De ese deambular por letras y decires, por belleza y más belleza en letras de muchos que usan el verbo como su instrumento para comunicar desde su alma, generé le poema que hoy les presento:
DEJAN EN MÍ
Corro en desenfreno sobre un tinglado de obligaciones
y una silenciosa ostentación de poetas que me anteceden
en la alfombra mágica en que vuelo sin tiempo.
Sobre mis manos el torrente de espuma y barro,
de arena y sangre / de ilusiones y difusas formas de otros,
aparecen como serpientes y tienen en sí mismas
la adoración que siento por lo que hacen de mí.
Es un trote, o más bien, un galope con allegros,
con su música y sus voces: unas profundas y celestiales
y otras malignas y humanas, muy humanas.
Es un desafío que a ratos, como ahora,
incendia mis tiempos de poeta, sin remilgos,
tomándome todo y haciendo de mi su esclavo.
Pálpitos y corazas, lágrimas y estrecheces,
algunos con intricados laberintos codificados
y otros, con la sencillez del agua que fluye sin tropiezos.
En ocasiones, son dioses de piedra con sus deseos,
que taladran mis quereres y dejan sus huellas
atropelladamente, sin orden ni permiso.
Pasan jugando, de un libro a otro, de un poeta a otro,
sus vidas y ficciones, sus plácidas y farragosas parrafadas,
como queriendo encantar mis palabras ninfas.
Hay un dejarse llevar en cada trazo de mis dedos
sin saber qué me espera al otro lado de ese mar,
al otro lado de ese viaje donde el agua… son sus versos.
Así estrecho en el alma lo que leo, lo que azarosamente,
se confunde en mi pecho y echa voces y raíces,
lo que crea en mí… dicciones como ésta.
1/IX/2011
Gracias a quienes llegan a mi rinconcito y se regocijan con algunos de mis versos y hasta algunas de mis metáforas les arrancan una exclamación, no importa ya si son sólo unos ojos…


















