miércoles, abril 26, 2006

ENTREGA N° 59 - Amigos de la Poesía

Marzo 2 de 2006

AMIGOS DE LA POESÍA - ENTREGA Nº 59 – MAGIA, ALMA Y POESÍA – CÓMPLICES Y ALGO MÁS

Hola Amigos:

En esta ocasión deseo resaltar el encadenamiento que tienen aspectos de la vida, real o fantástica, con la poesía, como la magia y el alma. En cuántas veces hemos dicho o hemos sentido que al paladear un verso, asomarnos a un ocaso, ver el discurrir de algún riachuelo, oler el aroma de la lluvia primera sobre algún huerto, paladear el exquisito sabor de un mango de azúcar, de manera que hemos creído que sin proponérnoslo nos hemos convencido de que existe alguna conexión mágica entre natura y nosotros. ¿En cuántas veces hemos estado totalmente entregados a la contemplación de un verso que nos dice más que todas las palabras de algo que hemos querido decir pero que ya alguien logró de una manera más hermosa, aún más corta y diciente, que el mejor esfuerzo que nosotros hubiéramos podido hacer?. Allí, en ese momento inexplicable, surge la magia oscura o la magia clara como respuesta. Tal vez en nada aún nos diferenciamos de nuestra historia antropológica.

Es entonces cuando ante lo inexplicable, lo que nos colma de gozo y de hechizo, sentimos el paso de ese conjuro cuya latencia la llamamos magia. Por ejemplo, en ese atardecer que tiene cara de rima, en ese rostro del hijo que en la noche gime con algo de fiebre y despotrica a la mañana siguiente su risa, y entonces... ese asombro es el toque que la magia nos da. Tal vez en ese aún podernos asombrar de los pequeños detalles de la vida, esté la belleza y el sentido de la vida misma. Tal vez en ese sentirse preso de una sonrisa y de albergar en el pecho más allá que lo que los sentidos nos entregan, esté la diferencia entre nosotros y la mayoría de los animales. Entonces, desde lo religioso o lo trascendental, uno podría preguntarse si sería que nuestro creador hubiera querido hacernos distintos y poderosos. Tal vez por ello nos dotó de nuestro repositorio de asombros, que yo sin permiso llamaré alma y habrá quienes lo llamen espíritu y hasta su dios o amor, dependiendo de qué tanta complicidad sintamos en nosotros entre la latencia y lo evidente.

Es en este campo en donde cada cual traza su propio derrotero y encuentra que la felicidad tiene un alto componente de eso que está más allá, de eso que nos trasciende, de eso que nos diferencia. Es el alma lo que nos hace mejores y es su manifestación en relación con todo lo que somos y hacemos lo que podría llamarse magia. ¿Es mágico el pájaro en su silbo y la evocación que su canto hace en mí de eso recuerdos cunado nos bañábamos en x río, quebrada o mar al lado de alguien especial? Tal vez. ¿Es mágico el reino del amor con todos sus matices, variantes y apellidos? tal vez. ¿Es magia todo aquello que unido a su especial conjuro, nos salva, nos alivia, nos conforta, nos crea y nos define? Tal vez, porque en toda esa unión hemos de encontrar al amigo, al cómplice, a ese otro que somos.

La magia ha existido desde siempre, desde que el ser humano inició su vida cavernícola, y nunca se ha desligado del desarrollo de la humanidad. A lo largo del tiempo ha adoptado variantes para su presencia. Está vinculada, de alguna manera, con “ciertos poderes parasicológicos que el ser humano posee desde siempre, pese a que el camino racional, lógico y materialista que adoptó la evolución del hombre ha hecho que esta modalidad de lo espiritual sea despreciada o subvalorada.” (1)

Esa presencia de la magia manifestada en poesía, es tan antigua como ella. En tiempos medioevales, por ejemplo: “Otro elemento que fácilmente se combina con la magia es la poesía la cual tenia una intención inminentemente mágica, se componía de formulas milagrosas y sentencias de magos y plegarias y conjuros. La magia corresponde a un tipo de pensamiento, y como tal es una forma de entender y asumir el mundo. Dentro de los campos épicos se encontraban poesías aristocráticas que trataban de los hechos y aventuras de la aristocracia guerrera y reflejaba su amor propio y sus conceptos morales, trágico-heroicos. En esta época ya los autores no eran guerreros cantores sino poetas profesionales quienes eran indispensables para la naturaleza”(2) Recuerdo aquí, alguna cita que no sé de quién es: “El arte –siempre- requiere (DE) irrealidades visibles”. Es decir, parece como si en nosotros estuviera fincada la esperanza de tener un algo más qué ver con todo lo que nos rodea que con lo simple que los sentidos básicos nos entregan.

Culturas milenarias han dado paso al tema de la unidad del ser desde el cuerpo físico hasta esos astrales de n dimensiones, que hacen parte del SER. Yo sólo sé que me asombro de la ingente riqueza que nos pusieron a nuestro haber aquellos que quisieron legarnos sus genes y todo su conocimiento, tal vez para hacer de nosotros algo más que lo necios que le debemos parecer al Creador, ahora que sólo nos ocupamos de lo evidente. Uno de las más bellas manifestaciones del alma es el AMOR. Nada queda por fuera de nosotros cuando identificamos a este elemento como EL ELEMENTO fundamental de la existencia. Y ello... sería material de otra entrega más etérea que ésta, sólo que aquí quiero comentar: ¿Cómo no sentir esa magia que nos inunda cuando unos ojos bellos nos circundan ese algo indefinible que llevamos dentro y que además condiciona nuestras respuestas físicas? A esa magia algunos la hemos llamado amor, otros lo llamarán enamoramiento, otros hasta pulsión, y creo que sólo son “adjetivos” del mismo sustantivo. Esa magia está más allá de nosotros los sujetos. Como decía un estudiante de bachillerato (de la preparatoria, del High School si se quiere) ganador de un premio por buen estudiante de física, aludiendo a un parangón entre la física y la poesía: “Aunque no haya poetas, ella (la poesía) perdurará en los recuerdos, en los besos o simplemente en el soplo de aire que traiga un murmullo apasionado o un suspiro resignado de lejos.”

A los poetas (como manifestación sin exclusión de géneros), y a los seres humanos en general, alguien nos dio la capacidad de transmitir esa magia, y por ello nos puso a disposición un arsenal de palabras, letras y senderos, un arma inmensamente peligrosa si se quiere, para llegar de alma a alma. Es decir, de lo sublime del creador a lo sublime de su complemento, de su contrapartida. Entonces, los poetas nos decidimos a dar ese salto cuántico que no tiene tiempo ni espacio y a poner a conversar almas con la propia.

Nos adjudicamos esa tarea algunos bardos, tal vez la mayoría, y en sí mismo ese trabajo confunde y atrae, repele y aterroriza, canta y estalla, fulgura y se oculta, porque cada confusión, cada atracción, cada terror, cada canto, cada estallido, cada luz y cada escondrijo, tienen en sí mismos la voz y la melodía del autor y el inefable complemento del lector, de ese receptor donde van a parar los dardos certeros del poeta. Magia, claro, porque es encontrar en algo inesperado el toque en nuestra alma, encontrar en aquello único que nos distingue como especie... la razón para esos toques que llevan su voz de alma a alma. ¿Habrá algo más sublime y más bienhechor? Tal vez, y hasta creo que sí... pero con disponer de ello, a mí me satisface, me hace pleno y me desvive por ser cada día, mejor vate, mejor escriba, mejor transmisor, mejor intérprete de la condición humana, especialmente de la imperfecta mía. Una mayor complicidad surge en ese encanto del lenguaje de las almas, uno que sólo se topa con lo sublime. A alguien alguna vez le dije que si quería “estar en alguien” antes debería haber hecho un espacio en su alma, de lo contrario sólo sería “un pasajero más”.

Este oficio de poeta, plantea varios mayores desafíos. Entre otros, estoy convencido de la infaltable y connatural restricción que para el poeta tienen las palabras y su conglomerado, el lenguaje. Esa herramienta en la mayor parte de las veces resulta incompleta, como cualquier código creado por el hombre, que es inferior a si mismo. ¿Cuántas veces nos hemos visto los escribas (genérico PARA MÍ de aquel que pone el alma en sus letras) atados y amordazados, porque en nuestro bagaje, en nuestro vademécum, no encontramos el vocablo exacto que le dé sentido y belleza a lo que sentimos, y tal vez sólo le estemos haciendo una fea mueca a la expresión de lo que llevamos dentro? Creo que todos, quienes escriben, dan como consejo que a ese oficio se le debe poner una alta dosis de estudio, sacrificio y paciencia. Por algo lo dijo Bécquer: “Un universo para pulir un verso”.

Una visión ya antigua de ello nos la regala Ramón María del Valle Inclán, ese clásico del más puro romancero español: “¡Qué mezquino, qué torpe, qué difícil balbuceo el nuestro para expresar este deleite de lo inefable que reposa en todas las cosas con la gracia de un niño dormido! ¿Con cuáles palabras decir la felicidad de la hoja verde y del pájaro que vuela? Hay algo que será eternamente hermético e imposible para las palabras.”

Es entonces, un deber confesar que palabras como éstas, magia y alma, que he usado en muchos escritos, ponen en evidencia que, además de su significado intrínseco, tienen otras connotaciones. Otros miles ya lo han escrito, como por ejemplo: Octavio Paz, en su capítulo “El ritmo” de EL ARCO Y LA LIRA, su sublime libro reescrito varias veces por él mismo, cuyo primer intento data de 1956: “Nadie puede substraerse a la creencia en el poder mágico de las palabras. Ni siquiera aquellos que desconfían de ellas” (3)

Otro autor quiso en sus ensayos contribuir a este tema: “Así, el poema no intenta comunicar, sino, y cuando más, sugerir la fulguración, a partir del ritmo y de la significación dispersa y evanescente de las palabras, es decir, una vez más, de la proximidad entre poesía y magia.”(4) Recuerdo, como apoyo a este tema, esta bella frase: “Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.” José Martí, ese gran cubano pre-castrista.

Ratifico, después de estas disquisiciones, mi atrevimiento al sentirme poeta, al actuar como poeta y al sentir como poeta. Creo que éste, mi poema, lo refleja:

“ESCRIBO Y ESCRIBIRÉ

Me atrevo a levantar la pluma
a constelar los cielos de palabras
aunque sólo sean cielos sobre mí
Un día levaré anclas sobre el suelo
y entre las hojas de algún libro
quedarán prensadas mis divagaciones
mis añoranzas y mis falencias
Nada será cambiado en el mundo
porque en él... nada podemos cambiar
Basta con que yo me cambie
Basta con que mi yo... cambie
y se rumoree entre suspiros y deliquios
de letras lanzadas a mis vientos
Allí... mi ser cometa / mi luz difusa
ya no lo será más... y por tanto...
mi voz y mis excusas para estar loco
para escribir loco / para amar alocadamente
tendrán su oportunidad / su reivindicación
Escribo para mí... para mi suerte y mi alma
Escribo para todos... y escribo... porque sí

OHCNARF
23/I/2006”

En una conferencia de las miles a que se invitaba a Jorge Luis Borges, dijo: “Hay, entonces, versos diferentes y que nos hacen sentir una magia. Por ejemplo éstos -si bien la idea es un lugar común, son espléndidos- que nos llegan de Shakespeare: "Music to hear, why hear´st thou music sadly?". Ahora viene el martilleo, aunque "martillo" es una palabra demasiado dura, viene el hechizo, la música."Music to hear, why hear'st thou music sadly?/ Sweets with sweets war not, joy delights in joy" (Si eres música al oído, ¿por qué la música te entristece?/ Entre amantes no hay discordia, el goce goza en el goce). Para mí son magia pura.” Tal vez cometeré el mismo pecado ante el mito de Borges, pero si una deidad ciega como él “veía” magia, ¿cómo no verla quienes admiramos la palabras, el verso y el ritmo de la poesía?

Quedaría muchísimo más por decir, pero... no los atosigo más. Espero que continuemos en esta caminata por el mundo de las letras y que podamos intercambiar más y crecer juntos. Hasta pronto, un poeta que goza y disfruta en la construcción de estas ENTREGAS: Francisco

Referencias:
(1) Paráfrasis de Daína Chaviano (poeta y novelista cubana). http://www.letralia.com/83/ar02-083.htm
(2) Ensayo sobre la evolución de los héroes de cada género literario... http://www.monografias.com/trabajos11/ensespa/ensespa.shtml
(3) http://www.ensayistas.org/antologia/XXA/paz/paz4.htm
(4) Iván Carvajal – “El pez sólo puede salvarse en el relámpago”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien, muy bien amigo Pacho. Te felicito. En cada palabra, cada frase, se siente tu personalidad y espiritu. Suerte, Neras

Anónimo dijo...

Las felicitaciones para el escritor, solo las da el tiempo, pues solo con su transcurrir sabremos si nos las hemos ganado después de comprender en que momento nos las merecimos.
En buena hora mataor, y a esperar el quinto.

Anónimo dijo...

Felicitaciones Pacho:
Es un gran logro tener este BLOG, lo importante no es demostrarle al mundo si eres poeta o no, mirate interiormente, para que todos los demas te creamos lo que eres.