante es el lugar de la paradoja, ámbito frente al cual la razón encuentra a su otro irreductible.”; y también dice de Borges: “...lo que Borges considera como el éxtasis del tiempo: eterno, móvil inmóvil, el día está expuesto a un permanente movimiento que no es progresivo sino circular.” ¿Será que es un círculo que se está abriendo para entrar yo, o que mientras lo pienso ya estoy ahí y sólo falta el momento? ¿Saberlo ver llegar, aprovecharlo? Tal vez es
mejor seguir Borgeando en la lectura y como consecuencia, la escritura, porque según él dice: el pasado y el futuro son infinitos, y lo único que tenemos es la realidad presente del instante. Y entonces, será seguir con estos instantes, tener las expectativas abiertas y dispuestas para lo que ha de venir, mientras en el camino... y volver a escribir.

El colofón de esta divagación lo dijo ya –otra vez- Borges: “Como saben ustedes, me he atrevido a escribir; pero creo que lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que
quisiera, sino lo que puede.” (Credo de poeta)

Francisco Pinzón Bedoya
junio 11 de 2009



Un poco de mí en mi biblioteca

miércoles, abril 22, 2009

Un poco una autoefinición...

Por allá como en el 2002, me atreví a cantar sobre el hecho de ser poeta... y esto logré un poco grandilocuentemente y con más alegria y querer que con un raciocinio cascado y definitivo



Esto escribí:



LA INUTILIDAD DEL POETA
Soy anónimo a pesar de lo locuaz
Emprendedor de sociedad
de ocho a cinco
Y luego... rumio versos a escondidas
paladeo antros que no he conocido
que tal vez no existan
Sacudo estrofas que nada dicen
de poetas inconclusos
de orates que bailan con la luna
Creo que hasta logro
canjear absurdos por poemas
que tendrán un sitial mío
en las notas broncas de un cuaderno
Nado y me contengo sin humedecerme
entre lo que escribo... cotidiano
ajeno trivial agorero repetido...
y hasta en arranques de gloria
repito y musico y grabo mi voz
quebrando de súbito el silencio
de los que quisiera fueran mis testigos
Sólo descubro después de esta lucha
que ser poeta es menos que un grito
que postergo y pongo en algún otro sitio
donde pocos y condescendientes amigos
intentarán desde su magia
y ojos de presencia sobrecogida...
apañar las lágrimas
los susurros los lamentos
las jactancias las lisonjas
los piropos las ausencias
los quereres y las limosnas
que las noches pasadas sin sombras
sin esquemas sin dormir y sin estilo
para ellos desde el fuego
de mi mente enaltecida... he parido
Soy un exangüe paridor de versos
que en el camino en el proceso
por ser lo que he querido ser
como ser... casi me he diluido
Soy la sombra de la bestia
cuando trino cuando arrimo mi musa
a mis arterias y al oído escucha
que me aguanta con pudor y con vestigios
de mucha paciencia y de cariño


¡Qué grito!




¡Qué indecencia sacar esto al público!


Aunque ya me atrevo...



















Estará siempre conmigo una rosa... aunque tenga muchas
espinas y esté lejana

jueves, abril 09, 2009

¿Afirmación?


Esto es parte de alguno de esos escritos que últimamente me sirven para "limpiar" mi alma de aquello que siento, que no sé descifrar o ni siquiera me quiero decir, pero que debo poner -tal vez- en evidencia...

miércoles, abril 01, 2009

Algo corto... "Vine..."



Hoy quiero compartirles algo corto que escribí ayer cuando por mí pasó un susurro y una sombra, además de muchas voces inquietas y dicientes de historias... que bullen en mi cabeza, debajo de mi piel de antes, en mi piel de hoy, en la salida del sol y en el arco iris que me regaló natura... y en todo lo que se me ofrece a diraio para sentir que estoy vivo y que vivo... y soy poeta.


Sigo siendo un ser que se construye y reconstruye... con palabras



VINE...

Vine...
a dejar encerrado
entre cuatro tapias

el advenimiento
de –otra vez-

una nostalgia

Vine a dejar
que cada gota fluyera
sin tapujos ni quejas

con ojos de sol y lluvia
y se atravesó
la sombra


Pero vine
y sigo
y no me voy
con mis manos vacías


31/III/2009



Todo en mí da vueltas y me voy haciendo conjuros y voy deshojando pétalos que recuerdo en cada trazo de su caída hacia un verso... Todo ha estado estos días en mí para revivirme y... quererme especialmente por mí


domingo, marzo 22, 2009

Veleidad




"Hola miércoles, que es lo mismo que jueves y viernes, el sol acaricia mis retinas y el ruido a mi alrededor se va volviendo un tic tac, un ronroneo lento que apenas es paisaje para este palpitar cierto en que siento que está lejos... pero cerca de mis sueños. Nada se presta para estar cerca, muy cerca, ni siquiera en su vera, pero la evidencia del amor cada que abro mi cofre de poemas es más de lo que cualquier mortal pudiera soportar."


Fragmento de alguna VELEIDAD de esas que me atropellan de vez en cuando



Doy gracias a poder seguir escribiendo divagaciones como ésta

martes, marzo 17, 2009

Líquido que mana y se queda

Presento un divagar de unos instantes que se me apareció en los dedos hace algunos días enredado en metáforas pequeñas, líquidas y contradictorias, como pequeñas mariposas miradas por unos hermosos ojos verdes.


LÍQUIDO
“... desiertos por donde ya pasó el hombre
construyendo futuros.”
Fernando Soto Aparicio

gotas de viento

gotas de olvido

gotas de delirio

gotas del tiempo

gotas de ajenjo

gotas de tristeza

gotas de quebrantos

gotas de invierno

gotas de placer

gotas de silencio

gotas de dulce

gotas de extravío
gotas de arpegios

gotas del limbo
gotas de besos


Llueven y llueven

en este hoy

que bebo



19/II/2009



Todo en este contexto
se mueve en un vaivén de versos que me recorren,
casi sin mi permiso,
como en un volcán
precipitándose en un agujero
que tiene como destino...
mi cuaderno,
mi ser entero
con todas mis valideces
y la mayor parte de mis falsías.

Tengo ganas

      TENGO GANAS   ... de tiempo en que sea yo uno más en el delirio que aspiro de viento de cometa para vibrar esos colorine...