martes, julio 31, 2007

Instantes desde un verso de Juliana Rodriguez Poussif


"ya las nadas germinaron en plurales" es un verso que me llamó la atención de una pampeana Juliana Rodriguez Poussif, y que de pronto, con esta tonada "Se llenan mis nadas de plurales..." o algo así... espantó el espanto, calmó mi calma y colmó y asombró mi asombro... Versos que llegan por alguna causa, que inspiran a ser quien los escribió, pero que muestran la conexión que puede haber tan instantánea como difusa, tan pasajera como estrecha, con otras almas en medio del silencio de los poetas, en medio de la trágica molienda del progreso, en medio de la "inutilidad" del poema, del verso, de ese quehacer que el poeta... resalta, enaltece en su sentir poético y hace pasearse por otra piel el tintinear íntimo de su espíritu. ¡Gracias al creador por provocar en mi alma estos instantes!

viernes, julio 27, 2007

DE LAS PALABRAS PARA UN POETA

La Editorial Letra Clara de España en su Blog, tuvo la deferencia de publicar un pequeño escrito que hice sobre lo que significan las palabras para mí como poeta. Transcribo aquí lo publicado allá.




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El poeta colombiano Francisco Pinzón ha tenido la amabilidad de responder a nuestra invitación para participar en el blog con este estupendo artículo que a continuación os ofrecemos. Desde aquí le damos las gracias, pues creemos que su punto de vista respecto de la poesía y la literatura en general ayuda a la pluralidad con la que queremos dotar a este espacio de comunicación.
ELC

"Una reflexión de Juan José Hoyos por allá en julio de 2006, publicada en la página de opinión de El Colombiano de Medellín, en su columna agradablemente semanal, decía: “Todos los días salen de nuestras bocas, a veces sin darnos cuenta. Con ellas saludamos a los amigos en la mañana y nos despedimos de los que amamos cuando cae la noche. Ellas nos permiten averiguar qué pasa en el mundo, en el barrio, llamar a alguien, hacer el trabajo de cada jornada. Con ellas aprendimos a decir te amo. Pero por culpa de ellas puede desatarse una guerra. Con ellas, también, nos enseñaron a engañar y a herir. Son como un árbol o un animal. Y también están vivas, como nosotros. // Qué montón de misterios hay detrás de las palabras. Y de qué extraño modo convivimos a diario con ellas sin pensar, por ejemplo, que ellas también nacen, crecen, dan vida a otras palabras y mueren.” Sirven para “hacer el trabajo” y en el quehacer de poeta son y siguen siendo el instrumento necesario, a pesar de su limitación y de su encasillamiento con normas y acuerdos sociales, como todos lo que nos garantizan la convivencia.
Según Roland Barthes en un aparte de su lección inaugural: “El lenguaje es una legislación, la lengua es su código. No vemos el poder que hay en la lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación, y que toda clasificación es opresiva: ordo quiere decir a la vez repartición y conminación. Como Jakobson lo ha demostrado, un idioma se define menos por lo que permite decir que por lo que obliga a decir. En nuestra lengua francesa (y se trata de ejemplos groseros) estoy obligado a ponerme primero como sujeto antes de enunciar la acción que no será sino mi atributo: lo que hago no es más que la consecuencia y la consecución de lo que soy; de la misma manera, estoy siempre obligado a elegir entre el masculino y el femenino, y me son prohibidos lo neutro o lo complejo; igualmente estoy obligado a marcar mi relación con el otro mediante el recurso ya sea al tú o al usted: se me niega la suspensión afectiva o social. Así, por su estructura misma, la lengua implica una fatal relación de alienación. Hablar, y con más razón discurrir, no es como se repite demasiado a menudo comunicar sino sujetar: toda la lengua es una acción rectora generalizadora.” Ello es un sentir común para quien le guste escribir, es decir, esa sensación de cuando se está frente a la hoja en blanco que luego puede convertirse en ese afán por traducir aquello que estalla o arde en el pecho tras ceñir un talle o acariciar un verso, o simplemente tras haber escuchado reírse a un bebé. Ese “traducir” el indescifrable sentimiento o esa impropia sensación en palabras para que alguien, al leerlas y hacerlas suyas, recorra el camino inverso y logre que el autor lo toque con el mismo sentir, con el mismo deslumbramiento, la misma maravilla del asombro con que se escribió; es un camino tortuoso, brusco e impenetrable, a la vez que insondable e impredecible.
Javier Darío Restrepo enfoca su lápiz en hacernos ver el efecto que las palabras tienen sobre el entorno y de la reciprocidad de éste sobre ellas, especialmente un entorno como el colombiano nuestro donde la palabra guerra es la primera en saltar a la palestra pública, cuando nos dice: “Esta reflexión de los científicos, aplicada al lenguaje de los violentos, los que hacen la guerra o los que golpean, hieren o matan en los hogares, deja en evidencia que la violencia no está en las palabras sino en los que hablan. Hechas a imagen y semejanza del mundo interior de las personas, las palabras no son las que tienen que cambiar, sino el mundo interior de quienes las utilizan. // No es que el violento deforme el lenguaje, es su manera de acercarse a lo real, preelaborado a través de las palabras. Así como las palabras tienen el poder de crear y modificar las realidades, es un hecho que la visión de las realidades altera las palabras. // Esa interacción intensa entre la realidad y las palabras es la que presiente el Popol Vuh cuando sentencia que la palabra dio origen al mundo. Es la misma sabiduría que alienta en los Upanishads cuando ordenan meditar sobre el lenguaje: si no hubiera lenguaje no podría conocerse lo bueno ni lo malo, lo verdadero ni lo falso, lo agradable y lo desagradable. El lenguaje es el que nos hace entender todo eso.” // Antigua sabiduría que nos hace entender la inmensa riqueza y el amplio avance que significó el paso desde el aullido y el alarido, hasta la palabra y el lenguaje; y el enorme retroceso que representa la degradación de la palabra cuando se convierte en el grito irracional de los guerreros o de los que odian como ellos.”
Cada realidad tiene su lenguaje de palabras y sus consecuentes significados que son tan móviles y tan dinámicos como la vida misma. La poesía entonces y todo lo que tenga que ver con las palabras son “usuarias” de esta realidad y por ningún motivo o ninguna razón son ajenas a su riesgo y milagro, a su veleidad y atractivo, a su presencia y elusividad, todo en una contradicción deliciosamente atractiva… ¿para quiénes? No para todos los usuarios pues dependerá de cómo concibamos el mundo. Si el nuestro está lleno de reglas y requerimos de certezas en cada paso… pues esta sensación de tener entre los dedos al escribir algo tan poco moldeable, con vida propia, con su humor cambiante y voluble, será “per se” un motivo de desazón. Si por el contrario, amamos su naturaleza cambiante y frívola o seria en simultánea, su naturaleza trascendente ya que entendemos que estaban aquí (las palabras) y estarán aquí aún después de que nos hayamos ido, pues entonces estaremos en un mar de agrado, de deslumbramiento, de apasionamiento, de milagro, de sorpresa, de ilusión y de dicha al mismo tiempo, de donde sólo nos resta vivirlas y adorarlas… ¡Que vivan en mí ahora y mientras yo exista, las palabras!
Me pregunto: ¿qué poeta o persona al escribir en algún momento de su vida no se ha sentido más que quien genera escritos, el instrumento de un ser casi supremo y esencial que lo usa para dejar en letras su voluntad? Esta sensación de trascendencia y hasta de utilidad habita en algunas noches mi alma de escritor de versos y con ella… sonrío y despliego mi más real forma de ser: poeta."


Francisco Pinzón Bedoya

martes, julio 10, 2007

DE UNA MARCHA UN 5 DE JULIO DE 2007




La especie humana se había empeñado en "odiar las diferencias", no obstante la heterogeneidad. Xenófobos, racistas, inquisidores y cruzados, son sólo una muestra de este talante agreste de la especie. ¡Oh las clasificaciones, oh las disposiciones del mundo en dos bandos, los buenos y los malos, lo blanco y lo negro!. Sin tonalidades de grises ni ajenidades ni otredades, sin el reconocimiento de la existencia distinta del otro y su validez ancestral, ganada por el simple hecho de ser un ser, humano por demás, estábamos cayendo a un camino sin retorno, a un callejón sin salida, a uno de hecatombe y de exterminio.

Pero se notan grandes movimientos y ráfagas de optimismo que nos dicen que esto ha comenzado a cambiar. Ya hay miradas colectivas en contra del terrorismo, manifestaciones a favor de la paz que por incongruentes y extrañas que suenen entre los colombianos, nos dicen de lo que ya nos aglutina. Caminatas y manifestaciones colectivas con apropiación del espacio público para lo público y no sólo para el delito y lo ilegal. Ríos de gente se vieron y oyeron este julio 5 de 2007, desde el grito del "gay pride parade" hasta el llanto de una niña arriando su conejito blanco porque no podía agitar un pañuelo blanco.

Ya en este país "del sagrado corazón" cada vez es un poco más natural ver cómo pasa a nuestro lado la diversidad y su poder reparador y enriquecedor, cada vez es más el movimiento de personas que aceptan y entienden a quien piensa distinto. Tal vez estamos asistiendo al renacer de un mundo que apuesta a salvarse desde ese empezar por aceptarnos como somos y no como nos gustaría que fuera "el otro". Tal vez se empieza a vislumbrar un renacer del nosotros colectivo que aún se incuba en el nosotros del barrio, de la calle, del "parche"... eso quiero pensar y sentir desde este ataque de optimismo que invade todo, incluso los titulares de los periódicos, a pesar de los resultados de los últimos tres mil partidos con marcador en contra de la selección Colombia.

Debemos entonces como país seguir luchando contra nuestros dolores internos para aliviarlos, manejarlos y hacerlos tan amigables y tan de nuestro control como podamos, como la marcha de la propia aventura cósmica, y luego adentrarnos en la marcha del calentamiento global y de los desechos tóxicos, y de... y de... sin con ello querer desconocer de la importancia de estos o aquellos temas.

Fotos tomadas de EL TIEMPO

viernes, julio 06, 2007

DE LA ESCRITURA DE RAFAEL FAUQUIÉ BESCOS – ESE GRAN VENEZOLANO


De lo que de escritor he ganado leyendo a Rafael Fauquié Bescos, extracto y comparto un aparte de la introducción de sus ensayo: “Arrogante último esplendor”, Caracas, Ediciones Equinoccio de la Universidad Simón Bolívar, 1998, 75 pp.

En la escritura todo fluye siguiendo un derrotero que termina convirtiéndose en único itinerario posible. La escritura es cuerpo vivo: universo de signos y formas en constante relación. La escritura trepida, serpentea, vuela y alcanza siempre un final: el único final posible, el único final indudable. Por la escritura, tratamos de organizar el interminable conocimiento que permite cualquier tópico.

Escritura para decir y decirnos: en voz baja o en voz alta. Escritura para asomarnos al mundo y explorarlo desde la particularidad de nuestra subjetividad interior, de nuestra mirada y de nuestra palabra. Entre la reafirmación de un orden y las impredecibles aventuras del azar, entre los fríos vericuetos del caos y las cálidas predicciones de la armonía, entre la posibilidad de los resultados impredecibles y el presagio de las conclusiones va moviéndose el ritmo apasionante de la escritura: orden y azar de palabras y voces, de conceptos e ideas que siguen el flujo de su propia vitalidad
.”

En mi caso, escritura para abrazar, para decir, para estar sin estar, para dibujar sin pinceles, para cantar con notas de silencio, para llegar a lo escondido, para empezar lo que de otra manera no es posible terminar... Escritura para tener lectores y hacer presencia en el alma de ellos... Escritura para sanar y hacer catarsis del mundo y sus dolores... Escritura para amar... y en fin, en mi caso escritura y escritores, siempre estarán...

Cierro este post citando a Rafael (perdón por la familiaridad) frente a su credo en la poesía: (De “Puentes y voces”) “La poesía, que merece vivir en todas partes, también merece hacerlo en las universidades. Universidades capaces de aceptar a la imaginación como una de las formas más amplias de la sabiduría humana; capaces de aceptar, también, que razones poéticas y científicas pueden coexistir porque unas y otras no son sino complementarias expresiones de lo humano; universidades en condiciones de permitir a ciertos seres de palabras trabajar con dignidad el hallazgo de su voz, y, también con dignidad, expresarlo. Quizá he idealizado el espacio universitario. No lo niego: es el lugar donde he trabajado por veinte años. El lugar en que me he sentido feliz de poder escribir, siempre en sosiego y en asilo, mi propia palabra”.

¡Qué bueno tener un sosiego y un lugar habitado sólo por la palabra y su enorme poder, y despertar así a la vida y al todo! ¡Gracias Rafael Fauquié! ¡Gracias por todos los aportes que has hecho a mi vida de escritor, inmensamente desconocido... aún para mí! ¡Gracias por tus "metaforizaciones"!

jueves, junio 21, 2007

Palabras al viento



He pasado una mala noche con problemas. Poco dormir y un largo pensar. Un rodar repetitivo, a veces rítmico pero asíncrono, cautivador de olas al estrellarse, fue mi único real acompañamiento. Mientras tanto, me hundí, floté y derivé hacia estados de semisueño que tomaron mi lugar. Aunque hago todo lo posible por mantenerme como el mismo, siento que hay un algo ventral que me reclama ser más yo y hasta tiene preguntas sin contestar.

Frente a este adoptado lugar tengo una veintena de golondrinas que son únicas con su incesante piar, que perturban esta extraña tranquilidad, un azul de fondo y un impresionante lugar a veces vestido de blanco que les sirve de tinglado en su caótico volar. Pero a mis ventanas de ojos y de respirar, llega el azul mántrico del mar y el olor a sal.
Mi cuerpo conserva sensaciones y recuerdos en algunos puntos de la dermis, en los roces de un abrazo con las imágenes y esos sonidos que se parecen a un quejido, al canto de una dulzaina y hasta al sisear que oigo en las noches cuando escucho a mi alma llena de estruendos y suspiros... al azar.

Hay al fondo una mancha semicircular en esta bóveda azul cuasi-infinita, y es mi luna, quien como un refugio matinal eligió venirme a acompañar, mientras yo converso con su aura que para mí tiene un canto que consigo rítmicamente entonar. Me saben a curiosa presencia las ausencias en mi fantasía más real, más loca, más onírica, más pletórica, más romántica, más de un único cante que se ríe y se mofa del mundo porque nadie de entenderlo puede ser capaz.

¡Viva por siempre, vivándola desde esta vista especial, la unión del alma, el espíritu y esta placidez loca que nos ha permitido así estar!

NOTAS DE UN CUADERNO DE VACACIONES (hace unos cinco años)

miércoles, mayo 30, 2007

ALEJANDRA CRAULES BRETON



De Alejandra tengo entre mis bártulos ese discurso de 2003 cuando lanza su libro “Palabras fértiles” y mediante el cual apareció para mí su imagen de minera de la palabra del consuelo, de esa esencia femenina martirizada, de esa escritora que por la muerte de su pequeña cuando, como ella lo expresa, un “17 de diciembre de 1997, María de Jesús después de 26 días dejaba el ventilador”, y entonces parte desde sus entrañas la búsqueda de la catarsis a ese dolor lacerante de madre que fértilmente se transformó en verso, en “ya no calzarás nunca mi cuerpo / solo permanecerás con la nuca en el suelo”.

Llegó a mi vida de poeta como el azar de muchas letras que tengo en mi mochila, como el asalto del destino, y allí mora entre mis tesoros. Su juventud, su atrevimiento y su declaratoria de poeta me hacen admirarla, ya no importa si en sus versos hay el gusto de acidez o de acíbar que pondría en los míos sino más bien un desmoldar mi enjuiciador y vagar por las múltiples ternuras escondidas y enjauladas en miles de barrotes hechos de lágrimas de madre. Me he dejado llevar por sus erotismos elocuentes que hablan de búsqueda y hallazgo, por entre las entrañas de sus “novilunios y plenilunios” que muestran su grado en que ya supera y teje para sí una almohada de hermosos recuerdos de su María de Jesús.

Déjenme que le haga un pequeño homenaje a su causa y a su consecuencia poética, déjenme que le cante al poder sanador de la poesía a través de leer sus escritos, déjenme que me haga un ovillo y aflore en mí alguna ternura mientras canto orondo por haber descubierto para mi pecho ese oasis de pasión incontenida. Déjenme que en este blog... deambule abierto su melancolía y contagiado con la mía hacer de ella una capa o un sayo para cubrir el alma... el alma mía.

Bienvenida Alejandra a mi vida de poeta... Bienvenida a mi vida de poeta... tu poesía. Desde Medellín, tierra abierta a los versos y al amor en la poesía, te saludo yo... con este pequeño post que llevará con él mi saludo y mi reconocimiento a tu estilo y a esa utopía poemaria que irá madurando para el deleite de nosotros, quienes estamos pendientes de tu lira..

Una pequeña muestra de su obra....


Novilunio


Conociste el cielo
a media luna
Yo rondaba
buscando el fin de la galaxia

El viento
lloró un nombre
como recuerdo
de la noche láctea
dejó signos en tu cuerpo

Las constelaciones
nos miraron
acordaron nuestro encuentro

Los astros
de sus intenciones
no nos dan cuenta

Tan sólo miran deslumbrados
cómo saciamos al tiempo
siendo yo el eclipse
de cada luna de tu cuerpo

martes, mayo 29, 2007

NOTAS DE APALABRAMIENTO

En esos viajes del “apalabramiento” (cosecha de frases que llegan al alma del poeta – definición mía) he recogido, al azar, algunas perlas que quiero compartir:

1. De LONG-ONHI “El tiempo y los almanaques suelen ser persistentemente testarudos”

2. De Alejandro Drewes “El íntimo Universo de su autor/a (de una poesía), es la identificación emocional con su micromundo”

3. De Jaime Sabines “Nadie sino el hombre pudo inventar el suicidio”

4. De Álvaro Mutis en “De lecturas y algo del mundo” hablando sobre la Polonia de postguerra
... titubea la llama insomne del espíritu polaco
... apagado ante la tartufa y opaca protesta (de Occidente)
... el silencio de Polonia, inaugura el silencio de nuestro propio funeral

5. De John Maxwell Coetzee (Premio Nobel de Literatura de 2003)

“... se parapeta entre miles de palabras y libros para contar el drama que ha vivido...” [a]
“Pero éste no es lugar para las palabras. Cada sílaba que se articula, tan pronto como sale de los labios es apresada, se llena de agua y se desvanece. Este es un lugar en el que los cuerpos cuentan con sus propios signos. Es el hogar de Viernes.” [b]
“De su boca sin aliento brotan los sonidos de la isla” [c]
“Su boca se abre. De su interior, sin aliento, sin interrupción, brota una lenta corriente. Fluye por todo su cuerpo y se desborda sobre el mío; atraviesa la pared del camarote, los restos del barco hundido, bate los acantilados y playas de la isla, se bifurca hacia el norte y hacia el sur, hasta los últimos confines de la tierra. Fría y suave, oscura e incesante, se estrella contra mis párpados, contra la piel de mi rostro”. [d]
“... (de Ludwig Zeller y su poesía) su poder de convocar todos los fantasmas, materiales e inmateriales con los que la imaginación rodea al hombre ...” [e]

6. De Hermann Hesse (1931). “Mi tarea no consiste en indicar a los demás la perfección objetiva, sino mi propia manera de buscarla (y aunque sólo sea una pena, un lamento) con la mayor claridad y honestidad posibles”.

7. De Gonzalo Rojas
“el amor loco es la preciosidad del encantamiento... “ [a]
“A la temprana edad de 85, recién empiezo a descifrar algunos poemas remotos míos” [b]
“Yo me demoro, no transo con la prisa, ésa es mi diferencia. “ [c]

Cada “apalabramiento” va cumpliendo su función de ir adornando un acervo informe, en esa amalgama inédita que nace casi a diario en renglones, en versos, en poemas que pueden o no llegar a ver la luz del sol... De ellos se toma la esencia y queda aferrada a otras esencias en un construir y destruir en simultánea que va acrisolando al poeta... al bardo estatuario pero dinámico... al vate esencial pero abierto al fuego de otros... Influencias e influidos: ¿quien está a salvo o excluido?


miércoles, mayo 23, 2007

UN POEMA A MI SANTA MARTA


APARECEN DE PRONTO

Las olas espumeantes de azul del mediodía
Las ráfagas de viento entre las palmeras
Los cantos mañaneros de las marialucías
Los ancianos tomados de la mano
en la búsqueda del mar sanador
El inicio del bullicio y ese aire
límpido que ilumina mis pulmones
...
son un asalto desde mis recuerdos
que fungen de contagio y de emoción
cuando regreso al ahora
desde esos pasos sin rumbo y tan felices
de la caminata y el descanso
en esa vista samaria... tan mía
tan llena de ensoñación
y marinera fantasía

Francisco Pinzón Bedoya ©



DUDA POEMARIA

Dice un escritor que la disposición del lector frente a un texto literario define la conmoción que éste cause. Tal vez por ello la poesía íntima, con receptor definido, con la predisposición de éste a recibir la flecha plena en el pecho que le inoculará emociones desde lo escrito... es un diálogo y no un discurso de plaza pública. He escrito MILES de poemas, dirigidos, en busca de metas, centrados en la obtención de ese algo... de esa esperanza.

Tienen libros ya la evidencia de que así han sido escritos. ¿Podrá entonces ser el último de ellos expuesto al público, sin hacer que lectores, aparecidos espontáneos o extraños, se sientan excluidos de ese diálogo ? ¿Será que, al contrario, admirarán con embeleso el canto entre almas y suspirarán anhelando que les hubiera dedicado al menos alguna frase parecida? ¿O será más diciente en algún corazón el deseo de apropiarse de esas frases y hacerlas suyas... para su deleite, emoción y fantasía, como ya lo hicimos millones de los 20 poemas y la canción de Neruda? ¿Algo entonces, en estos tres tipos de receptores, excluye el hecho de que llegue a existir un público que se sienta excluido o que ante la puerilidad o hasta banalidad de lo escrito se sienta asqueado o molesto, o como asistiendo a un espectáculo tan íntimo que hace sonrojar, pues nada
de ese amor ha llegado jamás a sus puertas y ya ni lo anhela y hasta desdice de él?

No tengo las respuestas y nunca las tendré. Tal vez por ello, publicar sigue siendo ese riesgo. Ese “infinítum” de vacío en el cosmos, que se toma por asalto el estómago, dice que la vida es un eterno sobresalto y que tal vez por ello... es importante vivirla. ¿Será que no es poesía lo que estoy escribiendo? ¿Será que vale la pena publicarla y someterse al “escarnio público” al sacarla de esos recintos privados donde hoy mora? Mi interior y mi pálpito me dicen que sí. Indagaré en mí y en mis amigos más sobre el tema, porque hasta ahora... en este tema... sólo sé que nada sé.






Si alguien quiere darme luces sobre si publicar o no y por qué... Muchas Gracias...

domingo, mayo 06, 2007

CONFESIONES O DIARIO DE UNAS VACACIONES SAMARIAS


Lunes

Me regaló mi mamá "Residencia en la tierra" de Neruda, y sus palabras relucientes de antigüedades, de ceniza y de apego a su terruño me hicieron volar.
Calor de árboles con poca brisa, los mismos carros, en la lejanía amarillos con rastros de verde, y mi mamá... cada vez más vieja. ¿Honra al apego de una tierra y una casa que lucha por no morir? Tal vez.
El borrico café "tostao" y un negro encima que, inclemente, lo fustiga con toda su humanidad... al sol. Una bicicleta y muchas muestras en colores de este caribe tropical, se pasean recibiéndome.

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martes

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La Residencia en la tierra que parece como el barro testigo que invitó al alfarero de Temuco a dejar tal vez para un futuro olvido (lector como yo) sus más profundos y complejos deseos, cuando une a su Chile con su corazón pleno de contradicción y de juventud. Algunos usos de palabras de hace más de 70 años destaparon una poción de impulsos que alguien me dio a beber en otra vida, para llegar a escribir, con afanes y tachones, esos versos que en noches como la de anoche muchas veces me dicté en medio del viaje, confundido con imágenes del pasado, de un deseado futuro y de mis voces que las describían. Todo ello había formado un nudo casi mágico, pero nudo al fin, que había que desatar. Y aquí, sentado en una esquina de una sala a la orilla del mar, con su ruido de compás y voz de niñera tan arrullador como en otras noches oscuras sin luna, he dejado volar mis dedos sobre el papel y mi combinación exótica de ruido acumulado, de gritos del dolor desesperado de canciones y mi corazón galopando para lograr cumplir con el encanto que me produzco cuando logro obtener este estado. Estado del que no quiero salir. Extático, lenticular, atemporal, sin intención, fecundo, perpetuo en estos instantes... y de una magia que revivifica. Tal vez mañana escribiré más.

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jueves

Y sin notarlo, y tal vez deseándolo, he estado tomando de Neftalí esos embrujos de su tierra, de su Joaquín (de quien supongo que fue un ser muy querido que murió ahogado o asfixiado); de su amor estudiantil; del fardo de las noches que se llevan en vela y entre ángeles; de los estribillos y las ideas que danzan entre el desparpajo de lo inadmisible como parejas. Algunos sustantivos tienen calificaciones que sólo a un iluminado se le ocurriría darles vida de esa manera.
Allí entre su "Residencia en la tierra" crecen caracolas y fantasmas, ángeles y gotas de agua, que hasta saltan sobre mí y extraen de mí a sus hermanos el albatros, el viento cálido, el campanario y hasta el olor del frito de otra tierra: la mía.
Vivo estos momentos de vacaciones como si fuera otro ser que dejó allá en su sitio de historia reciente, mucha de su carga de vida ambigua y se trajo sólo su corazón maltrecho y su cuerpo cansado, para que en medio del difuso transcurrir de las horas se dejara seducir por el ocio, el destrajín (si es palabra existe), el desacoso, el irremediable placer de estar sólo sintiendo, y permitirme ser poeta: El poeta que soy hoy es distinto al de esas cumbres de violencia. El poeta que soy hoy ha "pagado de contado" este pedazo de vida y sin más acicate que finalizar el año retomando el latir interno y coloso de mi verso. Estoy definiendo algunos poemas que hoy son derviches, gitanos y magos que surcan la magia, los tormentos y las alegrías que he tenido y que tengo. Gracias Neruda, por permitirme mediante tu "estímulo" el reencuentro poemario que venía reclamando mi alma, mi razón y hasta mis manos de escritor. No sé a dónde llegarán estos escritos y si serán por otros conocidos, pero sé que me confiesan y me permiten que la penitencia sean más y más poemas.

Edificio Bello Mar. Apartamento 602.
Dado a las 12:15 p.m. de un diciembre

jueves, mayo 03, 2007

Fragmento de "Escrito a Fuego"



Con un hilo brillante, con un hilo de noche,
con la sombra de un hilo que se incendia.
Así escribiré.
Y aunque caiga sobre mí toda la violencia del mundo,
y aunque la muerte me lleve cada vez más lejos,
y aunque recuerde el nombre perdido del comienzo,
así,
escribiré.


Fragmento de "Escrito a Fuego" de "El lugar del Principio",
1998 ENRIQUE SOLINAS

¡Interpreta este poema más allá de lo que yo pudiera decir de lo que significa el escribir! ¡Vivan los días en que uno se tropieza con líneas así!

Extraviado

    EXTRAVIADO   Unas gotas de azul horizonte en mi mirada Un poema con tu cuerpo de pera La música que asoma rostros de sonrisa La magia ce...