viernes, mayo 02, 2008

Aquel parque






MUJER DE FUEGO

El asombro cifrado en su falda pequeña
con su libertad golondrina de silencios
y mi ominoso sabor de licor marrasquino,
pasaron raudos entre mi sangre y su presencia.
¡Qué mujer de fuego! ¡Qué mujer esbelta!
Ella era el engendro de mis vacuidades,
casi la leyenda tejida entre el opio
para mi cuerpo salmodiante y contrahecho,
que se debatía entre la angustia y la verdad
de esa figura preciosa... angelical.
Íbanse tras ella las miradas de miles
aunque en ese parque sólo éramos dos:
Su falda, su sonrisa, su aroma... y yo.





Traigo para ustedes aromas de un poema de hace casi
siete años...


que estaba oculto y creo que debía ya
nacer




TATATD hecheiyhmadu

3 comentarios:

Raquel Fernández dijo...

Un bello poema. Me gustó muchísimo.
Un abrazo desde Buenos Aires!

Regina dijo...

7 años escondido??? es precioso.
Me encanta el final:
"aunque en ese parque sólo éramos dos:
Su falda, su sonrisa, su aroma... y yo."


Un saludo

aná dijo...

Preciosa poesía.Muchas gracias por tu visita, volveré a pasar por aquí.
Un saludo.