Palabras, imágenes, colores, nostalgias, algunas melancolías y algunos escritos, tan personales como mis ojos, están a su disposición... y a la sonrisa de quien se quiera reír con ellos, al grito de quien los quiera comentar...
Por allá en 2000, en "Pálpitos de piel y luna" escribía yo sobre mis dudas existenciales, tratando tal vez de definir algo que hasta ahora no sé qué era.
Pero todos estos escritos que he ido descubriendo poco a poco en este BLOG, creo que queda la alegría que han servido de calistenia, de entrenamiento, de sacudida, y -en su momento- de catarsis para algo, para aliviar algún mal sueño y hasta esas dudas que no pasan de moda
¿SOY?
soy puerto soy llegada soy salida soy entrada soy la sombra de mí mismo soy colinas sin abismo soy el bálsamo que sana soy la bestia mente humana soy certero e inexacto soy falaz pero no tanto soy david ante goliat soy desafío sin parar soy... lo que he decidido ser
soy perfume de mi amada soy la paz de madrugada soy ladrón de un corazón soy el ritmo del tambor soy pequeño en este mundo soy el fresco en pleno junio soy la frente del calvario soy un tañido campanario soy ... lo que he decidido ser
soy... soy... soy
"Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error" Alessandro Manzoni
Descubriendo caminos escondidos y lugares comunes e insólitos
“Todo escritor describe un mundo” como diría Carlos Fuentes, su mundo. El asomo a distintos mundos tan cambiantes como el tiempo mismo y como la naturaleza humana, es la verdad y la alegría que se halla cuando se abre algún texto de bellas letras, escondido en algún anaquel cercano o público, o en alguna página web. De esos libros y de esas páginas están plagadas las noches y los días de errancia, vagancia si se quiere, cuando de descubrir tesoros se trata. Es un viaje sin rumbo y sin destino, en donde hasta la aleatoriedad marca el premio, el hallazgo, el asombro, la sonrisa cómplice de estar arribando a playas de joyas que pocos aprecian. Es como un juego, es como un albur en medio del silencio y del ruido de tanta fosforescencia, de tanta data.
A veces, en ese mundo del lenguaje, irrumpen los idiomas cirílicos, los logográficos con su concisión y simpleza en la hermosura, con sus íconos Bei Dao o Basho... y millones de otros, traducidos y repetidos en tantas partes y tantas formas que ya no se sabe si lo que se lee es el cantar de los traductores y su amor por ellos, o es lo que el poeta quiso dejar. Danzas ventrales hay en el aire tras los arábicos y esas ganas que a uno le dan de ser zurdo y de tener otras clase de cerebro para adentrarse en aquella musicalidad oculta pero incluida allí, ignota aunque se tenga el eco que viene desde esos poetas árabes que han poblado tantas tardes en julio en los festivales a que he asistido. Allí los palestinos, los libios, los árabes, los libaneses, los egipcios, los iraquíes, se confunden con leves diferencias de género, forma, piel, dicción y fondo, pero todos son sus piares de pájaros, llamados de sirenas, estridencias en un tono sinfónico, en fin. Esa admiración dio pie, hace algunos años, para que quien escribe esto le hiciera y regalara un poema a Saadi Yousiff, sin miramientos y sin temer a las diferencias, sólo premiado con las lágrimas de emoción de aquel poeta laureado “a quien un señor en Medellín le hizo un poema en castellano”.
Ese camino también pasa por no saber qué será lo que vendrá, lo inesperado, lo impensable, lo imprevisto. En ese trasegar se confunden las imágenes con las músicas diversas, los colores y las fusas, las formas y los acordes, los ritmos no dichos y las contorsiones del lenguaje. Saltan “involuntariamente” las manos de sitio en sitio, donde abunda la belleza y donde aparecen como mutantes, como seres nuevos, las voces jóvenes, los desplazamientos del status quo, quienes son los llamados a divagar mañana por estas mismas sendas o por las suyas propias. Todo ello se da, sin salir físicamente del confort propio de la misma mesa donde se cuecen algunos poemas propios y donde se arrima con su oasis de tersura mi gato a confabular el completar el verso cojo que distorsionó eso que se quiere decir.
No falta el paso por páginas que se cierra por una brusca razón oculta o no explícita, esa que en ese momento hace irreverencia a esa “búsqueda” aunque no haya conciencia de qué es. Pero igual, frente a una música, un trago de ron cubano que acaricia tiernamente la garganta y una noche azulmente lenta, se desprenden los azahares desde los naranjos de algunos versos sin tiempo ni discordia, sin espacio ni displicencias, sin confabulaciones ni reclamos, sólo estando allí en algún libro para saltar a esos ojos del alma llenos de arrobo. Todo es posible, y en ese lapso hay la captura, el encarcelamiento voluntario del ser y del sentir, tanto que a veces se debe voltear para otro lado, tomar un nuevo sorbo para la garganta que se reseca, y seguir adelante con los ojos brillantes, expectantes, fundadamente llenos de misterio y de curiosidad. Surgen desde algunos extremos las preguntas del porqué, del cuándo, del quién, y hasta del para quién, en relación con los contenidos, pero se debe entender que aquellas lecturas que son buenas, son aquellas que se liberaron hace tiempo ya de ese fardo de preguntas que más que ilustrar... podrían confundir. Este zigzagueo dominante entabla a veces una relación delictuosa entre libros y lector, entre imágenes y admirador, entre músicas y bailador. Se cuece un cocido pleno de esplendor: un “fundingue (1)” como dirían algunos letrados de la tierra de Francisco el hombre. El escrito que captura y el capturado, que hace las veces -en algunos tiempos- de confesor, de siquiatra según el propio nivel de irracionalidad, y hasta de ese pseudosicólogo que en tiempos de bonanza se atreve a opinar sobre la vida de uno con la voz de uno mismo, y con base en lo que uno se dice. Podría por tanto estarse refiriendo este escrito más a esas confidencias que se le hacen al libro, al escrito, a la foto o a la canción, que a verdades absolutas e inmemoriosas de imprecisa refutación.
El deleite, la emoción de estar presenciando otras vidas sin peligro, el cambio de tercio y un poco ese llenar vacíos sin tiempo y sin esperanzas, son los tres elementos que tal vez explican el diario discurrir por estos caminos de las letras, bajo los mantos que diariamente cobijan y hacen ser -a quienes los visitan- unos distintos seres cada vez, pero los mismos en la esencia y en el ser, siempre bajo el amparo de algunos millones que durante la historia de la humanidad han contribuido a que se tenga un alfabeto, un idioma y un código tan transparente, que hasta sirve para comunicar y transmitir, belleza... y hasta todos los encantos de la poesía.
Por allá como en el 2002, me atreví a cantar sobre el hecho de ser poeta... y esto logré un poco grandilocuentemente y con más alegria y querer que con un raciocinio cascado y definitivo
Esto escribí:
LA INUTILIDAD DEL POETA Soy anónimo a pesar de lo locuaz Emprendedor de sociedad de ocho a cinco Y luego... rumio versos a escondidas paladeo antros que no he conocido que tal vez no existan Sacudo estrofas que nada dicen de poetas inconclusos de orates que bailan con la luna Creo que hasta logro canjear absurdos por poemas que tendrán un sitial mío en las notas broncas de un cuaderno Nado y me contengo sin humedecerme entre lo que escribo... cotidiano ajeno trivial agorero repetido... y hasta en arranques de gloria repito y musico y grabo mi voz quebrando de súbito el silencio de los que quisiera fueran mis testigos Sólo descubro después de esta lucha que ser poeta es menos que un grito que postergo y pongo en algún otro sitio donde pocos y condescendientes amigos intentarán desde su magia y ojos de presencia sobrecogida... apañar las lágrimaslos susurros los lamentos las jactancias las lisonjas los piropos las ausencias los quereres y las limosnas que las noches pasadas sin sombras sin esquemas sin dormir y sin estilo para ellos desde el fuego de mi mente enaltecida... he parido Soy un exangüe paridor de versos que en el camino en el proceso por ser lo que he querido ser como ser... casi me he diluido Soy la sombra de la bestia cuando trino cuando arrimo mi musa a mis arterias y al oído escucha que me aguanta con pudor y con vestigios de mucha paciencia y de cariño
¡Qué grito!
¡Qué indecencia sacar esto al público!
Aunque ya me atrevo...
Estará siempre conmigo una rosa... aunque tenga muchas espinas y esté lejana
En una imagen, se juntan los sueños de tenerlo todo... y no tenerlos En un colorido tono de amarillo se presenta aquello que en las noches llena mi ser... de ese ruido / de ese ruido
Qué cacofonía de bellezas Qué desdén para con los mortales ¿Qué jardín no las quisiera juntas? Hay una rosa que campea a diario por mi piel de antes / por mi piel de hoy y por todo lo que ahora no tengo / no soy
Hace unos años sometí un borrador de un libro a consideración de un crítico-editor, muy respetado, gran escritor y gran poeta (mucho menos conocido de lo que él cree) y, a través de interpuesta persona, me hizo saber que el libro no valía la pena publicarlo porque: no era un libro de poesía actual, que para él sólo lo era la poesía urbana, es decir, aquella que hablara sobre el acontecer diario de la calle y con la voz del poeta en franca posición, política si se quiere, frente al discurrir de nuestras vidas cotidianas, y que además mi poesía era una "intimista y que sólo le debía interesar a mí y a mi receptor, pero que no era del tipo de poesía que gusta al lector". Ante este hecho y la negativa de la misma persona de publicar mi libro, aún pagando yo todos los costos, decidí escribir esto... por allá por 2003, y con ello... fácilmente superé el escollo aunque ese libro llamdo "Pálpitos de piel y luna" nunca se publicó
DEL ESCRIBIR ASÍ
“Yo, arena, cardo y abrojo,me imanto con la sangre de la lunay en un abrazo me enternezcocual la noche sin luceros
que ha cerrado sus brazos al cielo
para dejarnos ver el fondo
de sus enormes ojos negros.”Pudiera decir que a pesar de que no sé qué voy a escribir, fluye desde alguna parte de mí una vidria masa musical que me anima a dejarla salir. En este inicio dejé que mi corazón recordara esos parajes que están sembrados en mi añoranza venidera, en los que se cuelan la noche, el mar y ese bestiario tropical llamado costa, con sus miles de incertidumbres y variada biología vegetal.
Mi escribir se asoma raudo, sin pedir permiso, sin hacer caso de talanqueras, condiciones o inequidades, aparece con tonos multiformes y olores a azafrán, con su color achiote y ese acre del exceso sobre algún caldo levanta muertos. Tiene espesos gelatinosos visos múltiples según la luz y el rosa de esas tardes preludios de aguaceros en cualquier tiempo ecuatorial. Pareciera como si al soltarme, yo mismo me desembarazara de algo que me hace daño y que tomara a cambio del mundo y de la nada, un algo que me beneficia y me llena.
Cálido será hoy en mí el dormir y el discurrir de las palabras, mientras afuera comparto el hecho de que hay un solo perdedor, como lo dijera alguna “Botella al mar”: El ominoso silencio. Lo atropellarán mis verbos agobiantes de actos estelares, lo cubrirán de miles de texturas mis adjetivos antropofágicos. Le desatarán ires y venires mis adverbios de lugar, y los de modo le dirán que se calle, así como los de tiempo le dirán que ya no es su hora, tal como me lo enseñó por allá cuando la llegada a la luna de un paso pequeño para el hombre pero grande para la humanidad era la frase especial. Lo pasará de lado alguna metáfora de algún verso de Del Hierro o de Mutis o tal vez mío que le dejarán en un silencio de mayor tono que el que antes tenía por su intimidad y fantasía.
Pero un día, llegará el lajar de la poesía íntima del mundo a desnudarnos ante todos nuestros ojos de todo lo que tenemos dentro, y allí, las palabras no serán más sólo letras, reglas o filologías, sino gritos, estertores, besos, placeres, miradas obtusas, complicidades oblongas, roces tiernos, insolencias, distancias, pareceres, cercanías, y más de lo que estamos hechos.De mis poemas podrán extraerme, pero sólo algún mago de tierras desconocidas podrá armar ese rompecabezas de sensaciones trabadas, imperfectas y equívocas que hay en mí, que soy yo, que son mi obra. No hallarán lo que creen que debo ser. No hallarán lo que creen que han visto quienes me conocen, sino lo que quieran ver de mí quienes me lean.OHCNARF
Septiembre de 2003
No sé a ciencia cierta si desde allí he cambiado como poeta, aunque creo que sí, y si lo que hoy escribo ya valga la pena publicarlo... Mis voces internas me dicen que sí.
Disculpen mis lectores por esta confesión pública...
Sobre "Pálpitos de piel y luna" ver también estos otros post del autor:
Un saludo y un gracias a quienes "me siguen" (Seguidores), para quienes es este post con esas policromías que últimamente logro manejando fotos propias y ajenas
Los orígenes de estas imágenes fueron tomados, en su mayoría, de la Web. Quien considere que no deben estar pr alguna razón, por favor... sólo me lo hace saber
En un infinitésimo de mí te has vuelto ninfa crisálida y mariposa Galas etéreas en tu imagen sobre mi estar... y te posas y te voy difuminando sobre el lienzo de esta espera que con el fondo del paisaje en su musicalidad acuosa me alienta / me alegra y a todo de ti me invoca / nos desea No estás pero vas conmigo acurrucada en mi mirada mariposeando por entre mi luna como en un farol de sueños dispersos en que yo canto y me estremezco No estás pero vas conmigo así... como un prendedor a mi solapa... cual mariposa ¡Me palpitas con ésas tus miles de alas cual placeres mágicos de diosa!
2003
Yo evaporo en mí todas las esencias de las alas de alguna mariposa que sé... que me extraña
“Murió Mario Rivero (poeta colombiano) este domingo 12 de abril de 2009, en la serenidad de su casa de un problema cardíaco”, es la mayor frase que pudieron rescatar los periodistas de este personaje diferente y de poéticas hermosas en muchos tiempos de las letras colombianas. Casi que independiente de cuál o cómo haya sido su vida, dejó huella en la poética colombiana y todas las reseñas noticiosas se limitaron a decir algo sobre su obra, tal vez obtenido a toda velocidad de wikipedia o qué sé yo. Han aparecido y lo seguirán haciendo, por este hecho, pequeños obituarios en fila, y hasta seguirán llegando noticias de este suceso de todos los poetas, porque para los poetas también pasa el tiempo. Recientemente la lista se acelera: Blanca Varela, Meira Delmar, Mario Rivero... cada vez más cercano. Recuerdo un pasaje del poema de Benedetti Pasatiempo: “Ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano /pero la muerte empieza a ser / la nuestra.” De su muerte, él ya había hablado: “Ningún mortal ha encontrado / Un remedio contra la muerte. / Ella a todos nos quebranta como le place, / Y cuando quiere. (Mario Rivero).”
Un día desfilará el nombre mío y creo que ni llegaré a obituarios nacionales y si, de pronto, escasamente a una nota en el diario del barrio... y claro, nunca por ser poeta sino por alguna ambigüedad entre ser ciudadano y hasta fomentador de alguna causa perdida.
Espero que no haya quien aproveche la oportunidad para denostar públicamente de la poesía en lugar de hacerlo del poeta, como lo hizo alguien ante la noticia de la muerte de Mario Rivero, en la página noticiosa de Caracol, así: “De nada sirve tener corazón de poeta. 04/13/09 07:41:27 Nunca he leido a este poeta, pero en fin no creo que me haya perdido de mucho, despues de muchos años de leer poesía he llegado a la conclusión de que ésta es una especie de terapia que utilizan algunos seres deprimidos para descargar sobre el papel toda la basura mental que los atormenta como en un intento desesperado de librarse de los males que le aquejan. El lector de poesía se convierte en una especie de ropavejero que acumula andrajos viejos y si no toma la precaución de romper el saco en el cual hecha todos esos trastos tarde que temprano termina doblado y extenuado casi en la misma medida como los autores de tales textos catársicos. Lo mejor es abrir los ojos, disfrutar el momento, la vida es bella, hay muchos detalles que nos perdemos por vivir atados a mundos que ya fueron.” (los errores de ortografía son propios del mensaje).
Sin embargo, alguien (porque fue bajo un seudónimo) Sin embargo, en otro comentario sobre este hecho dice: “Por: papeleta - Lun 13 abr 2009 06:13 am. "cuando te mueras harás un viaje como este loco, de versos claros y sueños turbios estaba loco, dios lo perdone, tanto viajar...., tanto vagar..., tanto soñar...., el pobre hombre se fue muriendo poquito a poco, y al fin ha muerto, ya hiede un poco....., alzad amigos....., alzad amigos...,alzad, y vámosle a sepultar..." -Porfirio Barba Jacob- . la poesía es la vida, los poetas son ángeles que nos elevan, nos sacuden y nos elevan para que todo sea bello, hermoso y musical. mario queda enchapado para siempre en el recuerdo. en el olimpo y en nuestro diario vivir.”
Es decir, de la poesía se hacen filas y filas para que pase inadvertida y que sea “eso que con o sin ella, el mundo sigue siendo exactamente el mismo”, aunque no para mí... y eso... me vale. Sólo ilustro aquí dos extremos
¿Qué era y cómo era en poesía Mario Rivero? Sólo puede hablar del poeta su poesía. Unas muestras de distintas épocas
POESIA
Pájaro que desciende de la cumbre nos asombra y nos llena de silencio Lo que se escucha es sólo el temblor el necesario escalofrío de la rama a que llega...
UN HABITANTE
Este hombre no tiene nada que hacer sabe decir pocas palabras lleva en sus ojos colinas y siestas en la hierba Va hacia algún lugar con un paquete bajo el brazo en busca de alguien que le diga "entre usted" después de haber bebido el polvo y el pito largo de los trenes después de haber mirado en los periódicos la lista de empleos No desea más que donde descansar uno-por-uno-sus-poros Hay tanta soledad a bordo de un hombre cuando palpa sus bolsillos o cuenta los pollos asados en los escaparates o en la calle los caballitos que fabrica la lluvia feliz Y dentro en la tibieza las bocas sonríen a la medianoche algunas se besan y atesoran deseos otros mastican chicles y juegan con sus llaves crecen los bosques de ídolos y el cazador cobra su mejor pieza
SEÑOR K
Franz Kafka novelista checo vendedor de seguros de vida -Compañía de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia- al cruzar los pasillos de una notaría y ver legajos empolvados pensé en usted Sentí que los días trabajan discreta y taciturnamente sobre nosotros imaginé un espejo y vi una arruga en mi frente y una mosca en la nariz del notario
Cosas que pasan
Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día Sin duda el hombre sonrió a la mujer sin duda le trajo flores sin duda llegó a conocer su olor entre mil y hasta olfatear su ropa interior su brassière sus pantalones tirados sobre la cama
Años después ella pasa con un gordo contoneo envuelta en pieles emplumadas Su perfume es el mismo barato y dulce lo mismo ondula su grupa de sanguijuela encantadora tiene en cambio los ojos turbios como dos cuentas desteñidas de porcelana
Él parece un hombre serio y sobrio con su cuentica en el Banco y su "curriculumvitae" no hay duda de que ha sabido ubicarse bien en el proceso la mira la examina de una manera abstracta como si examinara una cosa vieja oxidada a la brillante luz del sol Parpadeando estúpidamente desde un lapso de olvido y sombra y grasa... Tiresias ciego adivino de mamas arrugadas Todos somos él-o algo parecido al menos-
MARIO RIVERO (Envigado, Antioquia, 1935).
Antes de dedicarse a escribir y de que su obra lo consagrara como uno de los más importantes poetas de las últimas generaciones del siglo en Colombia, probó muchas cosas y tuvo múltiples experiencias: voluntario en la guerra de Corea, cantante de tangos, actor de teatro, vendedor de libros y de arte; vivió su juventud en constante movimiento, deambulando por Centro y Suramérica, con incursiones a Europa, en calidad de expositor y guía de seminarios y excursiones artísticas. Contertulio de los cafés de intelectuales y artistas bogotanos, especialmente de El Automático, allí perfiló su definitivo destino poético, al lado de los "cuadernicolas" y sumándose a la naciente corriente de poesía urbana, que él llegó a imponer representativamente. Director y fundador en 1972 de la revista Golpe de Dados (según la Historia de la Poesía Colombiana publicada por la Casa de Poesía Silva en 1991, dio nombre a la generación de sus contemporáneos). Crítico permanente de artes plásticas, en revistas y periódicos.
Su obra ha merecido numerosas e importantes distinciones, entre ellas: Premio Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" en 1972, mención internacional en La Habana, en 1973, por su libro Y vivo todavía. Condecoración en el Festival de Proartes en 1983. El grupo Ulrika de Bogotá le rindió homenaje en 1993. Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en 2001.
Libros: Poemas urbanos (1966); Noticiario 67 (1967); Y vivo todavía (1972); Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1973); Baladas -antología- (1980); Los poemas del invierno (1984); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1989); Del amor y su huella (1992); Mis asuntos -antología- (1995); Los poemas de invierno (1996). Porque soy un poeta -entrevista- (2000) y Balada de la gran señora (2004)
Todo intenta deshacer tus huellas, hasta tú... pero yo no puedo
La felicidad pasa por el aferrarse a la maravilla del instante
Escucho tu silencio Luego... te me callas y estás cercana pero ausente
Sólo sé que en estos años la vida ha cambiado... tanto. Parece como si la magia se hubera ido a conquistar milagros y a invocar conjuros para que algo espectacular pase (sugerido a partir de un poema de Fernando Rojas Rodríguez)
Leyendo el libro “UN DIOS INTERNO”, me llamó la atención cuando expresa su opinión el autor, René Dubos, sobre “al alma de las cosas” que “Interpretar el espíritu de la madera (del material) constituye una parte esencial de las habilidades del tallista. Miguel Ángel expresó una idea similar en cuanto al mármol en uno de sus más conocidos sonetos:
“No tiene el gran artista pensamiento que la piedra no albergue en su interior, del mármol sólo puede el escultor liberar la figura que hay durmiendo”
Y entonces yo me pregunto sobre los poetas y concluyo: cada uno tiene su conjuro capital y cada uno es una muestra de su dios interior que en medio de ese trabajo consciente o inconsciente, le dicta sus letras y le entrega en palabras, liberadas sus ataduras. Cada vez creo más y estoy convencido de que ese hecho de escribir no sólo requiere del dominio perfecto de la técnica (gramática, ortografía, composición, etc.) sino de la disposición a que sea, a que llegue el verso hermoso, que se acoja en el poeta el ritmo cadencioso que su corazón le dicta. Entonces, ¿dónde escribir? Donde sea, donde se pueda, y donde podamos capturar ese dios interior, o donde nos podamos dar permiso para que salga... ése que hermosamente llamamos musa.
Todo lo anterior para contarles, que de allí salió este retoño mío hoy:
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Criaturas habitan letras que aparecen de alguna manera con su genio y su voz interior a veces... bajo la fuerza de la sentencia. Esos duendes, pajarillos del texto, se arraciman en los cuentos, en los libros, y en los anaqueles que me persiguen para que los abra y los deje respirar el tiempo. Creo a veces que no voy a estar disponible todo el tiempo que quisiera para aprovechar eso que me gritan, eso que me hablan, desde mi placer diario de estar junto a ellos como es... eso que supone mi leer y mis ojos de asombro y de perpetuo desconcierto