martes, abril 22, 2008

Briznas...

Leo en la introducción de un libro de aventuras ilustrado por un venezolano de colores diversos y tropicales: “CUANDO ME DESPERTÉ, empapado por la lluvia, después de haber dormido seis horas sin sueños, vi que todavía estaba allí.” (Incertidumbre de la proa, Bernardo Rociello), y ello se parece a mis recientes noches, como ese señor que dio origen al título de ese libro de aventuras, José Pedro Díaz ("Navegar", Tratados y ejercicios), cuando establece que “...lo que a nosotros nos importa no es algo que quede detrás de nosotros, sino la inagotable incertidumbre de la proa que, esa sí, no se borra nunca.”.

De ese punto de no retorno que nos marca el camino están hechas nuestras distancias y nuestras cercanías, de ese punto depende el rumbo que tomemos, de ese punto está hecho el rostro azul que se ve tras los cristales de un día de intenso frío. De esas decisiones de hacer o dejar de hacer están hechos nuestros cuerpos como consecuencia.

Nada más inabordable que el para dónde seguir, tal vez una vez tomada la decisión aparece el cómo y ese es otro cuento, pero... ese dilema perenne sobre el que jamás pensamos excepto en condiciones de intenso existencialismo, es un quid que dejamos la mayor parte del tiempo al azar. Las leves briznas del tiempo en la cara, las arrugas frente al espejo, los hijos que crecen y cuando ya lo notamos tienen voz de trueno y acento de “niños grandes”, y la voz interna... son esos llamados a repensarnos en ese “para dónde”.

Me viene a la mente alguna estrofa de Porfirio Barba Jacob en su "Canción de la vida profunda", uno de sus poemas más conocidos, en el cual muestra “la ondeante volubilidad de los estados de ánimo y la perpetua inestabilidad del .ser humano se tornan armonía... en las siete estrofas de (esta) Canción...” (como escribió alguien sobre él)

Hay días que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonría.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.



Brava reflexión divagante este existencialismo que de súbito ha tomado la pluma y este Blog...



Sólo sé que “al viento y al azar”... es un arbitrio al que
me abandono diaria y nochemente
pq
HECHEIYHMADU



6 comentarios:

Gustavo Tisocco dijo...

Francisco un buen texto para este muy buen blog.
Gracias por tus palabras en mi blog.
Un abrazo Gus...

Hilda dijo...

Hola Francisco, linda reflexión, me hizo recordar las ideas sobre encontrar un sentido a nuestra vida, de Viktor Franil, a quien le gustaba mucho citar la frase de Nietzche "quien conoce el porqué soporta cualquier como"
saludos desde México. Hilda

Anay dijo...

Saber a dónde vamos... saber si vamos... saber!
Quizás el secreto está en dejarse "ser" y permitir que el viento haga su parte ;)

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Espero que no te importe, tomé prestado un fragmento tuyo para una entrada en mi blog.

¡Saludos!

Sirena Varada dijo...

“De ese punto de no retorno que nos marca el camino están hechas nuestras distancias y nuestras cercanías”… luego se trata de llegar más lejos, pues el que sólo quiera llega más alto tendrá que contar -como dijo Kundera- con el que algún día le invadirá el vértigo.

Me gustaron mucho estas Briznas...

¡Saludos muy, muy cordiales desde España!

Poemas dijo...

Hola . Tengo que felicitarlos primero por la pagina. Realmente me ha gustado lo que acabo de leer. Mis felicitaciones de vuelta y de seguro me estare dando una vuelta proximamente. Saludos a todos Poemas

SAFIRO dijo...

Muy buen texto, las palabras como en este caso, tienen la virtud de llevarnos lejos en nuestras propias reflexiones,
como el viento y el azar...

Gracias

Un abrazo