jueves, agosto 04, 2016

La dueña de la hacienda

"Allí va..."
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LA DUEÑA DE LA HACIENDA

No me basta con saber que eriges tus ruinas
y buscas el tesoro entre tus faldas...
a mí me llenaría de suspiros que fuera yo parte de ellas
que me tomaras y me abandonaras al garete
tan pronto como me hubieras desahuciado

No me deja un sabor amotinado todo el color
que se desgaja de tu boca sin remedio
porque a mí me encantaría ser parte del río
que se cuela por entre tus senderos
para llegar a ser la sangre que te bullera dentro

No es dable que yo esté al lado del camino
cuando se pudiera montar en tu grupa
y decidieras galopar y el aire se volviera denso
y sacudieras toda mi columna y mi conciencia
pudiendo yo aferrarme sutilmente a tus relieves

No me alcanza con tenerte listas las bestias
y ver cómo exhibes tu muslo al subirte
ni cómo sonríes a todos –aún a mí-
como si ninguno de nosotros existiera
mientras se nos escapa todo el palpitar detrás de ti

No me llena eso que dejas tirado en tu balcón
cuando exhibes tu ropa interior como un trofeo
y todos nosotros en el pueblo creamos un lamento
que se escucha en todas las noches y en los patios
con los quejidos que viajan a coro... sin tú saberlo

No me place / no me anima / no me acoge / no me basta
pero es lo único que los mortales de este feudo tenemos de ti
sin que exista el más mínimo compás de vida en las tardes
que nos diga que al menos... lo percibes y sonríes
para todos nosotros... desde lejos

Francisco Pinzón Bedoya ©





Creo que se pueden contar cuentos en una poesía
Esta es una de esas formas, una que yo me imagino que es posible y la he vuelto como tal.
¡Juzguen ustedes!





2 comentarios:

Rosa María dijo...

Me parece fantástico.
Saludos.

Emma Guedez dijo...

Una hermosa manera de narrar si perder lo poético.