jueves, agosto 16, 2007

CONVERSACIÓN DE UNA SOLA VÍA CON ISABEL ALLENDE


Medellín, agosto 15 de 2007

Así como cada 8 de enero te decides a escribir un libro, yo –en este instante en la ola del querer saber de tu luz y de tu intangible creación de letras e historias- he decidido conocerte al hablarte. No sé ni cómo ni cuándo ni qué extensión tenga esta epístola o diálogo trunco, si fenecerá antes de caer o si perduraré con esta idea, pero sé que quiero hablarte a medida que voy refiriéndome a lo que en mí ha producido la parte de tu obra que he accedido, desde tus letras y fonemas, llegados a mí sin invitación, voluntad ni cortesía.

Muchos antes que yo, creadores y literatos, habrán querido decir y habrán dicho muchos sobre ti sin conocerte como yo, pero en este espacio haré el intento y no me pondré al respecto metas mayúsculas. Tal vez llegue a contarte de mis hallazgos, de mis rencillas con la vida como cuando admiras esa pieza tras los cristales de la joyería, de mis hallazgos de los temas comunes del alma como cuando en tu ritual anual ves aparecer por entre las sombras las páginas de esos tus nuevos libros que ni siquiera sabes que están allí pero que ya estarán esperándote a la vuelta del esfuerzo de traerlos al presente desde ese bosque oleaginoso de los espíritus que rondan tu necesidad de decir, tu vida, tu ilusión y tu escribir. Tal vez quiero tener una muestra de tu espíritu, y con él escribir lo mío con la imagen de tu ser quien lleva en su cabeza personajes que viven sus propias historias, y tú... eres allí solamente el testigo y relator de sus actos y designios.

Un camino que tiene el nombre de tu hija, que a la vez tiene el mismo nombre que la mía, será el descubrirte subjetivamente tras toda la admiración que me depara tu pequeña voz cantada, chilenísima con tintes americanos ya, y ese acento con sabor a verdad y a fantasías amalgamadas sobre las cosas, las personas y tu historia. Un sabor que le imprimes con tu autenticidad va plagado en todo lo que tocas con tu pluma, lo cual dejaré para calificar a críticos mil que han querido hacer de tu capa un sayo. Describes a Chile y a tus chilenos en forma parecida a mi “Rosa Chilensis”, amiga entrañable llena de tarot, feng-shui y otros compañeros y amores. Tienes en tus letras olores a esa dama del copihue, pero con una cara más popular y más letras entre tus manos y tus dedos de herrumbre militante. De allí salieron esas crónicas de los años 60 –según entiendo- desde esos exilios que te han formado más latinoamericana, más del mundo, y allí entonces sí tiene cabida mi colombianidad.

No quiero restregarme en tu “Ese lejano martes de 1973 mi vida se partió, nada volvió a ser como antes, perdí a mi país.”, a pesar de que ese mismo día supe de tu existencia –tangencialmente- puesto que derrocaron a Salvador Allende y de la existencia de ese ser mitológico de apellido Neruda. Sólo quiero escarbar en ésas tus figuras que evocan poesía evidentemente chilena y nuestra, porque quiero ver qué generas en mí a partir de tus metáforas bellas como ese mar helado espumeante tuyo que no conoceré. No quiero ahondar más en la pena de tu Paula ni en el vestíbulo de tu casa en San Francisco ni en tus recetas afroditas, quiero estar en el más suave toque de tus versos no escritos con tinta de novela o de historia refundida en el amor o en el silencio. Es decir, en el fondo de esta confesión “de una sola vía” aguardo encontrar desde tu timbre, desde quién eres y desde lo qué sientes, por qué siento que en tus líneas vive –entre otros fantasmas- la imperiosa poesía.

Tu primera novela escrita “de tiro largo” –como decimos en Colombia- sentada en tu cocina, me genera mi más emotiva admiración por tu disciplina y tu talento, innegables a pesar de toda la prensa estruendosamente inútil que en tu contra han hecho. Sé que escribes para que nosotros nos queramos más, pues en mi caso logras eso y más, logras que yo haya querido encontrar en ti la poesía que no has escrito y los gritos de todo tipo que en tus líneas nos has dejado. Tú sientes que el escribir es una celebración de la vida y para mí lo es igual, aunque en mi caso haya sido una elección de catarsis silenciosa y única, sanadora y evidente, de todo lo que de mí desdigo y canto, como esa puerta abierta a lo que ahora soy y digo… para mí y otros pocos ojos que a mis letras se asoman.

Tus estrellas femeninas que desaparecieron ante el amor de ese amor que te hizo revivir y ser, las veo repetirse en tus líneas y tus pasos. Unos alrededor de la opresión y otras en la reivindicación de la mujer ante la historia no escrita por los ganadores. Esa dedicatoria de La casa de los espíritus lo dice todo: “A mi madre, mi abuela y las otras extraordinarias mujeres de esta historia.” Tal vez estoy escribiendo lo que te estaría diciendo si pudiera tenerte al frente y la vida me regalara una sesión de charla espirituosa con tu voz y tu especial forma de acentuar tu autenticidad chilena y americana, en el sentido amplio y nuestro de esa palabra. Tal vez quiero decir mucho y poco a la vez, antes de decirte lo que inspira a mi poesía tu vida, tu obra y tu particular forma de amar tu familia, tus raíces, tus vínculos con tu historia. Viajan desde tus líneas, con ese sabor de relatora apasionada y expresiva, miles de historias y fotogramas de tu Chile y de ti. Nada escapa a tu pluma en detalles múltiples y perplejidades que dan vida a personajes con nombres disímiles que parece que por tu voz hablaran. ¡Allí hay versos y ritmos que yo libo y traduzco desde mi alma! Uno confunde a veces a Isabel con sus personajes y viceversa, pues siente que tienen vida en ti, como si fueran otra personalidad tuya.
Esa particular riqueza descriptiva ya la quisiera para mí, cuando tardaste tres libros para abrogarse ese título de “ESCRITORA” que otros te hemos dado desde hace ya un tiempo. Ya te has graduado, decenios ha, ante ojos que nunca te llegarán como los míos, y que se mantendrán -sin sentido- atisbándote como si pudiera estar tras el aire que mueven los cedros retorcidos de tu buhardilla allende la bahía de San Francisco, aunque te sientas de otro lugar y tu corazón siempre esté atado al exilio, a la nostalgia, al dolor ya antiguo de Paula y a la melancolía viciosa de tu Chile del corazón. Oraciones como “Al nacer, Rosa era blanca, lisa, sin arrugas, como una muñeca de loza, con el cabello verde y los ojos amarillos, la criatura más hermosa que había nacido en la tierra desde los tiempos del pecado original, como dijo la comadrona santiguándose”, “El tono de su piel, con suaves reflejos azulados, y el de su cabello, la lentitud de sus movimientos y su carácter silencioso, evocaban a un habitante del agua. Tenía algo de pez y si hubiera tenido una cola escamada habría sido claramente una sirena, pero sus dos piernas la colocaban en un límite impreciso entre la criatura humana y el ser mitológico.”, “Nací en el último cuarto de una casa sombría y crecí entre muebles antiguos, libros en latín y momias humanas, pero eso no logró hacerme melancólica, porque vine al mundo con un soplo de selva en la memoria.”, evocan mi Caribe, mi realismo mágico y la forma descriptiva donde ya moran algunos de los nuestros como Héctor Rojas Herazo y Álvaro Cepeda Samudio. Voy encontrando poesía y ritmo y acentos en estos devenires aleatorios de mi lectura de tus obras. Voy caminando caminos que otros millones ya trasegaron en tus libros pero con una alegría de búsqueda en mi encuentro en trozos de tus escritos que parecen poesía antigua o muy vivida, y que evocan versos lejanos, nerudescos y muy chilenos si se quiere, y de todas formas... muy australes.

Nada escapa a mi sentir cuando al pasar las páginas aprecio la vida de otros en tus palabras, los pensares de otros muchos que tu imaginación y tu escribir traen para nosotros tus lectores. Confieso que no soy el más acucioso ni el que más libros de ti se haya leído, pero me precio de saborear dulce y tenazmente cada palabra, cada frase, cada parte de tu lenguaje cuando haces esa exhibición rutilante de humor mordaz, crítico o directo.

¡Gracias por tu regalo para la eternidad! ¡Gracias por ser parte de mi vida! Un abrazo extraño desde este Medellín florido, de un poeta que no conoces:

Francisco Pinzón Bedoya

martes, agosto 07, 2007

Notas sobre “INSOMNIOS Y DUERMEVELAS”




duermevela.
(De dormir y velar).
1. amb. coloq. Sueño ligero en que se halla el que está dormitando.
2. amb. coloq. Sueño fatigoso y frecuentemente interrumpido.
DRAE


Descubrí entre los anaqueles olvidados de la Universidad este pequeño libro, de un Benedetti que cada vez admiro más. Ya no es sólo el portento de los tiempos en que la táctica y la estrategia sobresalían sino que, hurgando en sus intestinos, he encontrado alguna fórmula especialmente fabulosa para desentrañar y aprender de ella. Me he identificado con su pluma y tal vez por lo que me apresto a escribir esta hoja es porque esos escritos me han invitado a decir y a escribir lo que siento de una manera muy mía, muy intensa y llena de presagios. Es como encontrar de pronto una forma no dicha de algo que buscabas para resolver algún acertijo que te estuviera llenando de curiosidad, y ello en mi poética creo que tendrá alguna importante influencia.

La primera enseñanza es que en cada sencillez de los diferentes temas que a uno se le puedan ocurrir en momentos de insomnio, hay una belleza que refleja la belleza que uno siente en extraña y temporaria paz por ellos. Es una ventana en que he encontrado que el decir con el salero personal, lo que queremos decir desde dentro, nos da la libertad de mostrarnos tal como somos y no como cr
eemos que somos o como nos ven los demás. Algunos ven estos versos como irónicos, humorísticos y hasta emotivos, sin ser ello nada nuevo en su poética sino una sublimación de sus rasgos más profundos. Es un poco el permiso que Benedetti se da a sus 80’s cuando confiesa que ya siente que está cada vez más cerca de la muerte, máxime después de un marcapasos con que recuperó un poco su precaria salud cardíaca. Dicen algunos que hay trascendentalismo en estos nuevos versos, aunque creo que siempre los ha tenido, sólo que en el releer, por ejemplo, sus Inventarios, uno encuentra el mismo sentir.

La segunda enseñanza tiene qué ver con tal vez el tardío descubrir que en su seguimiento hace Benedetti de las reglas de oro del "Siglo de Oro Español", por ejemplo en los sonetos de versos endecasílabos, hay un ritmo que se pega y se queda en uno en un tono musical que atrapa, casi independiente del tema en cuestión. He descubierto que no importa si es la luna o la soledad o la tragedia o la globalización, si en ellos hay el ritmo que siento a veces tamtámico o a veces válsico o tangófilo, como el de las barriadas de “El lado oscuro del corazón”, se percibe su firma o sus huellas “poemánticas” si se quiere.

sábado, agosto 04, 2007

jueves, agosto 02, 2007

A EXPENSAS DE OCTAVIO PAZ


Batik de Catherine de Robert

"Todo poema sobrevive a expensas del poeta" dice Octavio Paz en su "Hacia el poema" en Libertad bajo Palabra, y yo como "solitario forzado" con sólo el deseo de decir lo que pasa por mí y no se queda, me "apalabro" y tras giros y vericuetos convierto en poema mis rumias, mis intrigas, eso que me ahoga. ¿Para mostrar? No lo sé... pero sí para que mis dedos sean viajeros hacia un destino o viajantes por un camino empedrado de palabras.

Que sea mi salvación, mi mensaje, mi grito, mi arrobo, el poema. Que sean mi estancia, mi descanso, mi sombra, mi escudo, mis versos. Que sean ellos mis cómplices, mis delirios, mis conjuros, mis espejos, mis laberintos, mis entuertos. Que sean ellos el vehículo para llevar... desde mi alma que tiene ojos de lágrimas... mi tristeza momentánea, mi sima, mi abisal espanto, mi sonrisa delictiva y esa parte de mi ser, de no mostrar.

Todo poema para mí, hoy, es sobreviviente a la mazmorra en que lo creo, al cadalso en que lo convierto, a la misiva que conquista o que se duele... ¿Mañana? No lo sé... Mañana será otro día... limpio y agreste como el mar. Lleno de oleaje y espuma, de brisa y arena batiente sobre el suelo. Los textos seguirán haciendo su agosto... en este agosto que se me antoja... tan volcánico, tan intenso, tan despierto, tan dolido, tan de entregas cifradas y acíbares como algún mosto, como algún disparo sin sentido.
Todo poema y todo escrito me sobrevivirán y veré en ellos... más de lo que soy y una muestra de lo que añoro ser... Aún en este discurrir que me acosa y me siento ligeramente desolado...

martes, julio 31, 2007

Instantes desde un verso de Juliana Rodriguez Poussif


"ya las nadas germinaron en plurales" es un verso que me llamó la atención de una pampeana Juliana Rodriguez Poussif, y que de pronto, con esta tonada "Se llenan mis nadas de plurales..." o algo así... espantó el espanto, calmó mi calma y colmó y asombró mi asombro... Versos que llegan por alguna causa, que inspiran a ser quien los escribió, pero que muestran la conexión que puede haber tan instantánea como difusa, tan pasajera como estrecha, con otras almas en medio del silencio de los poetas, en medio de la trágica molienda del progreso, en medio de la "inutilidad" del poema, del verso, de ese quehacer que el poeta... resalta, enaltece en su sentir poético y hace pasearse por otra piel el tintinear íntimo de su espíritu. ¡Gracias al creador por provocar en mi alma estos instantes!

viernes, julio 27, 2007

DE LAS PALABRAS PARA UN POETA

La Editorial Letra Clara de España en su Blog, tuvo la deferencia de publicar un pequeño escrito que hice sobre lo que significan las palabras para mí como poeta. Transcribo aquí lo publicado allá.




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El poeta colombiano Francisco Pinzón ha tenido la amabilidad de responder a nuestra invitación para participar en el blog con este estupendo artículo que a continuación os ofrecemos. Desde aquí le damos las gracias, pues creemos que su punto de vista respecto de la poesía y la literatura en general ayuda a la pluralidad con la que queremos dotar a este espacio de comunicación.
ELC

"Una reflexión de Juan José Hoyos por allá en julio de 2006, publicada en la página de opinión de El Colombiano de Medellín, en su columna agradablemente semanal, decía: “Todos los días salen de nuestras bocas, a veces sin darnos cuenta. Con ellas saludamos a los amigos en la mañana y nos despedimos de los que amamos cuando cae la noche. Ellas nos permiten averiguar qué pasa en el mundo, en el barrio, llamar a alguien, hacer el trabajo de cada jornada. Con ellas aprendimos a decir te amo. Pero por culpa de ellas puede desatarse una guerra. Con ellas, también, nos enseñaron a engañar y a herir. Son como un árbol o un animal. Y también están vivas, como nosotros. // Qué montón de misterios hay detrás de las palabras. Y de qué extraño modo convivimos a diario con ellas sin pensar, por ejemplo, que ellas también nacen, crecen, dan vida a otras palabras y mueren.” Sirven para “hacer el trabajo” y en el quehacer de poeta son y siguen siendo el instrumento necesario, a pesar de su limitación y de su encasillamiento con normas y acuerdos sociales, como todos lo que nos garantizan la convivencia.
Según Roland Barthes en un aparte de su lección inaugural: “El lenguaje es una legislación, la lengua es su código. No vemos el poder que hay en la lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación, y que toda clasificación es opresiva: ordo quiere decir a la vez repartición y conminación. Como Jakobson lo ha demostrado, un idioma se define menos por lo que permite decir que por lo que obliga a decir. En nuestra lengua francesa (y se trata de ejemplos groseros) estoy obligado a ponerme primero como sujeto antes de enunciar la acción que no será sino mi atributo: lo que hago no es más que la consecuencia y la consecución de lo que soy; de la misma manera, estoy siempre obligado a elegir entre el masculino y el femenino, y me son prohibidos lo neutro o lo complejo; igualmente estoy obligado a marcar mi relación con el otro mediante el recurso ya sea al tú o al usted: se me niega la suspensión afectiva o social. Así, por su estructura misma, la lengua implica una fatal relación de alienación. Hablar, y con más razón discurrir, no es como se repite demasiado a menudo comunicar sino sujetar: toda la lengua es una acción rectora generalizadora.” Ello es un sentir común para quien le guste escribir, es decir, esa sensación de cuando se está frente a la hoja en blanco que luego puede convertirse en ese afán por traducir aquello que estalla o arde en el pecho tras ceñir un talle o acariciar un verso, o simplemente tras haber escuchado reírse a un bebé. Ese “traducir” el indescifrable sentimiento o esa impropia sensación en palabras para que alguien, al leerlas y hacerlas suyas, recorra el camino inverso y logre que el autor lo toque con el mismo sentir, con el mismo deslumbramiento, la misma maravilla del asombro con que se escribió; es un camino tortuoso, brusco e impenetrable, a la vez que insondable e impredecible.
Javier Darío Restrepo enfoca su lápiz en hacernos ver el efecto que las palabras tienen sobre el entorno y de la reciprocidad de éste sobre ellas, especialmente un entorno como el colombiano nuestro donde la palabra guerra es la primera en saltar a la palestra pública, cuando nos dice: “Esta reflexión de los científicos, aplicada al lenguaje de los violentos, los que hacen la guerra o los que golpean, hieren o matan en los hogares, deja en evidencia que la violencia no está en las palabras sino en los que hablan. Hechas a imagen y semejanza del mundo interior de las personas, las palabras no son las que tienen que cambiar, sino el mundo interior de quienes las utilizan. // No es que el violento deforme el lenguaje, es su manera de acercarse a lo real, preelaborado a través de las palabras. Así como las palabras tienen el poder de crear y modificar las realidades, es un hecho que la visión de las realidades altera las palabras. // Esa interacción intensa entre la realidad y las palabras es la que presiente el Popol Vuh cuando sentencia que la palabra dio origen al mundo. Es la misma sabiduría que alienta en los Upanishads cuando ordenan meditar sobre el lenguaje: si no hubiera lenguaje no podría conocerse lo bueno ni lo malo, lo verdadero ni lo falso, lo agradable y lo desagradable. El lenguaje es el que nos hace entender todo eso.” // Antigua sabiduría que nos hace entender la inmensa riqueza y el amplio avance que significó el paso desde el aullido y el alarido, hasta la palabra y el lenguaje; y el enorme retroceso que representa la degradación de la palabra cuando se convierte en el grito irracional de los guerreros o de los que odian como ellos.”
Cada realidad tiene su lenguaje de palabras y sus consecuentes significados que son tan móviles y tan dinámicos como la vida misma. La poesía entonces y todo lo que tenga que ver con las palabras son “usuarias” de esta realidad y por ningún motivo o ninguna razón son ajenas a su riesgo y milagro, a su veleidad y atractivo, a su presencia y elusividad, todo en una contradicción deliciosamente atractiva… ¿para quiénes? No para todos los usuarios pues dependerá de cómo concibamos el mundo. Si el nuestro está lleno de reglas y requerimos de certezas en cada paso… pues esta sensación de tener entre los dedos al escribir algo tan poco moldeable, con vida propia, con su humor cambiante y voluble, será “per se” un motivo de desazón. Si por el contrario, amamos su naturaleza cambiante y frívola o seria en simultánea, su naturaleza trascendente ya que entendemos que estaban aquí (las palabras) y estarán aquí aún después de que nos hayamos ido, pues entonces estaremos en un mar de agrado, de deslumbramiento, de apasionamiento, de milagro, de sorpresa, de ilusión y de dicha al mismo tiempo, de donde sólo nos resta vivirlas y adorarlas… ¡Que vivan en mí ahora y mientras yo exista, las palabras!
Me pregunto: ¿qué poeta o persona al escribir en algún momento de su vida no se ha sentido más que quien genera escritos, el instrumento de un ser casi supremo y esencial que lo usa para dejar en letras su voluntad? Esta sensación de trascendencia y hasta de utilidad habita en algunas noches mi alma de escritor de versos y con ella… sonrío y despliego mi más real forma de ser: poeta."


Francisco Pinzón Bedoya

martes, julio 10, 2007

DE UNA MARCHA UN 5 DE JULIO DE 2007




La especie humana se había empeñado en "odiar las diferencias", no obstante la heterogeneidad. Xenófobos, racistas, inquisidores y cruzados, son sólo una muestra de este talante agreste de la especie. ¡Oh las clasificaciones, oh las disposiciones del mundo en dos bandos, los buenos y los malos, lo blanco y lo negro!. Sin tonalidades de grises ni ajenidades ni otredades, sin el reconocimiento de la existencia distinta del otro y su validez ancestral, ganada por el simple hecho de ser un ser, humano por demás, estábamos cayendo a un camino sin retorno, a un callejón sin salida, a uno de hecatombe y de exterminio.

Pero se notan grandes movimientos y ráfagas de optimismo que nos dicen que esto ha comenzado a cambiar. Ya hay miradas colectivas en contra del terrorismo, manifestaciones a favor de la paz que por incongruentes y extrañas que suenen entre los colombianos, nos dicen de lo que ya nos aglutina. Caminatas y manifestaciones colectivas con apropiación del espacio público para lo público y no sólo para el delito y lo ilegal. Ríos de gente se vieron y oyeron este julio 5 de 2007, desde el grito del "gay pride parade" hasta el llanto de una niña arriando su conejito blanco porque no podía agitar un pañuelo blanco.

Ya en este país "del sagrado corazón" cada vez es un poco más natural ver cómo pasa a nuestro lado la diversidad y su poder reparador y enriquecedor, cada vez es más el movimiento de personas que aceptan y entienden a quien piensa distinto. Tal vez estamos asistiendo al renacer de un mundo que apuesta a salvarse desde ese empezar por aceptarnos como somos y no como nos gustaría que fuera "el otro". Tal vez se empieza a vislumbrar un renacer del nosotros colectivo que aún se incuba en el nosotros del barrio, de la calle, del "parche"... eso quiero pensar y sentir desde este ataque de optimismo que invade todo, incluso los titulares de los periódicos, a pesar de los resultados de los últimos tres mil partidos con marcador en contra de la selección Colombia.

Debemos entonces como país seguir luchando contra nuestros dolores internos para aliviarlos, manejarlos y hacerlos tan amigables y tan de nuestro control como podamos, como la marcha de la propia aventura cósmica, y luego adentrarnos en la marcha del calentamiento global y de los desechos tóxicos, y de... y de... sin con ello querer desconocer de la importancia de estos o aquellos temas.

Fotos tomadas de EL TIEMPO

viernes, julio 06, 2007

DE LA ESCRITURA DE RAFAEL FAUQUIÉ BESCOS – ESE GRAN VENEZOLANO


De lo que de escritor he ganado leyendo a Rafael Fauquié Bescos, extracto y comparto un aparte de la introducción de sus ensayo: “Arrogante último esplendor”, Caracas, Ediciones Equinoccio de la Universidad Simón Bolívar, 1998, 75 pp.

“ En la escritura todo fluye siguiendo un derrotero que termina convirtiéndose en único itinerario posible. La escritura es cuerpo vivo: universo de signos y formas en constante relación. La escritura trepida, serpentea, vuela y alcanza siempre un final: el único final posible, el único final indudable. Por la escritura, tratamos de organizar el interminable conocimiento que permite cualquier tópico.

Escritura para decir y decirnos: en voz baja o en voz alta. Escritura para asomarnos al mundo y explorarlo desde la particularidad de nuestra subjetividad interior, de nuestra mirada y de nuestra palabra. Entre la reafirmación de un orden y las impredecibles aventuras del azar, entre los fríos vericuetos del caos y las cálidas predicciones de la armonía, entre la posibilidad de los resultados impredecibles y el presagio de las conclusiones va moviéndose el ritmo apasionante de la escritura: orden y azar de palabras y voces, de conceptos e ideas que siguen el flujo de su propia vitalidad
.”

En mi caso, escritura para abrazar, para decir, para estar sin estar, para dibujar sin pinceles, para cantar con notas de silencio, para llegar a lo escondido, para empezar lo que de otra manera no es posible terminar... Escritura para tener lectores y hacer presencia en el alma de ellos... Escritura para sanar y hacer catarsis del mundo y sus dolores... Escritura para amar... y en fin, en mi caso escritura y escritores, siempre estarán...

Cierro este post citando a Rafael (perdón por la familiaridad) frente a su credo en la poesía: (De “Puentes y voces”) “La poesía, que merece vivir en todas partes, también merece hacerlo en las universidades. Universidades capaces de aceptar a la imaginación como una de las formas más amplias de la sabiduría humana; capaces de aceptar, también, que razones poéticas y científicas pueden coexistir porque unas y otras no son sino complementarias expresiones de lo humano; universidades en condiciones de permitir a ciertos seres de palabras trabajar con dignidad el hallazgo de su voz, y, también con dignidad, expresarlo. Quizá he idealizado el espacio universitario. No lo niego: es el lugar donde he trabajado por veinte años. El lugar en que me he sentido feliz de poder escribir, siempre en sosiego y en asilo, mi propia palabra”.

¡Qué bueno tener un sosiego y un lugar habitado sólo por la palabra y su enorme poder, y despertar así a la vida y al todo! ¡Gracias Rafael Fauquié! ¡Gracias por todos los aportes que has hecho a mi vida de escritor, inmensamente desconocido... aún para mí! ¡Gracias por tus "metaforizaciones"!

jueves, junio 21, 2007

Palabras al viento



He pasado una mala noche con problemas. Poco dormir y un largo pensar. Un rodar repetitivo, a veces rítmico pero asíncrono, cautivador de olas al estrellarse, fue mi único real acompañamiento. Mientras tanto, me hundí, floté y derivé hacia estados de semisueño que tomaron mi lugar. Aunque hago todo lo posible por mantenerme como el mismo, siento que hay un algo ventral que me reclama ser más yo y hasta tiene preguntas sin contestar.

Frente a este adoptado lugar tengo una veintena de golondrinas que son únicas con su incesante piar, que perturban esta extraña tranquilidad, un azul de fondo y un impresionante lugar a veces vestido de blanco que les sirve de tinglado en su caótico volar. Pero a mis ventanas de ojos y de respirar, llega el azul mántrico del mar y el olor a sal.
Mi cuerpo conserva sensaciones y recuerdos en algunos puntos de la dermis, en los roces de un abrazo con las imágenes y esos sonidos que se parecen a un quejido, al canto de una dulzaina y hasta al sisear que oigo en las noches cuando escucho a mi alma llena de estruendos y suspiros... al azar.

Hay al fondo una mancha semicircular en esta bóveda azul cuasi-infinita, y es mi luna, quien como un refugio matinal eligió venirme a acompañar, mientras yo converso con su aura que para mí tiene un canto que consigo rítmicamente entonar. Me saben a curiosa presencia las ausencias en mi fantasía más real, más loca, más onírica, más pletórica, más romántica, más de un único cante que se ríe y se mofa del mundo porque nadie de entenderlo puede ser capaz.

¡Viva por siempre, vivándola desde esta vista especial, la unión del alma, el espíritu y esta placidez loca que nos ha permitido así estar!

NOTAS DE UN CUADERNO DE VACACIONES (hace unos cinco años)

miércoles, mayo 30, 2007

ALEJANDRA CRAULES BRETON



De Alejandra tengo entre mis bártulos ese discurso de 2003 cuando lanza su libro “Palabras fértiles” y mediante el cual apareció para mí su imagen de minera de la palabra del consuelo, de esa esencia femenina martirizada, de esa escritora que por la muerte de su pequeña cuando, como ella lo expresa, un “17 de diciembre de 1997, María de Jesús después de 26 días dejaba el ventilador”, y entonces parte desde sus entrañas la búsqueda de la catarsis a ese dolor lacerante de madre que fértilmente se transformó en verso, en “ya no calzarás nunca mi cuerpo / solo permanecerás con la nuca en el suelo”.

Llegó a mi vida de poeta como el azar de muchas letras que tengo en mi mochila, como el asalto del destino, y allí mora entre mis tesoros. Su juventud, su atrevimiento y su declaratoria de poeta me hacen admirarla, ya no importa si en sus versos hay el gusto de acidez o de acíbar que pondría en los míos sino más bien un desmoldar mi enjuiciador y vagar por las múltiples ternuras escondidas y enjauladas en miles de barrotes hechos de lágrimas de madre. Me he dejado llevar por sus erotismos elocuentes que hablan de búsqueda y hallazgo, por entre las entrañas de sus “novilunios y plenilunios” que muestran su grado en que ya supera y teje para sí una almohada de hermosos recuerdos de su María de Jesús.

Déjenme que le haga un pequeño homenaje a su causa y a su consecuencia poética, déjenme que le cante al poder sanador de la poesía a través de leer sus escritos, déjenme que me haga un ovillo y aflore en mí alguna ternura mientras canto orondo por haber descubierto para mi pecho ese oasis de pasión incontenida. Déjenme que en este blog... deambule abierto su melancolía y contagiado con la mía hacer de ella una capa o un sayo para cubrir el alma... el alma mía.

Bienvenida Alejandra a mi vida de poeta... Bienvenida a mi vida de poeta... tu poesía. Desde Medellín, tierra abierta a los versos y al amor en la poesía, te saludo yo... con este pequeño post que llevará con él mi saludo y mi reconocimiento a tu estilo y a esa utopía poemaria que irá madurando para el deleite de nosotros, quienes estamos pendientes de tu lira..

Una pequeña muestra de su obra....


Novilunio


Conociste el cielo
a media luna
Yo rondaba
buscando el fin de la galaxia

El viento
lloró un nombre
como recuerdo
de la noche láctea
dejó signos en tu cuerpo

Las constelaciones
nos miraron
acordaron nuestro encuentro

Los astros
de sus intenciones
no nos dan cuenta

Tan sólo miran deslumbrados
cómo saciamos al tiempo
siendo yo el eclipse
de cada luna de tu cuerpo

martes, mayo 29, 2007

NOTAS DE APALABRAMIENTO

En esos viajes del “apalabramiento” (cosecha de frases que llegan al alma del poeta – definición mía) he recogido, al azar, algunas perlas que quiero compartir:

1. De LONG-ONHI “El tiempo y los almanaques suelen ser persistentemente testarudos”

2. De Alejandro Drewes “El íntimo Universo de su autor/a (de una poesía), es la identificación emocional con su micromundo”

3. De Jaime Sabines “Nadie sino el hombre pudo inventar el suicidio”

4. De Álvaro Mutis en “De lecturas y algo del mundo” hablando sobre la Polonia de postguerra
... titubea la llama insomne del espíritu polaco
... apagado ante la tartufa y opaca protesta (de Occidente)
... el silencio de Polonia, inaugura el silencio de nuestro propio funeral

5. De John Maxwell Coetzee (Premio Nobel de Literatura de 2003)

“... se parapeta entre miles de palabras y libros para contar el drama que ha vivido...” [a]
“Pero éste no es lugar para las palabras. Cada sílaba que se articula, tan pronto como sale de los labios es apresada, se llena de agua y se desvanece. Este es un lugar en el que los cuerpos cuentan con sus propios signos. Es el hogar de Viernes.” [b]
“De su boca sin aliento brotan los sonidos de la isla” [c]
“Su boca se abre. De su interior, sin aliento, sin interrupción, brota una lenta corriente. Fluye por todo su cuerpo y se desborda sobre el mío; atraviesa la pared del camarote, los restos del barco hundido, bate los acantilados y playas de la isla, se bifurca hacia el norte y hacia el sur, hasta los últimos confines de la tierra. Fría y suave, oscura e incesante, se estrella contra mis párpados, contra la piel de mi rostro”. [d]
“... (de Ludwig Zeller y su poesía) su poder de convocar todos los fantasmas, materiales e inmateriales con los que la imaginación rodea al hombre ...” [e]

6. De Hermann Hesse (1931). “Mi tarea no consiste en indicar a los demás la perfección objetiva, sino mi propia manera de buscarla (y aunque sólo sea una pena, un lamento) con la mayor claridad y honestidad posibles”.

7. De Gonzalo Rojas
“el amor loco es la preciosidad del encantamiento... “ [a]
“A la temprana edad de 85, recién empiezo a descifrar algunos poemas remotos míos” [b]
“Yo me demoro, no transo con la prisa, ésa es mi diferencia. “ [c]

Cada “apalabramiento” va cumpliendo su función de ir adornando un acervo informe, en esa amalgama inédita que nace casi a diario en renglones, en versos, en poemas que pueden o no llegar a ver la luz del sol... De ellos se toma la esencia y queda aferrada a otras esencias en un construir y destruir en simultánea que va acrisolando al poeta... al bardo estatuario pero dinámico... al vate esencial pero abierto al fuego de otros... Influencias e influidos: ¿quien está a salvo o excluido?


De una serie

  Foto tomada por Luis Carlos Bonilla Sandoval , en Nivelles, Bélgica (QEPD), 2016     DE UNA SERIE   Posiblemente este día el esp...