ELOCUENTE
Cavilo tras tu boca de sangre
tus senos de magnolias
tus caderas de elocuencias
tus piernas de alabastro
y mis dedos largos...
temores niños que se mecen en tu entrada
Hay un vaivén extremo en su nube
que ejecuta mis adentros insatisfechos
como una montaña rusa llena de plumas
ante tu piel de nácar florecido
Bailo el azar de sostener tu figura
en un diálogo de decires y lentitudes
mientras tu sonrisa que deriva por el
aire
se posa en mi rastro y se convierte en
beso
Tanta ilusión sobre un tema de Strauss
en un río en que navego hacia tu escala
poro a poro / grito a grito / llanto en
fuga
sinuoso como un amante descarriado
Y ahora… es la hora de despertar
a la brega de lo indomable
Francisco Pinzón Bedoya ©
2014

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