martes, septiembre 20, 2016

Tarde de sol

"Apenas te asomas"
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TARDE DE SOL

Todo lo que tengo
es un estrecho tiempo
en que decir lo que nadie ha dicho
es la forma de eludir
este presente... tan cansino

Francisco Pinzón Bedoya ©






lunes, septiembre 12, 2016

Instantes de alteridad

"¿Tienes algo de mí?"
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INSTANTES DE ALTERIDAD

A veces hay dioses que me inundan las manos
y en otras... bestias desfogando
sus corceles a través de mí

En otras pocas... corro con el pecho abierto
y el alma sangrante
pero nadie ve el bermellón de mi camisa:
en eso soy transparente
quizás irrelevante

Afortunado de que tenga un poco de mí
aún conmigo...
bajo el catafalco de estrellas
que alguien me regala
con una sonrisa

Francisco Pinzón Bedoya ©





viernes, septiembre 09, 2016

A mi Paulis en su cumpleaños





A MI PAULIS, FELIZ CUMPLEAÑOS

Hace un tiempo lleno de vida, llegó a nuestras almas un ser creado en el amor.  Tu llegada fue un soplo de esperanza, no sólo para nosotros sus padres sino para toda la familia.  Medías 42 cms y pesabas apenas 1800 gr., de pelo rojo y manos de araña.  Prematura que duraste sólo 2 días en incubadora, pero la expresión del obstetra lo sanó todo: “¡Pero tiene todos los reflejos para vivir!”, y mira si lo has hecho.  Estás hoy llena de energías, de caminos, de futuros, de estrellas, de voces, de contagios para todos aquellos que te hemos estado acompañando.

Hoy, lo confieso, con lágrimas, celebro tu cumpleaños desde el alma de un padre que te ve crecer en tus sueños como si fueran los propios, que te ve volar y mira tus alas como las que hubiera yo querido tener, con esa energía vital de la que se deprende todo.  Esas alas que aupé y llené de energía para que cumplieras todo lo que soñabas y no dejarás de soñar.  

Yo, un humano imperfecto y muchas veces equivocado, sólo quiero atestiguar que me siento orgulloso de ti, que vibro con cada voluta de aire que respiras y que te amo profundamente y sólo quiero que lo sepas.  Que como en broma hemos parafraseado a Mafalda: “¡Nos graduamos el mismo día!”. 

Corren por mi mente todas y cada una de las horas desde tu natalicio hasta los miles de días en que has llenado todo lo que somos, y sólo me cabe una enorme sonrisa.  A ti he escrito varios poemas con todas mis grafías desdibujadas a veces pero con el alma en las manos.  A ti te he dicho miles de veces que te amo de múltiples maneras y lo seguiré haciendo: Mi Paula Andrea, te amo.  Sólo quiero que sigas siendo feliz, pues después de tanto vivir concluyo que es la única obligación que tenemos para con nosotros mismos.

Podría ser muy extenso hablando de ti, pero lo sabes y lo entiendes: no lo haré.  Sólo quiero hoy que celebres con tu “familia” que allá tanto te ama, y que sigamos muy unidos y llenos de fe en el destino como hasta ahora, así haya a veces señales que nos desanimen. 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS mi pequeña!!!!!!!!!!!!!!!.

Quiero recordarte hoy con ese poema que te hice después de una lección que me diste en tus palabras, cuando tenías trece añitos y que publiqué en mi primer libro:

DÉJAME SER

                               Let it be (JL)

Déjame actuar, déjame aprender,
permíteme equivocarme y asumir
sin pretender, mi propio ser.

Déjame entender qué soy,
cómo y por qué. Y para donde voy.
Así llevaré mi propia carga.

Solo extenderé mis brazos
ya llenos de experiencia
propia, dura y no ajena.

Y con infinita gratitud
saludaré al creador
y a ti, mi libertario.

No es torpeza ni altanería
solo pido y exijo conocer, y apreciar
lo que me es dado bajo la lluvia.

(escrito el 12 de enero de 1999)

Francisco Pinzón Bedoya ©

Medellín, septiembre 9 de 2016

martes, septiembre 06, 2016

Bajo la noche

"¿Sueño o ilusión?"
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BAJO LA NOCHE

Una nube escondida trajo la lluvia
entre tamborileras notas distanciadas
que nos arrancaron la sonrisa

Los cuerpos encendieron el encuentro:
dos... bajo el capricho de ese ensamble
de las tejas quejumbrosas de barro
nos amamos con las manos y más
bajo esos arpegios misteriosos
que nos arroparon en deleite

Toda la luz agorera ya se ha ido
y entre suspiros nos queda este tenernos
que es el gesto de perpetuarse

Volvamos al silencio:
a ese decirse en otros lenguajes
... unos en que ya se están meciendo
todos esos sueños imperfectos

Francisco Pinzón Bedoya ©






sábado, agosto 27, 2016

No dejes de hacerlo

"Ese cáliz"
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NO DEJES DE HACERLO

He estado presto a todo lo que viene de ti
como un ser hambriento de nubes
De tu risa / del aliento en tu espejo
donde descansas ese ser que vemos
De las brisas que se quedan cerca de tu silueta
cuando bronceas tu dermis salvajemente
De correr en pos de un sueño que se salta los muros
queriendo que seas eso que no tiene nombre
De saborear sin parar ese instante último cáliz
en que estuve bajo tu mirada sonreída de ayer
...
Todo porque en la mitad de mi mundo cuadrado
lleno de normas y entelequias y seguridades
casi no era pensable tu presencia
pero yo... te he dejado entrar
pues haces de mi círculo
un campo lleno de cantos
de colores ambiguos y bellos
de tonadas que nunca he oído
y de tu ser... un alguien que ilumina

Francisco Pinzón Bedoya ©





domingo, agosto 21, 2016

Inquieto

"San Joaquín - agosto 20 de 2016"
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INQUIETO

Se rompe la simétrica quietud de mi alborada
y escucho muchas voces / muy cercanas
como ronroneando un colosal grito
de sencillos y hasta cortos estribillos
Ruido de inquietudes y silencios
en verdades de cada noche... incipientes
sobre mi almohada y mi respiración
Jardines de instintos muy primarios
brotan de mi ser / Tiemblo y dejo que se asienten
Un búho rojo de sombras y luciérnagas
vela en derredor tras su presa... Yo, ese ratón
Un techo que se estrella y yo... salto lejos
Mi nombre sol que tiene visos de valle enamorado
como un concierto para dos que ya no son
se interpone en el camino del cadalso
Como las gotas al caer sobre mi cuerpo
siento eterno el paso de los tiempos
Atmósfera de insania y pasión enternecida
Testamento y flores / fotos y esperanzas
Sólo sé decir que repitiendo
extraños vocablos como estos
que ya no están / que ya no suenan
podría seguir así... hasta el alba
       y luego repasando como anoche...
mi sueño... he de regalar como ahora quiero
       toda mi tristeza

Francisco Pinzón Bedoya ©





viernes, agosto 19, 2016

Tantos opuestos

"¿Me buscas?"
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TANTOS OPUESTOS

El flagelo o la bronca
moradores del destello
que anuncia infaustas notas

El corto tramo hacia el precipicio
y ese ardor por dejar pasar los días
de los amores y todo lo exquisito

La noche que ronca sus muertes
y las deglute como moscas
al lado del oro y sus mentiras

Tantos triunfos que se le atribuyen
y yo... aquí escondido / leyéndote
solazándome con la vida

Francisco Pinzón Bedoya ©






jueves, agosto 18, 2016

AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 67 - DEL RITMO Y SUS EFECTOS Y CONTENIDOS EN LA POESÍA

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AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 67 - DEL RITMO Y SUS EFECTOS Y CONTENIDOS EN LA POESÍA

Nadie puede sustraerse del poder mágico de las palabras
 “Para que el lenguaje se produzca es menester que los signos y los sonidos se asocien de tal manera que impliquen y transmitan un sentido. La pluralidad potencial de significados de la palabra suelta se transforma en la frase en una cierta y única, aunque no siempre rigurosa y unívoca, dirección. Así, no es la voz, sino la frase u oración, la que constituye la unidad más simple del habla.

(“El ritmo” Octavio Paz)

En ese orden de ideas yo –admirador y devoto de las palabras- no soy ajeno a sus conjuros y sus efectos amatorios, sanadores, endulzantes, fantásticos y hasta obscenos. Por ello, me atrevo a llegar a ustedes con la misma cantinela de muchas entregas: la poesía y su cadencia en los salones de baile del alma, porque entre la música y el verbo hay una infinita conexión llamada verso, llamada grito desde el bardo, llamada espasmo... en fin, llamado como uno quiera.  Las cosas viven cuando se les nombra y quien lo hace, las crea, les da sentido.  Por algo Martin Heidegger (Carta sobre el humanismo) escribió que "el lenguaje es la casa del ser. En su vivienda mora el hombre. Los pensadores y los poetas son los vigilantes de esta vivienda".  No pretendo aquí, a pesar de lo que parezca, adelantar disquisición filosófica alguna sobre el lenguaje y sus poderes.  Es más mi deseo de “ventear” mi porqué creo que en la poesía debe haber: Ritmo y sentido, “no basta con decir algo... hay que cantarlo” (como lo escribí por allí en otro texto).  Y otra vez... todo gira, en mí, en torno a la poesía.  Transcribo aquí a Borges, porque es oportuno, cuando decía “Porque todo el mundo sabe dónde encontrar la poesía. Y, cuando aparece, uno siente el roce de la poesía, ese especial estremecimiento”, y yo añado: “¡Como esa mirada al añorazgo verde que me cautiva!”, un verso de un poema que aún no escribo, del cual tengo ya el ritmo.

He escuchado atentamente la dicción tortuosa de Neruda con su contagio monocorde pero lleno de acentos y de palabras aladas, últimamente en mis viajes diarios.  Escucha uno el gemir de la fragua, la herida vegetal, la pasión insigne por el obrero y su carbón y su cobre, la exacerbación de la pasión  por su Matilde, América llena de penumbras, soles y sangre, y la inextinguible destreza de moldear sustantivos con adjetivos que -sólo después de él- se han convertido en parejas. Fonemas crecen desde su garganta, que ya lleva 34 años de enterrada,  y sus enormes símiles por donde canta su poesía llena de conexiones entre sus mundos mágicos, plagados de los lenguajes de su cosmos. Y en todas sus entonaciones salta el sentido, la letra, el significado de la palabra, pero -especialmente- el ritmo que aligera o se apropia del alma de quienes le escuchamos.  La clave está ahí, creo, en esa poesía atropelladamente vibrante, veleidosamente anegada de toda una vida de sentires en vivencias apetecidas por la mayor parte de nosotros.

Me solazo a ratos también con la voz anciana (es de la única que dispongo) de un Borges que desdice de sí pero ensalza al otro Borges, a ése que se pavonea por salones y recintos, por avenidas y tabernas, mientras el suyo se acuartela tras los muros de sus libros de Babel, su biblioteca de espantos, laberintos, espejos, recuerdos, oscuridades y tigres como minotauros.  Cambia giros y entreveros, con su voz cascada, por temores y delirios ante su Buenos Aires a punto de desaparecer de su memoria ingente de luces que ya no ve.  Admiro en esos matices viejos de su voz, la exhibición del prodigio que vivía en él con su memoria, en Tlön, en Uqbar, donde casi puedo decir que Borges es –repito- su memoria.  A veces he leído opiniones de otros autores que “olvidaba para poder volver a recordar”. Sin embargo, en todos sus cantos... está presente su ritmo... su escogencia de cada milonga borgeanamente bonaerense... su partir desde el cero hasta un ligero estertor de muerte ostentosa o callada.  La clave está ahí, creo otra vez, en esa forma tan suya como su ceguera de entrar a formar parte de nosotros, con esos celestes versos sonoros que son estudiados en miles de lugares del mundo -todos los días- por miles de ojos... tal vez mucho más ansiosos que los míos.  Borges escribió en el prólogo de La rosa profunda (1975) que: “La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar”.  Ello tal vez será lo que, con el mismo oleaje sonoro y redentor de Borges, he escrito en algunos poemas recientes de oscuridad y claridad simultáneas.

Ante este panorama, he cambiado de “emisora” y aparece la voz de Euler Granda, ecuatoriana y chola como la que más, con sus erres arrastradas, con su aparente descaro de decir lo que dice y sin embargo en medio de ese basilisco de palabras propias o inventadas para su voz chola, aparece un ritmo que cautiva y que lleva a entender la “La bizca, / la bizcacha, / la tuerta, / la tuertacha”, con “eulerismos”, sin eufemismos, uno entiende que se refiere a los efectos de la droga y su crítica desde la voz del pueblo, desde “la base” como dirían algunos otrora famosos mamertos que circundaron mi vida juvenil. 

Nada entonces dice o decreta qué es ritmo y poesía en simultánea sino que más bien hay un algo en que se abre ese espectro del verso, se adocena el campo del mismo verso, y se universaliza su mensaje del sentir.  Como anécdota les cuento que es lo mismo que se siente cuando en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, llegan hasta los oídos voces en idiomas en donde ni siquiera distinguimos sus sonidos, pero con la musicalidad, la cadencia y la entonación del poeta nos dice… de la belleza y de ese sentir que nace detrás de esos arrullos o gorjeos, como ocurre con las poetas árabes (o poetisas, tema que no discutiré por ser tan espinoso).

Las cimeras notas melódicamente arrobadoras de los declamadores como Rodrigo Correa Palacio anuncian la apropiación melódica de poemas mayésticos: “¿Quieres que hablemos? Está bien. Empieza”.  Es un anuncio de una voz que ya nos dejó, pero que se posterizó en su legado de declamaciones. Y es entonces cuando uno siente que Ismael Enrique Arciniegas vive aún… a través de la voz y del ser más que lo que él mismo escribió.

En un trabajo desde el Palacio de Bellas Artes de ciudad de México, Sabines –quien no se sabe de cierto- nos encanta con los enamorados, con su chiapaneca voz, con sus azares y su voz que se quiebra en medio de los aplausos de los asistentes, porque –creo que sin él saberlo- les agradece la vida que le dan a sus poemas.  Uno que para mí han sido todo lo distintos después de haberlos oído en el canto emotivo de su autor.  Tal vez sólo él sabía antes de dejarse oír, cuál era la tonada de aquel o este poema. Ritmo de quejidos y realidades.  Ritmo en la invocación con su sello.  Ritmo y algo más... a pesar de que son esos mismos versos que ya teníamos y ya habíamos leído.

Aún la ironía asmática y centenaria de Gonzalo Rojas tiene su baile y sus requiebros sobre su nostalgia y su no arrepentirse de lo que hoy todavía canta y se revuelca.  En versos como “Allí bella entre todas reinabas para mí sobre las nubes de la miseria…” se notan las caricias que entrega y después de ese burdel en su voz… “no ha podido aún saciarme nadie… y te perdí y no pude nacer de ti otra vez”.  Toda la ironía y el permiso que se da a sus ochenta y tantos años, nos enseña cómo se “baila” la escucha de sus poemas.  Tiene la esbeltez que da su lentitud y su recalar en puerto antes de morir… cuando toca su sirena en sus versos, llenos de compases y danzas de otros tiempos… plenos de afectos.

A mí por ejemplo, me invoca a muchos atrevimientos recitarme las “partituras” de un auténtico y agradable de Benedetti.  Ese “Tarararara tararararara rara” (o como deseen hacer su “onomatopeya”) del uruguayo, de seguro que ha tomado por asalto a más de un poeta y le ha hecho escribir versos “benedettianos”, casi sin darse cuenta… A mí me pasó después de unas noches leyendo sus Inventarios.  Tiene la capacidad de impregnarnos de su verso, su cadencia y de su sencillez… Gracias Mario Benedetti, gracias por todo lo que me has enseñado… sin tú saberlo.

Podría decir más y más de muchas de las voces que están encerradas en mis CDs de poesía viva, como yo la llamo, pero no sería más que corroborar que si bien es cierto que la poesía no debe tener (a mi juicio atrevido) rima quevediana o del más clásico español de oro, sí es requerimiento que tenga ritmo, que tenga ritmo, que tenga ritmo.

No obstante he de parecer voluble cuando incluyo en esta ENTREGA un párrafo muy interesante para ilustrar el concepto, que es de otro alguien mayor cual poeta colombiano vivo, quien logró decir de alguien lo que yo intento decir aquí del ritmo del poema: “La melodía que tiene en sus versos la lengua castellana es tal vez lo más sorprendente que Arturo ha hecho para nosotros. «Comodidades métricas» llamó alguien alguna vez a la gran revolución que Silva y Darío trajeron a nuestra lengua. A menudo, desencantados por los poemas de esos dos libertadores, olvidamos que ellos modificaron, y Darío ante todo, nuestro ritmo, nuestra respiración. Muchas cosas, sin duda, no podían decirse en castellano antes de la pasión, la vivacidad, la diversidad temática y rítmica que su labor legó al idioma. Porque no bastan las palabras: una labor más secreta en la depuración de una lengua está en la sintaxis, en el ritmo, en la capacidad expresiva de las combinaciones verbales. Creo que nos aproximaron a todos a una relación estética con las palabras, labor casi divina en nuestra cultura a medio hacer.” Del ensayo "La palabra del hombre" de William Ospina sobre el poeta colombiano Aurelio Arturo.

Si oyéramos entonces a Porfirio Barba Jacob leer el siguiente poema, creo que comprenderíamos al fin su voz más pura, su ritmo más premonitorio y final. Aquel que encarnó en auténticas obras de arte y pudo con ello, prever su perdurabilidad.

FUTURO

Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!):
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era una llama al viento...
Vagó, sensual y triste, por islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, sus ímpetus... Y era una llama al viento.
De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos -y humilde, humilde, humilde-
porque no es nada una llamita al viento...
Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
Era una llama al viento y el viento la apagó.
 
Este poema tiene el punzante laconismo de un epitafio, y como dijo algún crítico “resume esa huida constante de sí mismo que fue su vida y esa contradictoria tensión que le dio a la vez energía y muerte a su poesía, todo ello dentro de una erguida concreción verbal.”, que yo complementaría “con un perfecto ritmo sintáctico”. 

Como colofón de esta ENTREGA quiero repetirles que para mí, aunque el ritmo lo sea casi todo, de él he descubierto en mí algo más: cuando logro leerme en voz alta poesías de otros como ésta, después de escucharlas, ellas ingresan a mí, a mi ritmo, en mi son, en mi tono, bajo mi forma de sentirlas, pegadas más a lo que me corre por la piel de mi alma en ese momento, que lo más seguro es que sea un poco distinto a lo que cada autor quiso decir de su propia poesía. Ello tiene una inmensa ventaja: que esa percepción cambia con el tiempo. Entonces, en cada uno de los “yoes” que soy en cada edad tengo un renacer de cada arenga o quejidos ajenos y de cada arenga mía en versos, y así… se remoza el ritmo y se renueva el poeta.  Es decir, he encontrado el secreto de multiplicarme a través de ritmos y versos, a través de otros y replicarlo en mis versos. ¡Qué agradable descubrimiento!

Por hoy, no es más. Saludos a todos, AMIGOS DE LA POESÍA, por seguir ahí a pesar de toda esta tanda de palabras abrasivas que arrojo sin su permiso sobre todos ustedes, y hasta otra oportunidad.  Aprovecho para saludar a aquella persona que se fue y ha vuelto, que está siempre cerca de la poesía y de sus libros, no importa si negros o verdes; y también a aquellos que con sus voces de aliento mantienen vivas estas ENTREGAS.

Su poeta amigo: Francisco... y no dejen de visitar mi BLOG, podrán ver mis nuevos post y un rediseño gráfico de las fotos de la hoja. http://poesia-letras.blogspot.com

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cascado, da.
(Del part. de cascar).
1. adj. Dicho especialmente de las cosas humanas: Que están gastadas o muy trabajadas, o que carecen de fuerza, sonoridad, entonación, etc.


disquisición.
(Del lat. disquisitĭo, -ōnis).
1. f. Examen riguroso que se hace de algo, considerando cada una de sus partes.
2. f. Divagación, digresión. U. m. en pl.

cadencia.
(Del it. cadenza).
1. f. Repetición de fenómenos que se suceden regularmente.
2. f. Serie de sonidos o movimientos que se suceden de un modo regular o medido.
3. f. Proporcionada y grata distribución o combinación de los acentos y de los cortes o pausas, en la prosa o en el verso.
4. f. Efecto de tener un verso la acentuación que le corresponde para constar o para no ser duro o defectuoso.
5. f. Danza. Medida del sonido, que regla el movimiento de la persona que danza.
6. f. Danza. Conformidad de los pasos de quien danza con la medida indicada por el instrumento.
7. f. Fon. Bajada última de la voz en la parte descendente de la frase.
8. f. Mús. Manera de terminar una frase musical, reposo marcado de la voz o del instrumento.
9. f. Mús. Ritmo, sucesión o repetición de sonidos diversos que caracterizan una pieza musical.
10. f. Mús. Resolución de un acorde disonante sobre un acorde consonante.

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Escrito en septiembre de 2007

(*) Foto tomada de Flickr
de la fotógrafa Sam Marie, titulada "Poetry - Coffee shop mornings with best friends are the best"