martes, septiembre 04, 2007

Un pequeño homenaje en vida a Bruno Kampel




Un escritor que llama mi atención, disfruto sus letras y admiro... Un pequeño homenaje. Dice de él mismo:

Mi nombre es Bruno Hodick Lenson Campel, y firmo mis escritos como Bruno Kampel. A pesar de haber nacido en Río de Janeiro, me crié en Buenos Aires, y también viví algunos años en Palma de Mallorca, España. Por eso, aparte de escribir en portugués, también lo hago en castellano/español. Cursé estudios de Derecho, de Marketing y de Comercio Exterior. Soy Consultor de Marketing Internacional, y actualmente dirijo una empresa que actúa en el área de Informática en Escandinavia y en el sur de Europa. Escribo desde muy joven, habiendo publicado cuentos cortos, poesía, y artículos periodísticos relacionados con la política internacional. Actualmente me encuentro en Suecia, tratando - aparte de la noble y exhaustiva misión de ganarme la vida - de conjugar mi hirviente latinidad con el congelado paisaje natural y humano de Escandinavia. ...”
http://solotxt.brinkster.net/csn/xkampel.htm
Su e-mail: bruno@kampel.com


Transcribo, sin su permiso, este manifiesto de vida que inspira vivir la vida en las letras y en donde lo consideremos:

MANIFIESTO

Pesando y midiendo actos, situaciones y hechos de la vida, y comparando algunos proyectos con sus resultados, es fácil concluir que generalmente los desafinados somos nosotros y no la vida o los proyectos o sus resultados; apenas nosotros, los pocos que obstinadamente insistimos en pedirle peras al olmo; los raros que no renunciamos a buscar hormigueros en el asfalto; los extravagantes que preferimos ser sordos en un discurso y mudos en un concierto, porque lo que realmente nos ocupa y preocupa son las pequeñas preguntas que desafían, y no las grandilocuentes respuestas que satisfacen.

Somos lo que habitualmente se define como verdaderas y abominables ovejas negras, y no tenemos vergüenza de confesar sin rubor que tal "acusación" nos honra mucho, ya que por temperamento y vocación preferimos cultivar ideas en el jardín del fondo de nuestra vida a tener que envidiar los rosales que nos miran desde el jardín de nuestro vecino; optamos siempre por plantar un árbol en la esquina de nuestra propia verdad, antes que caer en la tentación de podar los que dan sombra al camino por el cual transita la verdad de nuestros adversarios; siempre elegimos cuidar el pasto que crece entre las estrofas de nuestro ideario o en las entrelíneas de nuestros fracasos, a tener que cortarlo para satisfacer el gusto ajeno; y principalmente, elegimos lavar y planchar nuestras viejas y maltrechas utopías - ésas que aún respiran y nos miran de reojo desde el fondo del cajón de las buenas intenciones - a tener que bajar los brazos y aceptar las órdenes perentorias y casi siempre sin sentido de esa déspota llamada Realidad; y vaya uno a saber qué más, aunque lo único fundamental e inaplazable es que todos tratemos de ser más felices de lo que merecemos y mucho menos infelices de lo que merezcamos, y nada más, ni nada menos.

Es imperativo desear que el tiempo nos enseñe a sintonizar con mayor precisión la frecuencia en que se transmiten los intereses del prójimo, y quien sabe, como premio, ese mismo tiempo haga que el prójimo sea un poco más tolerante cada vez que se enfrente a una idea que propongamos, a un pensamiento antagónico que manifestemos, o a una ideología diferente que defendamos, ya que por más que le demos vueltas, lo que todos estamos buscando son puentes y no precipicios; temas que obliguen a pensar y no distracciones que inviten a olvidar; batallas dialécticas que forjen nuestro carácter, y no simples victorias que lo deformen.

En razón de lo expuesto, proponemos:

1.- Que se suspenda el derecho del gris plomo a participar del arco iris.

2.- Que se degrade el Odio a la categoría de Antagonismo, perdiendo los beneficios que el grado anterior le concedía, como por ejemplo matar sin pedir permiso o manchar de sangre a las palabras y vestir de luto a los discursos.

3.- Que los dedos no más sean usados para apretar gatillos, ni las manos para clavar puñales, ni los ojos para matar mirando, ni la boca para escupir condenas, ni el verbo para sembrar discordia, ni el dinero para comprar conciencias.

4.- Que se prohíba morir por la Patria y se invite en todos los canales a vivir por ella.

5.- Que el discurso de las horas, de los días y semanas, de los meses y los años, produzca instantes repletos de gozo, minutos llenos de alegría, horas cargadas de placer, días plenos de sol, semanas rebosantes de ternura, meses rellenos de respuestas, años teñidos de esperanza.

6.- Que se suspenda definitivamente el patrocinio comercial de todas las guerras por más o menos santas que sean sus intenciones, y que se prohíba la publicidad de los fabricantes de la ignominia.

7.- Que se permita el regreso de la inocencia perdida desde el injusto destierro al que ha sido condenada, y se la invite a ocupar el lugar de honor que le corresponde.

8.- Que nunca más florezcan muertos anónimos en los jardines de los cementerios clandestinos, y que jamás la desvergüenza vuelva a plantar desaparecidos en la historia de los pueblos.

9.- Que las bombas inteligentes se jubilen y se cubran de telarañas en los sótanos de los museos, y que los líderes que las usaron se marchiten y sus nombres se borren para siempre de las páginas de la Historia que con su proceder ayudaron a manchar.

10.- Que la paz rompa las cadenas y que los puños cerrados se abran en manos extendidas hacia el otro, y que la verdad finalmente sea la dueña y señora de la última palabra.

© Bruno Kampel “


Gracias, Bruno. Desde Colombia, un abrazo...



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios como es posible que no halla oido jamas de èl... sus palabras son hermosas... gracias bruno por tu poesia... gracias por tu esperanza... sin palabras

bruno dijo...

Me ha sorprendido "encontrarme" aquí.
Agradezco las palabras amables, e invito a quien quera a leerme un poco más, en http://kampel.com/poetika/antologia/espanol/


Un saludo desde Suecia,

Bruno Kampel