sábado, abril 12, 2008

Memorias de un sueño a color



Memorias de un sueño a color

Voy a escribir este sueño porque me ha impactado mucho. Es la primera vez que sueño con tanta realidad en los últimos tiempos. No me acuerdo desde cuando no lo hacía así. Fue como la continuación de una situación que viví ayer, en la que tuve la oportunidad de manifestarle a ella que mi tristeza tenía tan hondas raíces que ni siquiera era capaz de hablar de su causa y que hace un tiempo tampoco había podido hacerlo.

Se inició en el mismo bus destartalado que nos transportó. Ella tenía la misma ropa. Su hermosa blusa marrón tejida, su conjunto beige y sus mismas sandalias, pero con algunas diferencias. El bus no iba vacío como en la realidad sino muy lleno, todo con gente conocida pues era el mismo bus de la ruta. Ella me dijo:

- Como es largo el camino tenemos tiempo de conversar.

Era tanta la gente que algunos iban de pie. En la práctica casi no se podía hablar a pesar de que íbamos uno al lado del otro en la última banca. No habían muchas palabras porque nos oían, y lo que queríamos decir nadie lo debía oír. Sólo iban miradas y su sonrisa tierna de niña, y sus ojos de siempre: bellos, grandes y... el sueño tenía su cabello en todas las imágenes.

- Te cuento que -decía yo- no he podido...

Y en ese momento apareció un alguien que no sé por qué supe que era su enamorado, pero yo ya sabía que a ella él sólo le causaba molestias y se lo tenía que soportar porque era su compañero directo de trabajo, creo que alguien que hacía diligencias personales. Él se apoderó de la palabra y casi que pasaba por encima de mí para hablarle, a lo que ella contestaba con monosílabos. Sólo recuerdo su mirada y sus gestos, que me decían:

- No puedo hacer nada .. no quiero ser grosera.

El viaje se convirtió para mí en una frustración... y finalmente no se pudo hablar.

Creo... y son nebulosos los recuerdos y las imágenes. En medio de su llegada a punto, me dijo:

- Tengo un compromiso y me debo bajar.

El decorado cambió y de pronto me encontré en algo que yo supuse que era su casa. Grande, con criados, con decorados mil... y muy solariega. Con árboles frutales: limón y naranjos en flor con olores de azahar, y una gran cocina en la parte de atrás donde yo estaba sentado esperando con la misma ropa pero ya era el día siguiente. Ella llegó con su paso alegre y la misma ropa, y me dijo:

- ¡Hablamos ahora! ¡Ya vengo, me voy a cambiar! Ese compromiso me dejó muy cansada y no he dormido. ¿Me esperas?

Yo como que no dije nada.

Siguiente escena. Ella: con una pantalón azul claro de bota de campana que le hormaba muy bien, con una blusa blanca de manga larga de encajes en el pecho y por todo el frente, que también terminaba en una manga ancha, en franco contraste con su piel oscura, pálida. Y su pelo... hermosamente peinado con unas puntas un poco "enruladas" o curvadas, y brillante que lo hacían notar las luces de las lámparas de un inmenso comedor donde yo estaba. Sus pies calzaban unas sandalias bajitas negras de correítas, como de charol. Ella pasaba rauda de aquí para allá y yo me limitaba a seguirla con mis ojos cansados y llorosos, no sé por qué. Daba órdenes a unas criadas que no tenían rostro, vestidas de uniformes blancos, que servían todo tipo de alimentos en una gran mesa. De pronto, observé su rostro. Estaba bañado en lágrimas pero no hablaba como llorando, y tenía los ojos tan hinchados que casi no se le reconocía el rostro. Mis ojos le preguntaron:

- ¿Qué te pasó?

- Es que la despedida de anoche fue muy larga y no he podido dormir. Además, fue muy triste.

Yo... le pregunté:

- ¿Y qué vamos a hacer?

- Por lo pronto desayunar porque ya casi pasa el bus y nos deja.

Ella no se sentaba y yo sólo la miraba... aterrado. Comía con las manos, frutas... creo que melón y mucho pan. De tomar, sólo quería Coca-Cola, pero le decían:

- Niña, mire que la Coca-Cola le hace daño.

- No importa estoy de afán.

Recuerdo como una manga de su blusa se enredó en un envase y se regó una gran bebida de esas negras, que era gigante y fue invadiendo todo el mantel blanco, dejando a su paso una estela de suciedad... y como si esa mancha se fuera tragando todo y todo lo volviera asqueroso, incluso a mí que estaba muy cansado y sólo quería dormir.

Allí me desperté. Estaba sudoroso, lloroso. Con mis palpitaciones elevadas y un inmenso calor. Eran como las cinco de la mañana. No quise volver a dormir... no sé si lo hice porque al poco tiempo sonó la alarma de mi reloj que me anunciaba que la faena del día estaba por comenzar."

Marzo 2000

Historias y sueños...
del material de que están construidos
los azares y... esta locura compulsiva
que a veces... fascina

TATAyaTD ctea HECHEIYHMADU

2 comentarios:

Lydia dijo...

Cuanto material hay en este sueño! Y con que arte has transformado un sueño en una historia magnifica, palpable y sencillamente misteriosa.

Quizas todos los cuentos que escribimos, todas las historias que inventamos, nuestros poemas, nuestros mundos imaginarios que se transforman alquimicamente en voz escrita, quizas antes han sido sueños que hemos olvidado.

Un abrazo,

MaRioSe. Compartiendo Sueños. dijo...

Hay mucha información en este sueño, pero he visto que tiene fecha como en el año 2000 ¿no? así que supongo que ya no tendrá tanta importancia ¿o es de ahora? si te interesa y me cuentas algo más, te puedo ayudar a descifrarlo.

¿Cómo has dado con mi página?

Muchas gracias por visitarme y comentarme.... y si puedo ayudarte en lo del sueño, estaré encantada de hacerlo.

Te invito que entre en mis enlaces, donde pone diccionario de sueños o en sueños.

Encantada.
Un saludo.