Existen ocasiones en que a uno algo se le activa dentro al leer un poema. Recientemente, al leer un poema de mi amiga Clara Schoenborn, “a una voz que llevo dentro, imperiosa e irreverente, le escribí esto que he querido contar desde hace mucho tiempo. Tengo esa sensación de que ese otro o me posee y me hace ser mejor poeta, o al menos algo menos cuadriculado que es lo que mi profesión y trabajo me exigen, es como un alter ego que "me usa". ”. Esto le conté a Clara, y ella me ayudó con el poema nuevo.
Ahora, el poema:
VIVE OTRO YO
Vive otro yo que me mira
deshace mis pasos
y se apoltrona en mis sueños
Traza rumbos solitarios
y se mofa de mis letras
pero… noche a noche
revisa mis cuadernos
y me deja notas
que yo acepto
Tiene más memoria que yo
y guarda un arsenal de verbos
de adjetivos y metáforas
que me regala
para luego decirme desde su lluvia:
“¡Me debes treinta versos!”
y va llevando la cuenta
dibujada en su espalda
Vive dentro de mis libros
en mis fotos sepia o no
en mis archivos…
y es un alguien que disfruta
más que yo…
de ser el yo que yo quiero
Sigo tras las huellas de la poesía de Clara, como a la luz la mariposa nocturna... con mi enorme nivel expreso de admiración y respeto. Públicamente entonces, a Clara: Gracias por ayudarme, por ser mi amiga.
Finalmente, gracias por la voz de muchos con aliento por el encuentro con mi hermano, los llevo en mi corazón.









