martes, diciembre 05, 2006

CREO QUE ESCRIBO...


CREO QUE ESCRIBO...

A veces siento que escribo
pero también, a veces, creo
que sólo reordeno esos prejuicios,
como decía sabiamente William James.
Somos ese delator, punible quizás,
de aquello que pensamos
y, en mi caso, lo que nos atrevemos
bordando letras sobre un cuenco
sobre un delirio / sobre un sueño
o sobre los renglones de un cuaderno

OHCNARF
27/II/2006

lunes, noviembre 27, 2006

LUZ Y SOMBRA



El sueño desaparece, llega la luz y el sonido del despertarse. Ese mundo de ilusiones, silencios, locuras y entregas, de repente se queda allí, oculto en ese espacio íntimo que riñe con la cruda realidad, donde el soñar y el reír de la locura sin simulación no es un posible vivo sino uno que pervive en algún universo paralelo.

La línea que los separa, no exactamente el sueño y la vigilia, no es exacta pues en muchos casos el ser orate está en horas despiertas y a las glorias del soñar también las atropella la evidencia de una realidad que duele, que paga, que da frío y que da miedo frente a la necesidad que todos tenemos de vivir en este cuerpo que se salva... por tener un alma plena de versos, cielos y onirias.

Luego el tiempo y su recorrido, marcado por el palpitar y la sangre, hace su labor implacable y marca de realidad el paso por el aire, por la lluvia, por el tráfico, por el relacionarse con otros y hasta por ser ese ser social a que nos hemos comprometido para con los demás. En el transcurso de las horas, tumultuosos y mandatorios, aparecen diablillos que avisan que los sueños y los pálpitos siguen ahí, vivos en el alma, manifiesta en un cuerpo de suspiros y resuellos, y no la podemos acallar. Si a ello le sumamos que en la sangre corre el grito de la poesía, la condición humana tiende a salirse rápidamente de la cordura porque el atractivo al otro lado del espejo es infinito, es ilimitado, es como la atracción que sienten las polillas por la luz, los tiburones por la más mínima gota de sangre, los bebés por los ojos y los pechos golosos de su madre, y... los enamorados por la luna blanca y llena que le hace guiños al mar para besarlo en madrugada.

Es éste un paralelo estar ya que tenemos la dualidad paradójica de cuerpo y alma en mundos que los poetas anhelamos juntar...

domingo, noviembre 05, 2006

¿POR QUÉ ESCRIBO?

"La educación comienza en la esfera de las operaciones básicas de comunicación y de expresión: escuchar y hablar, leer y escribir. Mientras más suficiente sea una persona en el uso de estos dos sistemas paralelos, mejor capacitada se hallará para cualquier actividad."
Tomado de “El Buen lector se hace, no nace” de Felipe Garrido

Me refiero a cuando nos dedicamos a esa actividad literaria de origen desconocido, seamos o no famosos, exitosos o no. Quiero pensar el tema en términos de lo súbito de hacerlo, algunos con método riguroso, otros en su vieja máquina Underwood o con un lápiz y un cuaderno sobre una cama llena de libros, o en un tren tomando notas para que ese detalle de aquel personaje que encaja en el cuento, no se pierda, en fin, a eso que lo tomamos como algo que nos sobrevivirá.

Entonces, cuando tomamos lo hacemos y nos disponemos a que ese otro lento y pausado que nos habita, nos dicte qué decir ¿qué estamos haciendo?: ¿comunicándonos o expresándonos? Tal vez no es importante la definición sino el hecho mismo. Es en sí misma una actividad de sacar de dentro ALGO para algo.

Autores importantes, escritores de verdad, siempre han sido indagados sobre este tema. Sólo ejemplos, pocos. Ethel Krauze respondió: “Porque es una forma de ser, porque considero que para mí es una necesidad casi fisiológica. Es una forma de reír y de llorar al mismo tiempo. Es una manera de estar en el mundo. ¡Una hermosa manera de estar en el mundo!” Ella, adalid femenina mexicana en estas lides de ser escritora, define la mayor parte de las respuestas posibles: porque sí. En un foro de eso de Internet, encontré algunas respuestas que copié y transcribo: “Para que, al menos, queden las palabras, y a modo de espejo, podamos reconocernos en los ojos del otro.” “(para) buscar sustancia en la insipidez... evitar la contemplación absoluta del muro quieto en una habitación vacía a las 3:45 de la mañana”. No hay un motivo único sino que todas pasan por la pulsión de hacerlo. Es una de esas preguntas con múltiples respuestas, tantas como personas la respondan, pero que todas pasan por este punto común: porque sí.

Son poemas, cartas, esquelas, notas, ensayos, cuentos, anécdotas, pequeñas crónicas, etc. en fin se trata de la expresión de quien quiere expresarse para sí, para unos pocos, para otro solamente o para una multitud airosa y ansiosa de recrearse con su pluma. El autor que hay en el epígrafe, después de su actividad extensa en la formación de lectores, dice “Confirmé que la literatura, antes que un conocimiento, es una experiencia” Sin embargo, encuentro en la respuesta al porqué escribo, una relación inmediata y prístina con el leer. La lectura encarna en sí la contraportada de la escritura, como Eros y Thánatos, pulsiones o caras de una misma moneda. No creo que haya un escritor sin un lector en sí mismo que lo respalde y lo impulse.

Si me tuviera qué responder el título de este post, diría: “Tal vez, quiero que al escribir algo, algún día otra persona se acerque a mis líneas y algo le digan o le extrañen... o lo conmuevan, pero para ello debo dejar que lo escrito tenga su propia vida y su propia dinámica, como lanzar palomas al viento o cometas que no sabemos dónde vayan a caer una vez los liberamos al aire y a su suerte.”

Hace unos instantes terminé de escribir una poesía que interrumpió la escritura de este post y por ello sigo creyendo en aquello de la pulsión. Gracias amigos, unos pocos, de este bardo que se mueve entre el fragor de un vivir que debe cambiar para hacer de él un mejor poeta y no sé si una mejor persona, pero sí un mejor escritor. ¡Hasta el próximo post!

miércoles, octubre 25, 2006

DE “EL DERECHO A PICOTEAR” (*)


Cuando disponemos de muy poco tiempo, pero tenemos la imperiosa necesidad de leer alguna frase texto que nos vuelva a encender el alma y le dé otra vez ese toque de vida, pues tomamos el primer libro de la biblioteca y repasamos ávidos no-sé-qué-suerte de conjuros desde la voz de otro, desde esa voz tal vez de otros tiempos, de otras circunstancias, y si por casualidad hallamos algo que lo logra... hemos descubierto el placer de “picotear”. Es más, aún si no lo hallamos, hemos estado picoteando. ¿Pérdida de tiempo? ¿Falta de profundidad? No sé... ¿Razones? Tantas como tipos de lectores seamos: el tiempo actual y su escasez perpetua.

La decisión de picotear a algunos, como yo, nos obliga a acercarnos a los libros (en mi caso de poesía principalmente) como si de ellos pudiera fluir esa poción mágica que nos sane, nos reviva, nos libere y nos mantenga... aunque sepamos que detrás de ello vendrán más ganas de leer y más ganas acercarnos a los textos de siempre o a los desconocidos que pululan llenos de polvo en anaqueles de esas hermosas tiendas-librerías de tesoros de segundas lecturas, tal vez rayados con sus secretos por otro ser más “intromiso” que uno.

“Yo picoteo, tú picoteas, dejémoslos picotear.
Es la autorización que nos concedemos para tomar cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo en cualquier parte y meternos en él por un momento, porque sólo disponemos de ese momento. Ciertos libros se prestan al picoteo mejor que otros porque están compuestos de textos cortos y separados: las obras completas de Alfonso Allais o de Woody Allen, las novelas cortas de Kafka o de Saki, Los Papiers colles de George Perros, el buen viejo La Rochefoucauld, y la mayor parte de los poetas...
Dicho esto, se puede abrir a Proust, a Shakespeare o la Correspondencia de Raymond Chandler por cualquier parte y picotear aquí y allá, sin correr el menor riesgo de resultar decepcionados.
Cuando no se tiene el tiempo ni los medios para tomarse una semana en Venecia, ¿por qué rehusarse el derecho de pasar allí cinco minutos?
(*) Tomado de Daniel Pennac. Como una novela. Norma. Bogotá, 1996”

No sólo tenemos derecho a cerrar un libro cuando lo deseemos sino que también a abrirlo cuando se nos ocurra. Tal vez lo importante, en este caso, de decir es: no dejes de acercarte a tus libros. Sé su amigo y ellos lo serán de ti.

sábado, octubre 07, 2006

DE ALGUNOS VIAJES POR LA LECTURA


O DE UN COMPLEMENTO A LA ENTREGA Nº 62 DE AMIGOS DE LA POESÍA

"Los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito". Michel de Certeau - en "Leer, una caza furtiva", 1980.

La lectura -en mi caso- llegó a mí como un efecto fortuito. Mi humana condición de niño portador de anteojos desde los 4 años al inicio de los años 60, una irreverente confesión de mi edad, casi que sólo me dejaba como alternativa el refugio en la escuela que por aquella época estaba rodeada de reglas y de obligaciones de memorísticas, y en sus predios encontré no sólo El Tesoro de la Juventud sino a Sandokan, el Tigre de la Malasia y a una inusitada colección de tomos de colores llamados Lo Sé Todo, donde me encontré de pronto con un mundo de letras que sin permiso de nadie, me pertenecían. Por esa época tuve la humana fortuna de tener excelentes profesores de una materia que se llamaba “Español”, unos que nos avivaban la mirada y la saliva y los latidos con sus historias sobre libros famosos como el Quijote o La María o sobre esos poemas épicos de La Ilíada y La Odisea. Fue entonces que trepado en un palo de mango me sumé a los afanosos lectores de Marcial Lafuente Estefanía que me dieron el sabor del gringo malo” (“siempre de 6 pies y medio, y ojos azules y piel cetrina por el sol”) y del “mexicano mueco” (“de cinco pies y medio y bigote poblado con huellas de comida antigua”) y desafinado, por entre tiroteos, amores frustrados, recompensas, asaltos a la diligencia y a bancos, bares y sangre, pero que me marcaron el ritmo del leer y el de exacerbar la imaginación, de modo que las letras se me traducían en automático en películas o en cines que nunca iría a ver, a menos que –como ocurriría más tarde en mi vida- tuviera a mi alcance las salas de cine, unas sin techo o de noches caldas llenas de humo por allá en La Morita o en el Variedades, todo el esplendor del color y el movimiento.

No fui yo ese desplazado por la televisión “porque en mi casa no había televisor” como he leído de otros autores contemporáneos míos, y además en esa época ni había “perubólica” ni había “cable”, y supongo que el Padre García Herreos con su “Minuto de Dios” y “El Mundo al Instante” en la voz de Andrés Salcedo, subproducto de la DW en Colombia, no eran capaces de apartarme de Marcial y hasta de algunas de Corín Tellado o los “paquitos” (tiras cómicas en cuentos, como les dicen en mi Santa Marta adoptiva) de Memín, Chanok, o los héroes de siempre (Superman, Batman, Linterna Verde, Batman). Lo confieso, mi afición por la lectura era fruto más de las aventuras del Oeste que de las charlas en el colegio, pero en mí se creó uina mixtura ahíta de lectura que aún no cesa, aunque absolutamente convencido de que no he leído todo lo que se “debía” leer, sí he leído todo lo que he “escogido” leer. En conexión con esta última frase, acude a mí, peligrosamente salvadora, la frase de Borges: “Que otros se jacten de lo que les ha sido dado escribir que yo lo haré de lo que me ha sido dado leer”, la cual fue el preámbulo de una colección de títulos populares de tapa gruesa negra llamados “La Biblioteca Escogida de Borges”, de la cual compré unos 50 títulos en entregas quincenales cuando ya estaba entrado en la edad llamada pomposamente “adulta”, lo cual pocas veces he entendido qué es.

Como dice por ahí algún autor que leí, me acostumbré a cargar y a tener libros cerca, tal vez en mi maletín del trabajo, y aún hoy es lo mismo, al alcance de la mano, así pasen semanas sin que pueda leerles ni una línea.

De mi historia de lecturas y escrituras resalto que no soy ese irreverente ni ese empedernido lector que tener la marca de los doscientos libros por año, ni me acuesto en medio de libros entre mis sábanas ni apesto a moho de biblioteca, etc. Leo por sobre todo, poemas, poemarios, poemitas, y hasta imitaciones de ellos, y todo aquello que me suene a belleza musical en letras según ese cada uno que sea en cada instante de mi vida, pero existen algunos autores que han saturado mis retinas y otros los he soportado hasta cierto punto, como lo proclamara el autor francés Daniel Pennac, “Los Derechos imprescriptibles del lector”, sobre el cerrar un libro que ya no atrapa y no volver a abrirlo voluntaria y conscientemente nunca más. Para los primeros sólo odas y loores, y para los segundos, un absoluto silencio respetuoso. Ese derecho sigue y seguirá existiendo sin que podamos hacer algo para cambiarlo.

Ya dentro yo de un “universo lleno de símbolos y sentidos”, en alguna parte de mi memoria, no así la exacta y de recitar, se mantienen algunas líneas de esos poemas que he leído.

Padre nuestro que estás en el cielo...
Recibe benigno mis ruegos

Me recita mi cerebro desde esos LP que sonaban en mi casa en la voz del Indio Duarte, junto al Duelo del Mayoral y el Cristo de la Quebrada. De Julio Flórez y sus flores negras convertidas en canción, de los libros de la colección “El Arco y la Lira” de Editorial Bedout de Medellín que mi padre tenía en casa, resuenan también en mí sus versos, algunos de cuyos ejemplares heredé por accidente al igual que otros LPs de Noche Los Tres, Los Panchos y Lucho Bermúdez y sus Porros (música típica de la costa colombiana, no exactamente lo que ello significa en España).

Cada interpretación de estos recuerdos depende, cada vez, no del objeto sino de mí como sujeto. En esa intemporalidad propia del objeto llamado poema y de mi volubilidad y “varianza” como lector y “devorador de versos”, hay un gran atractivo. Tal vez al ser cada uno de nosotros distinto en cada época de la vida, y en cada minuto que sigue distintos del minuto que nos antecedió, entonces... la más mínima biblioteca se transforma en una colmena de versos cual abejas. Algunos todavía me seducen y me atrapan, otros dejan de serlo tanto y a veces, ese códice oculto en las esquinas de algún poema genera mi identificación a esta o a aquella condición propia que me habita.

Nada más agradable que esa sensación de encontrar en algún otro bardo, aquello que hubiésemos escrito si él fuéramos. Así lo confirmaba el venezolano Fermín Vale Amesti (El retorno de Henoch) cuando comentaba que: “El simbolismo puede, por evocación, transcribir lo que no pueden las palabras, porque en general, el simbolismo es evocación de una inteligencia que no pueden transcribir directamente las palabras, sino solamente por rodeo, circunloquio o perífrasis... El simbolismo es el único y maravilloso medio que permite al hombre romper el círculo material que limita su inteligencia del universo y enfocar un más alto y más amplio estado de conciencia... El simbolismo es por lo tanto un mediador o relacionador que hace las veces de puente entre lo abstracto y lo concreto”. (http://www.letralia.com/146/articulo02.htm)

Hasta aquí, sólo una parte de mi tiempo de lector... transcrito para lectores que tal vez no llegarán a este BLOG, desde este asomo de escritor que quiero ser.

jueves, septiembre 07, 2006

De Paul Valery



En alguna parte leí de él estas palabras:


"La enseñanza de las Letras saca de ello lo que la enseñanza de la Historia podría sacar del análisis de lo presente; es decir: la sospecha o el sentimiento de las fuerzas que engendran los actos y las formas."

"Estoy acostumbrado a ser dilucidado, disecado, empobrecido, enriquecido, exaltado y abismado, hasta ya no saber yo mismo cuál soy yo, o de quién se habla; pero leer lo que se imprime sobre uno es nada, comparado con esta sensación singular de oírse comentar en la Universidad, ante el pizarrón, como un autor muerto."

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¡Qué hermoso encontrar algunas respuestas a preguntas que uno se ha hecho en palabras de alguien que no las estaba contestando!

¡¡¡ Muchos lectores y críticos intentan descifrar la razón del escribir del poeta, que muchas veces ni el mismo poeta sabe que aquello fue lo que le hizo escribir tal o cual poema!!!! Suele pasar.

lunes, agosto 14, 2006

HOMENAJE A LOS 50 AÑOS DE MUERTO DE BERTOLT BRECHT

Hoy hace 50 años murió Bertolt Brecht, en un 1956. Casi todos conocemos de sus poemas famosos por todo lo contradictor y por su perfil político. Pero, ¿cómo no recordar algunos versos muy tiernos que componían también su vida de poeta político?

Por ejemplo:

1940

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender
matemáticas?
¿Para qué? quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan
son más que uno
ya te darás cuenta.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés?
¿Para qué? quisiera contestarle. Esa nación se hunde.
Señálate la boca y la tripa con la mano,
que ya te entenderán.
Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender
historia?
¿Para qué? quisiera contestarle. Aprende a esconder la
la cabeza en la tierra
y acaso te salves.

¡Sí, aprende matemáticas, le digo,
aprende francés, aprende historia!

BERTOLT BRECHT
(Alemania-1898)
De “Poesías escritas durante el exilio (1933-1947)”
Tomado de http://poesi.as


Decía en algún correo que recibí: "...cuyos 50 años de muerte física este 14 de Agosto recordamos y que nos lo permite tener presente para tener presente la necesidad de luchar por mejores días para la tierra."

Sin embargo, Brecht tuvo sobre todo fama de autor político, pero algunos de sus poemas pueden ser muy válidos para los niños. Un ejemplo:

EL LADRÓN DE CEREZAS

Una mañana temprano, mucho antes del canto del gallo,
me despertó un silbido y fui a la ventana.
En mi cerezo ­el amanecer llenaba el jardín­
se sentaba un mozo con los pantalones remendados,
que recogía alegre mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza. Con una y otra mano
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Aún mucho rato después, de nuevo en mi lecho,
escuchaba el silbido de su alegre cancioncilla.


Tomado de traducción literaria y de Humanidades: http://ceciliabelza.com

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Y un poco una pequeña biografía de él, extractada de http://www.edlp.com

"Poeta, director teatral y dramaturgo alemán, cuyo tratamiento original y distanciado de los temas sociales y de los experimentos revolucionarios ha influido enormemente en la creación y en la producción teatrales modernas. Brecht nació el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo (Baviera), y se formó en las universidades de Munich y Berlín. En 1924, aparece como autor teatral en el Berlín Deutsches Theater, bajo la dirección de Max Reinhardt. Sus primeras obras muestran la influencia del expresionismo, el principal movimiento dramático de la época. En 1928, escribió un drama musical, La ópera de los dos centavos (conocida en algunos países como tres peniques o tres centavos), con el compositor alemán Kurt Weill. Este musical, basado en The Beggar's Opera (1728) del dramaturgo inglés John Gay, era una cáustica sátira del capitalismo y se convirtió en el éxito teatral más importante de Brecht. Se estrenó en 1928 en Berlín. En 1924, había empezado Brecht a estudiar el marxismo, y, desde 1928 hasta la llegada de Hitler al poder, escribió y estrenó varios dramas didácticos musicales. La ópera Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny (1927-1929), también con música de Weill, volvía a criticar severamente el capitalismo. La preocupación por la justicia fue un tema fundamental en su obra. Durante este periodo inicial de su carrera, Brecht dirigía a los actores y empezó a desarrollar una teoría de técnica dramática conocida como teatro épico.


Rechazando los métodos del teatro realista tradicional, prefería una forma narrativa más libre en la que usaba mecanismos de distanciamiento tales como los apartes y las máscaras para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena. Brecht consideraba esta técnica de alienación, la -distanciación-, como esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y, por el contrario, le obligaba a pensar. Ejemplos, que incluía las obras La toma de medidas, La excepción y la regla, El que dice sí y el que dice no, es la expresión más radical del propósito socialista de Brecht.
A causa de su oposición al gobierno de Hitler, Brecht se vio forzado a huir de Alemania en 1933, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California en 1941.


Fue durante esos años de exilio cuando produjo algunas de sus mejores obras, como La vida de Galileo Galilei (1938-1939), Madre Coraje y sus hijos (1941), que consolidaron su reputación como importante dramaturgo, y El círculo de tiza caucasiano (1944-1945). Brecht se consideraba a sí mismo un hombre de teatro que se había liberado de las tendencias del teatro expresionista para experimentar con nuevas formas. Quería mostrar que ese cambio no sólo era posible sino que era necesario. Su versátil empleo de la lengua y de las formas poéticas -lenguaje clásico mezclado con el habla del hombre de la calle, versos libres e irregulares- lo dirigió a sacudir la conciencia del público y a llevarlo de una pasividad acrítica a la reflexión y, esperanzadamente, a la acción. En 1948, Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este y fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble. Fue una figura controvertida en la Europa del Este, ya que su pesimismo moral chocaba con el ideal soviético del socialismo realista. A lo largo de su vida escribió también varias colecciones de poemas, que, con sus obras de teatro, lo sitúan entre los más grandes autores alemanes. Murió el 14 de agosto de 1956 en Berlín. ©"

miércoles, agosto 09, 2006

70 años de la muerte de FEDERICO GARCÍA LORCA

A propósito de que el 18 de Agosto de 1936, al comenzar la guerra civil, fue fusilado por el franquismo uno de los poetas más populares de nuestra lengua, y que ello significan 70 años de su muerte, algo más sobre FEDERICO GARCÍA LORCA.


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En 1968, cuando Pablo Neruda asiste a pronunciar un discurso en la inauguración de un monumento a la memoria de Federico García Lorca en Sao Paulo, dice: " ... fue el hombre más alegre que he conocido en mi ya larga vida. Irradiaba la dicha de ver, cantar, de vivir. Por eso, cuidado con nuestra ceremonia. Nada de ritos primarios. Estamos celebrando la inmortalidad de la alegría."

Dejó algunas frases
célebres en los "famosos libros de citas que nadie conoce", como:
"El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta."
"La poesía no quiere adeptos sino amantes. Pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan."

En fin, para no extenderme, fue un personaje de esos que dejó huella para la posteridad, para que hoy ustedes y yo, estemos degustando pinceladas de lo que fue su corta pero productiva vida poemaria, que al igual que Maiakovski en Rusia, "tenía mucho por decir, mucho por crear y cantar.
Murieron en plena iluminación." Igual que nos pasó a la generación de los
60-70 con Nino Bravo en la música romántica, con cuyas canciones asolábamos las ventanas de nuestras ninfas, en medio del asombro de las madres, el desquicio de los padres y la malicia de los amigos.

Qué bueno ser un García Lorca para que en lo que hagamos dejemos huella, no importa si no es de la trascendencia ni la dimensión de los monstruos como éste al que le estamos dedicando nuestros valiosos minutos libres, pero sí que cuando un alma se acerque a nuestras obras logre quedar prendada de esa pasión que en ellas pusimos. Yo los invito a que en todo, absolutamente en todo, lo que hagamos dejemos impresa esa pasión que posee las huellas digitales de nuestra esencia.

Con esta ENTREGA pongo un granito de arena para realizar obra frente al quehacer poético, un poco como decía Neruda: "Tengo un pacto de sangre con el pueblo y tengo un pacto de estrellas con la poesía"

Tomado de ENTREGA N° 18 – Marzo de 2001

P.D.: Les recomiendo esta web, que tiene un artículo interesante sobre el asesinato de García Lorca:
http://www.arquitrave.com/

viernes, julio 28, 2006

EL DIFÍCIL CAMINO DE LOS LIBROS



Unas enseñanzas sobre este tema que nos dejó Henry Miller. del libro "The Books in my Life"

Fragmento del Prefacio

"En esta era, en la que se cree que todo tiene su atajo, la gran lección que debemos aprender es que el camino más difícil es a la larga el más fácil. Todo lo que está en los libros, todo lo que parece terriblemente vital e importante, no es sino un ápice de aquello que le ha dado origen y que está dentro del alcance de todos aprovechar. Nuestra teoría de la educación se basa íntegramente en la absurda noción de que debemos aprender a nadar en tierra antes de lanzarnos al agua. Esto se aplica tanto a la adquisición de las artes como a la búsqueda del conocimiento. Todavía se enseña a los hombres a crear estudiando las obras de otros hombres o trazando planes y bocetos que nunca se pensó materializar. El arte de escribir se enseña en el aula y no en la espesura de la vida. Todavía se entregan a los estudiantes modelos que presuntamente concuerdan con todos los tipos de temperamento y con todos los tipos de inteligencia. No nos extrañe, entonces, que produzcamos mejores ingenieros que escritores, mejores expertos industriales que pintores."


Fragmento del CAPÍTULO I "VIVÍAN Y ME HABLABAN"

"Los libros son una de las pocas cosas que los hombres atesoran profundamente. Y cuanto mejor sea el hombre, con mayor facilidad será capaz de desprenderse de los bienes que más atesora. El libro que yace inane en un anaquel es munición desperdiciada. Los libros deben mantenerse en constante circulación como el dinero. ¡Prestad y tomad prestado ambas cosas: libros y dinero! Pero especialmente libros, porque los libros representan infinitamente más que el dinero. El libro no sólo es un amigo sino que sirve para hacernos conquistar amigos. El libro enriquece al que se apodera de él con toda el alma, pero enriquece tres veces más al que lo analiza."

DE UNA CELEBRACIÓN DE FIN DE AÑO...


Placer en la piel y en el alma, al lado de los míos: foráneos y nativos, viejos, jóvenes y adolescentes. Veintena de vidas paralelas unidas por invisibles hilos de fraternidad compartida, se presentaron en tibios, fuertes, caóticos, dicientes e inextinguibles los abrazos de fin de año, y de bendiciones por todo lo bueno que el año nos dio, las pruebas a que nos sometió y todo lo que a aprender, conocer, saber y amar nos permitió.

Y allí estábamos todos, con la frondosa alma encarrilada en la sonrisa franca, en la mirada que a veces cobija temores, que no es sino espectadora pero que pretende ser un actor de oportunidad.

Estuvimos celebrando el balance del año y nos vimos vivos como un premio que nos otorgó Dios. Nos centramos en la parte más fantástica, aventurera y hermosa de la vida, más yo allí sentí el afecto y el contacto de mi poesía, aquélla que me da el permiso para ser poeta catador de vino de juventud, como la risa que se dedica a distraer los dolores, los afanes y los sinsabores, franqueando barreras y logrando belleza. Era, y es un sentirse aún, especial porque había llegado a construir un no sé qué para mí, desde versos y letras. Me sentí afortunado por mi entrega de sentires salidos de mi corazón.

2002

jueves, julio 27, 2006

CONEXIONES

En este andar tras las palabras, ellas tras de mí en sueños y yo, haciéndoles la corte en cada rellano de cada escalera, esperándola encontrar en la hoja más olvidada de alguno de mis libros... siempre aparecen hermosas sorpresas. Comparto una de éstas, con ustedes.

Esto decía Charles Baudelaire, ese poeta maldito.


DE LOS MÉTODOS DE COMPOSICIÓN

Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.

Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (...)

Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparente. La tela debe estar cubierta -en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.

Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.”


Y sobre el logro de eso, escribe nuestro “mago” Juan Manuel:


APRENDIZ DE CAZADOR

Ella es bruja.
Vuela en el aire de la escoba
como si su capa barriera la memoria.
Yo, aprendiz de cazador,
para atraparla interrogo al fabulista,
al peregrino de los bosques.
Ella esquiva mis intentos,
vuela en círculos de niebla
sobre mi cabeza atribulada.
A veces creo que llega hasta mi mesa
como arisco animal
que abreva en un estanque,
y cuando intento descifrar su silabario
se desvanece en el aire de la alcoba.
Ella evita mis eternas acechanzas,
mis trampas y señuelos.
Así, escurridiza y evasiva es la palabra.”

JUAN MANUEL ROCA de “Cantar de Lejanía”


Qué bueno en hallar en las lecturas, estas conexiones...

domingo, julio 23, 2006

EN ESTA TARDE DE DOMINGO...

En esta tarde de domingo, con una llenura de ansiedad simulada, nada mejor que releer a Porfirio...

Aquí quiero compartir esta poesía que creo está entre las mejores de Colombia en los últimos tiempos.


CANCION DE LA VIDA PROFUNDA

El hombre es cosa
vana, variable
Y ondeante...
Montaigne


Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonría.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en Abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafír!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Más hay también ¡oh Tierra! Un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
un día en que discurren vientos ineluctables.
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!

(La Habana 1914)




PORFIRIO BARBA JACOB
Colombia

lunes, julio 10, 2006

SOBRE MI PERCEPCIÓN DE LA CLAUSURA DEL XVI FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN

JULIO 2 DE 2006

La poesía y la diversidad empiezan a habitarme. Las palabras pasan a través de mí, invadiendo poco a poco cada uno de mis espacios. Mis aposentos se extienden, aparecen, gestan algo que no sé cómo ni qué será. Mi sangre va tomando mayores velocidades con algún adobo que hace que la euforia reine en mí. En cada rostro creo ver reflejada su propia sensibilidad, como pinturas y collages de mil matices y texturas.

Hay en el aire un sabor a eco, a reminiscencia, a estupor, a nostalgia, a dolor simulado, a caricia expresa, a displicencia con el tiempo. Los contornos de mi oído toman de ese aire lo que más se me antoja como anímico alimento, lo trasladan a su fosa y con él, calman mi ser anual de poetas y su voz, de sus distintos acentos y suspensos. La fortuna se me aparece cerca de las manos, cerca de mi alma, cerca del consuelo de estar y de disfrutar este canto que miles hacemos con los versos. Cada que un poeta, dama o señor, fulana o caballero, madame o común, sacan de su mochila lo mejor que quieren entregarnos para así llegarnos y estampar en nuestro rostro... su propio sello. No tengo más contrapartida que las que todos nosotros los espectadores queremos y podemos regalar: su majestad el aplauso, algunos insonoros y otros retumbantes. Ese golpe de las manos que marca el ritmo de la emoción en sus distintos tonos y contextos.

Y ellos, algunos con su sinceridad o su timidez, con su expresividad y su propia dicción, van contagiándonos de ese mismo virus poemario que a tantos nos enferma. Sobresale en cada uno sus esfuerzos por devolver cono gracias nuestros millones de aplausos, haciendo esfuerzos tesoneros por decirlo en su más propio acento Cervantino. No importa si se es de New Zeland o de Ganha, de Cuba o de Nicaragua, de USA o de Britania, amigo de la poesía de Neruda o de la de Lorca, si le cantan al amor o al asesino, si protestan o no por lo que pasa, si le cantan a su amor o al más terrible bombardeo sobre su patria, en fin, todos ellos nos depositan esas pasiones que vienen “a inundarnos el alma”. Las razas y los credos quedan atrás y hay un fundirse de toda laya, entre ellos y nosotros, aquellos que tenemos esta fortuna y para los que no vinieron... su desgracia.

A medida que todos van pasando se siente la electricidad estática de versos y de acentos, de rimas y de trovas, de espantos y de nervios, de risas y de cuentos, rodear las tribunas, caminar por la piel y por las almas, y desatar temporales allá donde nadie nos ve y donde en todos está la identificación con algún verso. Todo se va difuminando a medida que esos casi setenta van desfilando en sus idiomas y traductores, de voces con sus rimas que nos hacen entender que será eso que ellos nos están diciendo. Nada escapa al oído y al sentimiento, como esa árabe canora que se entrega desde un no sé qué que pasa de ella hasta el público que la anima con su juego de coquetería en su hermoso cuerpo. Nada se evade a la galantería de ese español viejo. Nada calma la estampida de aplausos cuando la Grande con su timidez nos deja sin aliento, o cuando con su mano y su ala de águila, ese canadiense original lleno de portento, nos entrega su más hermoso poema a Colombia lleno de su sed de néctar y de tomar para sí y su pueblo, nuestros ríos con su canto, nuestra montañas y su encanto. Todo es amor por las palabras y su juego, todo tiene matices de amor a los cuatro vientos, todo es en algún instante un espectáculo sin colores, sin matices y hasta sin tiempo.

Luego viene el final, las miles de manos dicen hasta pronto a los poetas y con un hasta luego a Fernando, vamos bajando en un orden impecable los cientos de gradas del cerro. Sin atropellos, con los más hermosos tonos de civilidad y de contento. Nada se deja sin disfrutar porque en los rostros ello se refleja... y pro un instante hay una recua que inunda la ciudad... inoculándole, mínimamente, otra dosis anual de su poemario alimento. Las sonrisas están en las caras y los gestos, todos somos Medellín y allí en ese cerro, dejamos una parte hermosísima de todo lo que al bajar estamos sintiendo.

Luego, la calle, el viento, el tráfico... y la nostalgia para esperar el próximo año... cuando volvamos a tomar para nosotros... ese cuento.

OHCNARF

viernes, julio 07, 2006

Creo que a muchos poetas nos pasa lo mismo

Encontré entre algún regalo de una de esas páginas hermosas que tiene la red, esta alusión a la nueva poesía española, y me gusto:

Isabel Alamar Torró
Valencia, España, 1970


ME DA RABIA CUANDO EN SUEÑOS
SE ME OCURRE UNA IDEA

Y entonces trato de despertarme para hacerla mía.
Y con dificultad corro aún descalza por el pasillo,
Soportando el frío y el sueño de la noche,
De manera desgarrada, busco un papel y un lápiz
A los que aferrarme para clavarla en el tiempo,
Lo mismo que una estaca al borde mismo del cielo.
Pero cuando por fin consigo alcanzar lo indispensable.
Resulta que ya es tarde, el poema ha volado,
Se ha marchado, ha huido, ha escapado a la nada.
Ha decidido no materializarse y quedarse para siempre
En el reino de las ideas, dejándome a solas pensando
En que ése, tal vez, hubiese sido el mejor poema
Que yo jamás hubiera escrito, y que nunca podré saberlo.


Además, a muchos se nos han “perdido” poemas en el aire...

miércoles, junio 28, 2006

Jornada de Inauguración del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín

DE CÓMO SON LOS POETAS...

“Nos negamos a seguir siendo esclavos
y por ello, empuñamos el relámpago...”
Fernando Rendón


Son bajos, altos, viejos o de abdomen prominente, cada uno con su cada chaperona, esa voz que intentará hacer comprender sus poemas. Sus miradas llenas de expectativas favorecen la llegada de la magia y de los miles de soñadores que vinimos a este cerro buscando un no sé qué, indefinible, incierto, pero en suma... muy atractivo.

Traen sueños de todas las geografías, en empaques de todas las razas y géneros, con una cultura que nos somos capaces siquiera de intuir pero de la que estamos ansiosos por libar. Algunos ajan, en sus manos, notas, cámaras y hasta algún saco que estorba en este Medellín absolutamente primaveral. Hay expectativas en sus miradas nórdicas caucásicas, africanas, rasgadas y hasta comunes y corrientes. Algunas caras indígenas muestran entre su sonrisa la dignidad del zipa o el maya, y hasta llevan en el pecho su tocado colorido. Parece como si en esa mirada uno pudiera atrapar las miradas del orbe, parapetado tras géneros rojos y pequeñas banderas que, sin saberlo, semejan un hermosos ramillete de paz.

Tienen variados acentos de Babel como los guturales árabes y pasan de la risa a la lágrima, sin que todos quienes les aplaudimos a rabiar perdamos de vista esos cantos y gestos que apenas entendemos y de los que creamos significados según lo que cada uno tenga dentro. Tenemos en las manos el premio que hace del poema una bandera de paz y esperanza. La mente y el espíritu tienen ya en estos parajes su propia dinámica, su reconstrucción para acoplarse a esa sabiduría poética del mundo, e impresiona cómo –sin entenderlo- se gana y se gana de lo que no comprendemos pero sentimos en el fondo maltrecho de una humanidad que desde todos los puntos cardinales se intenta deshumanizar.

Francisco Pinzón Bedoya
24/VI/2006


Escrito desde las graderías del Teatro al aire libre Carlos Viecco del Pueblito Paisa en Medellín durante la jornada de Inauguración del XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín

miércoles, junio 14, 2006

ESA FORMA OSCURA DEL POETA


Es “un arte o piedra de alquimia” ese hecho de querer tomar palabras y construir, desde alguna parte interna, el corazón, el alma o los pulmones, un verso propio. Luego, como un símbolo de obstinación y de insania o locura, elaborar más y más de ellos en un encadenamiento sinuoso y arriesgado, y hacer así un poema que, como por parte de magia, entrega un sentimiento, un mensaje, una emoción que se hallaba dormida, con cualquiera sea la intención que el hacedor quiera tener.

Tal vez ser poeta es ser capaz de escuchar esa voz inaudible, de convocar imágenes en letras, que desde muy dentro y por algún acicate -puede ser un olor, una tonada o un candor- toma posesión del bardo y a través de él... nace, se crea, se cría y luego se posa en sus renglones exactos y con su propia forma, con o sin consentimiento de quien lo configura.

Es muchas veces, el escribir poesía, una forma oscura de decir lo que de otra forma... no se puede decir.


[A partir del artículo: "PALABRA, SER IMAGEN"
por Nora Didier de Iungman]

martes, junio 13, 2006

De "Voces" de Antonio Porchia - (Italia, 1886-Argentina, 1968)



"Quien conserva su cabeza de niño,
conserva su cabeza.

Crees que te falta todo, y sólo te
faltan unas flores, para sobrarte todo.

Para librarme de lo que vivo,
vivo.

Cuando no ando en las nubes,
ando como perdido.
---------------------------------------------------

Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.

El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.

Quien me tiene de un hilo no es fuerte; lo fuerte es el hilo.

Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto.

Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.

Una cosa sana no respira.

Quien no llena su mundo de fantasmas, se queda solo.

Tú crees que me matas, yo creo que te suicidas.

El mal no lo hacen todos, pero acusa a todos.

Estoy tan poco en mí, que lo que hacen de mí, casi no me interesa.

Te quiero como eres, pero no me digas cómo eres.

Hay sueños que necesitan reposo.

Las sombras: unas ocultan, otras descubren.

Herir al corazón es crearlo.

El temor de separación es todo lo que une.

Te depuras, te depuras... ¡Cuidado! Podría no quedar nada!

Se aprende a no necesitar, necesitando.

Palabras que me dijeron en otros tiempos, las oigo hoy.

La humanidad no sabe ya a donde ir, porque nadie la espera: ni Dios."

lunes, junio 12, 2006

TODO TIEMPO FUTURO SERÁ MEJOR

Los graffitis y los cuadros no solamente se pueden pintar y colgar en las paredes. También pueden pintarse y colgarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer. Y ellos los pintaron y los colgaron en 22 prendas básicas que exhibieron en la muestra organizada con el apoyo de la Colegiatura. // En medio de una noche de lluvia y de relámpagos, estuve mirando las fotos y las camisetas una por una. Mientras tanto, me puse a pensar en las nuevas artes y en los artistas que han aparecido en el mundo durante los dos últimos siglos, después de la invención de la fotografía, el cine, la radio, el disco de acetato, la televisión, el casete y el video. No sé por qué recordé una frase de un poema de Friederich Hölderlin hablando de los poetas en tiempos de miseria: "Nacerán nuevos héroes criados en cunas de acero"

[Fragmento tomado de "Alicia en la Ciudad" Por Juan José Hoyos - mayo 7 de 2006 - Periódico El Colombiano - Medellín (Colombia)]

Yo también creo que hay esperanzas genuinas en cada uno de los nuevos amaneceres, frente a la capacidad creadora de las nuevas generaciones y creo profundamente en que "todo tiempo futuro... será mejor" porque han andado los pasos que otros... ya anduvieron. Gracias Juan José... y ofrezco disculpas por la familiaridad que con él, infortunadamente, no tengo.

viernes, junio 09, 2006

De la admiración de Piedad Bonnett... y la mía

"No me queda la menor duda de que la lectura desbocada que hice de Cien Años de Soledad en tierras costeñas acabó de confirmar mi vocación literaria. Como tantos escritores colombianos nacidos en provincia, probablemente concebí entonces el sueño de triunfar por mis propios méritos, como el muchacho de Aracataca, sin necesidad de acudir a padrinos ni a lagarterías. Hoy, cuando unos pocos libros me permiten tal vez llamarme escritora, siento por García Márquez no solamente admiración fervorosa, sino un enorme cariño. El que provocan en nosotros los escritores que nos permiten reconocernos, imaginar, emocionarnos, "distraernos de nuestro destino" gracias a los sueños que engendran en su soledad creadora. "

Fragmento de artículo publicaod en la Revisa Cambio - "La fuerza de la poesía" Por Piedad Bonnett - Poeta y novelista colombiana. Septiembre de 2002

viernes, junio 02, 2006

PARA HONRAR A "UN LOCO" QUE YA NOS DEJÓ


Me adentro en la descripción de un ser que tenía como esencia de su vida la poesía. Sólo tenía para sus lectores y escuchas, su sonrisa de loco, su personalidad avasalladora, su carisma rebosante y sus ocurrencias en letras, en canciones y en palabras habladas con la desfachatez de quien nada esconde, de quien nada teme. Le bastaba llegar en medio del calor al 3º Festival de Poesía de Medellín por allá en el 93 o 94, a leer sus epígrafes y sus alusiones a los vivos y a los muertos en forma irreverente, y a hablar de grandes ciudades como Lorica, ante el asombro y la simpatía de quienes lo oían divagar entre su prosa que explicaba sus poemas y que unía, sin que el público se enterara, son sus versos apabullantes. Por algo lo llegaron a llamar "el anarquista hermoso". Levantaba murmuraciones con su gran cabeza y su cuerpo que algunos decían que colgaba de su barriga hidrópica y sus mechones de pelo desordenado.


De él dijo un crítico que fue "... uno de los más interesantes poetas de Colombia, autor de una poesía fresca y a veces brutal que pensamos sobrevivirá los años y los gustos estéticos." Era la honestidad hecha poeta en sus aciertos y sus yerros.


Permítanme recordarles a un "desconocido" de la tierra de la hamaca, del ganado, de la vida desbordante, de la flauta de millo, de la gaita de caña y cera de abeja, del sábalo y del sombrero "vueltiao" quinciano o veintiano (dependiendo del número de vueltas de tiras con que se fabrique). Nació en Cereté, Córdoba (Colombia), casi a la orilla del mar, por allá en 1945. ¿Ya saben a quién me estoy refieriendo? A Raúl Gómez Jattin.

Durante sus últimos días en Cartagena (Colombia), donde su vida y su muerte se desarrolló entre cuanta calle tiene la ciudad vieja con sus actuaciones erráticas, entre vendedores de cigarrillos, bohemios, policías de tráfico o pintores. En vida no interesó a nadie más allá de los instantes que vivió con sus contertulios ocasionales, y por ello, su obra pocos la conocían al igual que hoy, unos cuatro años después de su muerte prematura atropellado por un bus de transporte urbano.

Es probable que, como otros ya lo han hecho, esta sea la pretensión o hasta la invitación a que se lean y conozcan su obra que será monumento de esta patria linda para muchas generaciones futuras degustadores de la poesía propia y auténtica.

Gómez se suicidó públicamente y por anticipado anunció en sus actos y en su poesía que rápidamente se iría del mundo, y aún así tal como él lo quiso aquello se cumplió. Entre las críticas y comentarios que han surgido de su obra hay un sitio común en el que se menciona su locura, dando por hecho que hay una relación entre ésta y la creación poética, lo cual no comparto exactamente. Se habla mucho entre sus biógrafos, no de su lucidez sino de esos actos excéntricos que a muchos llegaba a parecerles locura, además de su afición por las drogas, de sus inequívocos manifestaciones públicas de esquizofrenia y de agresividad sin razón aparente. Su último libro, "Esplendor de la mariposa", es el más amargo. Sus poemas son los del manicomio, los del encierro: "Si quieres saber de Raúl / que habita estas prisiones / lee estos duros versos / nacidos de la desolación / Poemas amargos / Poemas simples y soñados / crecidos como crece la hierba / entre el pavimento de las calles"

De estos actos dice Carlos A. Jáuregui Didyme-Dome de la Universidad de Pittsburgh, en un crónica que publicó El Espectador por allá en julio de 1997, que "Gómez completó un proceso de autodestrucción y aniquilamiento; vivió como mendigo en las calles, o en oscuras pensiones, fue paciente habitual de sanatorios psiquiátricos y huésped temporal de la cárcel. Devino en el individuo bajo control, entre los aplausos de una sociedad que se aliviaba de tener al poeta como el loco oficial de una corte popular. De esta tragedia escribirán por estos días poetas y críticos. Se hará un panegírico de la locura olvidando que los mejores poemas de Gómez corresponden a momentos de extraordinaria lucidez y que en ellos están los rastros de su lucha contra la enfermedad y la muerte; una lid que en el ámbito personal el poeta probablemente perdió pero que en la obra sigue dando con denuedo. "

Soy un convencido, después de haber leído un poco o un mucho de su obra, porque no sé de toda su extensión, que a él sus manifestaciones de insania le eran propias pues dada su vida cuesta arriba, su felicidad sin oculteces, su inconsciencia sin pudor, su alquimia poética, se le podría perdonar todo bajo el rótulo de "impunidad para el poeta". Soy también un creyente de que en estos tiempos de catástrofes es cuando más tenemos necesidad de visionarios aunque provengan de alguna "escoria de la calle" como podrían denominar a sus últimos días. Hubo quien comparó su acción de lanzársele a un bus, como el episodio de don Quijote con los molinos, sólo que en él ese sólo pensar lejos de la realidad lo llevó a olvidarse de sí mismo, fuera de la vida consumista y hasta de los impuestos sociales sobre el deber ser y el deber hacer para cada oficio.

Escrito el Abril 28 de 2001 - ENTREGA Nº 20

lunes, mayo 29, 2006

Fragmento de "LA POESÍA Y EL SER POETA"

Muchas veces, al asomarme al mundo que otros poetas han definido con versos, entro en una especie de comunión y comunicación que no está presente en este nivel de conciencia que conozco sino que pareciera transmutarme a un paraíso ya pintado y adornado por otros miles como Neruda, Whitman, Dickinson, Cortázar, Girondo, Aridjis, Benedetti, Nervo, Becquer, Borges, De Greiff, etc. en el que soy capaz de compartir, disfrutar y aprender de los instantes que atemporariamente dejaron para seres que nos aventuramos en su lírica.

Me he sentido como quien disfruta al tener un pincel hecho de hebras de todos los colores, que maneja tintas, óleos o acuarelas, y que con un pensamiento -algunas veces demencial- usa las palabras en cada trazo para crear un cuadro. Cada uno de ellos, nada tiene de igual al mismo intento de pintar con las mismas emociones y percepciones en otro tiempo, en otro lugar o para otro alguien. Se pueden llegar a crear cuadros entre quien escribe y quien lee, pues se transmiten allí -en esa unión- olores, sabores exquisitos, miedos, desdenes, penas, amores, vibraciones y hasta roces de piel, de un solo golpe, que crean obras únicas e irrepetibles. En fin ... para mí llegar a ser poeta y conocer la poesía es tener de cerca y para mí la certeza de abrazar a alguien con mucho amor: la libertad.

Escrito por FRANCISCO PINZÓN BEDOYA, un 19/IX/2000

viernes, mayo 26, 2006

DE FEDERICO GARCÍA LORCA

Dejó algunas frases célebres en los "famosos libros de citas que nadie conoce", como: "El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta." "La poesía no quiere adeptos sino amantes. Pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan." En fin, para no extenderme, fue un personaje de esos que dejó huella para la posteridad, para que hoy ustedes y yo, estemos degustando pinceladas de lo que fue su corta pero productiva vida poemaria, que al igual que Maiakovski, "tenía mucho por decir, mucho por crear y cantar. Murieron en plena iluminación." Igual que nos pasó a la generación de los 60-70 con Nino Bravo en la música romántica, con cuyas canciones asolábamos las ventanas de nuestras ninfas, en medio del asombro de las madres, el desquicio de los padres y la malicia de los amigos.

Qué bueno ser un García Lorca para que en lo que hagamos dejemos huella, no importa si no es de la trascendencia ni la dimensión de los monstruos como éste al que le estamos dedicando nuestros valiosos minutos libres, pero sí que cuando una alma se acerque a nuestras obras logre quedar prendada de esa pasión que en ellas pusimos. Yo los invito a que en todo, absolutamente en todo, lo que hagamos dejemos impresa esa pasión que posee las huellas digitales de nuestra esencia.

Escrito en marzo 17 de 2001 - ENTREGA Nº 18

jueves, mayo 25, 2006

AL SALIR DE LA INAUGURACIÓN DEL XI FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN (COLOMBIA)


JUNIO 1 DE 2001

Después, entre el júbilo que estalló en aplausos, fuimos (los asistentes) desarrugando nuestros cuerpos y nuestros corazones que ya se habían hecho parte de todos los 10.000 amigos que allí le habíamos germinado, una vez a pesar de la guerra, a la más sana convivencia ciudadana de este Medellín del que no hablan los diarios, porque ello no es noticia.

Y bajamos por cientos de gradas a pasos suaves y lentos sin empujones y sin afanes, como lo hacen las familias que protegen sus componentes más débiles. Y allí hubo patria, allí hubo ciudad, allí había civilidad y amor... por todos los demás. No hubo desmanes a lo fútbol, sólo ojos brillantes y extáticos, y los comentarios mil sobre este u otro verso. Cada uno de esos miles de ojos los vi repetirse por debajo de gafas, pestañas o gorras en distintos tonos, colores, géneros y edades, en las otras diez tardes y noches subsiguientes en donde el alma le ganó la vida a la muerte ante el arrobo del verso y el canto de una babel que esta vez fue entendible desde el sentir, y que todo lo puede y todo lo vence.

Y la noche siguió su camino de apoteosis con otras voces que coreaban rimas hacia una rumba que se ansiaba entre la grandeza de energía de todos... y nos dimos al goce colectivo, hasta que el cuerpo no pudo más.

martes, mayo 23, 2006

Del libro “Método fácil y rápido para ser poeta” Jaime Jaramillo Escobar

Cito un aparte, que es poema, del capítulo titulado «Cuándo leer poesía»:

«Si estás en casa, y llueve, puedes leer poesía. Porque la lluvia amansa el corazón y predispone la sensibilidad. Si estás en el campo, y es el atardecer, puedes leer poesía, porque el atardecer en el campo es tranquilo y pleno de sugerencias. Si estás en el silencio de la noche, bajo tu lámpara, también puedes leer poesía, porque la noche es propicia al entendimiento y la reflexión. Si dispones de una mañana gris o soleada, tales mañanas presentan un marco ideal para la lectura de poemas, porque el día comienza lleno de promesas y expectativas. Si, por el contrario, te hallas en un lugar sórdido, allí deberías leer poesía para quitarle algo de su sordidez a ese lugar. Cuando viajes, es conveniente que lleves un libro de poesías contigo, y cuando no viajas, sino que permaneces en tu lugar, la mejor compañía es un libro de poemas, porque en el poema está todo lo que no eres tú en ese momento. En la mesa de noche, un libro de poemas espera para decirte unas palabras antes de que entres en el sueño. Si te sientes solo, la poesía te acompaña desinteresadamente. Si reposas con tu amor, y lees un poema en voz baja, ella te lo agradecerá porque es un exquisito gesto de cortesía y un modo delicado de decirle que la amas. Las mujeres aprecian mucho que también se estime su inteligencia».

viernes, mayo 19, 2006

Algunas frases tomadas al azar por su belleza

De JEAN PAUL SARTRE

"... su sereno regocijo saturado de reservas"

"... que (la poesía) sea por sí misma una síntesis de implicaciones recíprocas entre el cuerpo sonoro y el alma verbal"

"... la palabra poética es (en sí misma) un microcosmos..."

"... (el hombre) se acercaba a ellas (las palabras) con una sensación de extrañeza verdaderamente fructuosa // eran para él, pero, en esos espejos desconocidos, se reflejaban el cielo, la tierra y la propia vida..."

"... advierto que hay pájaros borrachos, pero, oh, corazón mío, oye el canto de los marineros"

"Esta lucha conlleva que la experiencia de la libertad pague el precio de la soledad..."

LOS POETAS TENEMOS DISTINTAS FORMAS

-¿Cómo ha podido ejercer el derecho y no perder la sensibilidad?

-Cuando una vez me sentí abrumado por esa realidad hablé con Rajinder Sing, hijo del poeta Darshan Sing. Le pregunté cómo preservar la sensibilidad y me dijo que debía mantenerme como la flor de loto que crece en medio de la putrefacción de los pantanos y no se deja contaminar. Cuando uno le responde a algunos criterios que uno mismo ha considerado fundamentales y hace un inventario generoso en el que reconoce sus errores, se puede desempeñar en cualquier profesión.

Del poeta JAVIER TAFUR de Cali en entrevista con EL PAÍS

martes, mayo 16, 2006

PROSAS SOBRE POESÍA - VI


Para poetizar, la alegría es un motor al que hay que tomarlo muy en serio. Dios nos la ha regalado. Ese poder que saca lo mejor de cada uno y que para honrarlo, nos ponemos a versear. No podemos defraudar aquello que está allí a la mano, al alcance de una sonrisa, al toque de una cadencia musical, en el intermedio entre un roce, una caricia y un sueño. Allí se deja el mejor reflejo del ser que tenemos, y que se nos dio para formarlo y entregárselo a otros para su disfrute: el medio son nuestros versos, es decir, la forma particular con que nos creamos para estrujar el alma propia y las ajenas. Dice un sabio oriental "la alegría es la manera simpática en que la vida nos manifiesta su fuerza afirmativa". Al disfrute hay que permitirle llegar. No le planteemos restricciones, ni sociales ni reales, siempre que con ello no transgredamos leyes sociales de normal convivencia. Poetizar es describir esta parte de la vida desde su manifestación íntima, y atreverse a volverla pública, sin ostentaciones ni exhibicionismos que le resten su capacidad de asombrar a quienes se le acerquen. Dotaremos entonces a almas, propias y ajenas, de júbilo y hasta esperanza. El júbilo es un atrayente que nos sigue haciendo bien a la vida de los poetas, cuando nos llenamos de gozo ante el más nimio verso o de admiración ante aquél cataclísmico que todo lo cimbra o que todo lo conmina con olor de tragedia. En fin, el júbilo, el jolgorio, el goce, el disfrute y la alegría creo que son parte de la vida poesía.

2/X/2003

domingo, mayo 14, 2006

PROSAS SOBRE POESÍA - I

Dice un poeta que "los poetas son efímeros", y creo que somos eso y más, además de ridículos porque amamos el amor. Pero para mí, no quiero ser efímero, no quiero ser pasajero ni titilante. Quiero ser constante, perenne y alegre, porque ser poeta es mi vida. Ser algo tan hermoso en lo que se puede sentir, más allá de lo que lo dicho pudiera decir, más allá de lo que lo cantado pudiera cantar. Ser poemante es una fuga, es la faz de ser poeta, pero yo, para mí, quiero ser: Una voz que llegó y contempló el patio oscuro del alma de cualquiera y lo llenó de luz, lo llenó de esperanza para dejar alguna leve huella. Eso... me basta.

15/IX/2003

jueves, mayo 11, 2006

AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 60 – DE ESA POSIBILIDAD DE TRANSMITIR

Mayo 10 de 2006

AMIGOS DE LA POESÍA: ENTREGA N° 60 – DE ESA POSIBILIDAD DE TRANSMITIR
O DE LA MEMORIA DE ESE SENTIR POÉTICO

Hola Amigos:

Hoy cometeré un exabrupto más, escribiré sobre mí, sobre mi poética, sobre mis percepciones de la misma, de mi yo cuando se es poeta, cuando uno se cree poeta, y hasta de cuando uno se atreve a montar un BLOG en la WEB para que confluya allí esa parte del mundo a la que pertenezco. Un poco atrevido y hasta por natura poco objetivo, pero está en mí hoy esa pulsión, a veces clara, a veces oscura. Mal parado quedaré ante algún sicoanalista o crítico literario... pero “untado un dedo, untada toda la mano”. Algunos otros ya se atrevieron a ello sin embargo, como Antonio Gamoneda, El cuerpo de los símbolos, Huerga & Fierro, 1997, en donde dice “Habrá de perdonárseme que hable tan seguidamente de mi escritura para decir algo sobre la poesía en la perspectiva de la muerte, cosa que, supongo, es asunto de muchos (mejor dicho: asunto de todos, quieran o no quieran). No es sólo porque esta escritura esté más a mano, sino porque de este modo lo que digo tiene asideros en la experiencia.” También en el texto “La impropiedad” de Alejandro Schmidt, ese poeta argentino, dice “Mi poesía como algo robado por ahí. Mi poesía crecida entre la nieve y la decepción. Como una broma privada, un pasatiempo de tinieblas. O, al fin, grandes noticias de la nada. // La poesía, no sabe de mí, a veces, tropezamos en los pasillos del público lector y me pregunta por ese que nunca quise ser, y soy, seré.”

Mi poética la tengo clavada en todo lo que soy, con su lenguaje cifrado para unos ojos y expedito y necio para otros, y que en algunos casos pasa por los intersticios del amor, con su lado vago, etéreo y hasta infinito y absorbente. Tiempo, espacio, ritmos, lugares, asombros, desventuras, sangrados, oropeles, desvelos, ensoñaciones, etc. por sólo nombrar algunas de las caras de ella, de las singladuras, de los devaneos, que están presentes en ella, en sus miles de versos durante varios tiempos y condiciones de mi yo, de mi distinto cuerpo que alberga mi cambiante y compleja alma. No importa ahora con los años si mis letras han sido producto de un devenir sensorial, intelectual o hasta metafísico, instantáneo o trascendental, pues allí están y estarán para “confundir” a ese reducto de personas que acceden y accederán a mi mundo de letras.

Muchas veces escribir ha sido la delación ante el espejo o hasta el reflejo narciso en la superficie del lago. Nada me previene de esta contaminación de ponerlo todo en letras (tal vez sea un TODO con mayúsculas). Me extraño a mí mismo cuando no aparezco reflejando mi ser en alguna línea de cuaderno, o en algún tachón a mis archivos de notas en texto o hipertexto de computador (u ordenador como también le llaman). Vaguedad de locura como dirán algunos y fantasiosa deriva para otros. Sin embargo, sigo jugando en mi apuesta de letras en mi perspectiva emblemática para llevar a las letras aquello que contengo en mí, el amor como un caso magnífico.

Todos mis sentidos y los de todos nosotros, han puesto su aporte para que a través de los versos sea capaz de transmitir los efectos de mis interioridades a otros. No importa si a uno o a unos pocos, pero con esa capacidad de lograr “tañer el laúd” del alma de alguien cercano ya el poema cumplió su cometido. Ya ese olor que se contó, ya ese sabor que se disfrutó y se describió, ya ese ocaso que en la retina quedó y que se transformó en letras, ya ese tacto núbil y furtivo que se tuvo cerca del eros, todos son un hecho transmitido que interpretado por el receptor, definido y perfilado por su yo, con sus apropiaciones y condiciones, ha cobrado vida. Allí, ya se dio el pago, ya se dio la suerte de haber llegado. Sólo la poesía me ha permitido esa trascendencia, esa oportunidad de llegar a habitar en la psiquis del otro, que en algunos casos se convierte en vaivén físico, en escozor, en sudoración, en palpitación y hasta en deseo... en el otro. ¡Qué inmensa posibilidad existe en el reino del poema! ¡Qué grandes oportunidades en la memoria traspasada del verso a otros que revivirán –a su modo- lo vivido por el vate!

No he devorado aún, como muchos, ni a Cioran ni a Goethe ni a Nietzche ni a Rimbaud ni a Verlaine ni a Hidobro, por sólo citar a algunos, aunque sí puedo afirmar que me he asomado a sus luces y destellos. Mis asomos tienen más la textura del caos, de lo inextricable, de lo impensado, de lo inestructurado, pero que forman en mis palpitaciones una amalgama que alimenta gota a gota mi ser poeta en un fluir constante de ilusiones e historias, de credos y beneficios, de infartos y estrategias, de inicios y llegadas, en fin de todo lo que muchos poetas contienen, y todo ello va haciendo en mí, ése que soy y ese poeta que me siento. Por fortuna, no he podido ser, eso sí, poeta mercenario ni he mentido para agradar, o como decía alguien “ser poeta a la medida de los pagos”. Además, tal vez porque ni yo mismo sé qué voy a escribir cuando me asalta ese “pathos” compulsivo de hacerlo. Sentir y tener memoria de ello para luego disfrutar su remembranza es un premio que he tenido en esta “extremadura” de ser poeta, enjaulado en los confines de un mundo al que me debo y que yo construí a fuerza de lucharlo y de quererlo. Contradicciones y utopías que pueblan mi mundo donde escribo, y del que tantas y tantas ganancias he tenido.

Hace unos siete años ya, pensé que escribir era una broma para uno mismo, un pasatiempo del ego, y que desatar ese otro yo que llevaba dentro, poner su discurso en versos, era un desacato a todo, era un desafuero, un anacronismo, una turbiedad del agua que bebía que había ocasionado algún daño a mi ser entero, pero con el correr de mis días locos, de locuras compulsivas y de elucubraciones por y para mi sed poética tardía, se iba apareciendo en el horizonte más un placer de vivir la vida como yo la quería. Había en mi escribir una forma de ir descubriendo –por el sólo hecho de quitar lo que exteriormente me sobraba- a ese poeta que mi faz y mis roles ocultaban. Y sin más motivo ni estudios de literatura ni razones de escuelas o líneas de escritura o influencias de maestros, puse a “andar la vela” y “vientos ineluctables (como diría “profundamente” el gran Porfirio) hincharon mi motor, y de eso... miles de versos han rabiado por aparecer en mis renglones, siempre con motivos que van haciéndose borrosos con el raudo discurrir del azar del tiempo, y que hoy sólo son esa memoria de esas sensaciones de lo que existía cuando aquello se escribió. Hoy ya no reconozco los exactos motivos de algunos de mis poemas y me figuro que más viejo será más crítico, y por ello –y a pesar de ello- cada uno ha debido ganarse su significado y su lugar más con la fuerza de sus palabras que con lo que haya de ellos en mí. Es decir, tienen un camino por construir ante ojos ajenos que tal vez los hagan a un lado o por casualidad o afinidad, los hagan suyos. Magnífico tránsito de la explosión jubilosa de su nacimiento a la poesía hasta ese rodar sinuoso, complejo y majestuoso en que me encuentro, sin que ello signifique que no pueblen en mí, que no me habiten ni sus fantasmas, ni sus exorcismos, ni sus duelos, ni sus orcos, ni sus demonios, al lado de tanta alegría, tanto solaz con enormes adobes de desespero.

Estas ganancias de que les he hablado, tal vez empezaron hace ya un largo tiempo. Por allá en septiembre de 1999, muy nuevo en esto de escribir hice un largo texto, de esos de no mostrar llamado “ACLARACIÓN PARA MÍ MISMO” y que en unos de sus párrafos dice: “Hoy empiezo a descubrir que mi compulsión por escribir sobre sentires o pesares se ha vuelto algo parecido a la adicción. Soy un ser que se siente enjaulado... Mi sensibilidad me lleva a ser poco práctico, soñador y, a veces, me angustio... // Quisiera saborear el néctar de un algo que no sé definir. Cuando logro comulgar con alguien sobre lo que se respira en el logro de la escritura o de ver el mundo a través de la pintura, la música, la letras, y que intuyo en esa alma la misma emoción que yo tengo, me transporto. Me pego a esa alma y le brindo mi emoción, aunque ésta no se detecte como tal...” Tal vez ese prurito ya estaba por siempre aquí y sólo se ha ido desarrollando.

Quiero compartirles un poco (mínimo tal vez) de esa catarsis que a veces se logra escribiendo un poema:

ANSIAS

Los días nacen con sus ansias
y hoy... me llené de soledades ajenas
y de angustias en noches manifiestas
que me ganan con su insomnio
y su calidez en tricolor
Así... fantaseando con mi pluma
y un cansancio al que no miro
el escribir sobre un problema milenario
ha cambiado mi normal mirar
por estos trozos de versos
que de cuando en cuando
me alucinan... me alivian el dolor
Así de pronto... mis nostalgias
se parecen al perder
y a ese ganar que nos domina
cuando de tenerse se trata
en la ausencia de cada uno
en el otro
y de nuestro propio... nos

OHCNARF
18/V/2003


Finalmente, como en mi EXTRA anterior, les reitero mi deseo de que se paseen por esa página WEB que es mía pero que cobra vida en la medida en que ustedes la hagan suya también, donde en unos días publicaré esta ENTREGA:
http://www.poesia-letras.blogspot.com

Una invitación final, AMIGOS DE LA POESÍA, a escribir, a comparir, a “BLOGUEAR”, y por sobre todo... a amar

Su amigo de muchos tiempos, agradecido con su presencia en mi vida plena y contradictoria: Francisco

martes, mayo 09, 2006

¿ZOZOBRAMOS O SOBREVIVIMOS?


Siempre zozobramos, desdibujados ante ese pathos que es el amor. Como dice el escritor Gabi Romano en su “Epistemología del amor: una bella e inútil debilidad” <<¿Cómo enfrentar el inabordable testimonio del latido con las ajadas plumas de la aspereza vocabular?>> El lenguaje es espanto y periferia, se atraganta en la lengua, y la sangre -remolona y expansiva en el cerebro- no ayuda. El hipotálamo, fuente del sentir y del placer según algunos, no obra y entonces: ¿Cómo podemos hablar de poesía –en toda la extensión de lo que significa este arte- cursi?. Es difícil escribir poesía de amor si se está enamorado, aunque es tan fácil acceder a hacerlo. Nada más contradictorio, pero nada más atractivo y elusivo que lograr poesías de amor.

Recuerdo en esta divagación escuchar a un poeta en un Festival Internacional de Poesía de Medellín, diciendo que "Los poetas que escriben poemas de amor / todos son ridículos / pero sólo son ridículos / quienes no han escrito un poema de amor" Gustavo Pereira (parafraseando a Pessoa). Pienso en contrario de quien dice que escribir poemas de amor “... no es poesía”, yo seguiré leyendo amor en cada poesía y seguiré siendo un poeta ridículo como lo han sido en todos los tiempos todos los poetas, cantándole al amor de todos los tonos y apellidos. Gracias Pereira por darme armas para seguir loando al amor...

De Pereira, ese Margariteño Venezolano,

Somari

Un ridículo poema en tu nombre señora
Una taza levantada en tu nombre señora
La última cerveza en el último bar en tu nombre señora
Todos los sueños ¿adónde escaparon? Aquello que brilló ¿fueron
tus ojos alguna vez?
Déjame extraer la última
moneda de mi manga
por ti señora”

sábado, mayo 06, 2006

También en Medellín...



Este Medellín, Antioquia, Colombia, esta patria chica afectuosa tiene también esos atardeceres de lluvia que nos cambian el prisma y al tiempo, la mirada deja el suelo... y se eleva, tal vez en pos del mismo cielo... a veces, sin merecerlo.

Abril de 2006 desde la terraza de un aposento... muy acogedor

Poesía Cubana actual

Abismos

Que no tenga un río para fijar mis días.
Una vela o una claridad.
Estoy paralítica y no tengo preguntas.
No baja del mar a los abismos
quien de su abismo vive.
Y aunque a veces cargada penetre
y deje mi estela como una pregunta
para responderme no tengo espejos.
Narciso sin manos para romper el agua.


María Elena Hernández Caballero (Cuba)

Concisión, belleza y tristeza, de la Cuba Joven, actual, desconocida por el mundo y hasta difícil de disfrutar si no se es un desenterrador de tesoros “aédicos". Dicen otros cubanos más cercanos de ella: “...la autora no tiene intenciones moralizantes sino que nos dice sus intuiciones que a veces tocan el colmo de lo dramático. Y todo con gran economía de palabras: la sobriedad es una virtud de esta poesía que dice también con lo que calla."

viernes, mayo 05, 2006

DE LO QUE DESPERTÓ UN LIBRO DE POEMAS


En la página 17 del Prólogo del libro “24 Poetas Latinoamericanos”, editado en México en 1997, donde se expone una hermosa antología, dice:

“Se escriben poemas de amor, épicos, reflexivos, líricos, satíricos, eróticos, invocatorios, de asunto social. La poesía posee un contenido, ya sea intelectual o emotivo, y está hecha de impulsos. En la medida en que un autor, un poeta, expresa exactamente la emoción o el “matiz” que quiere comunicar, logra ese “estímulo del impulso” que constituye lo esencial de la experiencia estética. Como alguien dijo, en la poesía lo que importa es la relación entre la belleza y la certeza. La fuerza de un poema está indisolublemente unida a su verdad. Hay por ello poemas que nos conmueven vitalmente, cuya lectura nos vuelve mejores, porque su ritmo, sus imágenes agitan algo en nosotros comunicándonos una emotividad o un pensamiento específicos, y que a partir de ese momento forman parte de nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. Es válido decir, pues, resumiendo que la materia de la poesía es la condición humana. La poesía comunica el “ser” de las cosas. Al comunicarlo, nos permite comprenderlas. Todas las posibilidades humanas son su materia: el amor, el sueño, la ira, el miedo, la tristeza, el entusiasmo, la libertad. Y ya es bastante que la función de la poesía sea enseñarnos a los hombres a comprendernos y a vivir mejor.”

Creo entonces que además pudiera decirse que: La poesía tiene entonces una función sanadora. Nos permite sacar a la luz aquello que llevamos inserto en alguna parte indescriptible del alma, algo que al decirlo distinto dejaría de ser lo que es, pero en versos... halla su horma, su estancia, su presencia y su esencia para perdurar. Nada entraña más magia personal que el acto de llegar a la poesía, por cualquier camino. Cualquier atajo que tropiece con ella, es válido. Nada desdice del hallazgo ni del que se anuncia quién es al leerla. La poesía nos hace mejores o, por lo menos, no nos hace peores, por lo tanto es un símbolo de ganancia inapreciada e inapreciable. Tiene su cimiento en los confines del corazón y del alma de cada uno, independientemente de qué tanto sepamos sus tamaños, sus esperanzas, sus ansias, sus esperas, sus inelocuencias. Pedro Ugarte decía en la Web de LITERATUYA que : “La poesía guarda una verdad segura: es una forma de decir ciertas cosas inasibles que no aceptarían otras palabras, ni siquiera otra forma de decir.” Nada encierra más misterio ni permanece inalterada hasta que alguien la haga suya y la magree junto al farol de su canto, y con ella enarbolada de estandarte, no importa si por unos instantes, deja de ser quien es para convertirse en alguien a quien la poesía algo le cambió. Es tan de nosotros los humanos como la más exacta descripción de cualquiera de nuestra anatomía o de nuestra “geografía” como diría el poeta. Su pureza de representar la libertad de decir a través de ella lo que sea, la hace la más esquiva de las artes, la más inexplorada de las posibilidades estéticas y hasta médicas. Tanto por decir de lo indefinible, y tanto por amar de lo que me contiene.

Itinerancia 0 - Febrero 2006

Encontré en la Web algo llamado “Decálogo del Escritor” de Augusto Moterroso (Guatemala): “Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.” He empezado a hacer este ejercicio, tal vez no como un diario sino como una libreta itinerante de apuntes, mis apuntes.
Son las 6:45 a.m. Esta mañana, abierta al reinicio y a la rendición también es una puerta abierta a la esperanza, al olvido y al perdón. Un amanecer benévolo y sonriente apareció en el cielo mientras yo inicio por enésima vez el camino de la misma ronda diaria de los últimos 25 años.

Hay una trascendentalidad en explorar presentes y emociones, debilidades y miedos, densidades y vacíos. Escapa la pluma y fluye como un río... como esa mariposa que acaba de abandonar su capullo. Tengo como objetivo las letras y esa conversación interna conmigo. Tal vez exagero y no sea de buenos resultados explorar las preguntas sin respuesta de un pasado que ya pasó... y tal vez con esta búsqueda eche a perder lo único que realmente tengo: este presente tan cierto como mío... construido con mis esfuerzos, con mis errores... y con mis aciertos. ¿Es lo que tengo lo que quiero? ¿Hay algún sometimiento a alguna ley desconocida en este andar atado a una noria como la que me contiene? Preguntas sin respuesta... creo son preguntas sin sentido. La voz en mi cabeza hace ruido y deseo que sea un susurro, porque encuentro que no vale la pena el desgaste. Hay un leve toque de angustia en mi conversación íntima, aunque en mi condición la intimidad perdió el partido con alguien hace ya mucho tiempo. Tal vez no es angustia la palabra precisa sino frustración. Algo que desde niño tuvimos que aprender a dominar, pero ese niño intenso (de intensidades sin disimular en su irracionalidad) que soy yo, no se rinde... y está aquí, cada vez más domador de mí... ¡Qué bueno escucharlo y reír con él en la rayuela!

Vuelvo a mi salvación, vuelvo a mis pastos, a mis estepas, a mi condición de buscador de poemas. He escarbado pedazos de cielo que otros han puesto en letras con mucho acierto. Comparto mis hallazgos:

1) “El cuerpo no es más que la bicicleta en la que va a trabajar el alma” decía un poeta rumano, tal vez tiene razón porque este ser que envuelve lo que soy me agrada. Voy logrando el empaque de mis deseos de ser como yo quiero verme... un poco con la ventaja subsiguiente de que otros ojos se enfilen hacia mí... y les agrade, pero hay unos ojos... ayer callados y enfermos, que desatan temporales y todo tipo de inciertos con sólo posar su luz en mí: Ensoñación de lo que pretendo desde los míos azules y cansados.

2) “También yo de noche los abro (los ojos) / y miro el silencio / en la oscuridad / donde el retrato termina / sin que lo alcance a ver” Nos deleita con este trozo Mirta Rosemberg, en donde plantea su inquietante nostalgia y su espera de alguien que está grabado en su interior. Yo anoche me desperté muchas veces y sólo en la duermevela tenía su retrato en mis ojos, pues cuando me invadía el sueño... mi paleta y mi pincel derivan hacia la pintura de otros cuadros... en países extraños donde habían varias lenguas y donde todo era el universo vertical que dominaban los lugareños mientras yo sólo atinaba a luchar contra la gravedad... había en toda esa universidad de ese sitio, una constante atracción hacia unas piernas y una dicción fabulosas. Sólo yo miraba este silencio y había en cada duermevela un retrato nunca hecho de una sonrisa en mi almohada y unas caricias, guardadas, represadas, esperándome.

3) De la “Stanza XXXVIII” de Gertrude Stein, me llega el sabor de lo temporario en lo que hacemos. “No hay principio de un fin / Pero hay un principio y un fin” me envuelve en un ovillo de tiempo espacio donde todo tiene un discurrir dictaminado por una secuencia que está más allá de todos nosotros. ¿Será que podemos tener alguna forma indiferente a este transformar / transcurrir del tiempo? Quisiera que mis principios no tuvieran fin... la eternidad y su búsqueda tiene alas y pájaros. Oscuridad en contradanza asombra mi mente cuando contemplo en duermevela...

4) Rumorear: Yo rumoreo o me rumoreo, directo o transitivo, como se quiera, lo cierto es que esparzo rumores sobre lo que me rodea o sobre mí... aunque en esos rumores también va al aire la canción que acompañó mis caminatas y mis dedos a la orilla del mar... mientras la añoranza echaba raíces en mi pecho... “Este amor... que me consume los cielos y me invade la noche... Este amor” (años 70).

5) Mónica (poetisa joven costarricense, cuyo apellido dezconozco pues "olí" sólo su rastro) quería “Atravesar el país con los ojos cerrados”, es decir del Caribe al Pacífico sin escalas, deja volar sus sueños y los escribe para nosotros en algún sitio perdido de la red... Yo en mi “diario” sin serlo, pretendo llegar a mi yo rebelde, a mi yo preguntón, y a aplacarlo o incentivarlo... sacando de él todo lo que está estancado y a punto de desbordarse... puede que a mis palabras les dé orden y coherencia, y tal vez sean del tiempo y del hechizo los permisos de que se logre... y tal vez ellas, mis palabras, murmuren por sí solas.

Mi primer Itinerancia y mi rodar que nació un 2 de febrero de 2006.

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ITINERANCIA 1 - Miguel Hernández

Atreverse a decir algo de Miguel Hernández, en la red o en cualquier ámbito, suena a blasfemo y hasta atrevido, pero... ante estos versos... qué no podría decir:

“Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro
(M. Hernández, 1939)”

¡Oh Miguel! ¡Oh bardo de la luz y la esperanza en la vida! Cada que tomo mi pluma y se arriman a ella los renglones por la acción demencial de mis manos, todo salta con la emoción de hacer de estos encuentros un coro de amores. Yo creo que el adobo completo es el amor... ese ajo que le da el sabor fuerte a lo que tocamos, hacemos y decimos si en nuestras pupilas arde la luz de su arrogancia y de sus incandescencia. ¡Oh Miguel! Escribiste antes de mi nacimiento aquello que hoy es esencia en el soñar y en las letras... que yo vivo. ¡Gracias por tu legado!

De mis "Itinerancias" - Feb 7/ 2006

jueves, mayo 04, 2006

Traducción Libre

De un fragmento del prefacio del libro de Walt Whitman "Complete Prose Works - Specimen Days and Collect, November Boughs and Goodbye My Fancy"

"Supongo que publico y dejo mi colección entera, primero, para perpetuar esa eterna tendencia y conservar aquello que está detrás de toda la Naturaleza, incluidos los autores; segundo, para simbolizar dos o tres especímenes interiores, personales y otros, lejos de las miríadas de mi tiempo, el medio rango del Decimonono siglo del Nuevo Mundo; un extraño, imperdido, tiempo maravilloso. Pero el libro probablemente no tiene un propósito definido que pueda decirse en una declaración."


("I suppose I publish and leave the whole gathering, first, from that eternal tendency to perpetuate and preserve which is behind all Nature, authors included; second, to symbolize two or three specimen interiors, personal and other, out of the myriads of my time, the middle range of the Nineteenth century in the New World; a strange, unloosen'd, wondrous time. But the book is probably without any definite purpose that can be told in a statement.")

NOTAS SOBRE “INSOMNIOS Y DUERMEVELAS”

Para hablar de mi periplo por este libro, empezaré por saber qué es "duermevela". Según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española)
(De dormir y velar).
1. amb. coloq. Sueño ligero en que se halla el que está dormitando.
2. amb. coloq. Sueño fatigoso y frecuentemente interrumpido.

Descubrí entre los anaqueles olvidados de la Universidad este pequeño libro, de un Mario Benedetti que cada vez admiro más. Ya no es sólo el portento de los tiempos en que la táctica y la estrategia sobresalían sino que, hurgando en sus intestinos, he encontrado alguna fórmula especialmente fabulosa para desentrañar y aprender de ella. Me he identificado con su pluma y tal vez por lo que me apresto a escribir esta hoja es porque esos escritos me han invitado a decir y a escribir lo que siento de una manera muy mía, muy intensa y llena de presagios. Es como encontrar de pronto una forma no dicha de algo que buscabas para resolver algún acertijo que te estuviera llenando de curiosidad, y ello en mi poética creo que será de una importante influencia.

La primera enseñanza es que en cada sencillez de los diferentes temas que a uno se le puedan ocurrir en momentos de insomnio, hay una belleza que refleja la belleza que uno siente en extraña y temporaria paz por ellos. Es una ventana en que he encontrado que el decir con el salero personal, lo que queremos decir desde dentro, nos da la libertad de mostrarnos tal como somos y no como creemos que somos o como nos ven los demás. Algunos ven estos versos como irónicos, humorísticos y hasta emotivos, sin ser ello nada nuevo en su poética sino una sublimación de sus rasgos más profundos. Es un poco el permiso que Benedetti se da a sus 80’s cuando confiesa que ya siente que está cada vez más cerca de la muerte, máxime después de un marcapasos con que recuperó un poco su precaria salud cardíaca. Dicen algunos que hay trascendentalismo en estos nuevos versos, aunque creo que siempre los ha tenido, sólo que en el releer, por ejemplo, sus Inventarios, uno encuentra el mismo sentir.

La segunda enseñanza tiene qué ver con tal vez el tardío descubrir que en el seguimiento que hace Benedetti de las reglas de oro del siglo de oro español, por ejemplo en los sonetos de versos endecasílabos, hay un ritmo que se pega y se queda en uno en un tono musical que atrapa, casi independiente del tema en cuestión. He descubierto que no importa si es la luna o la soledad o la tragedia o la globalización, si en ellos hay el ritmo que siento a veces tamtámico o a veces válsico o tangófilo, como el de las barriadas de “El lado oscuro del corazón”, se percibe su firma o sus huellas “poemánticas” si se quiere.

miércoles, mayo 03, 2006

Dama de la Poesía - Matilde Alba Swann (1912-2000)

Es el seudónimo de Matilde Kirilovsky de Creimer.

Trabajadora incansable por los derechos de los niños. Recibe innumerables premios, menciones y honores, entre los que se destacan su promoción para el premio Nobel de Literatura 1992; premio Santa Clara de Asís de 1991; Premio Provincia de Buenos Aires -poesía- 1991, entre otros. Como periodista condujo audiciones de literatura en las radios Provincia de Buenos Aires y Universidad de La Plata; fue colaboradora permanente del Diario El Día de La Plata y su corresponsal de guerra en las Malvinas.

Uno de sus libros lo empieza así: "MI CASA FUE UNA CASA EXTRAÑA / ÉRAMOS NADA MÁS QUE FELICES". ¡Oh! Matilde - ganas inmensas de conocerla, llena de ternura y de amor en toda su obra.

Argentina. Abogada, madre de cinco hijos. Ya unos años de su partida y seguirán rondando sus poemas, el alma poemaria de muchos. Los invito a que la conozcan... Es la ternura hecha mujer... que ya es una redundancia afortunada.

De ella quiero que paladeen la obra sentida en estos versos a sus hijos:


BAILARINA

Mi pequeña pequeñina
Me pide con dulces ojos
La deja ser bailarina.
Su cuerpecito se empina
y ensaya un paso de danza
mi pequeña pequeñina.
Con sus bracitos en alto
Ora un paso, ora un salto,
Ya se yergue , ya se inclina,
mientras se mece en sus ojos
su sueño de bailarina.
Su carita sonrosada
implorante la mirada
su boca dulce y mohína
gira, gira, transportada.
Sus labios no dicen nada,
mi pequeña pequeñina,
pero me piden sus ojos
la deja ser bailarina.

(Del libro "Coral y remolino" 1961)

Un algo de lo que quiero dejar a otros...

LEGADO INSTANTÁNEO

Testamento de Miércoles
Mario Benedetti

Lego mi especial velamen
de errancias frente al tiempo
a aquél que lo necesite
para hacer de él su refugio

Lego para el viernes próximo
mis temores instantáneos
de hacer del viernes una fiesta
de amábilis contrarios

Lego para el fardo de la hoguera
en que se quemó mi cierta contradanza
mis misterios más feos
mis fantasías onerosas y calladas

Lego para el sábado
el desastre que será no saber
qué hacer con el poco tiempo libre
si tengo tantas inocencias por doquier

Lego mis pantuflas
que estreno desde siempre
en honor a mi viejo que se fue
sin saber siquiera lo que dejaba

Lego esta tierna tarde de poemas
a una mujer cierta y lejana
y a otra buena y abnegada
que no sabe qué hacer con lo que gana

Lego mis permisos momentáneos
en que me escapo al cosmos de los años
a consultar el oráculo que muere
donde quiero saberlo todo y nada

Lego la especial melancolía de los domingos
cuando se sabe uno de memoria
las tablas los sagrarios las bancas
de la iglesia de los parques de los atrios

Lego casi todo... porque
lo que me dejaron los escritos inconsútiles
fueron aquellos verbos de mirada irrenunciable
que nunca usé entre los miles de trajes
que a mis poemas me atreví a desearles

Lego todo lo que soy... en esta tarde abúlica
pero tengan presente que no dejo todo
porque lo que soy no es todo lo que tengo
y mañana podré cambiar de patrocinio

OHCNARF
8/XII/2003


Nació una tarde lleno yo de Benedetti y de otros que patrocinaban mi idilio con las letras, en ese supendido mundo entre el sueño, la magia y el olvido...

Este OHCNARF, es mi seudónimo. Uno que mi hermano canario dice que es rebuscado, pero que tiene una historia que pasa por la talla de la madera, por Chile, por Rosy y su vida austral llena de poesía escondida... En fin

Saludos a todos quienes me han pedido más poesía, de la mía.

lunes, mayo 01, 2006

DE UN ASALTO A MIS LETRAS con historia

Alguna vez el periódico TANGENTE de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Medellín - Colombia, publicó este poema mío en prosa:


"DE UN ASALTO A MIS LETRAS

Hay tantas hormigas cerca de mí, en los lindes de mi cuaderno, que casi llegué a creer que ese ejército de mínimas voluntades tenía como tarea, como objetivo, asaltarlo y llevarse una a una las letras que he venido escribiendo estas noches escondido, tal vez hasta de la imagen que a veces notan mis amigos. Me las imaginé cargando a cuestas las emes mal escritas, y sacando con dificultad esa zeta que se zafa de mis manos en un zigzag, o tal vez vi algunas que intentaban tomar mis oes y redondearlas como no puedo hacerlo la mayoría de mis días, ya que en ellos esas vocales no existen, pero sí en mis noches. Me pareció que querían arrastrar de las puntas mi letra manuscrita y llevarse los hilos de tinta, tal vez para reconfigurarlos allá en su nido, en mejores metáforas que las que a mí, en mi cuaderno rayado, se me hayan ocurrido. Llegué a sospechar que sólo querían dejarme aquellos versos que hablaban de dolor, porque una de ellas se estacionó en la palabra amor, y me miraba como queriendo decir que aquel amor ya había cambiado de dueño, y que con él arreglaría dos, tres o cuatro entuertos. Pero, lentamente volví a estar en el mundo de los grandes y de un golpe de spray, de esos certeros, acabé con las intenciones amatorias y literarias de aquellas acompañantes más pequeños, a quienes vi como adoradoras de mis versos buenos. Sólo que al final me pregunté: ¿Y cuáles serían aquellas que mis amigas minúsculas hubieran dejado? No supe cómo responderme, porque aquí sigo escribiendo todo lo que soy desde este cúmulo de letras que tengo en todo mi ser imperfecto.

9/VIII/2004"

Después de él se creó una historia que ya va para dos años... OH! Las letras... ¡Benditas sean!