Gráficamente ilustraré algunas pinceladas de esa Santa Marta que no conocen quienes sólo van a infestar las playas con detritos y otros menos sanctos.
Empezaré por decir de su monumento a nuestro libertador
Simón Bolívar en su sitio de muerte un 17 de diciembre de 1830.

Se llama
Quinta de San Pedro Alejandrino, donde además hay un museo Bolivariano y otros accesorios hermosos, donde se puede disfrutar de la verdadera flora Caribe de estas tierras.

Existe un Museo del Oro, donde se exhibe una muestra de la
cultura Tairona. Por ejemplo. su orfebrería.

Sus trabajos en cobre.

Sus
diseños ceremoniales en distintos tipos de piedras semipreciosas.
Las calles de la ciudad antigua aún muestran ese brillo colonial, que intenta ser rescatado como patrimonio histórico colombiano.

No podía faltar una foto del colegio donde terminé mis estudios:
LICEO CELEDÓN, donde también lo hicieron otros miles más entre quienes resuenan el Pibe valderrama y Rafael Escalona.

También brilla en el centro de la ciudad el
cerrito del Cundí, donde la Vírgen expone sus manos protectoras a la ciudad.

Y otras imágenes dejan huella en mí:
El muelle
La coexistencia precaria de la pesca y el turismo

Y finalmente, algunas imágenes de esas playas como la de
Bello Horizonte donde ocurren escenas contradictorias y espectaculares como ésta, una mañana temprano que alguien quiso que su madre -llena de impedimentos- pudiera disfrutar también de ese mar.

y hasta lo minúsculos que parecen los millares de turistas en esas rocas espectaculares de la playa de Cañaveral en el
Parque Tairona.

Por ahora, no es más... espero que se tomen una idea mejor de todo lo que nos deparan unas vacaciones distintas en mi bella SANTA MARTA.
Gracias para aquellos que la han visitado y para quienes han disfrutado de sus encantos, como yo.