miércoles, octubre 28, 2009

Catarsis y fantasmagorías





Cada persona tiene su forma de hallar la paz, cada persona tiene su forma de hacer catarsis frente a aquello que le aqueja o le duele o le pesa. Esa purificación personal, esa liberación o transformación interior que llega como una necesidad, tal vez suscitada por una experiencia vital, llena de significado, de profundidad, se logra de miles de manera.





Una forma mía de lograrlo, tiene qué ver con mi presencia en el mar, pero... ¡cuidado! no es cualquier mar, es mi mar, el mar que me vio iniciar la vida que hoy me subyace, me crea, y casi me define. Estar en él, hablar con él, sentir su caricia, su calor, su abrazo... casi me recarga, me sana... Tal vez por eso, en muchas ocasiones lo añoro. Es el mar de Santa Marta, de mi ciudad Caribe, una de quien se han apropiado muchos y con mucha razón, pero que es tan infinita que allí también quepo yo.





Por ello, escribir de ella, de su mar, en mis poemas, y sobre su relación mía con él... es mi catarsis. He escrito mucho, en él, de él, para él, sobre él, y esta es una poesía de muestra. ¡Juzguen ustedes!





FANTASMAGORÍAS



Las siete y un ulular de viento me distrae
porque la tarde muere en cada paso
en que me acerco a lo que quiero
Calmo mis manecillas que giran
más rápido que ningún reloj marinero
Traigo entre mis alforjas de cuero de nube
algunos fantasmas que he venido a derrotar
en este acantilado con olor fragante a sal
Abro mi boca y por ella ruedan las sílabas muertas
los arpegios de sones que no fueron
las metáforas que no se consolidaron
porque cuando estaban fraguándose
alguien en su inoportunidad me distrajo
Uno de estos elfos / pingüe coloso de otros reinos
tiene faz devorada por las llamas de una rima torpe
Algún otro aún exhibe entre sus fauces
la parte de mi corazón que tomó de mí
cuando por su espeja dueña de aura esquiva
puso a tambalear mi estatura de poeta extraño
Mas hay algunos que no recuerdo ya
ni cómo ni cuándo nacieron o si existieron
porque van más allá de mis observancias
mundanas y de requiebros sin ruegos
con añoranzas de un día o de miles de años
y están por salir a morar entre la tumba
que les he puesto por hogar
¡Un mar que con su amor todo lo sana!
Un mar que entre sus brazos mis locuras
las desgrana y la saca de baile por su calle
con su pareo de alcatraces y desnudeces
Un mar que arremete contra todo
lo que en mí deja de querer estar
porque pesa y no fomenta mi vivir
bajo la manta que quiero a mis años colocar
Ese mar... mi borrador de fantasmas
está aquí... fantasea conmigo y me anima:
¡Vacía tus cofres, tus alforjas, tus morrales,
deja que en mi suerte te acabe de sanar
tus infructuosisdades y ríndete a ti!
¡Ven sobre mí... afectuoso poeta de mil

de dos mil y de tres mil batallas y apellidos!
¡Ven que... has llegado al hogar
de donde zarpaste¡
Con tus fantasmas ... ¡Yo te recibo!








Y así volveré otra y otra vez
a ser sanado por ti, mar Caribe


HEC HEI Y HMADU

4 comentarios:

Gizela dijo...

Esta vez...¡Sin palabras maestro poeta!
Sólo un gran abrazo y mi absoluta admiración.
Gizz

Anouna dijo...

Tener un Mar de refugio, un mar que aún en la distancia sigue llamando, sigue sanando, sigue perteneciendo, sigue recibiendo tal y como se está.

Todos necesitamos de un lugar así, para recrear el alma, para estacionarla junto a sus aguas y ser mecidos por ellas. Los poetas necesitan mares, que los lleven en olas que rompan en versos, que queden en el tiempo.

Nada que juzgar, solamente disfrutar estos versos maravillosos, que salieron desde un Mar, para hacer oleajes hacia tantos otros mares. Ahí navego también yo.

Un abrazo, Un poema totalmente sentido, lleno de significados, que llegan al corazón. Felicitaciones!

Anouna

SILOE dijo...

A veces me sorprendo de las similitudes que nos acompañan... yo tengo tambien mi mar... "MI MEDITERRANEO", por que como bien dices tu del tuyo.. es mio, mi particular forma de relacionarme con el, donde me siento renacer cuando me abraza o donde busco fundirme y reconciliarme con el mundo...
Un delicia leerte Francisco... siempre, siempre... Reme.

Clara Schoenborn dijo...

Quien sabe si eres afortunado o nó de tener "tu" mar, ese que está ahí donde naciste o quien sabe si seres como quien te escribe también somos afortunados de no tener ningún mar de nacimiento, y entonces,cualquier mar es nuestro mar, todo el mar es nuestro mar, esa mole inconmensurable donde una voz nos llama desde nuestra propia esencia y nos habla directamente al punto donde somos meramente agua y sal, el orígen.