Palabras, imágenes, colores, nostalgias, algunas melancolías y algunos escritos, tan personales como mis ojos, están a su disposición... y a la sonrisa de quien se quiera reír con ellos, al grito de quien los quiera comentar...
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sábado, diciembre 30, 2017
viernes, diciembre 29, 2017
domingo, agosto 10, 2014
miércoles, septiembre 28, 2011
Tierra que muere
"Medellín, cerro del Volador al fondo"
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Hay días en que uno amanece con ganas de decir de la vida que a uno socialmente le rodea… y éste es el resultado.
Sólo sé hacerlo así, con versos
"Medellín, atardecer"
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TIERRA QUE MUERE
Esta tierra mía tan gigante
la tengo sembrada en mi razón
Esta tierra mía tan ignorante
la llevo apretada en mi pecho
En ella hay de todo porque tiene...
Una ninfa agónica entre las rimas
de un poeta que se muere en una esquina
Un carrusel de caballitos dorados
que vivió otros tiempos más humanos
Un andamio que almacena trabas
al olvido a la muerte y a la vida
donde se pasean las personas que deciden
Un paredón... ya verde ocre tinta en sangre
convertido en un panal de miel entre los huecos
Un vergel de campo de aparente belleza
visto tras el cristal de un vitral
desde la torre de alguna iglesia
Una luna del Madrid que no conozco
pero que aquí ilumina los cultivos
de amapola de coca y hasta de sorgo
Un piano lustroso de cola
que canta en un cerro blanco
de las colinas de la capital
Un violín desafinado en abril
por seres que pululan sin hablar
que están muertos... y se niegan a morir
Un cielo de aventuras miserables
que ya no es cielo ni techo ni un hogar
Dos astros lejanos taciturnos
que se miran y nos miran... vagabundos
Unas momias y unas ollas de barro
que nos sonríen desde el postrado museo
Unas luces titilantes que a lo lejos
marcan oscuros senderos en los montes
por donde discurren amarrados los secuestros
Unos ríos del encierro de nuestras almas
abarrotados de conciencias y de cuerpos
que no vemos ni sentimos ni queremos
Unas estrellas fugaces de la suerte
que se invocan a su paso... raudamente
o en algún número... vaticinio maloliente...
que aparece marcado en un atrio o en un vientre
Un ruido de un silencio sepulcral
antes de que llegue el trueno a retumbar
entre el miedo por salir o por llegar
Unas esquinas... lágrimas de un entierro...
que llevan el cadáver de un niño
de esos con que ya no se cuenta más
Unas memorias etéreas de un bautizo
colectivo silencioso... casi en vilo
La oscuridad de la insensatez
que empuña armas en los brazos
y en medio de los corazones de luto
aniquila nuestro mundo a balazos
Los dos... los bandos de todos
la lucha de todos... ellos tomados del brazo
y entrelazados los dedos en su viaje
con ese charco en los ojos de las madres
reclaman el regreso a casa de sus hijos
que están prisioneros amarrados esposados
por ahí... húmedos a la sombra de algún mango
Todo esto y mis encierros y mis miedos...
respiran lento en mi vacuidad en mi tristeza
con esa soledad tan nuestra y tan de todos
... que es la tuya... que es la mía...
que es.... la de mi fecunda tierra labrantía
Francisco Pinzón Bedoya
Francisco Pinzón Bedoya
"Medellín, tarde de lluvia"
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P.D.: Ya pasamos los 200.000 visitantes… ¡Qué alegría!
* DISCLAIMER: Las imágenes de este post son tomadas de Internet, si alguien considera vulnerados sus derechos de autor, sólo hágamelo saber que inmediatamente la o las retiraré, ya que este BLOG no tiene ánimo de lucro.
lunes, abril 27, 2009
Flores
Flores de una finca en el oriente de Medellín
Un ángel... y su florSe aclara que esta imagen fue tomada de la Web y compuesta en estos tonos por el autor del BLOG, si alguien considera vulnerados sus derechos de autor, por favor, aunque sólo es una muestra de belleza lo que intento, háganmelo saber y la retiraré
Otra flor, en versos de un poeta inmenso de esta tierra Medellinense
RITORNELO"Esta rosa fue testigo"de ése, que si amor no fue,ninguno otro amor sería.Esta rosa fue testigode cuando te diste mía!El día, ya no lo sé-sí lo sé, mas no lo digo-.Esta rosa fue testigo.De tus labios escuchéla más dulce melodía.Esta rosa fue testigo:todo en tu ser sonreía!todo cuanto yo soñéde ti, lo tuve conmigo...Esta rosa fue testigo.En tus ojos naufraguédonde la noche cabía!Esta rosa fue testigo.En mis brazos te oprimía,entre tus brazos me hallé,luego hallé más tibio abrigo...Esta rosa fue testigo.Tu fresca boca besédonde triscó la alegría!Esta rosa fue testigo.de tu amorosa agoníacuando del amor gocéla vez primera contigo!Esta rosa fue testigo."Esta rosa fue testigo"de ése, que si amor no fue,ninguno otro amor sería.Esta rosa fue testigode cuando te diste mía!El día, ya no lo sé-sí lo sé, más no lo digo-.Esta rosa fue testigo.León de Greiff
Y esa rosa es testigo... HEC HEI Y HMADU
León de Greiff (1895-1976). Poeta colombiano nacido en Medellín. Su familia era descendiente de españoles, escandinavos y alemanes. Estudió Derecho e Ingeniería de Minas, y
con 20 años dio a conocer su primer poema, La Balada de los Búhos Locos, gracias a pertenecer a los trece 'pánidas', grupo artístico que publicó la revista literaria Panida. Alternó sus clases de Literatura e Historia de la Música, con trabajos en algún ministerio y en la banca. Su obra se inició dentro del modernismo, adoptando luego posiciones estéticas acordes con el surrealismo francés y con el creacionismo de Vicente Huidobro. Fundador del grupo literario "Los Nuevos", publicó su primer libro de poemas, Tergiversaciones, en 1925. A éste siguieron, Cuadernillo poético (1929), Libro de Signos (1930), Variaciones alrededor de nada (1936), Prosas de Gaspar (1937), Semblanzas y comentarios (1942), Fárrago (1954), Bárbara Charanga (1957), Bajo el signo de Leo (1957), Nova et vetera (1973) y Libro de relatos (1975). Considerado como uno de los principales poetas de Colombia, utilizó varios seudónimos, entre ellos el más conocido, Leo Legris. Su poesía conjuga la ciencia, el erotismo, la ironía, la ternura, la espiritualidad y la materia, en una prolongada e inacabable confesión, el testimonio de una vida de música, de sueño y vivencias, pero sobre todo de cultura. Murió en Bogotá en 1976.
con 20 años dio a conocer su primer poema, La Balada de los Búhos Locos, gracias a pertenecer a los trece 'pánidas', grupo artístico que publicó la revista literaria Panida. Alternó sus clases de Literatura e Historia de la Música, con trabajos en algún ministerio y en la banca. Su obra se inició dentro del modernismo, adoptando luego posiciones estéticas acordes con el surrealismo francés y con el creacionismo de Vicente Huidobro. Fundador del grupo literario "Los Nuevos", publicó su primer libro de poemas, Tergiversaciones, en 1925. A éste siguieron, Cuadernillo poético (1929), Libro de Signos (1930), Variaciones alrededor de nada (1936), Prosas de Gaspar (1937), Semblanzas y comentarios (1942), Fárrago (1954), Bárbara Charanga (1957), Bajo el signo de Leo (1957), Nova et vetera (1973) y Libro de relatos (1975). Considerado como uno de los principales poetas de Colombia, utilizó varios seudónimos, entre ellos el más conocido, Leo Legris. Su poesía conjuga la ciencia, el erotismo, la ironía, la ternura, la espiritualidad y la materia, en una prolongada e inacabable confesión, el testimonio de una vida de música, de sueño y vivencias, pero sobre todo de cultura. Murió en Bogotá en 1976.sábado, marzo 07, 2009
Este Medellín


ESTA PARTE DE MEDELLÍN
Esta parte minúscula de Medellín,
es esa porción que yo recorro,
blando, escondido,
transeúnte, sin mácula,
que destierra entuertos
encerrado en su burbuja propia,
con una desgarbada mirada de vitrina
a los demás que la habitan.
Estos recorridos,
ensimismado y contrahecho
por el asfalto y la llovizna,
por entre el silencio y la fanfarria ajena,
dejan que mi ser se contradiga,
se esquilme, se acelere
y deje en la piel toda la abulia
y hasta el sabor acre de algunas tardes.
Tiene esquinas y recorridos,
preñados de recuerdos,
plagados de andanzas y entelequias,
amplificados por la angustia y el tiempo.
Este Medellín por donde asoman
sinuosas en cualquier esquina
las redondeces exquisitas,
está habitando mis sueños,
con su cantata demencial
y sus cantos angélicos
en franca procesión.
Este Medellín que yo construyo...
es el que existe para mí...
lo demás son los titulares de los diarios,
las fosforescencias de las marquesinas de los bancos,
oficinas y cuanto almacén de bisutería existe.
Este Medellín que me habita...
es mi constructo, es mi odisea,
es mi pequeña vida en estos días
en que mi alma... está escondida.
5/III/2009

Una deriva por la ciudad, da estos repentismos, especialmente cuando estamos con el ánimo casi en el suelo...
Espero que algunas imágenes de "mi ciudad" acompañen esta lectura, de esta ciudad donde habito y escribo estos versos...
domingo, noviembre 23, 2008
Conexiones entre Nostalgias y Versos
Cuando se levantó, sitió que en el aire ya se olía la mañana soleada y hasta creyó ver que había más para esa mañana cuando al salir a la puerta vio el guayacán del frente, florecido como una carcajada dorada. Su vecino le preguntó después del saludo, si no lo había despertado la serenata de la noche anterior pues era que se había casado su hija: ¿No la vio ayer salir para la iglesia? ¿Estaba muy linda, no le pareció? La verdad fue que no la vi subir sino sólo el carro antiguo blanco que se la llevó. ¡Eh! Yo estaba tan nervioso que no supe ni qué carro era pero todo nos salió muy bien, siguió diciéndole el vecino mientras caminaban hacia la tienda.
De regreso sólo pensaba en que el día estaba para disfrutar de las pequeñas cosas. Ya lo había decidido, iría por su madre que estaba invitada a almorzar y todo lo demás pasaría a otro plano, no más molestarse por lo que no tenía remedio, de todo modos nada podía hacer. Él sabía que no era esa la forma de su esencia, pero se había levantado con esa sensación de que iba a vivir un día nuevo cuando al pasar por la biblioteca vio el libro que la noche anterior había estado hojeando: “Entre la oscuridad y la palabra” de Rafael Del Castillo Matamoros, y sonrió. Más porque en ese momento tuvo su propio “deja vu” (o como se diga) y recordó el poema “Cóctel” y otros que ya había leído y comentado sentado en una biblioteca, pensando en lo voluble y derivable que era el ser humano cuando leía poesía, y aunque ese “ser humano” fuera él mismo nadie lo sabría. Lo abrió por alguna parte y antes de leer algo, saltaron algunas hojas que le sonaron ya a documento histórico, una petición cayó del libro, ya en colores sepia por el papel periódico en que fue escrita. Era una solicitud que un hoy declarado director de cine hacía a un director de la Universidad (de Extensión Cultural, más precisamente) para realizar una investigación sobre “ese extraño español que viene de las comunas populares” y que según el peticionario “se esparce transformando la forma de hablar y, por consiguiente, de pensar de todas las clases sociales (de Medellín)”, y –continuaba diciendo sobre la investigación- “con la seguridad de que aportaremos elementos esenciales para un conocimiento de la historia y el alma de nuestra ciudad”.
Al revisar la fecha era de septiembre de 1991, y entonces, como un rayo fue a buscar algo de la poética que aquel estudiante había hecho y la encontró en un poema que volvió a leer para su voz alta:
“MITAD DE LA VIDA
Como un hombre que ha hecho tantas cosas olvidadas,
y en el futuro otras tantas que no recordará,
inculto, sin lecturas,
que sólo tuvo en casa viejos libros en desorden
nunca leídos,
y su cabeza da vueltas en un oscuro remolino
bajo la tierra,
y nunca tuvo voces, cielo abierto,
ramas sobre ramas.
Como un hombre de rosados oídos de caracol.
Lejos del mar
que a mitad de su vida oye la orden,
la obsesión.
Soñamos escribir algunos libros
pero nunca lo hicimos.
En nada se rebajan.
Hemos cantado, silbado por lo bajo
canciones ordinarias
que significaban otra cosa desconocida.
La verdad, hemos callado hace tiempo,
no sé las razones.
Busco entre mis cosas un libro que no he tenido,
busco fotos que no he guardado,
colecciono hermosos papeles que se deshacen.”
Ese poeta y cineasta era Víctor Gaviria, él se dijo en voz alta, y continuó: “Y yo tengo en mis manos por no sé qué avatares del destino, el libro que Rafael Del Castillo firmó y le dedicó: <... para Víctor Gaviria, este saludo, este abrazo...>”, ¡Qué curioso!. La vida de los libros da muchas vueltas, pensó.
Y a continuación recordó una anécdota que le había oído a William Rouge sobre sus libros, que una vez paseando por el centro de la ciudad en la acera donde se venden libros de segunda, había comprado siete ejemplares de los libros suyos que había regalado a algunos amigos, y dos de ellos hasta estaban autografiados. “¿Qué será de mi libro Encuentro que publiqué en 1999? ¿Cuántos de los libros estarán en los anaqueles de algún ropavejero?”, pensó. No quiso seguir en ese desfile de suposiciones y quiso quedarse tranquilo para ver cómo se seguía portando aquel día, pues por ahora, el simple asomo a un libro le había llevado hasta el cineasta más renombrado de Medellín, lo había llevado hasta su propio patio con la nostalgia y al amor que se le tiene a los libros-hijos, a los libros viejos.
Al final de esta reflexión le sigue flotando el pensar sobre la muerte de esas publicaciones que los poetas hacen con tanto amor y sacrificio, con los de cada mundo: ¿dónde irán a parar? En fin, se dijo, los parimos porque deben tener vida propia... Se rio y siguió su camino hacia el tomarse el día con su sol, a recitarse poemas y a hacer un poco de ejercicio, ya que este día domingo así se lo estaba permitiendo.
Miró por un instante de brillo a través de una película de lágrimas, casi con amor su biblioteca de poemas y de novelas y cuentos, y se alejó silbando una canción de Villazón mientras la nostalgia estaba... a la vuelta de la esquina.
Escrito por Francisco Pinzón Bedoya, el 23 de noviembre de 2008

De regreso sólo pensaba en que el día estaba para disfrutar de las pequeñas cosas. Ya lo había decidido, iría por su madre que estaba invitada a almorzar y todo lo demás pasaría a otro plano, no más molestarse por lo que no tenía remedio, de todo modos nada podía hacer. Él sabía que no era esa la forma de su esencia, pero se había levantado con esa sensación de que iba a vivir un día nuevo cuando al pasar por la biblioteca vio el libro que la noche anterior había estado hojeando: “Entre la oscuridad y la palabra” de Rafael Del Castillo Matamoros, y sonrió. Más porque en ese momento tuvo su propio “deja vu” (o como se diga) y recordó el poema “Cóctel” y otros que ya había leído y comentado sentado en una biblioteca, pensando en lo voluble y derivable que era el ser humano cuando leía poesía, y aunque ese “ser humano” fuera él mismo nadie lo sabría. Lo abrió por alguna parte y antes de leer algo, saltaron algunas hojas que le sonaron ya a documento histórico, una petición cayó del libro, ya en colores sepia por el papel periódico en que fue escrita. Era una solicitud que un hoy declarado director de cine hacía a un director de la Universidad (de Extensión Cultural, más precisamente) para realizar una investigación sobre “ese extraño español que viene de las comunas populares” y que según el peticionario “se esparce transformando la forma de hablar y, por consiguiente, de pensar de todas las clases sociales (de Medellín)”, y –continuaba diciendo sobre la investigación- “con la seguridad de que aportaremos elementos esenciales para un conocimiento de la historia y el alma de nuestra ciudad”.
Al revisar la fecha era de septiembre de 1991, y entonces, como un rayo fue a buscar algo de la poética que aquel estudiante había hecho y la encontró en un poema que volvió a leer para su voz alta:“MITAD DE LA VIDA
Como un hombre que ha hecho tantas cosas olvidadas,
y en el futuro otras tantas que no recordará,
inculto, sin lecturas,
que sólo tuvo en casa viejos libros en desorden
nunca leídos,
y su cabeza da vueltas en un oscuro remolino
bajo la tierra,
y nunca tuvo voces, cielo abierto,
ramas sobre ramas.
Como un hombre de rosados oídos de caracol.
Lejos del mar
que a mitad de su vida oye la orden,
la obsesión.
Soñamos escribir algunos libros
pero nunca lo hicimos.
En nada se rebajan.
Hemos cantado, silbado por lo bajo
canciones ordinarias
que significaban otra cosa desconocida.
La verdad, hemos callado hace tiempo,
no sé las razones.
Busco entre mis cosas un libro que no he tenido,
busco fotos que no he guardado,
colecciono hermosos papeles que se deshacen.”
Ese poeta y cineasta era Víctor Gaviria, él se dijo en voz alta, y continuó: “Y yo tengo en mis manos por no sé qué avatares del destino, el libro que Rafael Del Castillo firmó y le dedicó: <... para Víctor Gaviria, este saludo, este abrazo...>”, ¡Qué curioso!. La vida de los libros da muchas vueltas, pensó.
Y a continuación recordó una anécdota que le había oído a William Rouge sobre sus libros, que una vez paseando por el centro de la ciudad en la acera donde se venden libros de segunda, había comprado siete ejemplares de los libros suyos que había regalado a algunos amigos, y dos de ellos hasta estaban autografiados. “¿Qué será de mi libro Encuentro que publiqué en 1999? ¿Cuántos de los libros estarán en los anaqueles de algún ropavejero?”, pensó. No quiso seguir en ese desfile de suposiciones y quiso quedarse tranquilo para ver cómo se seguía portando aquel día, pues por ahora, el simple asomo a un libro le había llevado hasta el cineasta más renombrado de Medellín, lo había llevado hasta su propio patio con la nostalgia y al amor que se le tiene a los libros-hijos, a los libros viejos.
Al final de esta reflexión le sigue flotando el pensar sobre la muerte de esas publicaciones que los poetas hacen con tanto amor y sacrificio, con los de cada mundo: ¿dónde irán a parar? En fin, se dijo, los parimos porque deben tener vida propia... Se rio y siguió su camino hacia el tomarse el día con su sol, a recitarse poemas y a hacer un poco de ejercicio, ya que este día domingo así se lo estaba permitiendo.
Miró por un instante de brillo a través de una película de lágrimas, casi con amor su biblioteca de poemas y de novelas y cuentos, y se alejó silbando una canción de Villazón mientras la nostalgia estaba... a la vuelta de la esquina.
Escrito por Francisco Pinzón Bedoya, el 23 de noviembre de 2008

Cuántas nostalgias en un metro cuadrado de biblioteca, treinta recuerdos vivos y lacerantes y un domingo de sol!
jueves, octubre 09, 2008
Dorado
Tal vez un pequeño poema pueda tratar de traducir lo que natura ya nos dice

"Dorado
Sin decirlo
la calle se doraba
bajo el guayacán"
Cuando ese exceso de belleza, vegetal, dorada, exultante, altiva, transeúnte por los ojos, llega en dos días a su fin, sus cadáveres se posan rítmicamente al baile del último aliento sobre las calles y los andenes (veredas), quienes pasamos y hasta nos resbalamos en ellas vemos su belleza en una perspectiva silenciosa, en un afeite para la vida, en un diciente pasar sin estar más que en el momento en que debemos estar. Es un regalo de vida y color que se nos regala, en muchas esquinas y, a veces, casi en simultánea desde muchos ángulos estelares de la geografía montañosa de este Medellín.
Algunos nos asombramos aún, a pesar de que algunas señoras maldicen al barrer el porche de sus casas con la secreta alegría de que por lo menos... lo hacen a la belleza. Es un espacio dorado en los ojos de quienes seguimos tanta demostración de los caprichos de Dios.
"Dorado
Sin decirlo
la calle se doraba
bajo el guayacán"
Cuando ese exceso de belleza, vegetal, dorada, exultante, altiva, transeúnte por los ojos, llega en dos días a su fin, sus cadáveres se posan rítmicamente al baile del último aliento sobre las calles y los andenes (veredas), quienes pasamos y hasta nos resbalamos en ellas vemos su belleza en una perspectiva silenciosa, en un afeite para la vida, en un diciente pasar sin estar más que en el momento en que debemos estar. Es un regalo de vida y color que se nos regala, en muchas esquinas y, a veces, casi en simultánea desde muchos ángulos estelares de la geografía montañosa de este Medellín.
Algunos nos asombramos aún, a pesar de que algunas señoras maldicen al barrer el porche de sus casas con la secreta alegría de que por lo menos... lo hacen a la belleza. Es un espacio dorado en los ojos de quienes seguimos tanta demostración de los caprichos de Dios.
Saludos a quienes aún se detienen a ver esas flores
caer en su danza helicoidal...
jueves, septiembre 25, 2008
El Guayacán de la esquina
COCTEL DE ESPERAS
Gotas de luna de miel
Ahorros que dejan la piel
para mañanas que no vendrán
Deshojo y desfloro
mi guayacán esquinero
con esa mirada de ausencias
y no queda sino la estructura
de su dorada belleza
Me marchito a gotas
Me endulzo a untadas
Me aromo de flores que no estarán
Intento dejar mi carcajada
para cuando la luna
vuelva a ser... de verdad

Gotas de luna de miel
Ahorros que dejan la piel
para mañanas que no vendrán
Deshojo y desfloro
mi guayacán esquinero
con esa mirada de ausencias
y no queda sino la estructura
de su dorada belleza
Me marchito a gotas
Me endulzo a untadas
Me aromo de flores que no estarán
Intento dejar mi carcajada
para cuando la luna
vuelva a ser... de verdad
Las flores se van tan
rápido como... este color
domingo, agosto 17, 2008
Ya no vive nadie en ella
sábado, agosto 16, 2008
Poesía de las flores
El color y esa perfección... son poemas de Dios para mí que circularon por este Medellín en este Agosto
lunes, junio 16, 2008
Plurales
sábado, mayo 03, 2008
Recuerdos y un atardecer
Un poema de esos que rescato porque creí que estaban olvidados ya... y no. Fue de los primeros que escribía por allá cuando algo me decía que podía sacar todo lo que entre mis dedos ya se decía...
¿Es hora, tal vez, de sacar a la luz estos ocultos "poemas", aunque así yo no los llame? Puede ser... porque este poema es de enero de 2000
RECUERDOS MÍOS
Un atardecer de mariposas,
la alegría de una fiesta,
el tiempo danzando entre las horas,
ese beso que nunca se dio
que no supo ni a café
y ni a alocada despedida
o a arrojo de caprichos
me despierta las burbujas
de una ilusión tempranera.
Son las señales que entre brillos,
me llegan de tarde en tarde
mientras juego con mis recuerdos
sin tiempo, sin enojo y sin rencores.
Para mí, es la vida que entre instantes
con el sabor del amanecer
o el olor de las cartas añejas
llenas y plenas de secretos,
me dejan casi sin aliento
y me hacen sentir que estoy vivo,
me hacen sentir que no estoy muerto,
entre este cansado cuerpo.
¿Es hora, tal vez, de sacar a la luz estos ocultos "poemas", aunque así yo no los llame? Puede ser... porque este poema es de enero de 2000
TODOS HABLAN DE lo mucho que siento
HECHEIYHMADU
miércoles, abril 16, 2008
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Final
FINAL Final que se avizora en un paso infinito desde los gestos, lo no dicho y las miradas Un lenguaje plagado de distan...
-
Hoy presento a ustedes uno de mis últimos poemas, ya que he estado prolífico en estos días, con una pulsión que dejo salir cuando es posible...
-
Me acaban de publicar un artículo en LETRALIA . Otra vez me gano la aquiescencia de esa revista digital, premiada y llena de literatura. ...


















