sábado, noviembre 08, 2008

EL Libro, una fiesta

En el periódico EL INFORMADOR de la Caja de Compensación Familiar de Antioquia – COMFAMA- se publicó este artículo que les transcribo, por su cercanía conmigo y con el tema de este BLOG.



EL Libro, una fiesta
Por: Ana María Peláez Merino, instructora de fomento a la Lectura COMFAMA.

Hoy me preguntaron: “¿Es usted recreacionista?”, a lo que yo contesté entre otras cosas: soy promotora de lectura?” Ahora, después de una jornada de trabajo promoviendo la lectura entre niños y jóvenes, y los adultos que los acompañaban; repasando las imágenes del exitoso día; reflexiono y digo: ¡Claro, soy recreacionista! ¿Qué recrea más que un libro que puede llevarnos desde la historia de Olivia, una cerdita con un temperamento muy peculiar, a la aventura de sobrevolar la selva tropical y, ya bajo los árboles, encontrar animales como el tucán, el mono tití, o la serpiente anaconda? Un libro que mediante portadas ilustrativas y encantadoras invita a escogerlo, prometiendo revelar toda una explosión de color, de conocimiento y aventura a través de los sentidos; libros que hasta huelen y saben, toda una experiencia vital que, aún hoy en día, pocas cosas pueden darnos, es desde mi perspectiva, una excelente forma de recrearse.

El libro recrea en el asombro, ¡esa es su clave! Si logra sorprendernos con lo que dice, ilustra o promete enseñar, contará seguro con un candidato que se atreverá a pasar de la portada para abrirse a un mundo fascinante y lanzarse a un viaje sin fronteras a través de la tierra, el cuerpo humano o el remoto pasado de los dinosaurios jurásicos, entre otros.

Cuando pienso en las razones que me conducen a trabajar recreando por medio de la lectura, recuerdo comentarios como éste que un amigo mío escuchó en un taller de lectura: “¿Mami, los dinosaurios vienen de huevos, con todos los huesitos que tienen... y yo que como huevito todos los días?”. Lo que un libro logra hacer en la vida de cada persona es indescriptible. Mantener la capacidad de asombro frente a la literatura de toda clase (de ficción y de no-ficción) es clave para mantener el espíritu recreado y la mente despierta para enfrentar los diarios avatares de la vida.

De toda la experiencia que hasta hoy he tenido observando y participando del libro con niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y adultos con necesidades especiales, leyéndoles y acompañándolos a leer, puedo concluir que el libro —que nos incita a abandonarnos en él, que pone en acción los sentidos, nos conmueve y nos arroba, que nos permite el encuentro con otros en una experiencia de comunidad— es una fiesta.

Así pues y ya por aquí, termino esta breve intervención con una modesta y sonora invitación: ¡Llevar unos cuantos libros debajo del brazo, encontrar con quién compartir sus riquezas y dejarlos cantar, para tener la mejor fiesta que te puedas imaginar!

Medellín, noviembre de 2008


Las imágenes de este post fueron tomadas de: http://lacomunidad.cadenaser.com/bestsellerespanol/tags/escritores

1 comentario:

Fugaz dijo...

Me gusta este post!!!

Yo suelo llevar siempre un libro conmigo, cuando empiezo a leerlo me gusta poder cogerlo y disfrutar hasta que lo termino. A veces llevo varios a mano, ya sea en el coche, o en casa por distintas estancias, pero siempre intento que sea uno el que leo. No me gusta mezclar varias lecturas a la vez.

Incentivar a la lectura es increible, y ver que quien se sumerge en un libro disfruta de él es una sensación maravillosa. Es una labor que todos deberíamos inculcar sobre todo en los niños.