lunes, marzo 19, 2007

Otra Vez... BORGIANDO

Desde algunas frases de Borges en su "Ars Poètica"

... son ideas gratas a la imaginación, y la imaginación las acepta
... Entonces descubrí a un autor que, sin duda, era un hombre muy feliz. Debió de ser en 1916 cuando accedí a Walt Whitman, y entonces sentí vergüenza de mi infelicidad. ... Creo que, en poesía, la emoción es suficiente. Si hay emoción, ya es bastante.
... ¿Qué significa para mí ser escritor? Significa simplemente ser fiel a mi imaginación.
... Cuando escribo algo, procuro no comprenderlo. No creo que la inteligencia tenga demasiada relación con el trabajo del escritor.

... me paseo formalmente por mis cientos de folios, que ante mis ojos invaden sensaciones y sentimientos parecidos:

¿Será todo esto el producto de mi imaginación y que yo repito en letras lo que creo y quiero ser, o es ese vivir y vivir el mundo de tantas letras que va tomando su camino en mí?

¿Será que en mi ser se repite a ratos la vergüenza de ver las “alturas poéticas” de algunos gloriosamente conocidos como Whitman o el mismo Borges, o Roca, Ospina y Fajrado, o... miles de nombres que remueven mi admiración hacia puntos lejanos a que quiero llegar... utópicamente?

¿Seré ¡Señor! yo, un escritor de poemas y un poeta con toda esta yunta de versos que conmueven ojos y pieles, a ratos?

¿Tengo ya mi propio códice para escribir y lo que hago es acudir a él en mis últimos poemas?

Hay alguien que lo puede decir... si se lo propusiera

¡Oh! Borges y tus retos que hoy hago míos... ¡Gracias!


sábado, marzo 17, 2007

DE LA PALABRA POÉTICA


Sobre el escribir la palabra poética y aquello que lo es y lo que no, se han derramado frascos y frascos de tinta en líneas y letras sobre innumerables folios, sin embargo, presento una muestra aleatoria de algunos apuntes sobre el tema encontrados en esos viajes intensos, escritos por personajes de las letras:

“Comprender la distancia entre lo dicho y lo querido decir por la palabra poética, o por la poesía que es palabra, es casi posible; pero mantenerse a distancia de los hombres es casi imposible”. Czeslaw Milosz

“Dimos con la metáfora (...) y fue el conjuro mediante el cual desordenamos el universo rígido” Jorge Luis Borges/Inquisiciones (Después de las imágenes)

“... el lenguaje (crea un) enigma, (que es) la metáfora(, la cual) hay que interpretar” Paul Valery

“la poesía es simplemente inexplicable, llega, sucede... la materia de la poesía es la condición humana y su conciencia... está hecha de impulsos... el estímulo para estos impulsos han sido las circunstancias que me ha tocado vivir durante este tiempo...”Antonio Guerrero

“La lengua debe poseer todas las escalas musicales. El poeta debe siempre, en todos los casos, contar con la palabra temblorosa, la que me cuenta la cosa, la que con su acierto puede vulnerar mi alma hasta hacerle gemir. La palabra puede convertirse en color, en sonido, en olor; es tarea del poeta usarla de manera que funcione, que nunca falle y nunca rebote.” Knut Hamsun (Fragmento de “La lengua”)

Antoine Adam abre con este párrafo su introducción a las obras completas de Arthur Rimbaud: “Aunque estén hoy de moda ciertas teorías que propugnan lo contrario, toda poesía auténtica es en primer lugar la obra de un hombre, traducción de su visión del mundo, expresión de las fuerzas profundas que lo habitan.”

“¿Qué es un bello poema si no una locura retocada?” Gastón Bachelard

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas / en mí pupila tu pupila azul. / ¿Qué es poesía?, ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía... eres tú.” Gustavo Adolfo Bécquer

“Contemplar las palabras / sobre el papel escritas, / medirlas, sopesar / su cuerpo en el conjunto / del poema, y después / igual que un artesano, / separarse a mirar / cómo la luz emerge / de la sutil textura...” José Agustín Goytisolo (Antología - Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas)

“Si existe algo todavía lleno de misterio y encantamiento, aún no del todo secularizado, es el acto poético. Sin embargo, ello no imposibilita que tengamos un contacto, tanto emocional como reflexivo, con su universo lleno de símbolos y sentidos.” Carlos Fajardo Fajardo (El poeta frente a la complejidad global - Ensayo)

Existen entonces muchas razones por las cuales uno no se puede bajar del camino del verso y la palabra poética... porque de hacerlo... desaparecería.

sábado, marzo 03, 2007

De una ENTREGA Nº 34 - 2002


He terminado el ejercicio académico de entregar unos pocos apartes de conocimiento a mis estudiantes, quince ellos, y como en seis años seguidos he querido conservar una tradición que fluye desde el corazón con que enfrento la cátedra, y les he dejado sentir en una carta individualizada el correr de la vida, que compuesta de pequeños instantes que forman momentos, se vierte ante nuestros ojos, más con la idea de dejarle alguien (ellos) mi aprendizaje que ha tenido tanto de "sangre, sudor y lágrimas" como de amor y otros muchos sentimientos muchas veces contradictorios pero en mí, simultáneos.

Permítanme transcribirles la invitación que les entregué a estos alumnos de Administración II en la Escuela de Ingeniería de Antioquia: "... te invito a que aprendamos a tener una vida plena de miles tantas pequeñeces, como las que recordamos con inmensa incertidumbre cuando la falla de un pequeño capilar coronario genera el golpe más duro: un infarto, con el inminente peligro de la cesación de la función del corazón. Allí, como me ocurrió, pasa a velocidad supersónica la petición de cuentas de alguien frente a: "¿Qué has hecho con tu vida?". De pronto, descubrimos que hemos llenado el tiempo de existencia y no de vida. Hemos dado por supuesto y por defecto, la presencia del color de la luna en madrugada frente al mar, del vuelo de las aves en bandada hacia un mejor clima, del color ostentoso de las rosas, los gladiolos y las orquídeas, del rocío que se forma en las rocas en cualquier páramo en las mañanas, del color de los ojos de un(a) amigo(a) cuando se le llenan de lágrimas por una pena o una emoción desbordada, de los brazos extendidos de una madre o un padre, de la sonrisa flor de un bebé recién bañado, de la amistad, del cariño, del respeto, de la familia, en fin, de mil y un coloridos paisajes que día a día se nos regalan a nuestro paso, que caminamos sin ver y que dejamos que se vayan sin ganarnos un poco del valor que nos ofrecen.

Como decía Anna Quindlen a una clase de graduados en 1999, "aprende a amar el viaje, no el destino" y continuaba, ya para finalizar su discurso: "Tú puedes aprender todas estas cosas allí afuera si logras una vida real, una vida plena; una vida profesional, sí, pero además otra vida, una vida de amor y de sonrisas y un vínculo con otros seres humanos. Sólo mantén abiertos tus ojos y tus oídos."" Nada mejor como regalo que le poder dar, dar y dar. Se han vuelto sombra y luz de mi alegría de proyectarme. Gracias a todos ellos por eso.

Tomado de AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA Nº 34 - 2002

Prosas sobre Poesìa XV




XV

He encontrado coincidencias en los rincones andados de la geografía musical de los versos sentidos de muchos mayorísimos poetas que yo. Uno en especial, el argentino Juan Gelman, quien tiene para mí -además de su desgarrador drama familiar rayano en la barbarie política que azotó ese país- una decisión en su escritura, similar a lo que a mí me está ocurriendo. (Ver nota al final).

Todo lo que intento escribir se escapa de mí y se confunde y mimetiza entre versos y metáforas, aun cuando haga esfuerzos por espantar la rima asonante que acompaña mi pluma, desde ese coro rítmico que golpea mi pecho y conturba mi corazón y todo yo, cuando escribo. He intentado e inventado cuentos que llegan a ser sólo pequeñas historietas autobiográficas, que sin querer ni llegan a ser poemas o a lo sumo unos muy malos, unos mal sentidos, y que desordenadamente afrentan mi escritura, y por ello no sé si alguna vez enfrente esta cantidad de saberes y de rutas que llevo en mí, que bien podrían ser la semilla de alguna novela. Ese prurito de novelar aún no me llega, porque la brevedad, la exquisitez y la exigencia de la gratuidad poética... me consumen.

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"Seguro que escribo poesía de puro holgazán, porque la ventaja de los versos es la brevedad. El poema es corto, las líneas son más cortas. Sin embargo una vez intenté hacer una novela, y llegué hasta la página treinta... Creo que se iba a llamar El diario del poeta o algo así. Era una especie de farsa. Y también hice un libro de cuentos, allá por el año 1967 o 1968. Pero éste era ante todo un ejercicio personal relacionado con toda mi búsqueda poética e idiomática de ese momento. No sabría decir si eran exactamente cuentos. Digamos que eran textos, que en parte se perdieron." Tomado de "El Pibe Juan, la infancia de Gelman contada por él mismo. (Especial Juan Gelman en la Revista La Maga)."

7/IV/2004

prurito [prurito]
m.
1. Deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible.
2. Comezón, picazón.
DRAE

viernes, marzo 02, 2007

Palabras de El Quijote


"Cada uno es libre de hacer de su capa un sayo y de su culo un candelero"
Don Quijote de la Mancha

Según el DRAE, “sayo”.
(Del lat. sagum, voz de or. celta).
1. m. Prenda de vestir holgada y sin botones que cubría el cuerpo hasta la rodilla.
2. m. coloq. vestido (prenda o conjunto de prendas con que se cubre el cuerpo).

Un traje básico: la saya o sayo
El sayo o saya es una prenda “clásica” de la Edad Media. En su versión más simple, el estilo "túnica", es sencilla de hacer, económica y versátil. Es sencilla porque usa formas geométricas fáciles de cortar y componer; económica porque usa casi toda la tela sin dejar grandes retales; y versátil porque se usa durante casi todo el periodo de la SCA. Es también un diseño "unisex". El patrón básico del que trata este artículo vale para todo tipo de prendas hasta el siglo XIV y para las más sencillas u holgadas de los posteriores. Vale para las camisas y prendas que se llevan directamente sobre la piel, y también para los externos.

Del Ensayo




Según Nietzsche:
Sólo se debe escribir para escritores, y sólo quien escribe realmente lee”.

El discurso lacaniano es una fiesta del pensamiento, y después de pasar por el éxtasis de su interpretación queda uno con la sensación de que el ensayo, el fácil y ameno ensayo, tal vez no sea más que un género para los mediocres.

En el interior mismo del género ensayístico, desde muy temprano se evidenciaron dos grandes tendencias: una de línea montaigniana (subjetivista, intimista, proclive a la poesía) y otra de línea baconiana (más objetiva, más rigurosa, más “seria”). En el fondo, sin embargo, ambas líneas siguen siendo subjetivistas y en ambas se presentan mezclas.

Tomado de "Consideraciones sobre el ensayo en tanto género" Diego Gil Parra http://poligramas.univalle.edu.co/25/gil.pdf

POLIGRAMAS 25 • Julio 2006

Repasando poemas


Hoy, sin mucho detalle ni orden he estado repasando gotas de mí en mis poemas a través de algunos textos recientes, y he encontrado algunos rastros frescos y otros muy ocultos de los distintos Franciscos que yo he sido, especialmente en mis últimos tiempos. La mayor parte de las miradas recaen desde poemas extremos, nostálgicos y hasta melancólicos, hasta esos de delirante alegría y fuego. Poco he hallado de temas normales, callejeros o que retraten el vivir sencillo o común. Tal vez estoy más cómodo al filo del milagro, en el encuentro con el peligro, en la sombra de los ojos brunos o miel y su adrenalina... es como buscar la intensidad suma en el colapso, en el misterio, en el desusado caminar que nadie llena por la vida de otro.

Un par de poetas colombianos

Federico Díaz-Granados (1974)

La poesía

Es un solitario fruto caído en la orilla desconocida del silencio
Como una estrella fugaz brillando en su esplendor al mediodía
Extraviada de su órbita, de su noche, de su casa estelar
Inventada por la luz entre la muerte.


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Andrea Cote Botero (1981)

Cómo salirse de lo oscuro
a ir a morar por fuera de los nombres.
Adonde no sea extensa la memoria
ni habite el ansia del desterrado de su cuerpo.
Cómo vencer al enemigo oculto
e infundir la paz entre uno y su reflejo.


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Un paso fugaz por este par de instantes de nuestro acervo poético colombiano

jueves, marzo 01, 2007

Poesía en Prosa XVI


XVI

Así como la hierba no es la misma después de leer a Whitman, ni las noches de luna son las mismas después de leer a Silva, un poco parafraseando a Borges, estoy también convencido de que ni Dvorak ni Grieg ni la música clásica del comienzo del movimiento modernista es la misma después de que uno se asoma -no importa si por accidente como es mi caso- a los acordes de esos compositores y, por encanto de la forma en que otros los abordan, alcanzar a entender sus motivaciones nacionalistas y sus enormes ganas de rescatar lo autóctono de sus repúblicas natales, la Checa y la Noruega. En ellos, uno escucha sus violines montañeses o los silbos de los vientos por entre los fiordos para derrotar lo agreste de sus costas escandinavas. Yo mismo ya no soy el mismo después de cada experiencia con cada poeta que en forma caótica se me aparece en mi camino de sueños poéticos, ni en el reconocimiento de que el sentir en esos estados de alta conciencia musical hay poesía, y que ello me ha hecho ser un mejor constructor de versos, de mis versos, de mis pequeños sueños.

11/VII/2004 (Se envío como parte de la Entrega N° 47, el 18 de julio de 2004)

Mar de arrobo y sanación


Le he dejado espacio a las palabras para que dejen pasar nuevos vientos. He estado aclarándome y hasta estuve escribiendo pensares y sentires en esas huellas en la playa, que de tiempo en tiempo borraba el mar, como queriendo tuviera que volver a escribir aquello que quería brindar.

Mi corazón pleno y esbelto, curioso e intenso, ponía letras al juego de las olas y decía que a pesar de no haber dado aquellos abrazos que quedaron atrapados en algún lugar, la respuesta seguía siendo la misma.

No he tenido espacios míos pero sí he tenido espacios con los míos, y he ganado en corazones cercanos, faltando sólo uno aunque el de mi mami, revive en cada encuentro de sus hijos.

OHCNARF
20/XII/2002

martes, febrero 27, 2007

Suicidio de poetas... Pizarnik, por ejemplo


Desde la muerte por su propia mano de MaMeCa, he estado indagando aquí, allá y acullá sobre este escabroso tema para los que como yo, somos afectos a esta vida a pesar de todo lo que ella traiga y contenga.

Alejandra Pizarnik, para citar sólo un ejemplo, quien había nacido en Avellaneda (Argentina), hija de padres inmigrantes rusos y con una biografía literaria que comenzó muy pronto, se suicida, sobredosis de seconal, a los 36 años en 1972. Alguien conocedor de su obra la consideró "La Poeta que lloró hasta romperse".

Ya desde su "Origen" se insinuaban cansancios de otras edades", como si en su metas estuviera vivir poco. Tenía en su haber al "Despertar", peguntas sin respuesta y sin destino: "¿Cómo no me extraigo las venas / y hago con ellas una escala / para huir al otro lado de la noche?", cual presagio de un adiós cualquiera: el suyo. Su angustia existencial hacía llamados y retos permanentes a su cordura:
"esto es la vida, / este aullido, este clavarse las uñas / en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados, este escupirse / a los propios ojos, sólo por decir, / sólo por ver si se puede decir: / "¿es que soy yo? ¿verdad que sí? / ¿no es verdad que yo existo / y no soy la pesadilla de una bestia?".

Cantos profundos y hoscos, tal vez funestos y abismales, llamando a ser la existencia y a la vez su explicación. Tal vez Alejandra era sólo pura intensidad en su apartarse del yo, de ese yo que le era casi ajeno, entre el amor y sus demonios, y sus miedos y atractores. Toda en ella, siendo ella letras, era desmesura, y se me ocurre que la búsqueda permanente del SENTIDO a ser y estar. Como todos los poetas, o la mayoría, aparecen en su obra frases como: "ataúdes de colores deliciosos", "Toda la noche escucho el llamamiento de la muerte, toda la noche escucho el canto de la muerte junto al río, toda la noche escucho la voz de la muerte que me llama.", "la muerte en un vestido rojo, la bella, la funesta, la espectral, la que toda la noche pulsó un arpa hasta que me adormecí dentro del sueño.", y otros muchos que se presentan en la mayor parte de su extensa y desafiante obra, tal vez por lo convulsa, por lo poco directa, por las metáforas que normalmente me superan.

De ella escribió Luis Chitarroni. "Basta nombrarla para que en el aire vibren la poesía y la leyenda. Una lírica extrema y también una tragedia". Sin embargo, ya tenía antecedentes muchos, dice uno de sus biógrafos "Años de versos y de terapias psicoanalíticas y de frustrados intentos de suicidio con barbitúricos, y el insomnio peligroso siempre como telón de fondo, máscaras de la noche en lugares perdidos que sólo ella conocía: "Invitada a ir nada más que hasta el fondo"." Y llegó el final con su decisión que nadie pudo reversar.
Pero, ¿saben qué? En casi todos "los poetas, los poetastros y las poetisas, y los poetos" (como dice la revista literaria EL GRITO) hay esta presencia, pero a pesar de ello NADA da pie para afirmar que todos ellos se quieren (¿queremos?) suicidar, más bien me crece dentro la certeza cual zarza que en su surgir pone dolor por donde pasa, y que la vida y la muerte son una sola.

De las fallas del creador

      DE LAS FALLAS DEL CREADOR   Qué difícil fue la suerte de haber dado el primer paso para corregir el vuelo de la mariposa ...