SENTIRES EN MÍ MENOR

SENTIRES EN MÍ MENOR
Libro de Poemas de Francisco Pinzón Bedoya - lanzado en noviembre de 2017

viernes, julio 13, 2018

Ese amanecer


"En Santa Elena"
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ESE AMANECER

La mañana me saludó con sus colores de fuego, de uno que se acercaba a pasos de sol.  Por entre las nubes frías de oriente miles de caprichos de luz hablaban como en un concierto de maravillas sinfónicas irrepetibles.  Pensé que hubiera querido estarlo viendo tomado un café caliente, desde algún hontanar de Santa Elena, rodeado de una gruesa cobija de lana, y sonriéndole al dios de los milagros.  En dos minutos el cuadro era otro y el pincel iba tomando sus tonos de mañana común y corriente.  Mi alma de tomador de fotos tramaba cómo hubiera sido la escogencia del equipo para capturar aquellos instantes.  Mi otra voz en el hombro me decía que debía continuar el camino: el laburo estaba lleno de asuntos por resolver.  Nada personal, se disculpó, es que en cinco minutos el tráfico será otro.

Francisco Pinzón Bedoya ©
13/VII/2018








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Foto tomada por 
Juan José Escobar






jueves, julio 12, 2018

Duermevela irrepetible


"Jardín de Otraparte"
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DUERMEVELA IRREPETIBLE

Y en un abrir y cerrar de ojos se me evade un suspiro y estás reduciendo mi voluntad a un cero que no se mueve sino que te mira.  La noche me regala un lucero y la luna se ha escondido tras unos nubarrones que estallan de truenos.  Tú también lo haces bajo mi piel escarlata ya.  Tienes la posesión exacta de todas mis deficiencias, por ello te instalas hasta en mi duermevela.  Este reino en donde lo onírico y mi inconsciente se mezclan con un arrobo cómplice.   Te pido los besos negados por hechos inexplicables.  Te recreo en mis milímetros más menesterosos y vuelves a ser fuego y espada.  Te cambias a dolor y rabia contenidos que se diluyen en un agua de mar que es muy azul, pero es una piscina y estás toda disponible, embelesada, como en un año que termina en cinco aunque éste ya termine en ocho.  Un sopor invade mis dedos que irrumpen por entre los caminos que me enseñaste que van a tu piel y a tu gemido.  No es trocable este compasivo instante porque al recrearte, juegas en mi almohada a mi voluntad que ya es tuya.  Cedo mis derechos sobre mi sentir porque lo que tú haces conmigo, es un deleite que vuelve a robarme... mi valioso tesoro de ser independiente.


Francisco Pinzón Bedoya ©







lunes, julio 09, 2018

Volver a palabrear

Otranto, en la costa sureste  de Italia, paraíso terrenal
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VOLVER A PALABREAR

Mis letras salen hoy después de un mes de represamientos y llenados al ser en otras perspectivas y peripecias en familia.  Tienen un suministro irrefrenable de imágenes, sabores y delirios que he traído en mi mochila andariega.  No es una comparación con quien ya caminó mil leguas más y conoció mil países más, es mi alma quien henchida de arrobos viaja por mis manos y se junta con el sol al este de Leucca o de Otranto.  Los verdes en racimo, los azules en contradanzas, los ocres desde el casi amarillo hasta el blanco puro, van en procesión por mis retinas cansadas por exceso de estímulos, entre la historia que ocultan las fachadas y las vidas que se respiran poderosas a orillas del Mediterráneo, del Arno, del Sena o del Báltico, o quizás a bordo de un barco en un lago suizo. Magnificencia y locuacidad en silencio, estupor y congelamiento, boca abierta de asombros y dedo en el botón de la cámara, son sensaciones que me ruedan por mi ser cada tanto como lo hace el agua de cada uno de los saltos en los Alpes al comienzo del verano.  Vuelvo remozado, con la piel antigua casi desaparecida, en un rediseño total, en una reinvención que salta desde todo lo que se encuentra de bello por todo ese camino.  Voy colgado de un atardecer en Gdynia bajo un extraño canto de cigarras, o de una playa abigarrada de sol con un mar frío y congelante. Voy entre los árboles de rosas, centenarios, cruzando calles por donde antes viajaron los conquistadores de cientos de imperios, o en la fronda verde de bosques de maple en pleno fin de la primavera donde los hocicos de jabalíes puntuales esperan la noche para tomar sus bellotas. Voy de mil maneras en una fluencia de amor, propia de... haber vivido y seguirlo haciendo.

Francisco Pinzón Bedoya ©
julio 9 de 2018




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Serán varias crónicas, prosas, poemas, en fin... producto de nuestras recientes vacaciones












miércoles, mayo 30, 2018

A veces llegan...


"Jardín Botánico de Medellín - Feria de Flores - 2009"
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A VECES LLEGAN...

A veces llegan palabras que parece que fueran habitantes de mi casa, pero que retumban en mi sentir con una sincronía visceral.  Algunas, tan desgastadas como los años que he vivido, pero de igual manera, inyectan su validez inseparable: mar, montaña, desahucio, imperecedero.  Otras llenas de emoción y naturaleza como cocuyo, luciérnaga, noctámbulo, iridiscencia, melao; en fin, unas que sacuden sin yo saber, mi decir.  Con ellas y con las mías se forman, a mis espaldas, fonemas y ritmos que no son parte de mu conciencia. Por su propia fuerza en mañanas llenas de silencio, estallan y se van al poema nuevo, al asombro después de la parición, y a la sonrisa de llevarlo en adelante como creación.  Por ello, no dejo de darles el permiso para que me sigan rediseñando y dando el brote impulsivo de repetir, una y otra vez, el milagro de poemar.

Francisco Pinzón Bedoya ©



viernes, mayo 11, 2018

Esta somnolencia

"Caras del mismo reflejo"
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ESTA SOMNOLENCIA

Esta somnolencia
apaga mi días y suicida mis noches
y el mundo de colores ilusos
y de fantasías que aún son

Se aparece...
riega de luces mis veredas
y cambia de talante todo:
aquello que el miedo dominaba
                   ... se ha ido
lo que fue pasto del orgullo
         ha vuelto y está libre
esto que vio tantas envidias
es algo reluciente y común
esta forma de no acercarme
rompió barreras y la trajo amigable
esto que tenía trabas de olvido
se ha vuelto evidente y aparece

Esta somnolencia
que sólo se va con el sueño reparador
es el hogar / la marisma
el contenedor espacial
de mis más hermosas fantasías
en un yo... que esplende
en un tú... bello / lejano

Francisco Pinzón Bedoya ©






lunes, mayo 07, 2018

Aprovecho

"Frutos... rojos"
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APROVECHO

No puedo menos que respirar esta mañana
en que el aire me recuerda a otro
que era presuntuoso y limpio
Aquel donde los nubarrones se disculpaban
y el sol se miraba en él para peinarse

Si no aprovecho vendrán horas miserables
de fuerzas irreprimibles – así lo avizoro-
que teñirán de humo el pulmón hambriento
de este valle que muere sin gemir

Francisco Pinzón Bedoya ©












domingo, mayo 06, 2018

Engaño

"Flotas en mi memoria"
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ENGAÑO

Venzo mis miedos –eso creo-
Me separo de lo que me ata
Me veo esclavo y llegando al surco
Finjo ser un rey nuevo
Veo mi consciencia sonreír
y me lanzo...
Tejo alegrías sobre mi fantástico mundo
y de nuevo... corro a sus brazos
Ella sólo me mira en desaprobación
Sabe que no es sino un sueño
recurrente y lleno de cobardía

Francisco Pinzón Bedoya ©














viernes, mayo 04, 2018

Lunes 15

"Repetido... mucho"
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Lunes 15

I

Pretendo sostener en mí tu esencia
antes de que te me empieces a morir

II

Muchas veces me encuentro repetido
buscando cómo volver a respirarte

Francisco Pinzón Bedoya ©



domingo, abril 29, 2018

No sabía que...


"No sabía que..."
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NO SABÍA QUE...

Creía que la vida era eso, pero ahora viéndola así como ajena, con tanta genuflexión y seriedad de quienes se le acercaban, lo hacía pensar que era algo diferente. Ese pseudorrumor de silencios que lo recorría por dentro, le extrañaba y a veces le parecía un sueño raro.  Sólo podía ver una parte de la sala pero descubrir que no parpadeaba era una experiencia nueva y sobrecogedora.  No explotaban en él ni las risas ni las rabias ni esos exabruptos que tantos problemas le habían traído en muchos años.  Se sentía, si ello era sentir, como extraño, como prestado, como otro.  Pero allí estaba su mujer que mucho lloraba.  No sabía de qué pero por más que la quería consolar algo frío no se lo permitía.  ¿Estaría soñando?  No lo creía porque los sueños eran rápidos y continuos, se dijo.  Este verse así, que ni sabía cómo era pues no veía sino la punta de sus zapatos nuevos, le seguía fastidiando.  Era una gran incomodidad que se iba acrecentando entre más pensaba.  Algo se empezó a ir, lo sintió, se auscultó en su mente y lo vio: era su memoria.  Lo más antiguo no lo tenía tan claro.  ¿Era esa su niñez o era un atisbo de un cuento que su madre le contaba? ¿Por qué estaba allí llamándolo?  No lo sabía.  De pronto, recordó algo que se diluía: que había peleado y que hubo un dolor de colores muy densos, un pavimento brilloso, unas luces azules y rojas, unos pies que lo rodeaban, sirenas, gritos, gotas de llovizna... y luego la pregunta: ¿la vida es esto... o no?

Francisco Pinzón Bedoya ©








Nota 1: Las imágenes con que se confeccionó el Collage fueron tomadas de la Web

Nota 2: este escrito es producto de mi trajín por el Taller de Literatura "El Aprendiz de Brujo" al que asisto con regularidad

viernes, abril 27, 2018

Después de valorar











DESPUÉS DE VALORAR

Suspiros nocturnos a escondidas
como gritando desde el vientre
esa frustración que debe guardar
en una mochila ajena a ojos que escrutan

Caminará montañas y riachuelos
Natura le dirá de la otra vida que evade
pero la que tiene... ya no la puede disfrutar
Eso que se le ofreció... se va / se hunde

Los ojos del cuerpo se empiezan a secar
y el ser / el vivir... se transparentan
Muchos años adelante añorará
la cercanía delictuosa que dejó ir

Francisco Pinzón Bedoya ©