viernes, febrero 15, 2008

Vida y lectura - Extractos




“La vida, en sí misma, es una prodigiosa ficción de laberintos y nostalgias”
CARLOS RIVERA

“La creación verbal, alimentada de vida y sueño, se trasmuta en el otro territorio del mito.”
EUGENIO MARRÓN CASANOVA

"... es Pablo Armando Fernández, Pablo querido de nuestros días, dueño y señor del verbo que inaugura y hechiza, de los arcanos que confirman esta alegría que hoy celebramos"
"... Alejandría con sus numerosos rollos de papiro, llamados Kylindros por los griegos"
"Leer es reconocer, en una combinación mágica de letras, intuiciones sobre el incierto futuro y lecciones del inmutable pasado".
ALBERTO MANGUEL

arcanos
Del lat. arcanus.
1. adj. Secreto, recóndito, reservado. Dícese más comúnmente de las cosas.
2. m. Secreto muy reservado y de importancia.
3. [m.]Misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer.


"Joyas de alto valor que tuve en mis manos, ojeándolas delicadamente, igual que si fuesen frágiles y prístinas mariposas de Gutenberg que podían deshechizarse en polvo" (Describiendo libros antiguos y en desuso)
"No olvidemos que el lenguaje es el arquitrabe maestro que sostiene lo que consensuamos como real, a la vez que permite levantar la casa encendida de la ficción"
"Pero mientras llega ese final, seguiré acercándome al oído esa mágica caracola que son libros, con la ilusión y el propósito de que su voz interior me descubra una vez más el nuevo tesoro de otra isla."
GUILLERMO BUSUTIL


arquitrabe
Del it. architrave, trabe maestra.
1. m. Arq. Parte inferior del entablamento, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel de la columna.
entablamento: De entablar. 1. m. Arq. cornisamento (De cornisa. 1. m. Arq. Conjunto de molduras que coronan un edificio o un orden de arquitectura. Ordinariamente se compone de arquitrabe, friso y cornisa.)

"... escuché -o conté- historias de paranoicos que sueñan con ser los otros infinitos..."
JUAN CRUZ




Y la vida y la lectura van inextricablemente... de la mano

Sólo
paseaba por mis notas y traje esto... que alarga los días y los creo infinitos y profundos

“Sólo sé que está escrito” dijo un sabio ante una
pregunta


Y yo... TATATD HECHEIYHMADU

miércoles, febrero 13, 2008

En la noche




De EULER GRANDA (Ecuador) de su poema “En la noche”, libro “RELINCHA EL SOL”

“Todo crece en la noche
todo duele,
en el insomnio
todo se hincha
todo se hace uña
desde las telarañas
hasta la propia voz te ladra,
hasta tu propio pie te pone zancadilla”

Es un sentimiento de esas DUERMEVELAS que recorren huesos y decires... en silencio
¿A quién no le ha ocurrido? Feliz de él...

Según el escritor catalán, Julián Gustems, "Euler Granda es un ejemplo de lo que un poeta puede decir todavía, un poeta que sabe dónde ir y qué camino debe tomar para ser leído. Sus temas hablan de las cosas que nos preocupan, que están a nuestro alcance, que entendemos bien, que nos son comunes. Sus poemas y la forma clara con que hablan merecen nuestra atención."

¡Hermosas letras las de Euler! ¡Distintas y auténticas!



Divagaciones y más
HECHEIYHMADU NHNP

“Mi
vida está pendiente de una rosa
porque es hermosa y aunque tenga
espinas...”


Ese otro que se enloquece... soy yo mismo

miércoles, febrero 06, 2008

DE UN ESCARBAR ENTRE LAS NOTAS

De andar husmeando, ordenando quizás, poniendo en otro orden mejor, algunas de mis notas... quise rescatar algunas de ellas:

*******

I

A esos nuevos amigos

les invento voces y risas

manos y torsos

y saludos extendidos

hacia los míos versos

*******

II

Y todo me huele a milagro

********

III

En cada quien que conozco

hay una forma humana

de insensata desnudez

********

IV

A veces desplegamos saberes

que no sabíamos que sabíamos,

porque en la conciencia

de nuestro saber para hacer

hace falta la voluntad

********

V

¿En qué momento vamos a ejercer lo que aprendimos para vivir mejor,

si mejor nos pasamos la vida luchando para poder tener con qué vivir,

y en ese actuar impersonal, atosigante, lejano, ingenuamente insano y retador,

se muere la esperanza de ser ese ser que quisimos para nosotros

pero que el tiempo vendido a otros opacó?

********

VI

¿Puede uno escribir...,

sin apenas explicar

de dónde provienen

los vocablos,

los personajes

y los sucesos?

********

VII

Apenas amanece, y yo

ya estoy oscuro...

uno a uno con mi sombra

*******

VIII

En pocos segundos me dijo de su dolor de siempre

de sus palabras brotaban los acentos del horror,

de su fuga juvenil, de sus límites impuestos,

de sus formas horrísonas de ver la vida,

y allí, los nuestros abrazos se fundieron en la sombra

que marcaban los sollozos al pie del cementerio.

*******

Así... en un oasis de murmullos conmigo mismo, sólo suspiro y creo tener lo que no tengo




HECHEIYHMADU

lunes, febrero 04, 2008

LETRALIA


Año XII • Nº 179
21 de enero de 2008
Cagua, Venezuela

LETRALIA, tierra de letras, me ha dado la fortuna de publicarme tres poemas

Los invito a que conozcan esta Web, tal vez de las mejores sobre literatura en castellano y hecha con el amor a las letras que sólo tienen quienes llevan ese oficio en la sangre.

http://www.letralia.com/179/letras08.htm


Gracias a Letralia a su Editor






Una muestra:

Sólo queda...

Desde lo alto de mi nube
se veían las formas y sus sombras
La tarde ardía entre mis manos
y apenas el lápiz
garabateaba trozos de memoria
Una luz navegaba lenta
por entre los cactus de la ladera

y se extasiaba en los brillos
que iba dejando la marea
Te aparecías como si existieras
clavada en el silencio eterno
que emanaba de mis sueños
Y ni una lluvia
ni unas gotas que lágrimas eran
hacían que la palabra
dejara de navegar en tu piel
y en la discordia que aún vivía
en el papel secreto

con que tus manos las mías
en otro tiempo recorrieran
Y yo era de la ciudad
y tú... sin tiempo ni geografías...
abarcabas y te tomabas todo
todo todo lo poeta que yo era
Y luego se dio el salto
y en medio del milagro
de la nube / sólo quedó este poema


Y así, en explosión de júbilo, celebro con ustedes este regalo de LETRALIA, con estos elefantes

TATATD HECHEIYHMADU

viernes, febrero 01, 2008

DOS PEQUEÑOS LIBROS, DOS SORPRESAS...


Dos pequeños libros, dos sorpresas de poesía en prosa, cada una en un escenario distinto, el uno en un extraño laberinto de pretensiones misteriosas dentro de la densa calma de la mente humana y la otra... cálida y desapacible, nostálgica quizás, en el trasiego de un viaje plagado de esperanzas y de las historias y de ese material de que están construidas las colonias de ultramar. Dos extrañas coincidencias que llegan a mis manos como luces de colores en un amanecer amplio, como mariposas que graciosa y aleatoriamente escogen donde posarse, y esa flor fueron mis manos y mis ojos que, sin saberlo quizás, se extendieron para rescatar del olvido y del naufragio a estos dos tesoros, a mi juicio, hermosos y distintos.

El primer libro llegó en una caminata dominical por el centro del poblado en que vivo, deambulo y disfruto, cuando en una esquina plena de libros viejos que un soñador poeta abre todos los días para deleite de unos pocos que, a juicio de su osadía son suficientes, tuve a bien comprar. De entre miles de libros de todos los talantes colores, edades e historias, éste casi clamaba porque fuera mío y en un compuesto de tiempo de no más de dos minutos, fue amor a primera vista. El equivalente de un dólar, y eso porque era domingo y porque todo el material viejo o de desecho de bibliotecas que nunca fueron siquiera eso, se valoriza con sólo estar allí imbuido dentro de una clasificación inclasificable, dentro de una disposición indescifrable, dentro de un olor a polvo de papel, defendiendo historias que vuelan por la escasa área donde duermen las letras de otros que se atrevieron a darles vida en un libro. Yo, testigo de excepción, en un volar por aquel mundo fijé mi vista en un pequeño de apenas unos 10 x 8 cms y tal vez ni el centímetro de grosor, libro de bolsillo, con un autor que a mí me suena a belleza: Octavio Paz. Contiene dos conjuntos de textos de hace más de cincuenta años, dos escritos capitulados en prosa que el mismo editor catalogó como poética sin pecar en lo más mínimo. Escritos hermosamente cortos, como para servir de muestra al buen escribir, al buen decir, al buen describir, al hermoso uso de las palabras y sus acentos y sus adjetivos. Rejuvenecido en su exterior pero con la huella dulce de algunos otros lectores en sus doce o trece años de vida. Hermano de otros en alguna colección que pretendió poner en manos del público cien textos “de la literatura y el pensamiento universal” como reza su presentación. De él, a continuación compartiré un fragmento, tal vez vivo aunque descontextualizado, pero con una fuerza innegable. No en vano a Paz lo seguimos estudiando y leyendo, tardíamente como en mi caso, y sé que con fruición, admiración y nostalgia en su México natal y en sus alrededores, el mundo que lo ama.

Del primer libro:
“Te llevo como un objeto perteneciente a otra edad, encontrado un día al azar y que palpamos con manos ignorantes. ¿Fragmento de qué culto, dueño de qué poderes ya desaparecidos, portador de qué cóleras o de qué maldiciones que el tiempo ha vuelto irrisorias, cifra en pie de qué números caídos? Su presencia nos invade hasta ocupar insensiblemente el centro de nuestras preocupaciones, sin que valga la reprobación de nuestro juicio, que declara su belleza —ligeramente horrenda— peligrosa para nuestro pequeño sistema de vida, hecho de erizadas negaciones, muralla circular que defiende dos o tres certidumbres. Así tú. Te has instalado en mi pecho y como una campana neumática desalojas pensamientos, recuerdos y deseos. Invisible y callado, a veces te asomas por mis ojos para ver el mundo de afuera; entonces me siento mirado por los objetos que contemplas y me sobrecoge una infinita vergüenza y un gran desamparo. Pero ahora, ¿me escuchas?, ahora voy a arrojarte, voy a deshacerme de ti para siempre. No pretendas huir. No podrías. No te muevas, te lo ruego: podría costarte caro. Quédate quieto: quiero oír tu pulso vacío, contemplar tu rostro sin facciones. ¿Dónde estás? No te escondas. No tengas miedo. ¿Por qué te quedas callado? No, no te haré nada, era sólo una broma. ¿Comprendes? A veces me excito, tengo la sangre viva, profiero palabras por las que luego debo pedir perdón. Es mi carácter. Y la vida. Tú no la conoces. ¿Qué sabes tú de la vida, siempre encerrado, oculto? Así es fácil ser sensato. Adentro, nadie incomoda. La calle es otra cosa: te dan empellones, te sonríen, te roban. Son insaciables. Y ahora que tu silencio me prueba que me has perdonado, deja que te haga una pregunta. Estoy seguro que vas a contestarla clara y sencillamente, como se responde a un camarada después de una larga ausencia. Es cierto que la palabra ausencia no es la más apropiada, pero debo confesarte que tu intolerable presencia se parece a lo que llaman el «vacío de la ausencia». ¡El vacío de tu presencia, tu presencia vacía! Nunca te veo, ni te siento, ni te oigo. ¿Por qué te presentas sin ruido? Durante horas te quedas quieto, agazapado en no sé qué repliegue. No creo ser muy exigente. No te pido mucho: una seña, una pequeña indicación, un movimiento de ojos, una de esas atenciones que no cuestan nada al que las otorga y que llenan de gozo al que las recibe. No reclamo, ruego. Acepto mi situación y sé hasta dónde puedo llegar. Reconozco que eres el más fuerte y el más hábil: penetras por la hendidura de la tristeza o por la brecha de la alegría, te sirves del sueño y de la vigilia, del espejo y del muro, del beso y de la lágrima. Sé que te pertenezco, que estarás a mi lado el día de la muerte y que entonces tomarás posesión de mí. ¿Por qué esperar tanto tiempo? Te prevengo desde ahora: no esperes la muerte en la batalla, ni la del criminal, ni la del mártir. Habrá una pequeña agonía, acompañada de los acostumbrados terrores, delirios modestos, tardías iluminaciones sin consecuencia. ¿Me oyes? No te veo. Escondes siempre la cara. Te haré una confidencia —ya ves, no te guardo rencor y estoy seguro que un día vas a romper ese absurdo silencio—: al cabo de tantos años de vivir.. aunque siento que no he vivido nunca, que he sido vivido por el tiempo, ese tiempo desdeñoso e implacable que jamás se ha detenido, que jamás me ha hecho una seña, que siempre me ha ignorado. Probablemente soy demasiado tímido y no he tenido el valor de asirlo por el cuello y decirle: «Yo también existo», como el pequeño funcionario que en un pasillo detiene al Director General y le dice: «Buenos días, yo también...», pero, ante la admiración del otro, el pequeño funcionario enmudece, pues de pronto comprende la inutilidad de su gesto: no tiene nada que decirle a su Jefe. Así yo: no tengo nada que decirle al tiempo. Y él tampoco tiene nada que decirme. Y ahora, después de este largo rodeo, creo que estamos más cerca de lo que iba a decirte: al cabo de tantos años de vivir —espera, no seas impaciente, no quieras escapar tendrás que oírme hasta el fin—, al cabo de tantos años me he dicho: ¿a quién, si no a él, puedo contarle mis cosas?”
OCTAVIO PAZ – Fragmento del libro “Arenas Movedizas” [1949]

El segundo libro iba a ser volcado al cesto de la basura. Alguien que me conoce me preguntó ante mis ojos tal vez de pregunta y desaprobación: “¿Lo quieres?” y con mi respuesta afirmativa, se volvió otro habitante de mi morral. Luego, en esas soledades en la mejor compañía de mí mismo, apareció ante mi alma el llamado de ese monumental esfuerzo viajante; traer un piano desde Nueva York hasta las lejanas y agrestes tierras colombianas del interior. Esa épica figura de un piano que quería descargar su historia de salones de baile y de múltiples “fru-frú” de los vestidos festivos, encajes y perfumes de una sociedad que tuvo su música. Esa desgarradora descripción de las vicisitudes del paso de aquel “cantaó”: “...bajo el cielo injurioso, con el ruido del agua ignorante de su parentesco musical”, han sido mis delicias y espero que las de ustedes. Los editores hicieron de este texto un regalo para sus clientes con una introducción donde se lee: “... una pequeña joya del patrimonio cultural colombiano”. Este pequeño es “El Dios Errante” de Pedro Gómez Valderrama, que fue incluido como un capítulo (después de publicado) de la novela “La otra raya del tigre”, 1977. Al igual que del primero, hay un fragmento a continuación. Este tesoro mínimo bellamente decorado por pinturas colombianas de su propia colección, está presente hoy para deleite de mis sentidos y de ustedes.

Del segundo libro:

“El piano sigue allí tirado como la prodigiosa sirena encallada, como el barco fantasma. La sinfonía del piano no está en sus notas muertas, sino en el viento que pasa, en el sol que va devorando la madera del empaque. en las hormigas que en ceremoniosa fila van penetrando en el interior del cajón, hasta que un día aparecen los negros borrachos acompañados de una negra ataviada de rosa con un estrafalario sombrero lila, la cual, apenas entra la barca en el agua alza sus enaguas y pone sus posaderas oscuras en la tapa del cajón del piano, y el piano va nuevamente aguas arriba, un mes tras otro, hasta completar un año más, mientras las gentes de los caseríos salen a la orilla a contemplar el cortejo fantasma y a oír los cantos borrachos de la negra, sentada con las piernas abiertas sobre el piano que alcanzó a desgranar notas sobre la noche del Segundo Imperio, el piano occidental mensajero de cultura y redención para los pueblos hambrientos y sedientos y desesperados y esclavos. Y al pasar por el último caserío, un negro ríe desde la orilla, un negro alto cuya carcajada tendida va rebotando hasta el piano y misteriosamente el sonido hace vibrar una cuerda que despide una nota, la cual basta para inmovilizar a la negra, que resbala y se pone de rodillas, y la lancha se desliza de pronto con más brío.

Cartas van y vienen, cartas del destinatario impaciente, y los correos que las portan pasan con los reclamos cerca del piano, el abuelo se mueve intranquilo y repasa el tiempo, y al fin, en uno de los caseríos que recorre el inmenso viaje sobre el río, hay una cruz sobre una de las chozas, y un hombre de túnica blanca agita las manos desde la orilla aventando bendiciones, las bendiciones saltan sobre el agua como piedrecillas lanzadas al ras de la superficie, los habitantes se congregan para ver pasar al Demonio hembra vestido de rosa y con sombrero violeta, que manotea sobre el piano escondido ululando maldiciones, y el hombre de blanco se da cuenta de pronto de que sus fieles creen más, mucho más en el demonio rosado que en los latines que murmura despechadamente lanzando cruces con su mano derecha sobre la barca hereje.

Vienen a veces las crecientes del río, y hacen devolver la barca, la túnica rosada de la sacerdotisa se ha ido cubriendo de espuma de plantas acuáticas, los remeros jadean luchando contra la fuerza del agua que los devuelve hacia Mompox, y gritan y sudan y sangran y maldicen, y la barca con su piano a cuestas se va devolviendo lentamente, y la lucha se traba de nuevo hasta que la barca se queda como suspendida, y las aguas pasan y el tiempo va corriendo y el piano continúa semisumergido en el Río Grande de la Magdalena, desde la altura de Mompox hace cien años y la negra todavía tiene su sombrero violeta sobre el cuerpo casi desnudo lleno de jirones rosados, y si canta muy fuerte o se ríe muy alto suena de pronto una nota sostenida en las entrañas del piano.
“
«El dios errante» Pedro Gómez Valderrama. (Siglo XXI de Colombia, Primera edición, Bogotá. 1977)

Como colofón, es este dios de la palabra quien nos inunda los dedos y la sangre, tal vez para sacar de ellos su mejor canción y a la vez, un desafío a no ser menos que quienes lo antecedieron, así no lo logremos, así sólo seamos uno más de los pasos utópicos hacia ese Dorado salvaje y hermoso que es escribir para otros. Creo que éste es un pequeño homenaje a dos de esos libros olvidados que me antecedieron, y de los cuales se beben y se decantan dulcemente como alimento... las metáforas, los símiles y otras hermosas figuras que sólo logran... las letras, con independencia del tamaño de su contenido.

Nota final: Se transcriben estos textos sin permiso ni de los autores (ni quienes poseen sus derechos) sólo ataviado con el yelmo de la admiración como justificación.

Por: Francisco Pinzón Bedoya - Envigado, Antioquia, enero 29 de 2008




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lunes, enero 28, 2008

Fragmento de "DE LOS LIMITES”



Fragmento de "DE LOS LIMITES”

“Debe haber un ángel que habita mis manos. Uno que al llegar la tarde busca entre las pocas sombras que se avecinan, el rastro de la estrella y se atreve a traer su destello iluso. Debe haber entre mis locos extravíos de verbos, añoranzas y adjetivos, una fuerza que me impele a volar al ritmo que me marca mi intuición. Allí tomando por su forma incomprendida cada sensación, cada grito, cada emoción, se da el milagro extenso o corto, feroz o dulce, de la puesta en escena de mi yo, en algún escrito que puede ser poema o no.

No es una fuente exacta de la bella conjunción entre el decir de pronto una frase, una estrofa tal vez, y el hilo delgado de una historia que ni siquiera yo sé que existe, para combinar con los renglones, los truenos del fondo de la noche, los sonidos de un silencio que presagia, y el retumbar melodioso de mi corazón, las notas con que voy cantando sin saberlo una oración presta a vivir, un abrazo secundario a un amigo recién llegado o a una expresión amiga que tiene qué arribar, como ella en su fuero sin igual. Y tras todo ello, aflora esa posibilidad, sin límites de escribir, de decir.

..."


Y son más y más lo que quiero decir... y a veces, no puedo

TA TA TD NNP HECHEIYHMADU

En algún punto conspira el universo... ¿a favor de quién?

¿POETA SOY?


“POETA... SOY

Soy un poeta que no teme
a la fuerza de las palabras
Son mi palco de tormentos
en la luna de alabanzas
y de huellas del tiempo
Soy el poeta que estremezco
almas sin remedio
pequeños corazones sin suerte
y una daga me atraviesa
cuando de amor... me premio
Soy el poeta que no teme...
a las instancias a que someto
mis letras nauseabundas
o mis arpegios con voz de sueño
cuando logro atrapar al vuelo
las cadencias cuneiformes
del ritmo en que casi muero
Soy un poeta... y ello
me sabe a amor
sin objeto ni instrumentos

1/X/2002”





Hay voces que quiero cantar y recordar...
Otro de esos desfogues imperfectos....
llenos de algunas verdades
que hoy también siento

Sigo... y sigo... y sigo...
con luces y locuras y sé que...
TA HECHEIYHMADU

lunes, enero 21, 2008

Soy lo que me llamo


SOY LO QUE ME LLAMO

Mi apellido de pájaro
y mi nombre de santo
han hecho de mí algo de lo que soy
Me han marcado el camino
desnudo de mis ropajes
cansado de los viajes
y de las soledades recurrentes
que me invento a la sombra
de lo que quiero sufrir sin tiempo
Yo... el poeta del apellido del amor
del apellido pájaro conirrostro
vengo a dejar para ti... lector
unas migajas que cayeron de mi pico
con las formas de candor que a veces me habita
con los dolores que sin pudor se presentan
como a todos los que de alguna manera
no pasamos por la vida sin dejar
sin poner una huella en las sombras
y en las inconsciencias de todos
Entre las líneas de amor noctámbulo o fugaz
de playas propias o ajenas
a ti... lector dejo mi piar
mi parvada de oculteces y ambajes
para que sepas que los imperfectos
también somos... los otros amorosos
que quieren llegar... que quieren estar

17/X/2002



Recupero algo que estaba en la caja de Pandora que son mis poemas "antiguos"


Ese "amoroso" (con la dispensa de Sabines) sigo siendo...


TD HECHEIYHMADU

jueves, enero 17, 2008

Una mirada a Santa Marta

Como siempre...
llena de ilusos samarios que viven de la brisa, el barullo, la cachorreta, el jurel, la cojinoa y la lisa (ya casi inexistentes)...
llena de mucha gente sin arraigo ni alma que trastrocan una cultura que se esconde en las casas tradicionales...
llena de ron, dominó, tambora y locura...
llena de calor humano que sobra en las esquinas abarrotadas de pobreza...
llena de desigualdades e ineficiencias que se alimentan del circo que ven pasar y quedarse...
llena de contaminación de polvillo de carbón en la bahía de Pozos Colorados que nadie parece ver...
llena de los quebrantos de mi madre ...
llena de idílicos parajes donde el tiempo parece que no transcurre o se mueve en otros contextos más allá de los conocidos...
llena de mi nostalgia y de mis recuerdos...
llena de estas ganas de volver queriendo quitarme el sentimiento de turista que me invade cuando voy..
En fin... gracias Santa Marta por albergarme





Allí también se pasean los suspiros y los arreboles alrededor del cuaderno...

TATATD

lunes, enero 14, 2008

Primera imagen - primer escrito de vacaciones

27/XII/2007

El mar, el mar y sus contenidos. Vaivén de arengas lumínicas en un atardecer que saca lo mejor de todos, sólo que para algunos no existe porque está ahí... lo tienen. Otros ojos, almas tristes y sedientas de la “cosmofonía” que nos canta, tomamos de la mano la ilusión de ser capaces de capturar instantes que son únicos, aunque mañana sin falta se repetirán. Mi alma grita y se alegra con esta alegría cromática... con esta alegría que significa más de lo que entiendo... pero siento.

Me dice, de súbito, ese libro de poemas que traje para degustar: “II / El mar y tú, plural espejo...” y “El mar y tú, tu mar, el mar espejo...”, y entonces... yo regreso a las fotos y me digo: “Es esa policromía, inmóvil e inexistente ante otros ojos, ante los míos sólo dinamismo puro, espejo azul, selecto calor de amarillos y rojos... más una casi emoción musical, porque mi sangre se junta con el sentir y es espesa y umbría de esos ocres y azules... de este atardecer...”.



El primero de muchos...

HECHEIYHMADU


sábado, enero 12, 2008

Bienvenido 2 0 0 8


El paisaje suena a poesía

El azul despierta con su calma traviesa

diariamente ante mis ojos...


así transcurrieron mis últimos días

"bajo el influjo próvido..." (como Porfirio) de mares especiales

como éste...


¡Mi mar!


Bienvenido este 2008


Saludos a todos mis visitantes... y gracias por continuar por ahí


Mi más gran deseo es el de tener más poesía


TATATD yet HECHIYHMADU

De una serie

  Foto tomada por Luis Carlos Bonilla Sandoval , en Nivelles, Bélgica (QEPD), 2016     DE UNA SERIE   Posiblemente este día el esp...