domingo, diciembre 23, 2007

Sergio Valero








La poesía joven también llega a mí, hace explosión en mí y me lanza a hacerle un pequeño homenaje

De "Bajorrelieve (fragmentos)" de Sergio Valero expongo este texto, sin su permiso, sólo con mi admiración

Dice este "4" tal vez aquello que sobre mí, quise escribir... "sólo tú mujer de los mil nombres" y de los mil apellidos


Algo como HECHEIYHMADU

jueves, diciembre 20, 2007

CAMBIA TODO





CAMBIA TODO

Cambia todo a la faz de mi delirio
Rota está la noche y mi placencia
Sólo el llanto en silencio y los luceros
y las nubes lejanas con tormentas
atestiguan mi pluma sin contexto
Cambia todo a la faz de mis libros
Amigos ajenos y cuentos fantásticos
Historias de luchas y canciones cercanas
Todas sus hojas saltan para robarme
y no dejar que vuelva a extraviarme
Cambia todo a la faz de mis pasiones:
“!La vida es larga y apacible
aunque termine en el siguiente segundo!”

dice mi corazonada cuando rueda tras renglones
donde otros dejaron congelado el tiempo
que se aviene esta noche... a contemplarme
destemplado / intruso / aleve / certero
mientras lucho y nada logro… por volver
Tal vez por ser / por volver a nacer
Cambia todo y nada cambia
Cambia lo que es y lo que no tengo
Cambio yo y no quiero… y no sé cuándo
Cambio / cambias / cambiamos

OHCNARF
18/XII/2007




y todo produce un eterno cambio / y yo lo hago pero sigo



TATATD HECHEIYHMADU






GRITO EN LOS PRETILES



Álvaro Jiménez Guzmán*, su creador. “Entre el dolor y la esperanza” es el subtítulo que adorna esta recopilación de crónicas callejeras y ciudadanas, retratadas con ese estilo propio con que algunos más conocedores han permitido, año tras año ya, que sean publicadas. Son descripciones poéticas tan cercanas a él y a nosotros sus amigos de esta Colombia rupestre, que aún sangrante y hermosa, guapea y baila por las calles. Cada parte es un tributo a ese mirar “desde el pretil” los hechos que para muchos pueden ser noticia, pero que para Álvaro han sido el reflejo de la presencia permanente de los contrarios, vida y muerte, en simultáneo. Este libro auspiciado y rubricado con el respaldo de la Fundación Arte & Ciencia, es el tributo propio de su autor por legarnos su propia versión testimonial de la vida bella que pasa al lado. Tiene, elegantemente engarzados, epígrafes de poemas que han ya descrito cada una de sus crónicas y que me llegaron a tocar con toda la perversión que se genera en mi alma cuando de versos se trata. Es pues un esfuerzo hermoso, bien logrado y que dice que las pequeñas hazañas están en cada hombre que las libera para que, en este caso en letras, nos lleguen con su toque sutil. Este cereteano, ensamblado en Medellín, con cuerpo de luchador y trabajador ya en uso de su buen retiro, merece desde esta tribuna, casi privada, mi admiración, mi respeto y mi felicitación: “!Ya tuviste el libro, ya tuviste el hijo y sé que has plantado árboles en tu paso por la madre tierra, sólo te falta seguir deleitándonos con tu pluma que no se puede dejar encajonar entre los límites de los centímetros cuadrados que te asigne un periódico, tal vez volar y llegar a publicar lo que tienes en el alma!. ¡Gracias Álvaro!”


Álvaro Jiménez Guzmán* es economista y hoy trabajador en su propio mundo, colaborador asiduo de El Pequeño Periódico, órgano de quijotesca difusión cultural como reflejo de que las utopías aún son posibles. Quienes quieran obtener su libro, por favor dejar aquí su comentario, interés o la señal que sea que como podamos lo contactaremos. Apoya una buena causa, regala un libro de un ilustre desconocido.


Con el permiso del autor reproduzco una crónica hecha a Raúl Gómez Jattin, nuestro poeta colombiano que dio y dará tanto por hablar:

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Y ardió Raúl



Por Álvaro Jiménez Guzmán



Publicado en EL PEQUEÑO PERIÓDICO No 77, Junio de 2007, pág. 12



Caótico y demente en el vivir, equilibrado y lúcido en su poesía, fue clásico y transgresor al mismo tiempo, renunció a la simulación, bajó a los inflemos, narró en verso la crónica de sus tormentos y se reinventó así mismo a través del dolor.


Heriberto Fiorillo



Después de haber compartido algunos momentos de mi infancia con Raúl Gómez Jattin en el patio de su residencia del barrio Venus, en Cereté, me reencuentro con su espantosa historia en Arde Raúl, un libro de Heriberto Fiorillo, donde describe con crudo realismo su escabroso ascenso y doloroso derrumbamiento hacia los infiernos de la locura. Sus aciertos en la inteligencia y los desaciertos en su locura que fue adquiriendo, condujo a no pocas confusiones en el terreno de su vocación artística. Los dolores del poeta Gómez Jattin empiezan desde su tierna infancia. Durante largos años sus padres se turnaban día y noche para echarle fresco al pequeño asmático, o por la angina de Krup, u mal que apretaba su garganta y lo ahogaba. A estas peripecias de la salud se sumó la discriminación social, años atrás, por un supuesto adulterio cometido por su madre y que nunca existió, dentro de otro matrimonio, y porque sus padres eran mal vistos por no ser casados, en medio de una sociedad pacata y de falsa sensiblería. Su condición enfermiza y el resentimiento social lo privaron de sus juegos en la calle y en cambio lo encerraban para que se sumergiera en la cultura de los clásicos griegos. Sobreprotegido en exceso, lo consentían, su mamá lo vestía y lo perfumaba, y él aprendió a quererse demasiado. Varios años después diría, a manera de rechazo: “¿Quiénes eran esos viejos cariñosos y terribles que me encarcelaron?”



Según testimonio de Carlos José Reyes*, Raúl Gómez Jattin llegó a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Externado de Colombia por presión de su padre, porque la realidad era que él no sabía qué quería hacer: si estudiar derecho, escribir, o hacer algo de arte. Más tarde decidió también hacer teatro y se destaca como actor. Durante el despliegue de esta vocación se compenetra tanto con la vida de una compañera de dramaturgia que, cuando ésta viajó a Checoslovaquia aun encuentro de juventudes y se enamoró de un africano y se fue a vivir a Angola, Raúl se sintió profundamente solo. Fue cuando empezó su verdadera tragedia. “Yo tengo la sensación de que su entrada a fumar marihuana tuvo mucho que ver con la ida de Tania, como si se le hubiese desconfigurado un cierto polo a tierra que tenía con ella”, dice Carlos José Reyes.** Raúl y Tania tenían una relación entrañable pero no eran pareja. Igual ocurría con otras relaciones profundas que mantenía Raúl, como de hermano o de protector, de donde se desprende la consideración de que Raúl era un ser indefenso en el mundo, que necesitaba de alguien que lo protegiera. Necesitaba reproducir, en parte, esa relación emocional y edípica que mantenía con su madre allá en Cereté: quien le seguía dando pecho a un hombre de veinticinco años como si fuera todavía un bebé. Por eso decía, en sus momentos de abatimiento, que amaba y odiaba a su madre, quien tuvo que huirle porque la persiguió cierta vez bajo uno de sus arrebatos para matarla.



Por este gran vacío en su personalidad parece empezar la verdadera tragedia de Raúl Gómez Jattin: consume la marihuana hasta llegar a intoxicarse. Luego se enamora de varios compañeros bajo el influjo de los amores platónicos homosexuales de la cultura griega, sufre asalto sexual femenino, muy horrible para él porque prefería el amor masculino. Confiesa luego que quiere morirse cuando un compañero de estudios lo rechaza furibundo porque él pretende amarlo, y se refugia en un frasco de valium para mitigar sus nervios.



Más tarde, cuando se entregó a la filosofia y poesía de Rimbaud, parecía estar loco, según testimonios de sus propias amistades. Sostenía el autor francés que “El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Él mismo busca todas las formas del amor, del sufrimiento, de la locura; él mismo consume todos los venenos, para no guardar sino sus quintaesencias. Inefable tortura para la cual requiere de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, y en la cual se vuelve entre todos el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito... ¡y el supremo sabio! Porque ha llegado a lo desconocido”.*** Entonces el poeta Raúl Gómez Jattin pasó del ácido lisérgico a la cocaína, a las anfetaminas, a la heroína, a la mezcla de psicotrópicos impulsado por una desesperación aniquiladora que finalizó cuando probó muchos hongos. Fue cuando habló de una visión dominante: que él era un mamífero recién nacido y no podía chupar mango. Y cuando dijo que se había visto hablando con otro como él cambió para siempre y nunca volvió a ser el mismo. Y en el papel por agudizar su temporada en el infierno, exalta el papel del hongo stropharia y de la marihuana “en la construcción de su propia vida”, y que “la poesía colombiana de la próxima década dependen de esos hongos sagrados”. En medio de este dramático cuadro, con un complejo de Edipo no superado, sobresalió como estudiante de derecho, se destacó como actor de teatro y transitó luego por su poesía desencantada como un reconocido poeta de masas en Colombia.



Pero si la locura la veía él mismo “como sabiduría e iluminación, fuente de donde provienen la esencia del impulso creador y las obras de arte”, ¿por qué (si) “la excepcional inspiración de Raúl se habría ido apagando conforme la enfermedad de la locura, el tormento de sus fantasmas incontrolables, venía progresando?”. Es contradictorio este planteamiento cuando parece haber una apología sobre su locura como método para la creación. Carlos Alberto Jáuregui, citado por Heriberto Fiorillo, ha dicho que un lugar común de la “crítica” ha sido la mención, sin mayor análisis, de la locura del poeta, dando por hecho una relación entre ésta y la creación poética, como si se alabara no a la lucidez sino a la afición por las drogas, los síntomas de esquizofrenia y la agresividad sin razón aparente. ¿Está la obra poética de Raúl Gómez Jattin indisolublemente ligada a su locura buscada a través de la drogadicción? ¿Por qué su obra se explica necesariamente asociada a su desajuste emocional? ¿Es razonable el pensamiento de Rimbaud en el sentido de que para tener lucidez poética hay que volverse loco consumiendo todos los venenos? Era la nota predominante: la asociación de su obra con el desvarío y la droga. Dice Jáuregui que el poeta, en medio del incienso de sus aduladores, contribuía a confirmar este cliché con una actitud marginal que lo erigió en el “poeta maldito” de la clase media intelectual.



El síntoma contundente de que a Raúl le estaba realmente empezando la locura se dio porque oía voces, oía gente, daba gritos. Vivía una profunda depresión que estallaría con la muerte de su padre. Desaparecida la figura paterna como símbolo de la norma, Raúl inicia una cadena sistemática de actos vandálicos contra su familia horrorizada, amigos y vecinos, en Cereté y pueblos cercanos, en Bogotá y Cartagena, rubricándose su estado esquizo-afectivo y adicto a las drogas: explicación de su doloroso y agudo desajuste emocional. Entre penitenciarias, cárceles y hospitales siquiátricos, Raúl ardía en la profundidad de su locura buscada. De neurótico pasa a paranoico y sicótico: se atormenta, llora, grita y no se reconoce en el espejo cuando dice que se le está cayendo la piel y se le están saliendo los ojos.



Varios años después, sus amigos observan a un Raúl Gómez Jattin muy distinto: había dejado de reír con el desparpajo de sus legendarias carcajadas. Sufría de akinesis, una enfermedad hereditaria originada en el excesivo cruce de genes similares entre parientes árabes, agravada por la droga que le engarrotaba los brazos. Lo veían con inmenso dolor porque había sido un ser simpático, de buen humor, de conversación agradable, un hombre afeitado, bien peinado, de buenas maneras, ni obsceno ni vulgar, una persona muy cultivada, de extraordinaria inteligencia, profesor excelente de bachillerato a los quince años, de una personalidad avasalladora, innovador en la poesía colombiana según la voz autorizada del poeta antioqueño Jaime Jaramillo Escobar. La hamaca era su trono, su escenario, su nave. De una memoria fabulosa: se sabía más de mil canciones con sus respectivas letras. Solía recordarle a una amiga pintora que Borges decía que cada día estamos un instante en el paraíso, y que la pintura enseña a la gente a mirar la vida. Pero después el amor ya no le interesaba y decía, con Stendhal, que era una enfermedad. No se amaba a sí mismo. En él cabalgaba la triste figura del sabio y del enfermo: desgreñado, sucio, con la misma ropa de varios días, descalzo, hediondo a excrementos, sin dientes, devoraba varias veces al día, a pie, los diecisiete kilómetros que hay entre Cereté y Montería. Toreaba los carros, en un peligroso juego de vida o muerte, en las vías públicas. Cuando no quemaba el colchón en algún hotel, pintaba las paredes del cuarto con sus excrementos. En medio de su locura cantaba, se volvía travesti y no respetaba barreras sociales normales. Era consciente de su crisis pero no se acordaba de lo que hacía cuando estaba loco.



La noche anterior a su muerte le regaló a un amigo un caballito de mar, un animal hermafrodita con el que se identificaba y por el que sentía especial predilección. Dejó “el cascarón de su cuerpo” atropellado por un bus en una vía de Cartagena y no se sabe si el poeta se suicidó o si murió accidentalmente. Aunque había leído con deleite un libro sobre las distintas formas de quitarse la vida, “su miedo a la muerte era tan fuerte como su deseo de morir”. Raúl Gómez Jattin se sintió asediado por la muerte desde su más tierna infancia: temía morir ahogado mientras gritaba que le dieran aire para salvarse en medio de sus agonías asmáticas.



Por ello, haber leído Arde Raúl y parcialmente Ángeles clandestinos, produjo un dolor inmenso en mi alma: sus amigos y extraños no comprendimos su terrible soledad. ¿Me originó su triste biografía, acaso el “frenesí de los sentidos” de que habla Juan Gossaín a propósito de la lectura? La lectura es una pasión del ser humano, pero ¿constituye siempre un placer? Hay libros que nos perturban profundamente, y, al decir de Franz Kafka, “como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro”. Entonces leer no siempre genera placer en el sentido hedonista de la palabra, como suelen señalarlo algunos de manera olímpica. La lectura de estos libros hace doler el alma porque Raúl Gómez Jattin “nació y creció al norte de un país desatinado que hace suyas las insensateces del mundo y baña en sangre sus propios desvaríos”.



* Ángeles clandestinos, José Antonio de Ory. Reproducido parcialmente por la revista El Malpensante No. 56, Bogotá D.C., Agosto 1 -Septiembre 15, 2004, pág. 34.


** Íbid. Pág. 41.


*** Arde Raúl, pág. 93.



Fuentes:


- Arde Raúl. Ediciones La Cueva. 2 Edición. Febrero 2004. Bogotá.


- El Malpensante No. 56. Lecturas paradójicas. Agosto 1- Sept. 15 de 2004.





miércoles, diciembre 12, 2007

De unas vacaciones



(Si quieres leer el poema, dale click a la imagen)

Sólo sé que de los colores, las sombras y los claroscuros florece la poesía... aún bajo el sol




HECHEIYHMADU 4 EV

miércoles, diciembre 05, 2007

¿Creadores?


El hablador y el callador. El escribidor y el lector. Caras de la misma moneda. Números del mismo dado. ¿Hablamos el idioma o él habla nos usa como su instrumento de perpetuación? Octavio Paz ilustra este pensar "Cada uno de nosotros, los que hablamos español, es una hoja de ese árbol. Pero realmente ¿hablamos nuestra lengua? Más exacto seria decir que ella habla a través de nosotros. Los que hoy hablamos castellano somos una palpitación en el fluir milenario de nuestra lengua." Con esa cualidad, con esa dotación, con esa carga humildemente distribuida por toda nuestra historia, se acude a espacios o ámbitos o formas de decir que algunos escogen: la poesía es uno de ellos como forma de manifestación de esa fascinación por las palabras, tal vez convencidos de que la función de los poetas, como decía T. S. Eliot, "es enriquecer la lengua", por ello se inventan vocablos y fantásticas palabras que dicen lo que se quiere decir , ya que tal vez en ese caminar buscando acoger el ritmo interno de un verso se despeña la búsqueda y por lo tanto, "se tienen que crear". Son entonces los poetas esos generadores de nuevos vocablos que en sí mismos nacieron desde el alma. ¡Gracias poetas por ello!

Presento alguna de ellas que han salido de mi cosecha y que amo en su contexto: AÑORAZGO


Desde el alma tengo este texto que se ha ceñido a múltiples versos y por ello TATATD HECHHEIYHMADU

martes, diciembre 04, 2007

Dos que estaban escondidos




Con toda esta nostalgia que ya parece melancolía, presento este par de mis escondidos poemas





TENÍA QUE OCURRIR

Los presagios
siempre son inexplicables
pero éste ... no lo era.
Llegó como cuando
detrás de las nubes grises
las tormentas se pasean.
Era más humano y leal.
Tenía cara de mamá.
Se compadecía
de la suerte de mí mismo,
y hacía pensar
en los tiempos mejores
del porvenir.
Ese presagio
me sabía a montaña,
a páramo toldado,
a serpenteante riachuelo
entre guijarros lamosos
de verde esperanza.
Mi presagio
se había vuelto familiar
y yo, ya lo quería
aunque sólo lo tenía
desde la noche anterior.
Pero ... doce horas
de conversación
calmaron mi miedo.
Se fue variando el ambiente
como colores de instantes
atardeceres de mar.
Se volvió certeza después
porque así y todo, ocurrió.


HUMANOS

No ponemos atención a la luz
hasta que nos arropa la oscuridad
porque somos tan humanos
y como humanos nos comportamos
sin considerar sin saber
que hasta entre la luz y el silencio
y hasta entre la sombra y la voz
medra una pequeña distancia






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Y en esta tarde de silencio y de nubes en mi horizonte... con todo el deseo de estar en otra parte expongo lo que creí que podía guardar






TATATD HECHIYHMADU


NNH


martes, noviembre 27, 2007

De poesía erótica hay letras cercanas




Del origen de la palabra “erótico”: Proviene del latín eroticus y éste, del griego erotikós, que se refería al amor sensual y a la poesía amatoria. La palabra griega se deriva del nombre de Eros, el dios del amor, Cupido para los romanos, que con sus flechas unía corazones. La Academia admite hoy también el significado adicional de ‘atracción muy intensa, semejante a la sexual, que siente hacia el dinero, el poder o la fama´

Ese arte de decir en palabras lo que la piel quiere sentir lo practican estas dos poetas, de quienes comparto una de sus poesías:








ACABAR EN TI

Quiero sentir como el desvanecimiento de mi luna
acaricia tu alma,
cómo late mi corazón en tus sienes
y cómo se mezcla nuestra realidad cotidiana
para convertir tus mejores sueños
en furtivas gotas de placer.
Quiero enseñarte el camino del cansancio,
atravesar lentamente tus muros
y derribar la murralla de tu piel
para inmortalizar mis delirios
con tu risa corpórea y suave.
Déjame bañarte de lujuria con mi boca,
hacer una rebelión de amor con tus hormonas,
aspirar el aroma de tu pecho
y demostrarte cuánto te amo con la fatiga de mi cuerpo.”


LINA ZERON (México)
Ha publicado los poemarios Espiral de fuego, Rosas negras para un ataúd sin cuerpo, Moradas mariposas, Vino rojo y Un cielo que crece en el fondo de tus ojos, entre otros.







Yo la que te quiere

Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere."


GIOCONDA BELLI (Nicaragua)
Ha publicado los siguientes libros de poesía: Sobre la Grama (1974); Línea de fuego (1978); Truenos y arco iris (1982); Amor insurrecto (1984); De la costilla de Eva (1986); El ojo de la mujer (1991); From the Eve´s Rib (1989), entre otros







A pesar de la talentosa sombra que precede este post, quiero compartirles alguno de los poemas de este género que he escrito en mi libro “ENCUENTRO”

PIEL

Con franqueza preguntaste
¿qué esperas de mí? ¿qué deseas de mí?
Con franqueza respondí:
Tres horas de piel.

Esa definición dibuja y pinta
lo que es mi entendido
de algo loco y furtivo
que raudo pasó por aquí.

Se instaló en mi costado
y a ser tu piel en mí
lentamente ha empezado.
Tres horas de libertad de tres sentidos:
los tuyos, los míos y los nuestros.”

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De piel están llenos los suspiros

TATATD HECHIYHMADU

jueves, noviembre 22, 2007

MÁS Y MÁS DEL ESCRIBIR


Marguerite Duras decía:

"... el hecho de escribir es en sí mismo un acto gozoso y que más allá de los personajes y temas, el mero contacto con las palabras en una página en blanco es ya un placer y una experiencia difícil de (d)escribir"



Y un hechicero de la palabra decía:

"el amor loco es la preciosidad del encantamiento... "
"A la temprana edad de 85, recién empiezo a descifrar algunos poemas remotos míos"
"Yo me demoro, no transo con la prisa, ésa es mi diferencia. "

Gonzalo Rojas a los 85 años



Y YO DIGO:

"Las letras me invocan como talismanes o espíritus. Tienen el poder sobre mí y saltan fuera de mí, fuera de mi razón y me poseen. Quieren sanarme sólo que a veces yo no les doy ni espacio ni campo de juego..."

FPB VIII/2007


Siguen siendo las palabras, puentes, atajos, misterios, acechanzas, súplicas... y por sobre todo, esperanza...

HECHEIYHMADU

martes, noviembre 20, 2007

Un exilio hermosamente colombiano





Y uno encuentra estas joyas y sólo... las comparte para que una voz más les haga tomar vida y le den VIDA a COLOMBIA





CON LA SAL DE TU SOL

Cuando se siente que podría tomarse en una sola mano de mujer
un manojo de llaves
para abrir las compuertas de todas las prisiones

y que podría repartirme
esta voz
entre millones
como un pan venido a más

sin pensar en nada supersticioso ni milagroso

como un pan ansiado
desde el encierro oscuro del hambre;

Cuando soy más porque soy menos porque soy todos:

cuando me ocupas: Colombia, y soy ese botón agradecido
que ha buscado su ojal entre el oscuro de la tarde
y se ha topado con la sal de tu sol,

cuando la vida vuelve a ser este milagro

escribo VIDA con mayúscula y te canto.



ANABEL TORRES (De su libro MEDIAS NONAS – junio 1992)

Bogotá (Colombia), 1948.

Libros publicados: Casi poesía.Medellín, 1975-1984.

La mujer del esquimal. Medellín, 1981.

Las bocas del amor. Bogotá, 1982.

Poemas. Rodalnillo 1987.

Medias nonas. Medellín 1992.

Poemas de la guerra. Bcn, 2000

En un abrir y cerrar de hojas.Zaragoza, 2001.

Agua herida. Bogotá, 2004.

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HECHEIYHMADU 4ev

domingo, noviembre 04, 2007

POR ALGO ME QUEDÉ SIN ALGO POR DECIR

Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta de que aún no he dicho nada. Algo maravillosamente luminoso y denso permanece aún en mí y obstruye la palabra. ¿Es acaso la lengua, que no entiendo, y que paulatinamente debo interpretar en mi interior? Había acontecimientos, imágenes, sonidos, cuyo sentido de entrada radica en uno mismo, que fueron no tanto tomados, sino reducidos a palabras, y que más allá de las palabras, son aún más profundos y plenos de sentido que ellas mismas.

Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas.

¿Qué hay en el lenguaje? ¿Qué esconde? ¿Qué le sustrae a uno?...”


Fragmento tomado de - El clamor de los ciegos - ELIAS CANETTI, de un foro literario que existe en http://www.sanchezdrago.com


En esta noche, cuando algo así me pasa, por casualidad o por eso avatares que uno fuerza a que ocurran, Elías Canetti viene con su explicación de lo limitado que hoy me he sentido para decir lo que no sé cómo decir... Creo que a muchos nos ha ocurrido... pero aún así no es siquiera renunciable el deseo de escribir, de decir, de hablar con el lenguaje que tenemos...



Una noche como éstas
Lleno yo de escozores y tristezas
Tengo el lenguaje como trampa...
Tengo mi corazón hecho una queja

No es siquiera renunciable...
No soy capaz / Es tan potente y tan cierto...
pero hoy... no sé
TA HECHEIYHMADU

jueves, noviembre 01, 2007

De unas notas...


Cómo no ser nostálgico...

DE PÁJAROS Y ATARDECERES

Y fluyen los gorjeos entre los árboles
ocultándose de la luna y ese otro amor
Van a dormir al fin del cielo los arreboles
con su esplendor de alegrías y tambores
Vuelan hacia el optimismo del infinito
entre las sombras de un dolor dormido
nadando tras las fronteras de la lucidez
Es como ese amor que a otro amor duerme
con palabras que gimen en la almohada
Hay un vacío de horas y trinos de fragancia
desde la mano tibia de un dios que nos adora
Hay un perderse sin saberlo... allende el mar
para forjar la paz... que se quiere respirar”



Escrito un diciembre de vacaciones... hoy con enorme actualidad y añoranza
TA TA y TD
HECHEIYHMADU

martes, octubre 23, 2007

Esas pequeñas cosas...





En estas mañanas y en estas noches, ideas y hechos acechan, giran y se arremolinan en el cerebro. Son pretensiones de otras épocas que dan vueltas por sobre los sueños. A estos agites se les ha llamado vibrar y hasta vivir, y en otros casos stress. Esa forma moderna de afrontar las complicaciones humanas que le hemos dado al sentir, se ha convertido en una constante.

Pero... ¿saben? Pueden existir válvulas de alivio, de rodar más allá en otros estadios, y de poder dejar liviana el alma que soporta el cuerpo cansado y sin ánimo. Aparece la instancia palabrera que aprovecha la realidad y va acopiando elementos que en algunas veces se van transformando en escritos: cartas o poemas, por ejemplo.

Se halla entonces el refugio y algún probable alivio en las pequeñas cosas que pasan por los lados y que dicen del trasiego de la vida. Algunas al azar: atesorar en un puño el brillo de los ojos de la juventud que vibra y corre por nuestro lado sin vernos y hasta sin detectarnos; las tardes plomizas y los aguaceros, los arroyos, las nubes y su paso veloz mientras dormitamos un vuelo; los sueños de eventos de la mano en países desconocidos y no; un cuadro de algún pintor desconocido puesto para que propios y extraños pasen por su marejada de colores a la entrada de algún aeropuerto; la existencia evidente de las leyes del equilibrio de la vida cuando por unos lados da y por otros quita; la urgencia de estar y no estar en medio del boato a tres pasos del mar y no poder siquiera su arena y su espuma saludar; el porte digno y hermoso de una madre durante un vuelo nocturno; la sonrisa clara y transparente de mi hijo de ojos como ese mar lejano que me llama a compartir sus días y sus muchos tiempos conjugados en distintos verbos; el disfraz de siete a cinco; los conflictos con la ley de los hombres y reflexiones frente a la ley de Dios; el papel a veces oscuro y a veces brillante en la cátedra; ausencias y vacíos reconocidos, queridos y a veces aceptados; inmensos suspiros que salen cuando se han asomado algunos gritos broncos; un encuentro con la poesía de alguna olvidada biblioteca; la renovación permanente en la música que calma, que llena, que alimenta; la entonación de cantos al aire, que se pierden durante una caminata; etc.

En fin son miles de situaciones que le dan brillo a la vida, y ellas le podrían dar brillo a las letras. Todos las tenemos, sólo queda mirarlas, observarlas y aprender a con otros ojos admirarlas, mas queda el deleite de capturarlas y pretender hacerlas... eternas. Lo que pasa raudo es el tiempo que se nos lleva esa misma vida, y ¡ah! tan corta, tan efímera, tan incierta, tan bella...



En las pequeñas cosas sigue habiendo esperanza... A eso apuesto... ¡Ojalá funcione!
TA TA TD CTMA

lunes, octubre 22, 2007

Llueve...

La vida es eso que administramos entre el tiempo de nacer y el tiempo de morir


MI LLUVIA DE ENSEÑANZAS

La música de la lluvia
se detiene sobre la piedra
del riachuelo y la arena de la orilla
de allá de la serranía ... y sigue
Pero aquí desde esta alcoba
hundido en mi almohada de tristeza
me parece más una canción
de nostalgias ... tan vacías
Mi realidad se ha vuelto esquiva
y desaliento para quienes llegan
porque no sé si estoy en una vasija
o la desazón dejó su eco ... en mi lluvia
¡Tendré que salir a pasear!
Tal vez en el camino de los charcos
acate a mirar con lágrimas el cielo
y sea capaz de descubrir los arreboles
Sé que después de toda tormenta
sale un nuevo sol de arengas
y luchas y ruegos por la vida
¿Por qué no habría de salir
para mí si ya hubo mi lluvia?”




¿Cómo no esperar que la lluvia pase?

Sólo sé que...

TAHECHEIYHMADU

lunes, octubre 15, 2007

MI MARIPOSA...


“Y por qué es el alma mía
l’alma de las mariposas”
Rubén Darío

Comparto una poesía MÍA, de mi corazón…

LLEGA MARIPOSA

Deambula
ligera saeta
memorable
en este aire trémulo
de gotas en mi cara
Cual espejo transparente...
el mar refleja brillos en tu mirada
Toma tu cuerpo diáfano
-precioso y extranjero-
y llámame...
Acudiré a tu vera
¡Mariposa de ensueño!
Yo soy sonido líquido
versos de cristal
y abrazos transeúntes...
¡Nada tengo
pero todo... te ofrezco!
Deambula en mí...
para en mí...
llega a mí...
¡Mariposa extranjera!”


A una mariposa que vaga y vaga... y no se posa

HECHIYHMADU

domingo, octubre 07, 2007

Fragmento de Whitman

"Supongo que publico y dejo mi colección entera, primero, para perpetuar esa eterna tendencia y conservar aquello que está detrás de toda la Naturaleza, incluidos los autores; segundo, para simbolizar dos o tres especímenes interiores, personales y otros, lejos de las miríadas de mi tiempo, el medio rango del Decimonono siglo del Nuevo Mundo; un extraño, imperdido, tiempo maravilloso. Pero el libro probablemente no tiene un propósito definido que pueda decirse en una declaración."

Traducción libre de un fragmento del prefacio del libro de Walt Whitman "Complete Prose Works - Specimen Days and Collect, November Boughs and Goodbye My Fancy"

("I suppose I publish and leave the whole gathering, first, from that eternal tendency to perpetuate and preserve which is behind all Nature, authors included; second, to symbolize two or three specimen interiors, personal and other, out of the myriads of my time, the middle range of the Nineteenth century in the New World; a strange, unloosen'd, wondrous time. But the book is probably without any definite purpose that can be told in a statement.")

Atrevida labor la de intentar traducir a este ídolo....


¡Oh! Esa espectacular época de estudiar inglés... y esos recreos... TATATD CTMA

sábado, septiembre 29, 2007

¿Cuánto vale un verso?

¿Cuánto vale un verso?

¿Cuánto vale un poema? ¿A cuánto equivale un verso?
¿Cuánto pesa el amor? ¿Cuánto vale el amor?
¿A cuántos libros negros y verdes equivale una caricia?
¿Una estrofa? ¿Un nuevo poema en días venideros?
¿Nada tiene peso de pesos en el verso
en las rimas sincopadas / en el abrazo del desespero
que extiende el poema alrededor de las dos almas?
¿Cuánto valen las letras en ese poema único /
ése que a nadie se le había ocurrido… y lo tienes?
Sólo ese tengo… Sólo eso sé… Así me entrego


HECHEIYHMADU

viernes, septiembre 28, 2007

Remembranzas y homenaje de contrastes

Comparto otro escrito desde mi camino poemario, hace como tres años... y esta imagen de un Medellín al atardecer...



PARA QUE LE SIGA AMANDO

El incierto, el enamorado,
el amante, el azul silencio,
traga entero y se esconde,
ahoga sobrio tempestades,
minúsculas todas ellas.
Añora faenas recientes,
se extasía en sus recuerdos,
se espolea y es un pequeño rey
a pesar de que su reino no está lejos.
Vaga, no se duerme y cavila
pidiéndose un respiro de calma.
Oculta su forma a las miradas
y extiende su sed y su llama...
para que ella desde su mar en bronca,
desde su instantánea imposibilidad...
le siga amando

sábado, septiembre 22, 2007

NOSTALGIA DE ESE MAR AMIGO…




Y otro mar, amigo oculto de mi otro mar, me recibió -al principio- con su tímida sonrisa como diciéndome y reclamándome algo de mi presencia, pero una vez se convenció que yo no venía a nada distinto que a empapar mi ser de sus colores, entonces explotó en ellos en sus últimos quince minutos del día. Las siluetas de dos demiurgos empujando una carreta fue lo único que distrajo mi atención, mientras me decía que ver esa infinita gama de amarillos, de azules, de blancos, que luego trocaron en ocres, magentas y azules traslúcidos hasta los más intensos rojos instantáneos, bien valieron la pena de manejar por tortuosas carreteras llenas de personas anhelando sus jornadas de descanso. Bien valió la pena tanto esfuerzo, incluso al oír a alguien ofrecer tatuajes imperecederos "que se borran fácilmente". Fue como darle un respiro a mis nostalgias y empezar a hacerlo frente a otras melancolías. La apatía inicial que había hecho eco en mí, por esta historia de colores pareció que dio paso a un mirar embelesado y a sentirme otra vez parte de este mar que llevo pegado a mis costados.

jueves, septiembre 13, 2007

El inicio de una fantasía...


DE UN ASALTO A MIS LETRAS

Hay tantas hormigas cerca de mí, en los lindes de mi cuaderno, que casi llegué a creer que ese ejército de mínimas voluntades tenía como tarea, como objetivo, asaltarlo y llevarse una a una las letras que he venido escribiendo estas noches escondido, tal vez hasta de la imagen que a veces notan mis amigos.


Me las imaginé cargando a cuestas las emes mal escritas, y sacando con dificultad esa zeta que se zafa de mis manos en un zigzag, o tal vez vi algunas que intentaban tomar mis oes y redondearlas como no puedo hacerlo la mayoría de mis días, ya que en ellos esas vocales no existen, pero sí en mis noches.


Me pareció que querían arrastrar de las puntas mi letra manuscrita y llevarse los hilos de tinta, tal vez para reconfigurarlos allá en su nido, en mejores metáforas que las que a mí, en mi cuaderno rayado, se me hayan ocurrido.

Llegué a sospechar que sólo querían dejarme aquellos versos que hablaban de dolor, porque una de ellas se estacionó en la palabra amor, y me miraba como queriendo decir que aquel amor ya había cambiado de dueño, y que con él arreglaría dos, tres o cuatro entuertos.

Pero, lentamente volví a estar en el mundo de los grandes y de un golpe de spray, de esos certeros, acabé con las intenciones amatorias y literarias de aquellas acompañantes más pequeños, a quienes vi como adoradoras de mis versos buenos. Sólo que al final me pregunté: ¿Y cuáles serían aquellas que mis amigas minúsculas hubieran dejado? No supe cómo responderme, porque aquí sigo escribiendo todo lo que soy desde este cúmulo de letras que tengo en todo mi ser imperfecto.

9/VIII/2004

viernes, septiembre 07, 2007

DIÁSPORA POEMARIA o INFINITÉSIMA MUESTRA ITINERANTE





De esa “diáspora” poemaria donde se cosen retazos al alma para que no duela más o para que se estacione o para que se ría y se extasíe y dé su mejor canto, expongo una mínima muestra de un periplo de esos en que sin fondo ni sentido recorro atento la geografía del verso...

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Inicié con un pequeño escrito sobre Oliverio Girando

irracionalidad mordaz
ingenuidad optimista
crítico existencial
creativo irreversible

del absurdo como sinónimo de la vida
del humor como reflejo de lo cotidiano
de imágenes que abundan en los versos
y los hacen amigables y cercanos
a todos los sentidos del lector


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Según Fernando Charry Lara, Hopkins dice que “la poesía debe ser la corriente, la (palabra) de todos los días, (sólo que) enardecida por la emoción".

Dice Helena Iriarte, que la poesía de Charry Lara: "conforma un cuerpo profundamente unitario; en ella el silencio, la soledad, la noche, la vida y el sueño se confunden."

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"... la poesía lírica y la social, conjugadas las dos, pretenden a través de un texto seguido con rima o sin rima y de un contenido más entendible para el público, seguir el rastro de la vida tras las palabras."

Luis Eduardo Rendón -
Organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín

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"Poesía en claroscuro (una Revista en la WEB)

Amanece en el mundo poético.
La palabra se ilumina con el alba.
Las flores gritan, los árboles despiertan.
El aire es más aire,
las paredes crecen lentas hacia el cielo.
Tiene la ciudad un sueño
en el que las calles espejean su cansancio
a la hora puntual de la penumbra.
Fosforescen los recuerdos.
Repta en la oscuridad una serpiente
por los troncos de la angustia.
Las estrellas anuncian otra vez la luz.
Y la palabra transcurre
en la contradicción del claroscuro ...

En este número:

Iliana Rodíguez, "Elegía"
Sergio Gaspar Mosqueda, "Violenta e intacta"

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Y así la divagación es un todo coherente en medio de infinitas sinapsis y conexiones caóticas e inextricables... que dan como resultado unos centímetros más del camino del poeta

¡Vive la poesie!

martes, septiembre 04, 2007

Un pequeño homenaje en vida a Bruno Kampel




Un escritor que llama mi atención, disfruto sus letras y admiro... Un pequeño homenaje. Dice de él mismo:

Mi nombre es Bruno Hodick Lenson Campel, y firmo mis escritos como Bruno Kampel. A pesar de haber nacido en Río de Janeiro, me crié en Buenos Aires, y también viví algunos años en Palma de Mallorca, España. Por eso, aparte de escribir en portugués, también lo hago en castellano/español. Cursé estudios de Derecho, de Marketing y de Comercio Exterior. Soy Consultor de Marketing Internacional, y actualmente dirijo una empresa que actúa en el área de Informática en Escandinavia y en el sur de Europa. Escribo desde muy joven, habiendo publicado cuentos cortos, poesía, y artículos periodísticos relacionados con la política internacional. Actualmente me encuentro en Suecia, tratando - aparte de la noble y exhaustiva misión de ganarme la vida - de conjugar mi hirviente latinidad con el congelado paisaje natural y humano de Escandinavia. ...”
http://solotxt.brinkster.net/csn/xkampel.htm
Su e-mail: bruno@kampel.com


Transcribo, sin su permiso, este manifiesto de vida que inspira vivir la vida en las letras y en donde lo consideremos:

MANIFIESTO

Pesando y midiendo actos, situaciones y hechos de la vida, y comparando algunos proyectos con sus resultados, es fácil concluir que generalmente los desafinados somos nosotros y no la vida o los proyectos o sus resultados; apenas nosotros, los pocos que obstinadamente insistimos en pedirle peras al olmo; los raros que no renunciamos a buscar hormigueros en el asfalto; los extravagantes que preferimos ser sordos en un discurso y mudos en un concierto, porque lo que realmente nos ocupa y preocupa son las pequeñas preguntas que desafían, y no las grandilocuentes respuestas que satisfacen.

Somos lo que habitualmente se define como verdaderas y abominables ovejas negras, y no tenemos vergüenza de confesar sin rubor que tal "acusación" nos honra mucho, ya que por temperamento y vocación preferimos cultivar ideas en el jardín del fondo de nuestra vida a tener que envidiar los rosales que nos miran desde el jardín de nuestro vecino; optamos siempre por plantar un árbol en la esquina de nuestra propia verdad, antes que caer en la tentación de podar los que dan sombra al camino por el cual transita la verdad de nuestros adversarios; siempre elegimos cuidar el pasto que crece entre las estrofas de nuestro ideario o en las entrelíneas de nuestros fracasos, a tener que cortarlo para satisfacer el gusto ajeno; y principalmente, elegimos lavar y planchar nuestras viejas y maltrechas utopías - ésas que aún respiran y nos miran de reojo desde el fondo del cajón de las buenas intenciones - a tener que bajar los brazos y aceptar las órdenes perentorias y casi siempre sin sentido de esa déspota llamada Realidad; y vaya uno a saber qué más, aunque lo único fundamental e inaplazable es que todos tratemos de ser más felices de lo que merecemos y mucho menos infelices de lo que merezcamos, y nada más, ni nada menos.

Es imperativo desear que el tiempo nos enseñe a sintonizar con mayor precisión la frecuencia en que se transmiten los intereses del prójimo, y quien sabe, como premio, ese mismo tiempo haga que el prójimo sea un poco más tolerante cada vez que se enfrente a una idea que propongamos, a un pensamiento antagónico que manifestemos, o a una ideología diferente que defendamos, ya que por más que le demos vueltas, lo que todos estamos buscando son puentes y no precipicios; temas que obliguen a pensar y no distracciones que inviten a olvidar; batallas dialécticas que forjen nuestro carácter, y no simples victorias que lo deformen.

En razón de lo expuesto, proponemos:

1.- Que se suspenda el derecho del gris plomo a participar del arco iris.

2.- Que se degrade el Odio a la categoría de Antagonismo, perdiendo los beneficios que el grado anterior le concedía, como por ejemplo matar sin pedir permiso o manchar de sangre a las palabras y vestir de luto a los discursos.

3.- Que los dedos no más sean usados para apretar gatillos, ni las manos para clavar puñales, ni los ojos para matar mirando, ni la boca para escupir condenas, ni el verbo para sembrar discordia, ni el dinero para comprar conciencias.

4.- Que se prohíba morir por la Patria y se invite en todos los canales a vivir por ella.

5.- Que el discurso de las horas, de los días y semanas, de los meses y los años, produzca instantes repletos de gozo, minutos llenos de alegría, horas cargadas de placer, días plenos de sol, semanas rebosantes de ternura, meses rellenos de respuestas, años teñidos de esperanza.

6.- Que se suspenda definitivamente el patrocinio comercial de todas las guerras por más o menos santas que sean sus intenciones, y que se prohíba la publicidad de los fabricantes de la ignominia.

7.- Que se permita el regreso de la inocencia perdida desde el injusto destierro al que ha sido condenada, y se la invite a ocupar el lugar de honor que le corresponde.

8.- Que nunca más florezcan muertos anónimos en los jardines de los cementerios clandestinos, y que jamás la desvergüenza vuelva a plantar desaparecidos en la historia de los pueblos.

9.- Que las bombas inteligentes se jubilen y se cubran de telarañas en los sótanos de los museos, y que los líderes que las usaron se marchiten y sus nombres se borren para siempre de las páginas de la Historia que con su proceder ayudaron a manchar.

10.- Que la paz rompa las cadenas y que los puños cerrados se abran en manos extendidas hacia el otro, y que la verdad finalmente sea la dueña y señora de la última palabra.

© Bruno Kampel “


Gracias, Bruno. Desde Colombia, un abrazo...



martes, agosto 28, 2007

Pregonero de ilusiones


En Medellín, Colombia, existe una cultura Metro. Es transversal a una comunidad que con gesto y gallardía va cada vez más saliendo del delirio, del desastre, del fin. Comfama (Caja de Compensación Familiar de Antioquia, Departamento de Colombia cuya capital es Medellín) está haciendo uno más de los esfuerzos que están creando cultura ciudadana. Su campaña reza “... libros itinerantes que van de mano en mano... búscalos en las estaciones, llévalos a casa y disfrútalos con tu familia. Una vez los hayas leído recuerda que debes retornarlos uno de los puntos de Palabras Rodantes, para que otra persona los pueda leer...”. Textos de Tomás Carrasquilla, León de Greiff, Efe Gómez y Fernando González (el de “Otraparte”)
A continuación transcribo, sin el permiso expreso de Comfama, el artículo que salió publicado al respecto en el periódico “El Informador” de esa entidad en el mes de agosto de 2007.


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Pregonero de ilusiones

Mientras afuera la ciudad gira a miles de revoluciones por minuto, en una estación del Metro alguien se detiene para dejarse seducir por las palabras. “Los espíritus ansiosos de luz viven a oscuras. Los espíritus calmados se supone que ven en las tinieblas. Es esta la dicha de la fe”. Rafael Díez dedicada 15 horas a la semana a motivar la lectura entre los usuarios del Metro. Los autores antioqueños hacen parte de las Palabras rodantes que los usuarios pueden llevar a sus casas, leer y luego devolver para que otros las disfruten. La hermana Soledad Guamán, de la comunidad de las Marianitas, espera el próximo tren para ir al centro médico donde trabaja. Entre tanto, escucha por primera vez un fragmento de Memorias del Fuego de Eduardo Galeano.

Las palabras de Tomás Carrasquilla parecen flotar en la plataforma B de la estación San Antonio del Metro. Se mueven de un lado a otro a lo largo del corredor por donde a esa hora, 10 de la mañana, transitan los usuarios de este medio de transporte. Pero basta acercarse a ellas para descubrir que hay un cuerpo que las materializa. Es el de Rafael Díez, un administrador de profesión y lector por convicción, quien gracias al programa Lecturas en el Metro diseñado por COMFAMA y esta empresa de transporte masivo, les regala a los usuarios fragmentos de obras literarias, mientras esperan el tren que los llevará a su próximo destino. Las letras blancas sobre fondo negro de su camiseta anticipan su misión allí en la estación. Esa hermosa misión de leer en voz alta y de hacer del momento de la espera un encuentro con los más sublimes pensamientos. El anuncio del auxiliar de policía, “Niquía a su izquierda, Itagüí a su derecha”, se desvanece en los oídos de Rosmira Bustamante y en su lugar toma cuerpo la sentencia de Eduardo Galeano: “La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando”. Es un fragmento de La Creación, en el primer tomo de Memorias del fuego del escritor uruguayo. Rafael lo lee con buen tono y aunque Rosmira es su principal oyente, otras personas que pasan se detienen a escuchar. Rafael tiene tiempo para despedirse y recordarles que en las estaciones Aguacatala, Industriales, Madera, Suramericana y Floresta puede también encontrar Palabras rodantes, es decir los tres libros de autores antioqueños que han publicado la Caja y el Metro y que los usuarios pueden llevar a su casa, leerlos y luego devolverlos para que otros lectores los disfruten. Pasa el tren y Rosmira se va rumbo a su casa.

Lleva en sus manos otros libros que prestó en la Bibliometro en esa misma estación, y se va con un nuevo amigo, alguien a quien no conocía y que le presentó Rafael. El ritual continúa. Nuevos usuarios escuchan otros fragmentos de la obra elegida para hoy. Entre ellos está Pablo Montoya, joven bachiller encargado de divulgar eventos del Metro, para quien no fue suficiente ese fragmento.

Él, interesado en la historia, la filosofía y la filología indaga más sobre el escritor y la obra y termina por enterarse de que en COMFAMA podrá participar de grupos de lectura donde podrá ampliar sus conocimientos. Rafael, por su parte, debe continuar su viaje hacia la estación Suramericana. Ahora va en silencio pero poseído por las palabras de Tomás Carrasquilla. “Es esta la dicha de la fe”, se alcanza a leer desde lejos en su camiseta.
Formación de lectores

Impulsar la lectura entre los usuariosdel Metro es el objetivo del trabajo conjunto que adelantan COMFAMAy la empresa del Metro. Este trabajo se realiza a través de la Bibliometro ubicada en la estación San Antonio, donde los usuarios pueden registrarse para prestar obras. Hasta el momento 3.000 personas hacen uso del servicio. Adicionalmente, las dos instituciones han publicado tres obras de autores antioqueños: Tomás Carrasquilla, Leónde Greiff y F. Gómez. Son libros que la gente puede tomar en un dispensador, llevar a su casa, leer, compartir con otros miembros de su familia y devolver en cualquiera de las estaciones donde hay un dispensador, para que otros puedan leerlos. El 14% de quienes han usado esta opción han cumplido con el proceso de devolución, pero poco a poco los lectores van entendiendo que compartir el conocimiento y el disfrute de la lectura es parte de ese proceso de formación de lectores en el cual se comprometen ambas empresas.

sábado, agosto 25, 2007

THIAGO DE MELLO

Los Estatutos del Hombre
(Acto Institucional Permanente)


Articulo I
Queda decretado que ahora vale la verdad.
Ahora vale la vida, y de manos dadas
marcharemos todos por la vida verdadera.

Articulo II
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Articulo III
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
y los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
las ventanas deben permanecer, el día entero,
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Articulo IV
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:
El hombre, confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Articulo V
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio ni la armadura
de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con su mirada limpia, porque la verdad
pasará a ser servida antes del postre.

Articulo VI
Queda establecido, que durante diez siglos,
el lobo y el cordero pastaran juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto de aurora.
De acuerdo a lo soñado por el profeta Isaías.

Articulo VII
Por decreto irrevocable queda establecido
el reinado permanente de la justicia y de la claridad,
y la alegría será una bandera generosa
para siempre desplegada en el alma del pueblo.

Articulo VIII
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama
y saber que es el agua
que da a la planta el milagro de la flor.

Articulo IX
Queda permitido que en el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Mas que sobre todo tenga siempre el caliente
sabor de la ternura.

Articulo X
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso de traje blanco.

Articulo XI
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama
y que por eso es bello, mucho más
bello que la estrella de la mañana.

Articulo XII
Se decreta que nada será obligado
ni prohibido, todo será permitido,
inclusive jugar con los rinocerontes
y caminar por las tardes con una
inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:
Sólo una cosa queda prohibida:
amar sin amor.

Articulo XIII
Queda decretado que el dinero
no podrá nunca más comprar
el sol de las mañanas que vendrán.
Expulso del gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal
para defender el derecho de cantar
en la fiesta del día que llega.

Artículo Final
Queda prohibido el uso de la palabra libertad,
la cual será suprimida de los diccionarios
y del pantano engañador de las bocas.
A partir de este instante la libertad será algo
vivo y transparente como un fuego o un río
o como la semilla del trigo
y su habitat será siempre el corazón del hombre.


Traducción: Pablo Neruda


Sólo puedo agregar a este poema... la voz del autor desde el Festival Internacional de Poesía de Medellín

Y ojalá que todos quienes leamos y escuchemos esto, nos llenemos de motivos para practicar estos estatutos...



martes, agosto 21, 2007

Sobre la inauguración y la clausura del XVII Festival Internacional de Poesía de Medellín




julio 14 al 22 de 2007

Tal vez sobre este festival se haya escrito mucho en crónicas periodísticas que dirán que con unas palabras tomadas de Roberto Juarroz y alusiones idealistas de la paz se inició el camino hacia el encuentro entre 76 poetas de 53 países, quienes buscaron siempre unir sus voces a favor de la reconciliación en Colombia con un homenaje a la vida y a la cultura a través de la palabra. Dirán tal vez que todos los continentes estaban allí representados, todos consagrando sus versos en pro de luchar por la paz en Colombia. Dirán que el estremecimiento del ser llegó cuando con la voz batuta de Fernando Rendón (Poeta Director de la Revista Prometeo, organizadora del festival), dirigió el coro de cientos de personas expectantes en el cerro al leer un poema del portugués Antonio Ramos Rosa: “No puedo aplazar el amor para el otro siglo / No puedo / Aunque el grito se ahogue en la garganta / Aunque el odio estalle y crepite y arda / Bajo montañas de ceniza // No puedo aplazar este abrazo / Que es un arma de dos filos / Amor y Odio // No puedo aplazarlo / Aunque la noche pese siglos sobre las espaldas / Y la aurora imprecisa tarde / No puedo aplazar para otro siglo mi vida / Ni mi mar / Ni mi grito de liberación // No puedo reprimir el corazón.”

Dirán también esas crónicas que «En el Festival... se presentó la primera antología mundial audiovisual de poesía en desarrollo existente en Internet, que ha preparado durante cuatro años sobre el festival, un trabajo que no tiene paralelo en el mundo y es de una “importancia capital para poetas, especialistas y lectores interesados en los desarrollos de la poesía contemporánea”, que incluye poemas en vídeo de 219 poetas de 112 naciones.»

Sin embargo, no vengo a decirles lo que ya se podrá leer con una mínima pesquisa en un Google cualquiera, sino a contarles desde mi óptica como espectador qué sentí asistiendo a estos eventos, la inauguración y la clausura del festival. Vengo a dejar algunas de las notas de mi cuaderno y mi libro de memorias de una manera que intentaré hacer coherente.

Caleidoscopio de colores y fonemas. Suspiros invocando a la esperanza y a la paz en diversas lenguas. Abrazos con el corazón entre seres de grandes sensibilidades. Ejemplo esplendoroso de alegría y fe en la raza humana para subvertir su destino, para enfrentar las balas y la sangre con poemas y cantos. Nada se escapaba a los ojos de los cientos de espectadores que al anuncio del inicio y fin del festival teñíamos los ojos con el color de la pasión por ese soplo de vida que lleva la palabra poética.

Faltarían cuartillas para festejar a todos los poetas del festival pero algunos tenían en mí un mejor impacto por razones que en razón no soy capaz de definir. Merle Collins de Granada saludó al público con su cabeza rapada llena de canas sobre su piel negra y uno a uno fue haciendo temblar la piel de los escuchas con su volcán en las profundidades del mar, un mar que según ella “arroja sus tributos a quienes aún ven el horizonte”, y en su remembranza por los héroes de su movimiento libertario contra el opresor en su Grenada, mientras sus ojos parecían tener una íntima conversación con el sol de estas montañas casi en un añoro por su caribe perpetuamente evidente en su sonrisa. Las lenguas guturales, silábicamente nasales o espléndidamente desafiantes a nuestros oídos castellanos, pasaban raudas por mis acentos y controvertían mi gramática, mi semántica y mi forma de expresarme toda una vida, al momento de conocer qué significaban en el lenguaje de La Mancha, todos aquellos sonidos.

Nuestros poetas altivamente sacaban el pecho y sus voces para decirnos, en nuestra propia jerga, que el alma colombiana tiene también su espacio en el ámbito universal de la poesía. Santiago Mutis en su experiencia, Giovanni Gómez en su juventud, Myriam Montoya en su belleza repatriada de un París -ese día ciudad luz distante- y jóvenes promesas de las laderas de este mismo valle que nos hicieron deleitar con la esperanza de ver brotar poetas en muchas casas de este Medellín que no es sólo lo que cineastas locales y advenedizos muestran en su prostitución comercial.

Apoteosis es la palabra de la inauguración para describir el poema que Nahid Kabiri (Irán) declamó en su voz canora, con timbre acariciador en mis oídos como cantos de pájaros entre tonos altos y bajos que exhalaban versos en tonos de suspiro, “¿Me permite usted Señor?”, donde nos mostró la opresión de la mujer por el varón, donde tener el más mínimo derecho humano a ser alguien es un algo negado, desde el romance, el vestir y hasta el hacer lo que la más simple de las mujeres en la mayor parte del mundo pueden hacer además de parir, servir y atender hijos, marido y hogar. Pensé y escribí en mi cuaderno al oírla “... y bajo los cielos infinitos del romance su más hermoso grito de salvarse, protestar contra la opresión, más una nostalgia a su tetera y a su tierra, a la aguja y al hilo, desde ese exilio que sentíamos en toda su extensión.” Todos nos pusimos de pie y en un atronador aplauso de unos tres minutos hicimos brotar las lágrimas de Nahid y de todos nosotros en un apretón de brazos que se extendían hacia las mujeres de Irán en tentáculos hechos de fe y de solidaridad humana. Al sentarme nuevamente con la emoción a flor de piel en ese sentimiento de rebaño, me pregunté: “¿Seré yo distinto hoy y mejor en mi receptividad frente a tanta poesía?” y mi respuesta automática, inmediata, fue un sonoro “¡Sí!”.

Frases otra vez se pegaron a mis hojas desde los poetas: “... enciendes un fósforo y aumentas el silencio...”, “... niño gentil, deposito aquí también tu flor. Esta es la tumba de un soldado...”, “pero no vengas porque lo que yo realmente quiero es esperarte...”, y muchas más danzaban alegres por entre mis dedos al cuaderno. Ese cubano Miguel Barnett con su sorna e ironía sobre los cubanos de Miami hizo sonreír y hasta carcajear a propios y a extraños, como una muestra de que la poesía no está lejana al discurrir de la vida diaria ni ajena a la política. En esa misma tónica estuvieron todos los poetas Irak, de la nación Kamsá (Indígenas colombianos) y muchos otros, en su denuncia, en su camino por crear, desde su pluma, un mejor mañana. El caleidoscopio no sería completo si uno no alude en este punto a las voces femeninas venidas de latitudes tan disímiles como Islandia o Ghana, Puerto Rico o Bélgica, en fin... náyades, musas y hasta gracias con voz musical que esplendían ante mis ojos llenos de arrobo poético. Una “multiorgásmica” Dina de El Salvador nos hizo recordar la piel y las caricias en su esencia más hermosa, en su desparpajo al amor entre dos seres con pulsiones primarias y de todo tipo nos creo lecciones para compartir con la pareja en otras noches de asueto.

Nada era extraño en aquel cerro en multitudinarios recitales en tardes tan disímiles como hermosas. Quedaría corto e incompleto si no hiciera una alusión al público (yo entre ellos) que colmó hasta los árboles y nuevamente –como en todos los festivales anteriores- intimidó hasta a los más avezados declamadores, a los más premiados poetas. Éramos muestra de esta biodiversidad exultante de mi Medellín, de todas las razas, credos, colores, edades, tamaños y formas, pero con un alma que allí fue única. Creo que la poesía que se escuchó, saltó las barreras del corazón, se metió en la dermis de los vivos para intentar desde su silencio misterioso y su dicción majestuosa, conquistar mejores años para los que aún quedamos en pie a pesar de las barbaries desatadas sin guerras declaradas. Tal vez muchos bárbaros distintos le han querido hacer la guerra y no el amor a las palabras, pero no han podido derrotarlas porque la poesía aún existe, persiste y los rebasa, y mientras ella esté allí siempre existirán poetas para recordándonoslo.

Otra y otra vez, la función de la poesía ha sido un hurgar con sus dedos ensangrentados en los interiores de la conciencia, para que los poetas no nos convirtamos en plagiadores del rostro de la aguda muerte, de la amiga muerte, de la reciente muerte, de la siempre muerte del minuto periodístico de turno en algún tabloide moribundo, sino que representemos esas manos acariciadoras por la piel de la esperanza, del amor, de todo el espectro de bondad que contiene el alma humana. Tanta poesía y ese indestructible vínculo con tanta emoción, nos recuerdan que ese conjuro debe ser emisario de la vida... y de un porvenir mejor. Lo que se dijo aquí en versos ha de permanecer entre la psiquis de miles de ojos que ansiosos vimos rodar sobre la piel de las palabras y sobre esas fusas que en lenguas ignotas nos deleitaron, la vida misma. En este cerro tutelar, en este festival, hemos sido testigos de la simiente de una nueva conciencia para este pequeño colectivo que podrá llegar a ser grande... de nosotros depende.

Gracias Prometeo, gracias Medellín, gracias a aquellas empresas privadas y públicas que hicieron posible este milagro que anualmente se repite para hacernos ver... que la esperanza existe... que la vida vale la pena vivirla.

julio 27 de 2007

jueves, agosto 16, 2007

CONVERSACIÓN DE UNA SOLA VÍA CON ISABEL ALLENDE


Medellín, agosto 15 de 2007

Así como cada 8 de enero te decides a escribir un libro, yo –en este instante en la ola del querer saber de tu luz y de tu intangible creación de letras e historias- he decidido conocerte al hablarte. No sé ni cómo ni cuándo ni qué extensión tenga esta epístola o diálogo trunco, si fenecerá antes de caer o si perduraré con esta idea, pero sé que quiero hablarte a medida que voy refiriéndome a lo que en mí ha producido la parte de tu obra que he accedido, desde tus letras y fonemas, llegados a mí sin invitación, voluntad ni cortesía.

Muchos antes que yo, creadores y literatos, habrán querido decir y habrán dicho muchos sobre ti sin conocerte como yo, pero en este espacio haré el intento y no me pondré al respecto metas mayúsculas. Tal vez llegue a contarte de mis hallazgos, de mis rencillas con la vida como cuando admiras esa pieza tras los cristales de la joyería, de mis hallazgos de los temas comunes del alma como cuando en tu ritual anual ves aparecer por entre las sombras las páginas de esos tus nuevos libros que ni siquiera sabes que están allí pero que ya estarán esperándote a la vuelta del esfuerzo de traerlos al presente desde ese bosque oleaginoso de los espíritus que rondan tu necesidad de decir, tu vida, tu ilusión y tu escribir. Tal vez quiero tener una muestra de tu espíritu, y con él escribir lo mío con la imagen de tu ser quien lleva en su cabeza personajes que viven sus propias historias, y tú... eres allí solamente el testigo y relator de sus actos y designios.

Un camino que tiene el nombre de tu hija, que a la vez tiene el mismo nombre que la mía, será el descubrirte subjetivamente tras toda la admiración que me depara tu pequeña voz cantada, chilenísima con tintes americanos ya, y ese acento con sabor a verdad y a fantasías amalgamadas sobre las cosas, las personas y tu historia. Un sabor que le imprimes con tu autenticidad va plagado en todo lo que tocas con tu pluma, lo cual dejaré para calificar a críticos mil que han querido hacer de tu capa un sayo. Describes a Chile y a tus chilenos en forma parecida a mi “Rosa Chilensis”, amiga entrañable llena de tarot, feng-shui y otros compañeros y amores. Tienes en tus letras olores a esa dama del copihue, pero con una cara más popular y más letras entre tus manos y tus dedos de herrumbre militante. De allí salieron esas crónicas de los años 60 –según entiendo- desde esos exilios que te han formado más latinoamericana, más del mundo, y allí entonces sí tiene cabida mi colombianidad.

No quiero restregarme en tu “Ese lejano martes de 1973 mi vida se partió, nada volvió a ser como antes, perdí a mi país.”, a pesar de que ese mismo día supe de tu existencia –tangencialmente- puesto que derrocaron a Salvador Allende y de la existencia de ese ser mitológico de apellido Neruda. Sólo quiero escarbar en ésas tus figuras que evocan poesía evidentemente chilena y nuestra, porque quiero ver qué generas en mí a partir de tus metáforas bellas como ese mar helado espumeante tuyo que no conoceré. No quiero ahondar más en la pena de tu Paula ni en el vestíbulo de tu casa en San Francisco ni en tus recetas afroditas, quiero estar en el más suave toque de tus versos no escritos con tinta de novela o de historia refundida en el amor o en el silencio. Es decir, en el fondo de esta confesión “de una sola vía” aguardo encontrar desde tu timbre, desde quién eres y desde lo qué sientes, por qué siento que en tus líneas vive –entre otros fantasmas- la imperiosa poesía.

Tu primera novela escrita “de tiro largo” –como decimos en Colombia- sentada en tu cocina, me genera mi más emotiva admiración por tu disciplina y tu talento, innegables a pesar de toda la prensa estruendosamente inútil que en tu contra han hecho. Sé que escribes para que nosotros nos queramos más, pues en mi caso logras eso y más, logras que yo haya querido encontrar en ti la poesía que no has escrito y los gritos de todo tipo que en tus líneas nos has dejado. Tú sientes que el escribir es una celebración de la vida y para mí lo es igual, aunque en mi caso haya sido una elección de catarsis silenciosa y única, sanadora y evidente, de todo lo que de mí desdigo y canto, como esa puerta abierta a lo que ahora soy y digo… para mí y otros pocos ojos que a mis letras se asoman.

Tus estrellas femeninas que desaparecieron ante el amor de ese amor que te hizo revivir y ser, las veo repetirse en tus líneas y tus pasos. Unos alrededor de la opresión y otras en la reivindicación de la mujer ante la historia no escrita por los ganadores. Esa dedicatoria de La casa de los espíritus lo dice todo: “A mi madre, mi abuela y las otras extraordinarias mujeres de esta historia.” Tal vez estoy escribiendo lo que te estaría diciendo si pudiera tenerte al frente y la vida me regalara una sesión de charla espirituosa con tu voz y tu especial forma de acentuar tu autenticidad chilena y americana, en el sentido amplio y nuestro de esa palabra. Tal vez quiero decir mucho y poco a la vez, antes de decirte lo que inspira a mi poesía tu vida, tu obra y tu particular forma de amar tu familia, tus raíces, tus vínculos con tu historia. Viajan desde tus líneas, con ese sabor de relatora apasionada y expresiva, miles de historias y fotogramas de tu Chile y de ti. Nada escapa a tu pluma en detalles múltiples y perplejidades que dan vida a personajes con nombres disímiles que parece que por tu voz hablaran. ¡Allí hay versos y ritmos que yo libo y traduzco desde mi alma! Uno confunde a veces a Isabel con sus personajes y viceversa, pues siente que tienen vida en ti, como si fueran otra personalidad tuya.
Esa particular riqueza descriptiva ya la quisiera para mí, cuando tardaste tres libros para abrogarse ese título de “ESCRITORA” que otros te hemos dado desde hace ya un tiempo. Ya te has graduado, decenios ha, ante ojos que nunca te llegarán como los míos, y que se mantendrán -sin sentido- atisbándote como si pudiera estar tras el aire que mueven los cedros retorcidos de tu buhardilla allende la bahía de San Francisco, aunque te sientas de otro lugar y tu corazón siempre esté atado al exilio, a la nostalgia, al dolor ya antiguo de Paula y a la melancolía viciosa de tu Chile del corazón. Oraciones como “Al nacer, Rosa era blanca, lisa, sin arrugas, como una muñeca de loza, con el cabello verde y los ojos amarillos, la criatura más hermosa que había nacido en la tierra desde los tiempos del pecado original, como dijo la comadrona santiguándose”, “El tono de su piel, con suaves reflejos azulados, y el de su cabello, la lentitud de sus movimientos y su carácter silencioso, evocaban a un habitante del agua. Tenía algo de pez y si hubiera tenido una cola escamada habría sido claramente una sirena, pero sus dos piernas la colocaban en un límite impreciso entre la criatura humana y el ser mitológico.”, “Nací en el último cuarto de una casa sombría y crecí entre muebles antiguos, libros en latín y momias humanas, pero eso no logró hacerme melancólica, porque vine al mundo con un soplo de selva en la memoria.”, evocan mi Caribe, mi realismo mágico y la forma descriptiva donde ya moran algunos de los nuestros como Héctor Rojas Herazo y Álvaro Cepeda Samudio. Voy encontrando poesía y ritmo y acentos en estos devenires aleatorios de mi lectura de tus obras. Voy caminando caminos que otros millones ya trasegaron en tus libros pero con una alegría de búsqueda en mi encuentro en trozos de tus escritos que parecen poesía antigua o muy vivida, y que evocan versos lejanos, nerudescos y muy chilenos si se quiere, y de todas formas... muy australes.

Nada escapa a mi sentir cuando al pasar las páginas aprecio la vida de otros en tus palabras, los pensares de otros muchos que tu imaginación y tu escribir traen para nosotros tus lectores. Confieso que no soy el más acucioso ni el que más libros de ti se haya leído, pero me precio de saborear dulce y tenazmente cada palabra, cada frase, cada parte de tu lenguaje cuando haces esa exhibición rutilante de humor mordaz, crítico o directo.

¡Gracias por tu regalo para la eternidad! ¡Gracias por ser parte de mi vida! Un abrazo extraño desde este Medellín florido, de un poeta que no conoces:

Francisco Pinzón Bedoya