viernes, noviembre 28, 2008

Otro tipo de septiembre

¿Qué se parece a morir? Un sentir que es no sentir, un zumbido de abejas en el estómago contrario al batir airoso de mariposas liliputienses de otros días. ¿Qué es el dolor? La física genera su propia evidencia, su propia definición, pero en le hipotálamo –tal vez-, en lo profundo del ser hay un desasosiego, un vacío pleno de personas alrededor que nada llena, que nada aplacan, que nada dicen en pos de una explicación que no pase por la razón.

La neblina es un buen símil, no deja ver y sabemos que tras ella algo está, algo existe, algo se apresta a aparecer cuando haga su danza mágica el sol. ¿Dónde estará el sol esta mañana fría? ¿Quién podrá ser ese sol que deje sin piso mi neblina?

¡Cómo duele! ¡Cómo lacera el pecho y el silencio esta condición que nunca pensé que llegaría! Ya se veía venir y ya iba tomando trechos... a los que no hacía caso, me negaba a ver, porque el pecho latía con violencia y los instantes de encuentros le daban alas. Todo este ejercicio quiero hacerlo, debo hacerlo y hasta... me gusta hacerlo...

Toda la razón que llevaba años oculta deberá acudir para acallar el corazón, y sepultarlo... ¿Es eso lo que el se anhela? ¿Es eso lo que el hombre desea? ¿Es eso lo que el ser quiere? Tal vez no...

La gente pasa a mi alrededor... veo cómo la vida continúa su brega y su camino, su despliegue de colores y de sombras. Soy quien debe aprender a ver la vida en sus tonos desde la óptica de ese nuevo corazón que quedará mañana cuando llegue la evidencia y el dolor... y todo siga en medio de esta sensación de vacío.

Soy un coral anclado a algún arrecife y a la vez, me siento como una ráfaga de viento. Me parezco al polvo que en la calle soporta el tráfico. Soy casi insignificante... no importo... no tengo la misma presencia, los mismos atributos Fui bello, expresivo, belleza de encuentro ante otros ojos. ¡Ya no lo soy más!.

Dejo rodar la pluma, tal vez hasta que se acabe la tinta y una enorme tristeza todo me define en tonos apáticos, molestos, poco espléndidos... ocres y grises si se quiere. ¡Mala pauta para crear lo que nunca he creado en letras!

Creo que no seguiré. Las lágrimas nublan la visión, y el corazón late raudo, ahogado en la tristeza. Debo esperar un rato para salir de este escondite y que luego... nadie vea mis ojos de otro color...



Francisco Pinzón Bedoya

septiembre 2007



De esos discurrires que hacen historia... una que no está en ninguna parte sino en los recuerdos
TATATD HECHEIYHMADU

2 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

En esta madrugada de sábado, están de fiesta mis ojos al leerte. un abrazo

Anónimo dijo...

solamente en los recuerdos...estas enloquecido
HECHEIYHMADU